cayma
Diario de destrucción en cayma
Diario de destrucción
Segimos con las aventuras de Sigmundo Fernandez, tercera parte
1.-De quién y de quienes
-¿Has dejado a tu novia? -pregunta Saki- ¿A la arquitecta? ¿Y por una turista de 17 años que no tiene donde caerse muerta? ¡Tú eres gilipollas!
Tengo 29 años.
No tengo estudios.
No tengo familia.
No tengo amigos.
Trabajo en una discoteca.
Me emborracho cada noche.
Quiero ser escritor.
Nunca he conseguido que me publiquen nada.
Mi futuro, visto a través de los ojos de Saki, no se presenta muy halagüeño.
Tengo más posibilidades de llegar a los cincuenta siendo un borracho esquizofrénico, que siendo un padre de familia ejemplar.
-Sí, la he dejado -contesto-. Y me da igual toda la estabilidad que me hubiera podido dar en el futuro. Me da igual todo el dinero del mundo ¡Yo quiero ser Henry Miller! ¡Yo quiero ser Chinaski! ¡Yo soy Bandini!
Y me giro, y me pongo a trabajar: dándole la espalda. Sé que, en lo que queda de noche, no me va a volver apetecer a hablar con Saki. Y también sé que se ha molestado conmigo: he nombrado a escritores (y personajes) de los que él no tiene ni puta idea: y lo he hecho para que se sienta inculto.
Los turistas empiezan a llegar a la discoteca. Hoy es viernes. Los viernes nos visitan, a primera hora, los estudiantes del colegio noruego. Suelen tener entre 16 y 19 años, y dinero: son hijos de papá. Sus padres los mandan a esta isla turística para que aprendan español mientras hacen el bachillerato. Pero ellos, por lo que he visto, no se dedican más que a emborracharse a drogarse y a follarse. Y las chicas suman a esas actividades las de ir a la playa y de compras por las tiendas de moda de la ciudad.
Les envidio.
Hay uno que me llama mucho la atención. No hay viernes noche que no venga a la disco. Es alto, muy pálido de cara y desgarbado: en definitiva, poco agraciado. Para colmo lleva el cabello como Michael Jackson cuando pertenecía a los Jacksons 5. Se ha dejado crecer el cabello a lo largo pero, como su pelo es muy rizado, le crece hacia arriba, amontonándosele sobre la cabeza igual que si llevara permanentemente un gran casco de moto compuesto por pelo púbico gomoso.
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Su entrada en la discoteca siempre hace que los turistas se queden mirándolo. Su cabello llama mucho la atención. Impresiona y hace que todo el mundo deje de hablar, de beber, de bailar y no puedan hacer otra cosa que mirarlo. Y, tras esos segundos, los turistas, sus compañeros de clase y nosotros los camareros, estallamos en carcajadas.
Es un buen momento.
Los turistas continúan señalándolo con el dedo durante toda la noche, algunos, los más atrevidos se acercan a él y le sacan fotos. Él siempre posa a la vez que ríe.
No sé de que coño se ríe.
Sus compañeros de clase se apartan de él. Las chicas lo huyen. Siempre lo veo solo, caminando de un lado a otro de la discoteca, con un vodka naranja en la mano, mirando a la gente con una sonrisa en la cara.
Y la verdad es que nunca me ha parecido que le importe estar solo.
Esta noche no he podido más: me he acercado a él: y he empezado a hablarle rápido, con vergüenza, primero porque no quería que me vieran hablando con él (no quería que nadie pensara que yo era amigo de un tipo tan poco enrollado) segundo, porque no sabía si le molestaría lo que tenía pensado decirle:
-¿Por qué no te cortas un poco el pelo? ¿Por qué no lo engominas y lo aprietas hacia abajo? -le pregunto.
-Noooo. Me gusta tener el pelo así.
-¿Por qué?
-Me gusta.
-Joder. Pero la gente se ríe de ti, hasta te sacan fotos de lo ridículo que se te ve ¿Es que no te das cuenta? Y las chicas no quieren estar contigo ¿Es que no quieres tener novia? A todo el mundo le da vergüenza acercarse a ti a no ser que sea para reírse o sacarte una foto. Incluso estoy seguro que en el colegio todos te evitan ¿Verdad?
-Sí.
-¿Y no estás harto? -pregunto sorprendido.
-No -contesta.
-¿Pero por qué?
-Porque así evito que se me acerque la gente estúpida ¿Me guardas un secreto? Creo que la gente que se ríe de mí y me evita sólo porque yo lleve el pelo de esta manera no vale nada. Es una suerte que esas personas se mantengan alejadas de mi y que sólo se me acerquen para sacarme una foto y hacerme una broma.
Le miro.
Este tío me ha dado una buena bofetada.
Y me la merezco.
Con 17 años tiene, más personalidad, que yo a mis 29. Y a mis 30, y a mis 31 y a mis 32...
Este tío es Sidharta.
-Por favor -le digo- a partir de esta noche, siempre que vengas a esta discoteca pídeme las copas a mi. Te pasaré gratis todas las que quieras. No puedo más que sentir admiración y respeto hacía ti. De verdad.
-Deja -contesta-. No es necesario, tengo dinero.
Agacho la cabeza: me voy: humillado.
Y cuando, a lo largo de la noche le miro y él también lo hace yo no puedo más que seguir bajando la cabeza o huir, avergonzado, fijando mi vista hacia otra gente o hacia los espejos de la discoteca que me reflejan: y, entonces, no logro ver más que a gilipollas.
Pero lo mejor es cuando vuelvo a ver a un turista sacarle una foto y él posar riendo. Por fin sé de qué se está riendo.
De quién y de quienes.
2.-Segunda noche sin la turista pelirroja: el poeta sin glóbulos rojos en la cabeza: un espíritu de Satanás en mi cuerpo: soy Indiana Jones: ahora entiendo porque el Guerrero del antifaz odiaba a los moros.
Estoy colocando las sillas: faltan cinco minutos para que la discoteca abra sus puertas: Saki se me acerca:
-Hoy libra el dueño. Esta noche tengo que hacer su trabajo.
-Ah ¿Dónde quieres que trabaje yo entonces? ¿En tu barra?
-Sí, pero también vas a tener que supervisar la discoteca, tengo que salir a un sitio...
-¿Qué yo haga de encargado? ¿Yo? ¡Pero si no llevo ni dos meses en la discoteca!
-Sig. Yo confió más en ti que en toda la panda de desgraciados rastreros que trabaja aquí. De todas maneras no te preocupes. Lo único que tienes que hacer es servir las copas y echar miradas a los demás, como si estuvieras asechándoles.
-¿No se molestaran?
-Seguro. Pero nadie se va a atrever a decirte nada. Voy a dejarles bien clara cual es la situación antes de irme.
-¿Y tardarás mucho en regresar? ¿A dónde te vas?
-Sí, esa es otra. Necesito me dejes las llaves de tu apartamento.
-Claro amigo pero ¿Para qué?
-Me he ligado a una india multimillonaria. Como esto salga bien dejo la discoteca.
-¿Y tu novia?
-Esta india es multimillonaria ¿No entiendes esa palabra?
-Claro.
Extiendo, hacia su mano, las llaves de mi apartamento: y pienso en las pocas ganas que tengo de quedarme de responsable de la discoteca: ¡Yo! ¡Si no tengo ni idea de nada! ¡Si jamás había pisado una discoteca hasta que empecé a trabajar aquí! ¡Si soy un blando!
Saki me da la mano y se va: le veo hablar con todos los empleados de la disco (seguridad, disjokeys, camareros, freganchines, relaciones públicas): oigo como les dice que, hasta que él vuelva, yo soy el que manda: todos asienten con la cabeza: nadie parece molestarse (si sorprenderse) de que el recién llegado haya conseguido que le pongan de jefe durante unas horas: todos, menos el camarero austriaco que, al oír las palabras de Saki, no asiente sino que se queda mirándome, fijamente, con la cara crispada de odio: y, desde que Saki sale por la puerta, decide acercarse a la barra donde trabajo para decirme:
-¿Qué? ¿Se la chupas a Saki?
Siento una rabia infinita subirme por la garganta: tengo que contestarle con algo: como mínimo decirle, en tono jefe, que se ponga a trabajar: pero no lo hago: me bloqueo: me da miedo: mis manos tiemblan al pensar en el enfrentamiento que vendría después de decir eso: soy un cobarde: me doy asco: me giro sin decirle nada: noto su sonrisa a mi espalda (su satisfacción ante la victoria): me pongo a pasar un trapo sobre las botellas: soy más mujer de la limpieza que jefe de discoteca: y tiemblo: menuda mierda soy.
Es la hora: la discoteca abre sus puertas: el disjokey pincha la música del momento: o sea, la que más pagan las discográficas para que la pongan por Mtv: se empieza a llenar la discoteca: una discoteca turística es un negocio fácil: los turistas siempre beben: es parte de su comportamiento: no son como los españoles, que salen por los pubs y a lo mejor no beben nada en toda la noche: los turistas beben todo el rato: casi sin parar: no aguantan sentarse en un pub o disco sin tener una copa llena en las manos: más aun si son irlandeses o ingleses: y, cada copa, cuesta seis euros mínimo: eso es casi lo que cuesta una botella entera del licor que hayan pedido: pagan y no protestan: y nosotros, los empleados, casi no proporcionamos gastos: nos hacen firmar contratos (y al que le hacen) como si trabajáramos de extra durante cuatro horas, tres días a la semana: y trabajamos diez horas, durante seis o siete días a la semana.
Se acerca a la barra uno de los relaciones públicas de la discoteca: es inglés: me hace señas para que me acerque: está acompañado de una chica muy mona y de un niño de no más de 15 años.
-Sig. Esta es mi novia y su hermano. Han venido de Inglaterra esta misma tarde para quedarse conmigo un mes. Tú sabes que tengo que estar por ahí arriba buscando gente que traer a la disco. Así que, hasta que la discoteca cierre, no voy a poder estar con ellos ¿Te importa echarles un ojo desde la barra de vez en cuando? Me da miedo dejarlos en la disco solos.
-Claro -respondo comprensivo- Trabaja tranquilo, que yo cuido de ellos ¿Queréis beber algo?
El relaciones públicas se va: ellos me piden algo que beber y se sientan en la barra: les sirvo las bebidas y les digo que es gratis, que no tienen que pagar nada, cuando me preguntan cuanto es: pero ella se empeña en pagar y en dejarme una propina de veinte euros: le digo que ni hablar: pero ella me sonríe mirando a los ojos muy dulcemente y, aunque odio esa propina, me quedo embobado con el billete de veinte en la mano: la chica es muy guapa: y qué tetas: menuda suerte tiene el relaciones públicas: qué cabrón que se la folla todos los días.
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Son las tres de la mañana: la discoteca está llena: no paro de servir copas: Saki no ha regresado: he decidido pasar de hacer lo que él me ordenó: lo de asechar a los empleados: paso: que cada uno haga lo que quiera: si quieren robar que roben: que ya nos roba bastante el dueño con sus contratos basuras: al único que sí que asecho es al camarero austriaco: le veo un par de veces cobrando de más a los turistas: dando mal las vueltas a los turistas ingleses (los ingleses, al no tener el euro como moneda oficial, son fáciles de estafar): cobrando bebidas sin hacer la comanda: tocando culos y tetas de turistas que están solas y no lo desean: debería decirle algo: pero no me atrevo: soy un cobarde.
-Tú buen jefe -me dice uno de los freganchines- Tú buen jefe.
Un nigeriano de seguridad (dos metros de puro músculo) me trae a un tipo-poca-cosa agarrándolo por el cuello de la camisa: casi lo está estrangulando, el tipo-poca-cosa tiembla, asustado.
-Él entrar en la disco y nunca beber. Él decirme que beber hoy. Yo esperar si no comprar bebida, yo pegar.
El tipo-poca-cosa, como si la vida le fuera en ello, rebusca en la profundidad de sus bolsillos: saca dos monedas de un euro: no tiene nada más: con dos euros no le alcanza para pagar ninguna bebida de la discoteca: ni agua: pero me da pena y le digo al de seguridad que (por favor) lo suelte: le sirvo una jarra de cerveza: él hombre se sienta en una de las butacas de la barra y no deja de mirar la espalda-pared del nigeriano hasta que la ve desaparecer por la entrada de la discoteca: entonces por fin noto su rostro relajarse: me mira y ve la cerveza que acabo de servirle: me da los dos euros pero yo se los rechazo: he visto como los sujeta: no hay que tener un título de psicología ni ser Sherlock Holmes para saber, con tan solo mirarlo, que este hombre no nada precisamente en la abundancia del dinero: huele mal, como si desde hace días no pudiera dormir bajo techo o en cama propia: viste con el uniforme internacional de camarero (camisa blanca y pantalones negros): debe de trabajar en uno de los restaurantes de los millones que hay arriba: donde pagan una mierda: donde sólo trabajan inmigrantes sin papeles: ese trabajo es el único que debe de haber encontrado: este hombre tiene más de cuarenta años: sus mejores años, en el supermercado laboral, ya los ha dejado atrás: ahora se encuentra en un callejón sin salida.
-Gracias -me dice.
La novia del relaciones públicas no deja de mirarme mientras sigo sirviendo copas: qué buena estás cabrona: deja de mirarme que, como sigas haciéndolo, voy a tener que trabajar con una erección: tener una erección me nubla mi capacidad matemática: me es imposible sumar y comienzo a equivocarme con los precios: a cobrar o de menos: ¿Por qué me miras? No estoy bueno: bueno, la verdad es que ya no estoy tan gordo: lo he visto en una foto que me sacó la turista pelirroja en la playa:
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aunque salgo metiendo barriga: estoy algo fofo pero eso lo arreglaré con el gimnasio: ya voy todos los días: quiero ser Saki: tengo que estar perfecto para cuando vuelva la turista pelirroja: ¿volverá? no me ha llamado: no me ha llamado: no me ha llamado: no me ha llamado: ¿Por qué? Quizá le ha surgido algún problema: tiene que ser eso: es normal que no me llamara el primer día (rompí mi teléfono al dejar a la Virgen María) pero al segundo día ya tenía flamante móvil nuevo y le mandé un mensaje con mi nuevo número: en mi teléfono sólo tengo un número: el suyo: y no me llama: no me llama: no me llama: no me llama: y tampoco responde a mis llamadas ¿Por qué?
Miro al pobre hombre de la cerveza: la ha apartado: ¿Qué hace?: se ha abstraído: ha sacado un bolígrafo: está escribiendo en los reversos de los posavasos: tacha, pierde la vista en la profundidad infinita del papel en blanco: escribe rápido: se detiene: continua: refunfuña: sonríe: piensa: razono: yo sé que es eso: está escribiendo: compone un texto.
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El camarero austriaco, con ojos de serpiente, se acerca a la novia del relaciones públicas: él comienza a hablarle, ella no le presta atención: le ignora: el camarero como venganza por su indeferencia, para despecharse, le aprieta una teta: el hermano (quizá envalentonado por el alcohol) le empuja: el camarero austriaco le mira con sorna: levanta la mano para pegarle: ¡No se atreverá!: le da un bofetón: un bofetón seco: y se va.
Soy un cobarde: no he hecho nada: y, cuando ellos me miran, me giro: para tratar que no sepan que sí que lo he presenciado todo: lo vi todo y no hice nada: soy una mierda: pero es que no lo puedo evitar: tengo miedo: estoy temblando...
Me acerco al hombre de la cerveza.
-¿Qué haces?
-Estoy escribiendo -responde con un hilo de voz.
-¿El qué?
Me mira con miedo y vergüenza: conozco muy bien esa mirada: él es como yo: le da vergüenza decir que escribe: le da vergüenza decir que escribe porque los hombres que escribimos, si no somos ricos y ganamos dinero con ello, nos avergüenza confesarlo: es que cuando lo hacemos nos miran como gilipollas: más aun si se lo confesamos a otro hombre: nos tachan de niñitas: nos miran a la cabeza y piensan que las tenemos llena de pájaros y alas de mariposas: que tenemos envidia a las mujeres porque ellas pueden llevar compresas y nosotros no.
-Escribo un poema.
-¿Sí? ¿Sobre qué?
-Sobre los hombres. Yo creo que aunque pusiéramos a todos los gobiernos e individuos que adoran el dinero en un edificio y lo hundiéramos no se acabarían las injusticias en el mundo: la solidaridad no puede reinar hasta que la raza humana desaparezca del planeta.
Me sorprendo: este hombre es un genio: y yo pensaba que era un decrépito: menudo pensamiento para un poema: me muero de ganas por leerlo.
-¿Puedo ver lo que has escrito?
-No ¡No hasta que lo termine! -gime con una voz muy dulce.
-Vale. No te preocupes: te entiendo.
-Pero tengo poemas terminados -dice sacándose posavasos de la camisa- estos, sí los puedes leer.
Leo uno de ellos: escribe con una caligrafía confusa y con muchas faltas de ortografía: pero uno de sus versos me impacta: está en el centro: es bueno: joder, creo que es jodidamente bueno: leo el poema desde el principio: para ello tengo que ordenarlo un poco mentalmente:
"A veces la vida, nos lleva confundidos
y las preguntas se quedan sin respuestas
(a veces, las cartas se quedan sin responder)
Cuando la lluvia cae en el cielo gris,
el viento mueve los ojos muertos y los pájaros callan
(...)
http://www.micabeza.com/poetagr1.jpg?Pincha sobre el papel si quieres leer el resto del poema (escrito con su puño y letra)
-Joder -mascullo- es bueno.
-Ahora ya no escribo tan bien: es por culpa de los glóbulos rojos de la cabeza: se me están acabando.
-¿Qué dices?
-Antes tenía muchos glóbulos en la cabeza pero desde que trabajo en el restaurante chino, como no puedo comer más que carne humana, se me están acabando.
-¿Qué comes carne humana?
-Los chinos para los que trabajo se creen que yo no lo sé. Pero sí que lo sé: ellos preparan carne humana con salsa agridulce: la carne humana es buena para bailar: si comes mucha carne humana bailas muy bien, pero para la poesía comer carne humana resulta fatal: porque se te come los glóbulos rojos de la cabeza.
El camarero austriaco se acerca a la barra.
-¿Qué haces? -me grita- ¿Por qué no estás trabajando?
Debería decirle que se supone que el jefe soy yo: que cómo se atreve a preguntarme ni a echarme en cara porque no estoy trabajando cuando él no hace otra cosa que robarle a la gente y meterle mano a las chicas igual que un degenerado: pero no me atrevo: me callo: y me odio: me odio: me odio: me odio...
El camarero austriaco agarra, para leerlo, el posavasos donde el hombre de la cerveza está componiendo su poema nuevo: el poeta trata de recuperarlo: el austriaco le pega un puñetazo en el hombro: el poeta, asustado y confuso, se queda sentado en la butaca: el camarero austriaco trata de leer el poema, pero no entiende nada: si para mi, que soy español, me cuesta entender su letra, imagino que para él resulta tarea imposible.
-¿Un poema? -reconoce el camarero austriaco- ¡Menuda mariconada!
Y lo rompe.
TODO PASÓ MUY RÁPIDO: VI LA CARA DEL POETA DESCOMPONIÉNDOSE, RASGÁNDOSE DE DOLOR AL MISMO TIEMPO QUE EL CAMARERO AUSTRIACO RASGABA SU POEMA: VI, EN LA MIRADA DEL POETA, REFLEJADA MI PROPIA EXISTENCIA: MIS PROPIAS FRUSTRACIONES: MI PASIÓN POR LA LITERATURA: ÉL ES MI FUTURO: YO SERÍA ÉL DENTRO DE UNOS AÑOS: NO, MENOS: YO NUNCA ALCANZARÍA SU GENIO: PORQUE ESE HOMBRE ERA UN GENIO: UN GENIO PURO: LA VIDA, EN LOS CUARENTA AÑOS QUE LE LLEVA TORTURANDO NO HA CONSEGUIDO ARRANCARLE LA LITERATURA DE ADENTRO: SÍ, SE HA ACOSTUMBRADO A VIVIR CREYENDO QUE ES UNA MIERDA: VIVE EN UNA LOCURA: COMO YO: NO SE DA CUENTA QUE ES SUPERIOR A TODOS LOS BORREGOS QUE LO RODEAN EN ESTA DISCOTECA: BORREGOS QUE NO VEN NADA MÁS QUE MATERIA: LOS OJOS DEL POETA SON INFINITOS: LOS OJOS DEL POETA SON LOS ÚNICOS CAPACES DE VER HADAS NADA MÁS DESPERTARSE: EN LOS OJOS DEL POETA VEO EL COSMOS...
...TOMÉ LAS DOS OREJAS DEL AUSTRIACO: LO HICE MUY, MUY, RÁPIDO: NO ERA YO QUIEN ESTABA DENTRO DE MI CUERPO: YO ERA EL AGENTE OSBORNE: UN ESPÍRITU DE SATANÁS ME HABÍA POSEÍDO: YO ERA UN AGENTE ASESINO DE LA KGB: HICE, LO QUE HICE, MUY RÁPIDO PERO, AUN ASÍ, ME DIO TIEMPO DE VER AL POETA MIRÁNDOME FELIZ: A LOS DE LA SEGURIDAD DE LA DISCOTECA MIRÁNDOME SORPRENDIDOS SIN TODAVÍA SABER CÓMO REACCIONAR: LA NOVIA DEL RELACIONES PUBLICAS MIRARME SIN ENTENDER EL MOVIMIENTO VIOLENTO QUE ME DISPONÍA HACER: Y EL AUSTRIACO MIRARME CON MIEDO: PORQUÉ ÉL SÍ QUE SABÍA LO QUE YO IBA A HACERLE: ÉL LO SABÍA MEJOR QUE YO: ÉL LO SABÍA PORQUE CONOCÍA LA MALDAD MEJOR QUE YO: AGARRÉ SU CABEZA POR LAS OREJAS Y, DE UN GOLPE SONORO, SE LA CHOQUÉ, CON TODAS MIS FUERZAS, CONTRA LA BARRA: SONÓ UN CRACK: UN GRAN CRACK: UN CRACK DE PUTA MADRE: Y, CUANDO YO, ASUSTADO, QUITÉ MIS MANOS DE SUS OREJAS ÉL LEVANTÓ SU CABEZA: PERO SÓLO UN POCO: LA BARRA ESTABA LLENA DE SANGRE: SU NARIZ ROTA: SU BOCA CHORREABA SANGRE: ME MIRÓ ASUSTADO: MUY ASUSTADO: ENTONCES LLEGARON LOS DE SEGURIDAD: PENSÉ QUE ME IBAN A PEGAR, PERO NO: LE AGARRARON: UNO, INCLUSO, LE PEGÓ UNA COLLEJA.
-¿Qué estaba haciendo este? -me preguntaron.
-Le pillé robando -acerté a decir.
Miro para ver si él camarero austriaco se defiende: pero no: no puede: porque el golpe lo ha dejado medio grogui: flotando por el espacio.
Los de seguridad se lo llevan: no sin antes mirarme con sorpresa: les veo pensar:"Menudo tipo duro es este Sig, no deja pasar ni una": y lo sacan de la discoteca: lo tiran sobre la acera y le gritan que no vuelva hasta mañana: hasta que el dueño solucione el problema: y le hablan como si él fuera una piltrafa: y eso está bien: porque él es una piltrafa.
...
Me dirijo al baño: me ha salpicado: tengo sangre en la cara: necesito lavarme: mientras camino, me fijo que todos los empleados y trabajadores de la zona turística me observan asombrados: mi actuación les ha dejado con la boca abierta: están sorprendidos: siempre me ven tan tranquilito, tan niño bueno, tan cobarde, que ahora no logran relacionar con mi persona la acción violenta que acabo de hacer: todos me miran: sé que me he ganado el respeto de todos: que preferirán no tener problemas conmigo en el futuro: soy un tipo peligroso: conmigo es mejor no meterse porque, hace un rato, casi mato a una persona.
Me miro al espejo: me limpio la sangre: estoy orgulloso de mi mismo: ¿Qué la violencia no es solución?: a veces sí que lo es: ¡Y qué bien sienta!: no, no lo es: nunca más volveré a hacer algo igual: ¿y si lo hubiera matado?: tengo mucha sangre en la cara: su sangre: un chorrito de sangre salió despedida de su nariz hasta mi cara: la sangre señaló al culpable: tengo mucha sangre: tengo que salir fuera y mirarle: sacarle una fotografía: esto tengo que recordarlo: ponerlo en mi página web.
Y lo hubiera hecho si, en ese momento, no hubiera entrado la novia del relaciones pública en el baño...de los tíos ¿Cómo se atreve?
-¿Estás bien? -me pregunta.
-Sí.
(Y entonces, la expresión de su cara, me cuenta que ella cree haber sido la causante de lo sucedido: que piensa que machaqué la nariz del austriaco porque antes se atrevió a tocarle la teta)
-Esto no tuvo nada que ver contigo...
(Empiezo a decir)
Pero ella, con ayuda de papel de baño, comienza a limpiarme la cara: y, en mi garganta, detengo las explicaciones: me siento en el cielo... me dejo hacer... ella se acerca a mi boca: la besa: y soy un cabrón, lo sé: pero abro la boca: y me besa dulcemente: y el cuarto de baño es blanco: su cara es blanca: nuestras lenguas son blancas: todo es blanco: y, durante los segundos que dura el beso, el mundo entero se me antoja perfecto.
...
Perfecto hasta aquí.
Ojalá hubiera podido poner aquí el punto y final a este episodio.
Porque, justo en ese momento, Saki entró en el baño y la echo de allí como si fuera una puta y a mi me gritó que qué diablos había hecho y yo se lo conté más o menos como pude, atropellando las palabras pero, eso sí, sin perder la suficiente sangre fría como para omitir lo del poeta: reafirmé mi versión de que había pillado robando al camarero austriaco y, además, que lo había visto pasándose con las turistas: que le tuve que romper la nariz porque pensé que me iba a pegar pues, mientras recriminaba su comportamiento, levantó un puño: y él me dice que estoy loco: que ahora el dueño se va a enterar que él no estaba en la discoteca: que hay que prepararle una coartada: que se han tenido que llevar al camarero austriaco al hospital: que había perdido el conocimiento: pero ya no le noto enfadado: hasta me mira con cariño: con satisfacción: porque sabe que al fin me he portado como un hombre: que he dejado de ser un niñito cobarde y he hecho lo que, desde hacía tiempo, debería de haber hecho: ahora si que no le va a dar vergüenza decir, en voz alta, que es mi amigo.
Sin embargo, lo que me rompió el corazón fue que el relaciones públicas (el novio de la chica con la que me besaba) estaba en la puerta del baño: y apuesto, uno contra siete, que vio como Saki interrumpía nuestro beso: y sí: nos vio: no hay más que ver como me mira ahora: si no se atreve a decirme nada es porque habrá visto, allá fuera, en qué estado se han llevado al hospital al primer tipo que pego en mi vida: doy miedo: soy un asesino: del baño está saliendo un asesino: y la chica está a su lado: y su mirada ¡Cuánto habla su mirada! me confirma lo que ya sé: que sí: que nos ha visto: y yo, simplemente, no sé qué hacer: qué decir.
Saki se mete en la barra y yo reemplazo la baja del camarero austriaco en la sala: es extraño pero, ahora cuando le pregunto a los turistas si quieren beber algo todos contestan rápidamente que sí: creo que se piensan que si me dicen que no voy a estrellar sus cabezas contra las mesas: la novia del relaciones públicas se me acerca varias veces, pero yo siempre la rechazo y me alejo de ella: me siento fatal por haberla besado: me da tremenda pena el relaciones públicas: recuerdo cuando se me acercó a la barra, a primera hora, tan enamorado, tan buena gente pidiéndome que cuidara de su novia y su hermano: y yo me la morreo en un cuarto de baño: menuda mierda: como se me pudo ir tanto la cabeza.
El poeta se va, me da unos poemas de regalo:
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le digo que vuelva cuando quiera que, siempre que me vea en la barra beberá gratis.
-No sé si podré volver -advierte mientras se despide- Comer carne humana me está haciendo demasiado carnívoro y empiezo a tenerme miedo.
...
8:00 AM.
Discoteca cerrada.
Ya he hecho la caja.
Pido permiso a Saki para irme.
-Sí vete. No sea que me rompas la nariz también a mi.
Río. Y entonces recuerdo:
-¿Qué tal te ha ido con lo de la india?
-Le he dado polla para un mes: si de esta no se enamora es porque no se enamora en la vida.
-Bueno, ya veré si es verdad lo que me dices: a ver como me has dejado el dormitorio.
-No hemos follado en el dormitorio: hemos follado en el suelo.
Y me voy de la discoteca, pensando cómo de grande tendrá la polla Saki hasta que, al mirar a la acera de enfrente, me olvido de la polla de Saki.
Sentados, sobre la acera, veo a un grupo de gente: conozco a la que está en el centro: es la novia del relaciones públicas: esta llorando: y el hermano está a su lado, ido: me acerco a ella: el rimel de sus ojos se ha corrido: le veo la piel magullada: se me pone la piel de gallina.
-¿Qué te pasa?
Ella, al descubrirme, estalla en sollozos.
-Han intentado violarla -me dice el hermano.
-¿Qué?
-Conseguimos escapar -aclara.
-¿Y el relaciones publicas?
-Nos ha dejado tirados -me dice ella- Se ha enfadado mucho conmigo...
(y me mira para preguntarme, sin palabras, nuevamente con su mirada, si hace falta que me expliqué la razón de porqué su novio se ha enfadado)
...no tenemos donde ir
Miro a su alrededor: no hay más que marroquíes tratando de consolarla: mentira: hacen como si quisieran consolarla, pero no es eso lo que quieren: lo que quieren es tocarla, manosearla, follarla... les odio: les odio por ser tan repugnantes: ahora entiendo porque el Guerrero del antifaz los mataba a montones.
-Apartaos...
(les digo a los marroquíes)
...venid conmigo
(les digo a la novia del relaciones públicas y a su hermano)
Y los marroquíes se apartan mientras me miran como si ellos fueran perros a los que estoy quitando la comida de la boca y ella me agradece (con la mirada, como no) que le tienda la mano y debo de confesar, aunque quede fatal que, en ese momento hasta me alegro que la hayan tratado de violar porque, mientras caminamos hasta la estación de taxis, me siento como Indiana Jones cuando liberó a todos esos niños del templo maldito.
Soy un héroe.
3.-Tercera noche sin la turista pelirroja: el exterminador de moros y la Virgen María en la discoteca
-¿Y te follaste a la novia del relaciones públicas?
-No -contesto a Saki- Al final ni entraron en mi apartamento. Apareció el relaciones públicas, empezaron a gritarse y a insultarse melodramáticamente. Ya sabes "fuck off" por aquí y "fuck off" por allá, mientras se echaban a la cara un montón de cosas. Yo pensé que iba a tener que pelearme otra vez pero de pronto comenzaron a abrazarse y se fueron todos juntos.
-¿Y no te dijo nada el relaciones públicas?
-Nada. Bueno, me dijo que yo era un buen chico.
-¿Y por qué?
-¡Yo qué sé! ¡A saber lo que le dijo la novia!
-¿Pero a ti te hubiera gustado follártela?
-Si me la hubiera llevado a mi apartamento yo no habría hecho nada por follármela, es decir, me hubiera mostrado simpático y encantador a tope para ver si caía pero nunca hubiera dado el primer paso, nunca me hubiera acercado a ella más de la cuenta a no ser que ella se acercara primero a mi. Eso sí, lo reconozco, lo primero que hice cuando me dejaron y subí hasta mi apartamento fue masturbarme pensando en ella.
El jefe, con los ojos ya de pastillas, entra en la discoteca, nos ve: me sonríe como un padre que ve a su hijo preferido y se acerca hasta nosotros: me habla:
-Sig, no te preocupes más por el camarero austriaco. Saki me contó que le sorprendiste robando anoche y estoy muy contento que hayas asumido tu parte de responsabilidad en la discoteca. En esta discoteca hay que machacar a las cucarachas cuanto antes porque si no lo hacemos terminarían por machacarnos a nosotros.
(Sí -pienso- por eso le machaque la cara. Y -sigo pensando- si yo fuera por la vida machacando las caras de los ladrones, la de mi jefe debería de haber estado machacada ya desde hacía un buen tiempo)
...
01:00 AM. La discoteca está a tope: no paran de entrar turistas: hoy el freganchín que trabaja todos los días con nosotros ha librado (tras un mes sin que se lo hayan permitido) y, en su lugar, ha venido otro, también marroquí, pero este pasa de trabajar, quizá por lo poco que le paga el jefe (25 euros por las diez horas de trabajo).
Y lo cierto es que para que las barras puedan seguir trabajando tengo que, además de hacer mi trabajo, ayudarle: recoger vasos, fregarlos, traer hielo, reponer bebidas... y mientras trabajo intentando igualar la velocidad del sonido veo al nuevo freganchin sin hacer otra cosa que hablar con sus amigos, fumando cigarrillos, riéndose y tratando de ligar con las turistas.
Hay un tipo que se me acerca todas las noches: gordito, bajito, cabello corto, rizado y moreno: es un desequilibrado, sin duda. Sé que trabaja de camarero en un pub de arriba, sin embargo, todas las noches, tras cuatro Arehucas con cola me cuenta la misma historia:
-Yo realmente pertenezco a un comando infiltrado de exterminación de moros. Estoy aquí ojeando. Si veo a uno que no me guste, lo señalo y lo matan fuera de manera que parezca un accidente ¿Entiendes?
-Sí. Claro.
-Tú eres listo. Tú vas a ser uno de nuestro comando ¿Te gustaría?
-¿Pagan bien?
-Claro. Somos un comando secreto pagado por el gobierno central de Madrid. Todo es secreto y financiado con dinero público para la lucha contra el terrorismo.
-¿Tendré que fregar allí?
Y en ese momento, mis ojos me advierten de una cara conocida que, sin embargo, no consigo reconocer: una cara que no deja de mirarme: de observar como friego los vasos en el fregadero de la barra ¿Quién?; la miro: la boca se me abre: ¡Claro que sé quien es!: lo que pasa es que no la reconozco por estar en este sitio ¡Joder! ¡No puede ser! ¡No ¡Mi ex! ¡La virgen María en la discoteca!... está con su hermano, sin duda él la ha traído ¡Qué tonto fui cuando pensé que ya no volvería a verla a no ser que yo quisiera! ¡Olvidé que le había dicho el nombre de la discoteca donde trabajo!
-¿Por qué no contestas a mis llamadas? -dice como saludo.
-Es que no tengo teléfono -anuncio tratando de controlar el temblor que me provoca verla y que me vea de nuevo (¿estaré guapo?)- Lo tiré.
(Me mira enfadada)
-¿Y porqué no tiraste sólo la tarjeta telefónica? ¡Era un teléfono caro! ¡Te lo regalé yo!
-En ese momento no pensaba con la cabeza.
-¿Y cuando has pensado tú con la cabeza? -me grita señalando los vasos que tengo en mis manos- ¿El día que decidiste dejar los estudios? ¡Para esto! ¡Para terminar fregando! ¡Eres freganchin!
-No... eh...
-¡A esto te han conducido tus sueños de ser escritor! ¿Te das cuenta?
-No, de verdad que no. No soy freganchin. Soy camarero.
(Se ríe: y lo hace de esa forma que no deja lugar a dudas que lo hace de mí)
Se acerca el dueño de la discoteca, pregunta:
-¿Pasa algo Sig? ¿Te está molestando esta turista?
-¿Y quién es el drogata este? -me pregunta la virgen María.
-Mi jefe -respondo.
Entonces mi jefe le mira tratando de encontrar estupor en su cara, buscando disculpas con las que empiece a atragantarse pero, a cambio, la Virgen María le grita:
-¡Tú lo que eres es una mierda! ¿Por qué tienes a mi novio fregando vasos? ¿Quién te crees tú que eres? ¡Explotador! ¡Eso es lo que eres! ¡Un explotador! ¡Mi novio vale un millón de veces más que tú!
-Oiga señorita... -replica el dueño sin saber como terminar la frase.
(El jefe está irreconocible: yo pensé que se iba a enfadar, llamar a seguridad pero mi ex le infunde respeto: sin duda ella, con su presencia y personalidad, lo ha doblegado)
-Vámonos de aquí Sig. Ya has hecho el tonto por bastante tiempo.
Y me tiende la mano. Y estoy tentado de agarrársela, e irme de la disco, de esta vida, volver a casa de mis abuelos: a mi vida de reprimido.
-No -digo.
-Sig, cambiaré. Cambiaré por ti. Sé que todos nuestros problemas derivan del plano sexual. Pero cambiaré, lo prometo... Esto es una locura... me he pasado días llamándote por teléfono y luego enfadada he borrado tu teléfono de su memoria: me he prometido que nunca más voy a llamarte...pero luego me arrepiento y llamo a alguna amiga mía para que me lo vuelva a dar y, entonces, lo anoto en un trocito de papel, con números bien grandes. Pero acto seguido me arrepiento otra vez y lo tiro a la papelera, y lo rompo en muchos trocitos, pero siempre me arrepiento y uno los trocitos... ¡Y los vuelvo a tirar y rompo tantas veces que ya es imposible reconstruirlo! Y entonces pido al cielo que me ayude: le pido a Dios que me llames, arrepentido; que me digas que quieres volver conmigo ¡Y total! ¡Para qué! ¡Para que me digas que tiraste el teléfono!
-No escucha, nuestra relación es un absurdo. Somos totalmente diferentes.
-¿Estás hablando de la cama?
-No...
-Sí. Sé que no soy buena en la cama. No me gusta nada el acto sexual, pero ¿Sabes? hay algo en los besos posteriores, en la charla, en las risas, en los gestos que sí que me atrapa. Y no sé que hacer con todos esos momentos que rondan por mi cabeza sin parar. No sé donde dejarlos, en que lugar meterlos y que no salgan de allí: ¿En mi cómoda? ¿Dentro de un bolso? ¡No puedo!
-No me hagas esto. Nunca me habías hablado así antes, no te reconozco.
-Te he dicho que voy a cambiar. Me he dado cuenta de lo que estoy perdiendo y no quiero. Tú eres mi chico, sabes que tu lugar es junto a mí.
(Estoy a punto de llorar: creo que hay algo de cierto en lo que me acaba de decir: sí: yo siento que soy su chico: pero no quiero serlo: contengo mis lloros)
-No. Ya no.
-¿Pero por qué?
-Tú no me entiendes. Ya no quiero más paz en mi vida, no quiero ser un buen chico, ya ni quiero que tus padres estén orgullosos de mi: no quiero tener hijos que me vean cada mañana partir a un trabajo aburrido vestido con chaqueta y corbata y por la noche roncando frente al televisor...yo quiero que la gente que camina por la calle se sienta molesta con solo verme: que todos sepan que no soy como ellos: que todos sepan que me dan asco y que me río de su sistema de valores. Realmente deseo ser merecedor de los premios más importantes del mundo (los Oscars, el Nóbel) para meterlos en mi vater y cagarme, en conexión vía satélite, sobre ellos ¡Quiero gritarles a los cadillacs, a las joyas y a todas las mentiras de los publicistas que te dicen a qué debes aspirar en tu vida que por encima de mi persona no van a pasar!
-¡Estás loco!
-No. Te dejé porque tú eras el último nexo que me ataba al mundo establecido. Sin ti ya no tengo conciencia, raíces ni estúpidas éticas o morales. Estoy solo en el mundo y me enfrento al camino sin ninguna atadura. Es ahora cuando no voy a tener miedo de escribir sobre la realidad, sin hipocresías. Ahora sí que tengo alguna opción de convertirme en un escritor de verdad ¿Y sabes una cosa que he pensado últimamente? Esto es lo que Dios tenía pensado para mi vida desde un principio: por eso mató a mi madre con un cáncer, por eso hizo que mi padre nos abandonare: por eso nunca me dio una familia que me quisiera. Él deseaba que yo fuera un hombre libre: por esto no puedo estar a tu lado.
(Me interrumpe el demente del pub de arriba)
-¿Quieres que mate a ese moro? -pregunta mientras señala al freganchin que pasa de trabajar.
-Déjame ahora, estoy hablando con esta chica.
-¿Quieres que lo mate? ¡Dímelo!
-¡Qué me dejes en paz joder!
-Sólo tienes que asentir con la cabeza y lo mato.
-Vale, vale ¡Mátalo, joder! ¡Mátalo pero déjame hablar en paz!
-Ok.
-Sig, por Dios -retoma la virgen María- ¿Te das cuenta en qué lugar te has metido? Todavía estamos a tiempo de que salgas de esta locura en la que te has metido: Sig, deja de mentirte ¡Por Dios! ¡Todo el mundo desea ser algo maravilloso cuando se es niño o adolescente! ¡Modelo, cantante, actriz...! ¡Pero luego, con el tiempo, todo pasa! ¡Te das cuenta que no son más que sueños! ¿Pero qué diablos ha pasado contigo Sig? ¿Qué no funciona bien por tu cabeza? ¿Por qué te crees tan especial?
-Yo no soy una persona especial: soy una persona que quiere serlo. Sé que no escribo tan bien como creo. Pero estoy en el camino de llegar a serlo: he emprendido el viaje: y me da igual que dure 70 años si al final consigo escribir ese poema que lo explique todo.
Miro al dueño de la discoteca: no se ha ido: sigue con el ceño fruncido nuestra conversación: me está mirando con la boca abierta: creo que está flipando: no sé cuantas pastillas se ha tomado esta noche.
-Tenemos que hablar Sig. Tienes que dejar de pensar en esas locuras, madurar.
-Mira, lo siento. Pero no lo vamos a hablar. Nunca. Ya está todo hablado. Hemos terminado. Ya te lo dije por teléfono.
-No, no hemos terminado. Yo te quiero ¡Y me estás volviendo loca! ¿Sabes que hice hoy? Me tendí en la cama y, acurrucada, traté de disfrutar con el dolor que me proporciona tu indiferencia.
-¿Sí? ¿Y lo conseguiste? Porque yo he tratado de hacer eso durante toda mi vida y no lo he conseguido. Vete. No quiero que me líes más ¡Si tú te estás volviendo loca que sepas que tú ya me volviste loco hace tiempo!
-No me voy a ir. Me voy a quedar ahí, sentada, esperándote. Mirándote toda la noche ¿Cómo no te da asco trabajar en este sitio? ¡Tú tenias clase!
-Vete de aquí ¡Y llévate tu mundo contigo!
Y se sienta en uno de los sillones de la discoteca, su hermano le acompaña: su hermano no sabe que hacer: su hermano no me ha saludado: ni siquiera se atreve a mirarme: está ausente: de vez en cuando veo que mira a una turista guapa: y, acto seguido, a mi: creo que él cree entender porque quiero trabajar en esta discoteca.
Pero al rato mi ex se vuelve a levantar para hablar conmigo: yo la esquivo: huyo: así que ella da media vuelta y comienza a escribir una nota que, cuando termina, me entrega en la mano:
"De acuerdo, aceptaré que hay personas que hagas lo que hagas jamás te querrán y lo mejor es olvidarlas y alejarte de ellas. Pero sin duda es una putada y si hay cielo será lo primero que escribiré en su libro de reclamaciones"
La nota me deja en mitad de una crisis nerviosa: no puedo trabajar: ella no deja de mirarme: y su mirada me atraviesa: ella nunca me había dicho cosas tan bonitas: ahora me da vergüenza fregar vasos: me da vergüenza la gente que me rodea: esos ojos: tengo que dejar de verlos: me entran ganas de saltar sobre la barra cuando algún turista se le acerca para tratar de ligársela: pero gracias a Dios su cara los espanta: no hace fala ni que su hermano diga una palabra: tengo que dejar de mirarla: es como si un cuchillo se me clavara una y cien veces en mi nuca: como si hubieran soltado ácidos hirvientes por mi sangre ¡Si por lo menos consiguiera dejar de verla! ¡Dejar de ver como me mira! Pero ¿Cómo conseguirlo?
Entonces se me ocurre.
Es fácil.
Voy al baño, me quito las lentillas.
No veo nada.
Tengo dos y pico de falta de vista en cada ojo.
Sin lentillas no distingo a quien pertenecen las caras que están a más de un palmo de mi.
Ella desaparece.
Ya no la veo.
Ahora ella es como un fantasma: temo el momento en que se me aparezca.
No obstante, la noche, ignorando dramas, continua su locura: por la discoteca, de vez en cuando, aparecen chicos disfrazados.
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Piensan que así van a llamar la atención de las turistas: que así les van a gustar más: que así van a follar: y ellas les ríen las gracias, hasta charlan un poco con ellos, pero nunca veo que sean besados: porque si una persona así se sienta al lado de una chica está pierde el glamour: la gente los señala: y a las chicas les gusta sentirse especiales: pero no gilipollas, además las turistas están buscando un tío bueno (vestido/disfrazado de Gucci) o, como mínimo, un tipo normal y corriente, no a alguien que sale disfrazado a las discotecas: porque los que se salen del comportamiento habitual son rechazados: los que no hacen lo que hace todo el mundo están equivocados.
Como yo.
Quizá la virgen María tiene razón. Estoy loco y no me doy cuenta.
Quizá mi final sea como el final de noche de estos chicos: se dan cuenta que han hecho el imbécil, que se han equivocado con sus planteamientos: dejan de sentirse graciosos cuando se dan cuenta que ninguna chica se deja cegar por su originalidad, que se han equivocado acudido a la discoteca vestidos de esa manera: se sientan en el suelo: solos, aburridos: reflexionado sobre la vida.
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Yo (protegido con mi falta de vista) seguimos trabajando: vendiendo bebidas, fregando, cargando hielos y botellas: el tiempo pasa muy despacio: no veo la hora en que la discoteca cierre: no veo la hora en la que me encuentra en la soledad de mi apartamento: lejos de la vista de la virgen María: en la discoteca la música suena a tope y cada golpe de batería se une al palpitar de mi corazón: desde que la vi no he podido volver a sonreír: los rayos láser de los juegos de luces atraviesan mi cerebro y, como si fuera un microondas, me lo recalienta hasta dejarlo a punto para estallar: no paro de pensar en ella, en la turista, en las palabras que le acabo de decir y que, quizá, demostrarían a un tribunal médico que necesito ayuda siquiátrica.
Pero de pronto se encienden las luces: el tiempo, por fin, ha pasado: son las ocho de la mañana: miro: busco: mi ex no está: tampoco su hermano: se habrán ido: ¡Bien!
El jefe se me acerca:
-Sig ¿Has visto al freganchin? Hace dos horas que se fue a sacar la basura y no ha vuelto. Me parece extraña su desaparición, se ha ido sin cobrar.
Recuerdo al tipo que me dijo que pertenecía a un comando mata moros.
No.
No puede ser.
¿Verdad?
No lo pueden haber matado.
¿No?
¿No?
4.-La culpa de todo lo tiene el riguitón
Es la sexta vez en diez minutos que entro en Hotmail: rezo por encontrar un correo de la turista pelirroja: un correo que explique porqué no contesta mis llamadas, qué diablos pasa, porqué el amor que me confesó ya no es suficiente motivo para que deje su país y venga a vivir conmigo a mi isla.
La conexión a Internet me falla una y otra vez: esto es una conspiración plactonita: quieren saber hasta cuanto estoy dispuesto por ese mail: me voy de mi apartamento: me pongo una camiseta, unos vaqueros, las sandalias: me voy al cybercafé más cercano: desde allí me conectaré: necesito un CD: no puedo olvidar llevarme un CD: así, si me escribe, podré traerme el e-mail a casa: así podré leerlo una y mil veces: me morizarlo.
Llego al cybercafé: menos mal que hay sitios libres: si no moriría de los nervios: entro en Hotmail: y compruebo, una vez más, que ese mail, igual que todas las cartas que de verdad he deseado me escriban a lo largo de mi vida, no ha llegado.
¡Maldita sea! ¿Y ahora qué hago? ¿Suicidarme? Voy hasta la página del Google: enfadado escribo, en la barra del buscador, la siguiente frase: QUIERO ARRANCARLE TODOS LOS PUTOS PELOS DEL CHOCHO A LA PUTA TURISTA PELIRROJA DE LOS COJONES Y LUEGO FOLLÁRMELA COMO UN ANIMAL: hago clic dos veces: tres, cuatro: enlaces, enlaces: la pantalla del ordenador se llena de multitud de fotos porno.
Me excito enormemente.
Utilizo el CD para guardar las fotos que más me gustan: una me llama enormemente la atención: me impacta: en ella se ve una chica, quizá demasiado joven, enseña las tetas y los pelos del chocho: pincho sobre la foto: se hace más grande: ahora puedo observarla mejor:
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sí: es muy joven: quizá por debajo de la edad legal: quizá es un delito que esa foto exista: quizá es un delito que yo mire esa foto: pero decido guardarla en el CD y continuar buscando, mirando y guardando más fotos: ya habrá tiempo de estudiarla mejor en casa.
No. No me siento culpable mientras guardo esa foto en mi CD: me disculpo asegurándome que, si yo he llegado tan fácilmente hasta esa foto, no puede tratarse de una menor de edad: de algo ilegal: sin duda es una foto de una chica que parece de menos edad de la que tiene realmente.
Sigo bajando fotos: mi polla se hincha cada vez más: no hay nada que quiera más en la vida que estar en mi casa masturbándome, corriéndome mientras miro estas fotos:
http://www.micabeza.com/fotomaldita2.jpg http://www.micabeza.com/fotomaldita3.jpg http://www.micabeza.com/fotomaldita4.jpg http://www.micabeza.com/fotomaladita8.jpg (y un largo etc)
saco el CD de la computadora: pago el tiempo de la conexión: salgo del cyber con la intención de llegar a mi apartamento lo más rápido posible: necesito masturbarme.
Camino con paso rápido por la calle cuando, un sexto sentido, me advierte que un grupo de chicas me está mirando fijamente: levanto la cabeza del suelo (siempre camino mirando al suelo): las veo: a pesar de que no son feas un escalofrío me estremece: ¿Por qué? No sé: son tres chicas en total: parecen colombianas: una de ellas se me acerca ¿Con qué propósito? No la conozco, nunca las he visto antes: ¿Le gustaré? ¿Me preguntará mi nombre? ¿Me querrá dar un beso? Quizá sean putas que están buscando clientes: no, no me iré con ella: las putas no me excitan.
La chica se acerca a mi: mucho: se para a cinco centímetros de mi cara y, entonces, se obliga a toser: me tose encima: groseramente: sin ningún reparo: ¿Por qué? ¿Quiere seducirme de esa extraña manera?: no: la venda que ciega mis ojos cae al advertir su mirada: me mira con odio: busca provocarme: enfadarme, indignarme: busca pelea ¿Por qué?
Pero no consigue enfadarme: en realidad me ha gustado que me tosa encima: me ha parecido erótico: quizá porque sigo cachondo, con una erección entre mis piernas.
Decido seguir mi camino porque no sé cómo reaccionar: no quiero reprocharle ni pedirle explicaciones por su comportamiento: no me apetece nada enfrentarme con mujeres: son chicas y a las chicas ni se les grita ni se les pega: eso me lo enseñó, en mi infancia, un personaje de comics: el Capitán Trueno (aunque estoy seguro que Crispin se la chupaba a Goliat)
Me alejo de ella: un paso: dos pasos: tres pasos: cuatro pasos...: no puedo resistirme: giro mi cabeza en su búsqueda: ella sigue quieta, retándome con la mirada: lanza, con furia, un escupitajo al suelo: me desprecia ¿Por qué? ¿Qué le he hecho yo?
Esto ya es demasiado: aprieto aun más el paso: sin duda esta chica está loca, demente: lleva demasiada agresividad dentro: quizá un hombre la violó hace tiempo y, desde entonces, odia a todos los hombres del mundo: o quizá su padre le pega o, quizá, todo es un ardid: una trampa: espera que yo haga un amago de pegarle o que la insulte porque, desde algún lugar que yo no puedo ver, hay una panda de colombianos asesinos deseosos de lanzarse sobre mi desde que tengan una disculpa.
Así que sigo caminado: decido no volver a mirar atrás y, mientras camino, no escucho ningún ruido: ninguna burla o provocación que llegue a mis oídos:¡Qué extraño es todo esto!:¿A qué ha venido esta locura?: llego a una esquina: no puedo más: tengo que volverme y mirarlas: lo hago: no están: ¿Cómo han podido desaparecer tan rápido?
Llego a mi apartamento: meto el CD dentro de la computadora: empiezo a masturbarme mirando las fotos: me sobresalto al volver a ver la foto de la menor de edad: porque sí, sin duda es menor de edad: imposible que tenga más de 15 años: sus ojos me penetran: mi cuerpo se estremece: ¿Cómo será tener sexo con ella?: inmediatamente me siento podrido y malvado.
Y entonces lo comprendo todo: a mi cabeza, no sé de donde, llega una historia: una certidumbre: quizá mi madre muerta me advierte desde el otro mundo: sé que, en algún lugar de la Europa del Este, hace tres o cinco años forzaron a esa niña a sacarse esa foto: la llevaron en coche, a una carretera desierta: pero primero la habían violado y, más tarde, obligado a prostituirse: da igual: esa niña ya está muerta: el proxeneta que la prostituia la mató con una sobredosis ¿Por qué? Porque la policía le estaba pisando los talones: se tenía que deshacer de la niña.
Las tres chicas que vi por la calle eran diablos: diablos dentro de cuerpos humanos: han salido del infierno en mi busca: yo no lo supe entonces, pero mi alma, que se estremeció, sí: ellas son diablos que se llevarán mi alma desde que me masturbe mirando esa foto: no es necesario que eyacule: sólo que ponga mi mano sobre mi polla erecta: que esa foto hinche mi polla: es una foto maldita: una foto que encierra una maldición: por eso me escupieron y provocaron sin motivo: me habían localizado y revoloteaban a mi alrededor, deseaban agarrarme y llevarme al infierno a infringirme mil dolores, pero no lo podían hacer: no pudieron tocarme: porque aun no me había masturbado mirando esa foto: por eso no pudieron tocarme: por eso tuvieron que desaparecer: pero las presiento: están a mi alrededor: inmateriales: esperando.
Selecciono todas las fotos del CD: las introduzco en mi computadora: todas las fotos, menos la foto maldita: saco el CD de la computadora, lo rompo por la mitad: me corto con uno de los filos: me sale sangre: tiro los trozos del CD a la basura: me lavo el corte: no es muy profundo, sin embargo, sangro como un cerdo al que están sacrificando en un matadero: es cosa de la maldición, sin duda.
En mi apartamento no tengo alcohol para desinfectar el corte, tampoco Mercromina: se me ha olvidado comprar un botiquín: me envuelvo la herida en una camisa de propaganda.
Vuelvo a sentarme frente a la pantalla del ordenador: tomo mi polla con la mano izquierda: reinicio mi masturbación: pero mi polla está flácida: y no hay forma de ponerla erecta: las fotos que antes tanto me excitaban han dejado de hacerlo.
Es el olor a infierno: mi apartamento apesta a azufre.
5.-Fin de la cuarta noche sin la turista pelirroja: pensamientos mientras subo las escaleras: todos los pecados que me faltan por contar.
Discoteca cerrada. 8:30 A.M.
Subo las escaleras rumbo a mi apartamento.
Estoy solo.
Y cuando llegue a mi apartamento seguiré solo.
Y cuando me levante.
Y cuando desayune.
Y cuando me asome al balcón.
Y cuando almuerce.
Y cuando me duche.
Y cuando me tire sobre la cama deseando abrazar a alguien.
No volveré a hablar con nadie hasta que vuelva al trabajo, a la discoteca
Estaré 17 horas sin hablar con nadie.
Pero también entonces seguiré solo. Porque solo es una enfermedad que sólo ella cura. Una enfermedad que se me ha pegado desde que ella se fue. Una enfermedad destructiva, aun más destructiva que el SIDA (ya que el SIDA destruye el sexo y la soledad el sexo y el amor)
Si no controlas esta enfermedad, si la llevas en tu corazón durante mucho tiempo, puedes llegar hasta matarte.
Yo aun no he pensado en el suicidio pero noto los primeros síntomas de la enfermedad: mal humor, desgana por todo, desilusión por el futuro: nunca encontraré a nadie que me quiera como yo quiero que me quiera...sí, hay otras chicas pero el único chocho que me quiero follar es el suyo.
Dios, la humanidad o los plactonitas conspiran contra mi: la turista pelirroja debería de estar aquí, conmigo: su boca, sus ojos, su vagina, su piel pálida y pecosa: cuando la veía desnuda sobre mi cama ella era un animal exótico: un leopardo, una serpiente: y yo me la follaba: era como estar en una selva.
¿La quiero? ¿Ha roto mi corazón? ¿O su ausencia sólo está destrozando mi orgullo? Me duele que prefiera quedarse en Inglaterra, con su familia, sus amigos y su trabajo que venirse conmigo, con mi polla y con las millones de incógnitas que se le presentarían a su futuro ¿Cómo he podido llegar a creerme que iba a dejarlo todo por un gordo gilipollas? Los orgasmos que conseguí provocarle se los pueden dar cualquiera ¿Y el amor? ¿Acaso le di amor? No estoy seguro. Pero cariño sí estoy seguro de haberle dado. Mucho.
¿Qué soy para ella? Soy unas fotos de vacaciones: una anécdota que contar a sus amigas:
-¿Y quién es este? -le dirán sus amigas que están viendo las fotos de sus vacaciones.
-Es un camarero de una de las discotecas a las que iba. Me lo follé.
-¿Y por qué? No es muy guapo.
-Ya. Pero fue el único camarero autóctono de la isla que encontré. Allí todos eran o ingleses o austriacos o cubanos. Y ya sabes que unas vacaciones a un país extranjero no están completas si no te follas a un aborigen del lugar.
-Claro ¿Y los españoles la tienen tan grande como se rumorea en Inglaterra?
-Sí, grandísima -mentirá la turista pelirroja pues todas las chicas, delante de sus conocidas, dicen que sus amantes la tienen grandísima hasta el momento en que les dejan o son dejadas.
¿Qué soy para ella? Soy unas fotos: soy un trofeo: soy pasado.
Tengo que empezar a sacármela de mi mente: que el SIDA que me proporciona en mi mente no se extienda ¿Y si vuelvo con la virgen María? ¡Todo es tan tranquilo a su lado! No. No: no: no: no: no: ella es mi última opción: volver con ella es como meterse dentro de una tumba, dentro de un ataúd y cerrar la tapa: he de tomar fuerzas de donde sea: no me voy a morir por estar un tiempo solo: sin novia: sin nadie que me llame por teléfono: sin nadie que me diga "te quiero" (¿La virgen María me decía te quiero? No lo recuerdo: creo que se limitaba a decir "y yo" cuando yo le decía "te quiero").
No puedo hundirme: en la discoteca entran, cada noche, unas quinientas turistas: supongo que a alguna le gustaré: alguna querrá follarse a un aborigen de la isla: he de comprarme un pin con la bandera canaria y ponérmelo en la camisa: no puedo dejar pasar la oportunidad.
Quizá estoy pagando por mis pecados: eso dicta la ley del universo: "Sufrirás por lo que has hecho sufrir" ¿Cuáles son mis pecados de la vida? ¿Por qué actos he de pagar?
LISTA DE TODOS MIS PECADOS
1.-Cuando tenía trece años me puse en una esquina como si estuviera meando y, cuando pasó una chica que me gustaba mucho, me volví para que viera mi polla que la tenía erecta. Ella abrió la boca y siguió caminando (abrió la boca pero no se la metió dentro)
2.-En el instituto, durante un partido de baloncesto en clase de gimnasia, provoqué una caída contra una compañera de clase para tocarle la teta con disimulo mientras caíamos. Ella nunca se quejó al profesor ni a los compañeros de la clase pero, sin duda, se dio cuenta de mi estratagema (algunas veces soñé que le había gustado que lo hiciera pero nunca volvimos a hablar aunque sí nos mirábamos mucho a los ojos)
3.-Cuando vivía en casa de mis abuelos me masturbaba mirando, a través de las cortinas opacas de las ventanas de mi dormitorio, a mis vecinas mientras éstas tendían la ropa (y creo que todos los vecinos lo sabían pero nunca subieron a quejarse o a romperme la cabeza por consideración con mis viejitos abuelos)
4.-En el transcurso de tiempo que pasó entre que decidí irme del gran centro comercial y hasta que finalmente lo conseguí robé unos 26 libros y saqué de la caja 15 euros al día para así tomar taxis en lugar de autobuses cuando al mediodía tenía que ir a comer (y me siento estúpido por no haber robado más)
5.-Desde que llegué a la discoteca, y antes de cortar con ella, engañé a la Virgen María con otras chicas (pero este pecado me ha hecho eyacular y no se peca cuando se eyacula)
6.-Desde que escribo este diario utilizo el nombre de la madre de Dios para referirme, burlonamente, a mi ex (y me siento mal porque cuando murió mi madre sentí que la madre de Dios me adoptaba)
He de ir a una Iglesia en busca del perdón de Dios: pero me resulta absurdo confesar, en la oscuridad de un confesionario, mis pecados a un viejo que se reprime sexualmente en nombre de Dios: estoy seguro que Dios no entiende a los curas. Y que a Jesucristo les daría grima.
Esto haré: desde que llegue a mi apartamento me arrodillaré en el suelo y, rezando tres padres nuestros y doce Ave Marías, pediré perdón directamente a Dios y a la Virgen María (la auténtica).
Espero que me escuche.
Espero que vuelva la turista pelirroja.
Espero que Dios la obligue a volver.
6.-Un cuerpo desnudo (que se supone que es el mío) caminando descalzo sobre las baldosas frías de mi apartamento: sin razón no tengo corazón.
Me despierto: desnudo: sin ella.
Tengo su foto pegada a la pared.
Y en mi frente.
Y en la polla de mi corazón.
Perdón. Es ella, que me nubla la razón.
Desde que se fue, vivo en el Infierno.
Es que por el grifo del lavamanos no sale agua: sale fuego.
Miro mis ojos en el espejo: la busco.
Sí: en mis pupilas continúa grabada su imagen: es ella: soy yo: su ausencia me está volviendo loco.
Orino.
Y advierto que mi orina tiene fragmentos brillantes: me estoy volviendo loco: juraría que orino la purpurina que ella se ponía en el pecho cuando salía de fiesta.
Las paredes me asustan.
Quizá lo mejor sea vivir escondido bajo la cama.
Me agacho: me arrastro hasta estar debajo de la cama.
Extiendo mi cuerpo desnudo en el suelo.
Respiro polvo.
El suelo no está frío, sino caliente: comienzo a sudar sin parar.
Haberla tenido, haber conocido el cielo es el mejor de los infiernos.
El amor existe únicamente cuando no se está con la persona amada. El amor es azúcar envenenado: un camino hacia una rosa inalcanzable, con asesinos escondidos.
Me voy a empezar a hacer amigo de las cucarachas.
Y a comérmelas.
Igual que ella hizo con mi alegría.
Mastico mi lengua: pienso en los azulejos del baño.
Quizá debería sacarlos de la pared, quizá en el reverso de ellos encuentre escrita la razón por la que ella no ha vuelto.
Salgo de debajo de la cama, quito los azulejos del baño.
O quizá la razón esté entre la ropa doblada del armario.
Estoy confundido ¿Dónde está el armario?
Tengo que aceptar que hay cosas que pasan:
¿Por qué no iban a pasar?
Hace trece días, en la discoteca, recogía una mesa ocupada cuando un cigarrillo de un cliente me quemó la mano.
Aun hoy mantengo la herida en carne viva: roja.
Las quemaduras son las heridas que más se asemejan a las heridas del corazón: son las que más tardan en cicatrizar.
¿Cuál es la solución? ¿El suicidio?
No: sé que la muerte no acabará con mi tristeza: seré un cadáver triste.
Quizá deba contentarme con amarla desde la lejanía, tratar de ser feliz con eso.
Menuda estupidez acabo de escribir.
Voy a quitar su foto de la pared.
Pero me duelen los dedos.
Mejor me clavo las chinchetas en mi piel, mejor me levanto las uñas con ellas.
No duele: estoy en el infierno: lo único que duele es su ausencia.
No he llorado aun, ni una sola lágrima.
No tengo amigos con los que llorar: Saki se reiría de mí.
Sólo tengo a las cucarachas.
Y me las como.
Me visto con el bañador.
No puedo salir a la calle: ver gente.
Me da miedo salir sin ella.
Me da miedo olvidarla.
Prefiero seguir en el infierno: sufrir por ella es la única forma de que ella siga conmigo sin estar aquí.
Mi garganta se seca.
Por fin sale una lágrima.
Mi cuerpo se agrieta: ya no me queda ni una gota de mar en mi cuerpo.
Y mis pulmones maldicen: sin ella el aire es una mierda.
Yo deseaba vivir con ella.
Que cada vez que entrara en el apartamento se preguntara ¿Cómo Sig va a hacerme feliz hoy?
Voy a atreverme a desayunar.
Pero sólo consigo desayunar sus recuerdos.
Y algo de mantequilla.
Estoy adelgazando mucho: la sudo demasiado.
La cama también me da miedo: mis sábanas son fantasmas.
Ya llevo diez minutos despierto: ahora sí que va a doler su recuerdo.
Su pelo rojo me va a atacar.
Tengo que escapar.
Le doy la vuelta a la cama: rajo el colchón: abro los grifos de la casa: prendo las luces: rompo las bombillas: rasgo la toalla de la playa: meto la basura en el armario.
Tengo que huir, ahogarme en el mar.
Nunca más voy a volver al apartamento.
Si la turista pelirroja no está conmigo, no tengo casa.
Abro la puerta.
Y ella está ahí: de píe, con las maletas.
-Hello -me dice.
La turista pelirroja ha vuelto.
7.-Un príncipe azul de mierda.
-¡Estás aquí!
La turista pelirroja contesta con una sonrisa: y se me antoja que con ese gesto trata de ocultar la duda que le atraviesa la mente nada más mirarme: ¿Con este tipo me he venido a vivir? ¡Si es un mierda! ¡No es un hombre! ¡Es un niño! ¡No lo recuerdo tan feo! ¡No quiero volverme a acostar con él!
Yo también pienso: ¿Y ahora? ¡Ella está aquí! ¡Y con cuatro maletas! ¡Viene para quedarse! ¿Dudo? ¿Por qué? ¡De pronto la he visto y ya no me parece para tanto! ¿Por esta serpiente de pecas casi me suicido? No sé si tendré valor para volver a follármela: ¡Es muy grande! ¿Cómo hacer llegar placer a todo su cuerpo? ¡Tengo miedo! ¿Podré alcanzar una erección? Creo que le doy asco: no le gusto nada ¿Estarán los plactonitas jugando con mi cabeza?
-Pasa -le digo (y ella tarda un poco en decidirse: ¿Querrá dar media vuelta y salir corriendo?). Y le pregunto: ¿Has subido por las escaleras todas estas maletas tú sola?
-Me ayudó el portero.
(La miro: pienso: ¿Ha estado a solas con el portero? ¿Le gustará el portero? ¿Se excitará con el portero? ¿Por qué no me tocó en la puerta para que yo le ayudara a subir las maletas? ¿Se la querrá follar el portero? ¿Se la habrá chupado al portero?)
-¡Qué desordenado está todo! -sonrie.
Recuerdo: sí, claro que está desordenado: acabo de sufrir un ataque de locura: iba a ir a la playa a ahogarme: ¿A quién quiero mentir? Al final no lo hubiera hecho: seguro: pero necesitaba mentirme: necesitaba llegar hasta el mar: saber que el mar seguía ahí: que la posibilidad no se me niega.
-El apartamento hubiera estado recogido si hubiera sabido que ibas a venir. Pero nunca contestaste mis llamadas, ni mis mails.
Ella cierra la puerta tras de sí: la ha cerrado ella: no yo: eso debe significar algo: que acepta estar en esta casa: que me acepta: y creo haber advertido que la ha cerrado de forma especial: la ha cerrado con cariño: como si fuera la puerta de su casa.
-He tenido un montón de problemas. Mi padre no quería que viniera.
-¿Tu padre?
-Me dijo que yo era una puta, qué cómo era eso de que me iba a vivir con un español: que sólo tenía 18 años: que era una niña: que sí me iba no volviera nunca más: que para nada apoyaba esta decisión.
-¿Y qué hiciste tú entonces?
-Todo lo que me decía no tenía ningún sentido para mí: yo sólo quería hablar contigo por teléfono: y lo fui a hacer en su presencia: pero él me arrancó el teléfono de las manos y lo tiró contra la pared: ¡Me miró de una forma tan extraña! ¡Pensé que me iba a pegar! Subí a mi cuarto y cerré la puerta: ¡Yo no sabía hacer otra cosa que llorar! ¡Ahora era imposible contactar contigo!
-Pero te di mi mail.
-Sí: en un trocito de papel: escrito junto a tu teléfono: una vez guardé tu número en la agenda de mi móvil no presté demasiada atención al papel: nunca he utilizado un ordenador: nunca he mandado un correo electrónico: ¿recuerdas que te dije que no tenía dirección de mail?: ¡Con qué cara me miraste!¡Me hiciste una cuenta tú mismo! Guardé el trocito de papel en mis vaqueros: y nada más volver a Inglaterra los puse a lavar...no conseguí recordar ni tu nick, ni mi contraseña, ni nada...pensé que me iba a volver loca.
-Creí que pasabas de mí, que no volverías: ¿Y qué pasó con tu padre?
-Necesitaba dinero para el viaje: empecé a vender mis pertenencias: mi moto: mis aparatos deportivos: mi aparato de música: vendía todo muy barato y por eso me lo compraron todo muy rápidamente: desde que tuve el dinero fui a la agencia de viajes y compré el billete de avión...de regreso a casa entré con el billete en la mano: mi padre estaba en la entrada: y su vista se fijó en el billete: su cara se rasgó: subí las escaleras sin atreverme a mirarlo: no sabía qué hacer ni qué decir: me encerré en mi habitación: no quería moverme ni hacer ningún ruido: no quería recordar a mi padre que yo existía.
-¿Y luego?
-Por fin llegó el día de irme: era una mañana muy triste y alegre a la vez: dejaba todo lo que conocía pero tenía la certidumbre que mi vida cambiaría para mejor: mi vida en Inglaterra era una mierda: sólo trabajo y siempre la misma gente aburrida: además mi amiga (la turista morena) vendrá dentro de poco: sin embargo, no sé porqué sentí mucha pena cuando me despedí de mi trabajo de cocinera, de mis compañeros de trabajo: pero me ayudaba pensar en ti: en esta isla: en el sol: las fiestas: tu sonrisa.
-¿Y tú padre no te dijo nada más? ¿Ni siquiera se despidió de ti?
-Sí. Antes de salir de casa dijo que si no volvía dentro de un mes alquilaría mi habitación y que, si regresaba más tarde de ese mes, tendría que pagar por volver a usar mi habitación: que a partir de ese mes yo para él sólo sería una inquilina en su casa.
-¿Cómo te sientes ahora? -y un fantasma me posee, me abre los brazos: hace que la abrace: la abrazo con naturalidad: no soy yo: es cosa del fantasma.
-Bien. Ahora me siento muy bien -contesta.
Le abrazo fuerte y noto que ella se refugia en un hueco de mi cuerpo desconocido por mi hasta ese momento: me refiero a ese hueco donde los niños perdidos encuentran la paz: ese hueco donde los nerviosos encuentran la tranquilidad: yo no sabía que tuviera ese hueco en mi cuerpo: yo siempre he querido estar en ese hueco del cuerpo de otra persona: por lo que ahora veo yo soy un portador de ese hueco: y los portadores de ese hueco no pueden encontrar un hueco para ellos: es una maldición.
La miro: su cabello rojo recostado en mi pecho: la abrazo con seguridad: todo a mi alrededor me parece una puta novela rosa: y para colmo yo soy el puto príncipe azul: ¿Yo un príncipe azul? ¿Podré hacer ese papel? ¡Pobre niña! ¡Pobre niña!¡Ella 18! ¡Yo 29! ¡Tengo que confesar! ¡He de hacerlo! ¡Soy un viejo! ¡Soy un viejo verde!
8.-Sexo oral con Cervantes: todo lo que le susurré al oído
La turista pelirroja se acaba de duchar: me espera en la cama: sólo lleva un tanga de color negro: quiere que se la meta: tengo miedo: creo que no voy a dar la talla.
Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que follamos: la situación ha cambiado: ya no somos un desconocido y una turista: ahora somos personas diferentes: hemos muerto y nos hemos reencarnado en novios que viven juntos.
Miro su largo cuerpo pecoso: sus tetas rozadas: disfrutaría lamiéndola: disfrutaría con los preliminares: pero sé que mi polla no se pondría erecta: este problema no lo tienen las chicas: les basta con abrirse de piernas y aguantar: ellas no tienen que hinchar nada: tienen suerte en eso: nunca quedan en vergüenza.
Me encierro en el baño: necesito tranquilizarme: necesito un plan: necesito humillarla: si siento que ella está bajo mi poder me sentiré hombre: mi polla se endurecería entonces: me bastaría con verla de rodillas delante de mi: chupándomela: pero me da vergüenza pedírselo: debo de encontrar otra manera: se me ocurre una forma: quizá sirva: salgo del baño.
-¿Me dejas sacarte una foto?
-¿Ahora? ¡No!
-Venga, vamos
(Ella se sonroja)
-No. Odio mis tetas, son muy pequeñas: me dan vergüenza.
-¿Por qué? A mi me encantan tus tetas.
-Eso es imposible.
-Son muy sexys: son como de colegiala.
Su ceño se frunce: creo que no le gusta mi piropo: creo que mi piropo tiene una naturaleza enfermiza: decido aprovechar su disgusto para besarla: besarla en ese momento es algo inapropiado: algo sucio: ella abre su boca y yo le meto la lengua: imagino que es la lengua de un pervertido que le gusta follarse colegialas: esto ayuda a mis planes de humillación: más aun cuando recuerdo nuestra diferencia de edad: casi diez años: entonces lo noto: alguien acaba de llegar a mi cuerpo: es un espíritu: el espíritu del sexo: comienza a poseer mi polla: comienza a hincharla: mi polla comienza a endemoniarse:
-¿Y a tu culo? -pregunto- ¿Puedo sacarle una foto a tu culo?
-¿A mi culo?
-Sí.
(Piensa)
-Sí. A mi culo sí.
-¿Te gusta tu culo?
-Sí. Es lo mejor que tengo.
-Quero follarte por el culo -le digo (pero esto se lo digo en español, idioma que no entiende: no me atrevo a decírselo en su idioma: quizá le moleste que se lo diga de manera tan ruda: además nunca hemos follado por el culo: ella nunca me lo ha pedido y a mi, realmente, no es algo que me apetezca: no me excita que mi polla toque su caca: sólo le he dicho eso por mi rollo mental de sentirme que la estoy humillando)
Mi cámara de fotos está sobre la mesa: la tomo: enfoco su culo: justo cuando voy hacer clic me detiene:
-No me la saques así, sin hacer nada: si no pareceré una zorra: sácame la foto en otra posición: leyendo un libro.
-Pero tú no lees. A ti no te gusta leer.
-Da igual, tomaré uno tuyo. Así pareceré interesante.
Alarga la mano para recoger del suelo uno de mis libros: mi apartamento está lleno de libros: he ido trayendo, poco a poco, todos los libros de la biblioteca que tenía en la casa de mis abuelos: pero en este apartamento no hay estanterías suficientes para guardarlos todos: así que he ido dejando los libros por cualquier sitio: en el baño, en el suelo, bajo la cama, en la cocina: el libro que toma es El Amante de Marguerite Duras: pero ella no toma un libro de Marguerite Duras: ella sólo toma un objeto: ella no sabe nada de la delicada furia con la que escribe Marguerite Duras: no sabe que sus libros son los que más se pueden asemejar a una pintura a base de óleos que arde: la turista pelirroja se acuesta, boca abajo, en la cama: coloca las sábanas para que la cámara no pueda llegar a ningún milímetro de piel de sus tetas: abre el libro como si estuviera absorta por su lectura: finge.
-Ahora puedes sacar la foto.
Saco la foto:
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Y mientras lo hago una certidumbre asalta mi cabeza: este momento ya lo he vivido con anterioridad: ¿Pero cuando? Pelo rojo: cuerpo desnudo: un libro: sábanas: una cámara de fotos...: me acuerdo: Holanda: la holandesa de la que me enamoré: viví con ella seis meses: pero ella tenía las tetas grandes: preciosas: como sólo se pueden tener cuando se tiene 16 años de edad:...yo tenía 26: a ella también le mentí con mi edad: y también le saqué una foto: pero no para humillarla sino porque estaba enamorado: porque cuando abrí los ojos por la mañana la vi a mi lado, sin hacer ruido, leyendo un libro: y pensé que era lo más bonito que había visto en la vida.
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-¿Sabes? Estaba esperando -me dijo- que te despertaras para follar.
Y justo después de correrme le saqué una foto a su cara: una foto que todavía me gusta pasar tiempo mirando:y me invitó a que siguiera sacándole más fotos: y yo asentí: y he de confesar que yo temblaba mientras sacaba esas fotos: me excitaba tremendamente que quisiera que yo la retratara desnuda con mi cámara fotográfica: porque a pesar de la diferencia de edad ella había tenido más recorrido sexual que yo: ella se divertía conmigo: cuando me dijo que le sacara una foto a su chocho yo respondí que no: que no quería: que quería respetarla: y ella rió por lo bajo: como diciendo menudo tontaina es este chico: quizá ese momento fue cuando pensó por primera vez en dejarme: en que yo no estaba a su altura: de todas maneras yo recuerdo su chocho a la perfección: lo tengo grabado a fuego en mi mente: lo recuerdo porque la primera vez que lo vi me asusté: tenía los labios vaginales más grandes que había visto en mi vida (y había visto muchos gracias en las películas pornos con las que me masturbaba): recuerdo un pensamiento extraño que tuve entonces: recuerdo que, mientras contemplaba por primera vez ese chocho tan grotesco, pensé que esa era la señal que follar era algo malo: algo perverso: todavía no entiendo porqué tuve dicho pensamiento si lo único que quería (y quiero) en la vida era follar.
Y ahora estoy con otra pelirroja ¿Estoy más enamorado de la inglesa que de lo que estuve con la holandesa? Es difícil saberlo: la holandesa me dejó: tras seis meses me dijo que mejor me volviera a mi país: así que, en mi cabeza, la mantengo idealizada: que me haya dejado hace que la imagine perfecta: superior a mi: en cambio la inglesa está ahora en mi cama, esperando que me decida a metérsela: otro cantar hubiera sido si la inglesa no hubiera vuelto: entonces si que las hubiera podido poner a competir para ver quien acuchilló mejor mi corazón.
-¿En qué piensas? -me pregunta.
-En todo lo que te quiero -miento.
La turista pelirroja me abraza y ya estamos a ello: el estado de mi polla es confuso: se encuentra decidiéndose: está entre el sí y el no: tengo una erección insuficiente: así que pienso sacar tiempo bajando hasta su chocho: mientras se lo chupo seguro que mi polla reafirma su personalidad: pero me dice que no, que quiere que se la meta: y entonces, gracias a Dios, sus pecas, que son estrellas, me salpican en la cara y hacen magia: porque me toco la polla y la tengo tremendamente erecta: que satisfacción: me pongo de pie sobre la cama y se la enseño:
-¿Has visto que polla más grande? -le digo.
Ella ríe y bajo hasta ella para metérsela antes de que conteste: tengo miedo de que me diga que alguno de sus ex la tuviera más grande que yo: si me dijera eso no habría forma de reanimar mi polla: estaría muerta durante meses: se la meto: y, en ese instante, sé que clase de follada va a ser: tipo río: follármela es como meterme dentro de un río con grandes corrientes: me entra agua en los pulmones y el rió lleva mi cuerpo hasta la profundidad: mi mente muere, no funciona: no tengo conocimientos ni conciencia de mi mismo: no puedo pensar en nada: sólo soy un cuerpo al que la corriente arrastra por las profundidades de un río: pero ella me saca de mi inconsciencia: me habla: me pide que, mientras follamos le hable en español: dice que le excitaría mucho que lo hiciera: oír mi idioma mientras se la saco y meto.
-Pero si no entiendes nada -replico.
-Háblame... háblame
Y, saliendo de la profundidad del río, miro a mi alrededor y me descubro: mi cuerpo lucha contra el suyo: estoy tratando de arrancarle un orgasmo: decido seguirle el juego y hablarle: ¿Pero de qué?: es muy difícil hablar con la polla erecta: los hombres no tenemos suficiente sangre para que nos funcionen a la vez la inteligencia y la polla: así que comienzo a decir inconcluencias: tipo: tengo que ir al supermercado a comprar embutido o la pata de la silla es roja: pero luego, mientas ella gime de placer y no repite más que oh God, oh God mi mente se abstrae de mi polla y comienza a vomitar pensamientos: que revelo al oído de la turista pelirroja en la lengua de Cervantes: le digo:
-Me voy a vivir con cualquiera: me voy con la primera que se abre de piernas y me dice te quiero. Esto no es ser un hombre: esto es ser un niño buscando una mamá: pero yo nunca he querido follarme a mi madre: eso es mentira: todos los hijos queremos follarnos a nuestra madres: todos los hijos decimos a nuestras madres que nos queremos casar con ellas: pero ellas se encargan de quitarnos esa idea de la cabeza: nos dicen que está mal: que no es posible: hasta que dejamos de desearlo: se hacen viejas y se arrugan: y entonces preferimos follarnos y casarnos con nuestras compañeras de instituto ¿Qué estoy diciendo? Esta tía que me estoy follando es especial ¿Por qué? Ni idea: no es como las demás chicas... la amo: menuda mentira: ¿Qué chica no es como las demás chicas? ¿Qué hombre no es cómo los demás hombres? Todos queremos lo mismo: sexo y poder: yo no: yo sólo quiero sexo: no quiero poder: yo no soy como los demás ¡Mentira! ¿Por qué quiero ser escritor? ¿Acaso no quieres que la gente me admire? ¿A caso no quiero sentirme más que el resto de la gente?: no: yo escribo para reafirmarme: para saber que sirvo para algo: ¿Estoy seguro de esto?: No:¿Crees que este cuerpo que te estás follando te ama? ¿Acaso un cuerpo puede llegar a amar? ¿No es una tontería que nos hemos inventado? ¿Por qué nosotros podemos amar y un animal no? ¿Acaso no estamos constituidos por lo mismo ¿Podemos amar sólo porque somos más listos? Ella me ama: lo ha dejado todo por mi: el amor existe:¿Y si ella encontrara a otro hombre más guapo y más rico? ¿Me dejaría? ¿Acaso la princesa Letizia no dejó a David Tejero
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cuando encontró al príncipe Felipe? No: esta tía que gime bajo mi cuerpo me ama solamente a mi: ¿No me doy cuenta que la naturaleza misma del amor se opone a que se pueda amar a una sola persona?: amar a una persona es egoísta: hay que follar con todo el mundo: el amor no existe: pero si folláramos todos con todos el matrimonio no existiría: es que eso de casarse es una gilipollez sin sentido: lo de casarse es algo que nos meten en la cabeza desde niños: y a nuestros padres también se lo metieron: y a nuestros abuelos: casarse es de cobardes: casarse es la única forma que uno puede enfrentarse a esta sociedad sin tener en mente suicidarse en cualquier momento: porque lo de casarse es parte del plan que tienen para convertirnos en máquinas: nacer: estudiar: querer comprar cosas: trabajar: comprar cosas: casarte: comprar cosas: tener hijos que quieran comprar cosas: morirnos tranquilos: hemos pasado el testigo: habrá quien compre por nosotros: pero entre esas cosas horribles que nos obligan a hacer pasa lo mejor de la vida: conoces gente, amas, luchas: vives: pero todo termina rápidamente: nos decidimos por la primera que se te abre de piernas y te dice te quiero: se deciden por el primero que les da algo de estabilidad y les dice te quiero: estoy desesperado: por eso estoy con esta: en el fondo quiero comprar una casa, un coche que te cagas, un televisor con todos los canales digitales: tener un chocho seguro para cada noche: soy un cobarde: ¿Quiero ser como ellos? ¡NO! la gente camina por la calle con odio en sus miradas: todos están llenos de frustraciones: todos tienen una vida que no quieren: todos quieren ser David Beckham y que Victoria Adams no tenga otros cojones que tragarse todas sus infidelidades: y se miran al espejo y ven su barriga cervecera y su ropa comprada en hipermercado y se dan cuenta que nadie les desea: que han fracasados con sus vidas: no nos damos cuenta que la primera norma para encontrar la felicidad es alejarse de esta sociedad de consumo que, en definitiva, no es más que una trampa: ¿Cómo evitar esta sociedad? Hay muchos caminos y yo he dado con uno por casualidad: la discoteca: es cierto que tengo que trabajar cada noche pero estar allí me brinda el primer paso: el más importante: la desmitificación del sexo: el derecho al sexo: el derecho de eyacular con quien quieras: la discoteca es un templo: una iglesia: una catedral: he tenido la oportunidad de empezar a caminar por la senda de la liberalización personal y he tenido miedo: me he liado con la primera que ha aparecido: he vuelto al camino conocido desde que he tenido una oportunidad ¿Por qué? Porque tenía miedo...
-Ahhhhhhhhhhhhhhhh -grita ella celebrando su orgasmo.
Entonces me quito el preservativo y meto mi polla en su boca: agarro su cabeza y obligo con mis manos el recorrido de la mamada hasta que me corro:
-Arggg ¡Me ahogo! -dice mientras inundo su boca con semen.
Y, por un momento, pienso que me gustaría matarla de ese modo: atragantada con mi semen.
Pero la suelto.
9.-El camarero gilipollas hawaiano
Discoteca. Fiesta Hawaiana.
-Sig -ordena el jefe- ponte este pareo y este collar de flores: hoy trabajas sin camisa.
Saki me lo advirtió ayer: yo no me lo podía creer: nunca en mi vida pensé que me iban a obligar a trabajar sin camisa: nunca en mi vida pensé que me atrevería hacerlo: llevo sin comer desde ayer: a la hora del desayuno, del almuerzo y de la cena le dije a la turista pelirroja que me encontraba muy mal del estómago: que no quería comer nada: pero era mentira: lo que pasaba es que iba a tener que trabajar sin camisa esa misma noche y mi barriga estaba inflada: si me saltaba una comida seguro que no lo estaría tanto: ni siquiera me he atrevido a tomar más que un vaso de agua cada ocho horas: el agua hincha el estómago: no quiero que cuando llegue a la discoteca las turistas señalen mi barriga con desagrado: que el jefe me eche por gordo.
-El mundo de la noche -me dijo Saki- es muy superficial e injusto. Pero es lo que hay.
Me quito mi ropa en el baño de la discoteca: me visto de hawaiano: me miro en el espejo: estoy ridículo: meto barriga: si consiguiera mantener el estómago contraído todo el rato mi físico se vería mejor: he de conseguir caminar por la discoteca sin que se note que estoy metiendo barriga: sin que se me note: si no, seré el cenit del descojone.
Salgo del baño: unos turistas están en la puerta: busco saber, en sus miradas, qué piensan de mi cuerpo: sus miradas no dicen nada: creo que paso inadvertido (bueno, todo lo inadvertido que puede pasar un camarero vestido de hawaiano en una discoteca)
Un grupo de chicas entra en la discoteca: una fija su mirada en mi cuerpo: creo que voy a morir de vergüenza: se me acerca: me pregunta si puedo sacarme una foto con ella: no puedo decirle lo que pienso: que se vaya a reír de su padre: que no está bien reírse de los gordos que tienen que meter barriga vestidos de hawaianos para ganarse la vida: el jefe está cerca: debo de controlarme: ser amable con los clientes: contesto que estaría encantado de que nos sacáramos una foto juntos: me agarra la mano: me rodea la espalda con su otro brazo: lo hace con gusto: me roza demasiado: qué extraño ¿Le gusto?
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Cuando me vuelve a mirar a los ojos no tengo dudas: le gusto: y ella está bien buena: pero no: no voy a ser tan cabrón: la turista pelirroja lo ha dejado todo por mi: su país, sus amigos, su trabajo: incluso se ha enemistado con su padre por mí: como premio no estaría bien que le pusiera los cuernos: pero hablar no es poner los cuernos: hablo con ella: se llama Linda: es sueca: está de vacaciones, con sus amigas, en la isla durante una semana: me mira todo el rato a los ojos y a la boca: creo que quiere besarme: me pregunta si tengo novia: dudo por un segundo cual es la respuesta correcta: qué es lo correcto: digo la verdad: sí: tengo novia: ella me mira con cara de pena: decido que es el momento apropiado para irme.
Mientras recojo vasos pienso: ¿Por qué los chicos, cuando más ligamos, es cuando tenemos novia y no queremos ponerle los cuernos?: quizá sea porque desaparece de nuestra cara esa mirada psicópata con la que miramos a las tías buenas: esa mirada de quiero que me la chupes: follarte hasta reventarte: quizá sea porque Dios no quiere que sigamos la estúpida moral que nos rodea y quiere que hagamos lo que su hijo dijo: amaos los unos a los otros.
La chica me persigue: me pide bailar: le digo que no puedo bailar, que tengo mucho trabajo: ella me toca el culo: me mira a los ojos: creo que quiere follar: le digo que me deje en paz, que tengo que dedicarme a vender copas, que si no hago caja el jefe me echa: trata de besarme: la esquivo: me voy: me llama: me compra un vodka Redbull: me paga: me voy.
Ella y sus amigas se suben a una de las tarimas de la discoteca: veo que cuchichean entre ellas y me miran: creo que algo traman: se ríen: me llaman: tengo que ir: el jefe está ahí: no puedo hacerle el feo a ningún cliente: he de ser simpático: pero es que está demasiado buena para ser simpático con ella: yo lo único que quiero hacer es follármela: pero no puede ser.
La chica me dice que me acerque, hace señas de que quiere otra bebida: voy hacia ellas: las piernas me tiemblan: estoy rojo: ya estoy frente a ella: me habla: la música está demasiado alta: no la oigo: me acerco un poco más: ella pone su boca en mi oído: empieza a hablar y gira la cabeza: me besa: oigo un clic: una de sus amigas me ha sacado una foto:
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quito sus manos de mi cuerpo: tardo sólo un segundo de más: me aparto: qué labios más dulces: qué gusto daría correrse mirándola a la cara: me habla:
-Vamos al baño.
(a follar, supongo)
-No. Y no vuelvas hacer esto. Eres una cerda y una salida -le digo.
Se ofende: toma la mano de una de sus amigas y sale de la discoteca: el resto de sus amigas le siguen: desaparecen.
Me dejan solo.
Solo no.
Con una erección.
******
Es de día: la discoteca ha cerrado: llego a mi apartamento: la turista pelirroja está durmiendo: menuda mierda: los días que me recibe despierta siempre follamos: hoy duerme como si estuviera muerta: la erección no ha desaparecido de la zona media de mis calzoncillos: cada vez que recuerdo el beso y el deseo de la sueca se reafirma con fuerza: me meto en la ducha: hago un poco de ruido: quiero despertar a la turista pelirroja: quiero follar: pero cuando vuelvo al dormitorio sigue durmiendo: me acuesto a su lado: sólo lleva su tanga y una camiseta de tiros blanca: ¿y si se la meto mientras duerme?: no: no me atrevo: quizá se moleste.
Me levanto: cierro la puerta del dormitorio: me voy al salón: me siento en el sillón: extiendo los pies: me masturbo pensando en la sueca: eyaculo imaginando que me la lleve al baño y se la metía desde atrás.
Me levanto: abro la puerta del dormitorio: me acuesto: los ojos se me cierran: quedo dormido de forma instantánea: y entonces veo a la turista sueca: está desnuda: pegada de espaldas al techo: me mira fijamente:
-¿Por qué me rechazas? -susurra.
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Abro los ojos: no: no está en el techo: esa visión ha sido un sueño: una pesadilla: quizá provocado por los remordimientos de haberme hecho una paja pensando en ella.
Estoy condenado, por los siglos de los siglos, a masturbarme pensando en lo que pudo ser y no fue.
10.-Verrugas negras.
Se me termina el sueño: abro los ojos: cama: techo: ventana: aire amarillo (el sol tratando de pasar a través de las cortinas): ¿Turista pelirroja?: No ¿Dónde está?: hoy no me ha despertado: hoy no ha hecho ruido mientras desayuna: abro más los ojos: trato de ubicarla sin levantarme de la cama: el apartamento está en silencio: la busco dentro de mi cerebro: tampoco está ahí: ni idea de donde puede estar: me levanto de la cama.
Miro el reloj: son las cinco y media de la tarde: he dormido como un lirón: cansancio acumulado: todavía no me he acostumbrado al ritmo que supone trabajar en la noche: ¿Habrá ido la turista pelirroja a comprar al supermercado?: me extraña: ella odia ir al supermercado: quizá porque no tiene dinero: quizá porque teme el momento en que la cajera diga cuanto es: así que siempre voy yo. Mi cerebro va lento pero funciona: empieza a sacar datos: me dijo que hoy venía de Inglaterra su amiga: la turista morena: y venía con su novio, el muñeco diabólico: vienen para tratar de establecerse en la isla: van a buscar apartamento y trabajo: la turista pelirroja dice que va a buscar trabajo con ellos: yo me alegro de que vengan: así no estará en esta isla tan sola.
Soy lo único que tiene.
Su padre la ha repudiado por venirse a vivir conmigo y su madre... no me acuerdo qué me dijo sobre su madre: ah, sí: que no la ve desde hace años: que vive en otro país: que se llaman sólo de vez en cuando.
Además me da morbo verla junto a su amiga: me da morbo porque he estado en la cama con ambas: cuando las veo juntas pienso que son mi pequeña colección: da igual que a la morena no la llegara a penetrar: a las dos las he besado, desnudado, devorado el sexo: a las dos las he hecho gemir de placer: me siento sexy cuando las veo juntas, mirándome: me siento un súper hombre sabiendo que ambas saben que he estado con las dos.
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la turista morena
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la turista morena y yo (aquella noche)
Y el novio de la turista morena (el muñeco diabólico) también lo sabe: por eso me mira con celos y odios: antes de que estuviera con él, estuvo conmigo: además, la turista pelirroja me ha dicho que, de vez en cuando, él le monta numeritos con gritos incluido por eso: el muñeco diabólico le echa en cara que se haya acostado con un español: él dice que los españoles son una raza inferior a la inglesa: y más aun los canarios: como aquí hace tanto sol solemos estar morenos: por lo menos mucho más morenos que los ingleses: y eso, según él, hace que nos asemejemos más a lo que somos en realidad: monos: salvajes.
Pero yo pienso: y él lo único que hace es vivir para emborracharse y conseguir pasta para pillar LSD.
De todas maneras él nunca se atreve a decirme nada de eso a la cara: ni siquiera se atreve a sostenerme la mirada: me tiene miedo: cree que soy peligroso: no sabe la verdad: que soy un cobarde: que sólo pensar en mantener un enfrentamiento violento con alguien me hace temblar: me tiene un miedo irracional: él mismo se habrá formado una historia sobre qué clase de tipo soy: él nunca me ha visto pegar a nadie: aunque ojalá hubiera estado presente la noche que, fuera de mi, destroce la nariz del camarero austriaco utilizando la barra del bar: entonces sí que se cagaría los pantalones nada más verme.
Desayuno: dos huevos duros con mostaza y un vaso de Coca-cola: genial: mi desayuno favorito: a la mierda el régimen: no hay fiesta hawaiana hasta dentro de 15 días: me cepillo los dientes: me doy una ducha: el calor ya está llegando a la isla: odio el calor pegajoso de junio: me visto únicamente con unos calzoncillos (me quedaría desnudo pero me da miedo que regrese la turista pelirroja y sorprenda a mi polla en un estado de reposo digamos, demasiado diminuto: estoy agradecido del tamaño de polla que Dios me dio: pero no cuando está en reposo) y vuelvo a tirarme en la cama: extiendo la mano: tomo un libro del suelo: premio: sale Houellebecq: releo unos cuantos capítulos de Ampliación del campo de batalla: que bueno que es el cabrón: dejo el libro: yo quiero ser escritor: empuño un bolígrafo y agarro un folio: juego: empiezo a escribir frases sin sentido: trato de enlazarlas entre si: agrupo palabras: es un pasatiempo que me divierte: lo practico desde hace años: además, a veces, me proporciona ideas para algún poema o relato: una idea que aseguro genial: entonces me emociono: soy un artista, me digo: soy grande: y me paso semanas escribiendo un relato que termino por mandar a un concurso que nunca gano: de todas formas lo que hoy ando buscando es la idea para una novela: la gran novela que me hará famoso: estoy predestinado a escribir una gran novela: me lo he repetido tantas veces que hasta me lo creo: pasa el rato mientras escribo: diez minutos: veinte: tiro el bolígrafo contra la pared: mierda: no se me ocurre nada: y para colmo hoy mis frases son más malas que de costumbre: será la falta de práctica: porque, desde que la turista pelirroja vive conmigo, ya casi ni leo ni escribo: no me deja: si lo hago, si meto la cabeza dentro de un libro o un folio me recrimina que la deje sola: me recuerda que soy la única persona que conoce en esta isla: que soy injusto.
Me gustaría poder enseñarle mis escritos: quizá si les gustaran sería ella la que me animaría a escribir: quizá creyera que soy un genio: y entonces todo sería mejor: hasta el sexo con ella: que rico debe ser follarse a una persona que te admira: pero ella no entiende mi idioma y, cuando le he tratado de contar de qué van mis historias me he sentido estúpido: entonces me doy cuenta que todo lo que he escrito es estúpido... y ni hablar de enseñarle mi página Web: que miedo: ¿Qué pensaría cuando viera la foto donde hago que me estoy follando un gato? ¡Y para colmo estoy desnudo! ¿Cómo me he atrevido a poner esa foto? ¡Qué horror ver mi Web a través de sus ojos! Pero peor sería si alguien le tradujera mis diarios "secretos": me dejaría por pervertido, sin duda: y por gilipollas: y encima hay fotos suyas: y cuento como me la follo: quizá me denunciaría: quizá conseguiría que me metieran en la cárcel.
Son las ocho: queda una hora para que empiece a prepararme para el trabajo: soy camarero de discoteca: el mejor ambiente de trabajo del mundo: música a toda hostia y todo el alcohol que quieras beber: sin embargo estoy triste: dolido: me molesta no haber visto a la turista pelirroja en todo el día: que haya preferido estar con su amiga que conmigo: pero por supuesto que no le diré nada cuando vuelva: tengo que entender que su amiga acaba de llegar a la isla: que tenga ganas de verla: de guiar sus primeros pasos: tendrán un montón de cosas que contarse: menuda mierda: si protesto voy a quedar como un talibán: como un machista: no diré nada: disimularé mi desagrado: sonreiré cuando la vea.
Oigo un ruido en la puerta: unas llaves: se abre: gracias Dios: es ella: miro el reloj: cincuenta y cinco minutos: casi una hora: tengo una hora para disfrutar de su compañía: para masturbarme con su vagina.
-Hola -saludo.
-Holaaa
-¿Qué tal?
-Bien.
-¿Qué tal tu amiga?
-Bien: ahora son nuestros vecinos: se han instalado en el apartamento de abajo.
-¿Aquí? ¿En estos apartamentos?
-Sí.
-Ah, qué bien ¿No?
-Sí. Ella quería subir a saludarte pero el novio dijo que otro día, que hoy tenían un montón de cosas que hacer.
-No pasa nada. Yo a quien quería ver era a ti.
-¿Sí?
-Claro.
-¿Y por qué?
-Tú sabes por qué.
-¿Sabes una cosa, Sig? ¿me guardas un secreto? Me alegro mucho de que no te hayas acostado con mi amiga. Si lo hubieras hecho yo no me atrevería a hacerlo contigo.
-¿Y eso? ¿Te haría sentir incómoda?
-No exactamente: mi amiga tiene una enfermedad sexual: una extraña: los médicos no saben cuál es exactamente: le salen verrugas negras por el pubis, entre los labios vaginales: por todas partes: es una enfermedad crónica: le salen durante un tiempo y luego desaparece por si sola.
Me sobresalto: me asusto: el disco duro de mi cerebro ronronea: pienso: recuerdo aquella mañana en su apartamento: cuando ella trato de que la poseyera sin preservativo: recuerdo mi pánico en ese momento: mi miedo a hacerlo sin preservativo: mis preguntas sobre si tenía alguna enfermedad sexual: mis ruegos de que no estuviera conmigo si estaba marcada con alguna enfermedad: la humillación que sentí, justo en ese momento, cuando me echó de su apartamento... ¿Sería por eso?
-¿Y lo sabe su novio?
-No. Ella no se lo ha dicho.
-¿Y lo hacen sin preservativo?
-Sí. A ella no le gustan los condones.
-Vaya.
-Cuando te vayas al trabajo regresaré a su apartamento, tenemos muchas cosas que contarnos... pero ahora he subido a verte, sé que me querías ver.
Y nos besamos, nos desnudamos y, en segundos, con la facilidad que da la práctica ya estamos en pleno 69 cuando mi cabeza se reboza de pensamientos sobre las verrugas negras de la turista morena: porque ya dije antes que a la turista morena se lo chupé también: y las enfermedades sexuales también se pegan de esa manera: eso dicen por la tele: y, entonces, sufro un gatillazo mortal: mi polla cae: ha muerto: o se ha equivocado: en lugar de hacerse grande se hace cada vez más pequeña: gatillazo.
-Perdona -le digo.
-¿No te gustaba cómo te lo estaba haciendo?
-No es eso. Será cosa del virus estomacal de esta semana. Aun no me siento bien.
De camino a la discoteca llego a la conclusión de que la turista morena no le ha dicho a su amiga que le hice un cunnilinguis: yo tampoco se lo he dicho nunca, claro ¿Por qué se lo debería haber dicho? No era algo agradable que comentarle.
Al poco de que la discoteca abra entra la turista sueca con sus amigas: ha venido, según me dice, a disculparse por el comportamiento de ayer: me ha traído las fotos que me sacó: me pregunta si puede darme un abrazo, que si la perdono y yo le digo que sí: y desde que nos abrazamos la erección vuelve a mi: mi polla crece ante quien no debe: y en plena forma: ella lo nota: me sonríe: le miro a los ojos: son azules: ella es rubia: pienso que es imposible que ella tenga verrugas negras... verrugas negras... verrugas negras... verrugas negras... verrugas negras... verrugas negras... verrugas negras... todavía no las tengo en mi polla pero en mi cabeza ya están por todas partes...
11.-La garrafa de agua: así está la situación.
Once de la mañana: la turista pelirroja está despierta: está haciendo un ruido endemoniado en el baño: quiero matarla: la cabeza me va a estallar: ya nunca duermo bien: sólo hace tres horas que salí de trabajar de la discoteca: pero me levanto: ella no tiene la culpa de mi horario de trabajo: quizá hace ruido porque quiere estar conmigo: ya dormiré un rato después de comer.
Camino hasta la cocina: bebo agua de la garrafa de agua: se está acabando: menos mal que ayer compre otra: odio ir al supermercado a comprar garrafas de agua: el supermercado está lejos de mi apartamento: tengo que subir mil escaleras cargado con la garrafa de agua: miro hacia la esquina: la garrafa de agua que compré ayer no está: que raro: ¿Será la que me estoy bebiendo?
La turista pelirroja sale del baño: no se asusta al ver mi cara de sueño: eso tiene que ser amor.
-Buenos días -saludo.
-Buenos días -dice: y me da un beso: pero es un beso de compromiso: un beso de mierda.
-Oye -pregunto: ¿Dónde está la garrafa de agua?
-¿Qué garrafa de agua?
-La que compré ayer.
Se da la vuelta: empieza hacerse un café: no contesta.
-Ayer compré una garrafa de agua -repito-. Estoy seguro.
-Sí...eh... se la di a mi amiga y a su novio... no tenían agua en el apartamento.
Miro su cara: su cara está hablando: me dice cosas: sospecho: aquí está pasando algo más: abro el roperito de la despensa: faltan alimentos: pasta italiana, zumo, latas, chocolate...
-¿Le has dado más cosas, verdad?
(No contesta)
-¿No me digas que han venido a la isla sin dinero?
-Sí.
(Silencio: la miro fijamente: trato de entender lo que está pasando)
-¿Y por qué quieres -me pregunta ella- ayudar al argentino ese que sólo conoces de Internet, trayéndolo aquí, pagándole todo y no a mis amigos?
-Mira, primero me jode que no me digas las cosas: aunque algunas veces parezco tonto no lo soy tanto: tengo ojos: segundo, el argentino lo está pasando mal en su país, la crisis económica ha destrozado la vida y ahorros de muchas personas ¿Es qué no lees los periódicos? Yo quiero darle una oportunidad aquí: y tus amigos se han venido de Inglaterra porque les ha dado la gana: allí que yo sepa no tenían ningún problema económico: ellos tenían trabajo en su tierra: son unos pijos con papa y mamá: y para colmo, si eres inglés, en esta parte de la isla donde se vive del turismo encuentras trabajo desde que te lo propones.
(Y ella extravía su mirada: porque quizá cree que le estoy echando en cara a ella también que, desde que llegó, no haya salido a buscar trabajo)
-Pero son mis amigos.
-Vale. Entendería esto si fuera que no encontraran trabajo pero que yo sepa se pasan el día en la piscina o en la playa. No les veo buscando trabajo desesperados. Y la noche la pasan de fiesta, por los pubs.
(Cada vez entiendo menos)
-Porque estáis saliendo cada noche -continuo- y cada noche llegáis medios borrachos de otros pubs a la discoteca: y él drogado: ¿De donde sacan el dinero si no lo tienen?
Ella baja la vista: entonces creo saber de donde: voy hasta el cajón de la salita: espero equivocarme: ahí puse 300 euros hace cinco días: le dije que ese dinero era para que lo tomara ella cuando lo necesitara: para que llamara a su padre y a su madre el tiempo que quisiera: para que comprara la comida que le diera la gana o se pudiera permitir algún capricho si se le antojaba: ahora, en ese cajón, sólo quedan unas cuantas monedas: me jode enormemente: pero no le puedo decir nada: le dije que ese dinero lo tomara para lo que quisiera: doy media vuelta: me voy al dormitorio: cierro la puerta (me cuido de no dar un portazo) y me acuesto en la cama: quiero dormirme pero no consigo hacer otra cosa que morder la punta de la almohada con rabia.
Y eso que ahora podría dormir sin problemas: en el apartamento reina el silencio: la turista pelirroja no se atreve a hacer ningún ruido: sin embargo el ruido ahora está dentro de mi cabeza.
12.-La falda.
Discoteca.
Tonight: PARTY TROPICAL SEX WILD.
El dueño nos aclara en qué consiste la fiesta: Saki y yo tenemos que trabajar vestidos con una falda que imita la piel de un leopardo, un collar africano y un chaleco de cuero marrón que apesta: y de vez en cuando, a lo largo de la noche, tenemos que subirnos a una mesa, bailar, quitarnos el chaleco: quedarnos medio desnudos.
-Porque la noche es fantasía, magia, sexo, e ilusión -nos aclara el dueño.
Miro a Saki: leo su mente: creo que duda entre qué clase de hostia le gustaría dar en estos momentos al dueño: una que le mate u otra que le deje parapléjico. Pero se contiene y, cuando nos vamos al baño a vestirnos de indígenas locas me dice:
-Voy a acabar con el dueño: ya llevo mucho tiempo soportando sus locuras: a este tío me lo voy a quitar de en medio ¿Estás conmigo?
-Saki, yo no quiero asesinar a nadie.
-No seas gilipollas Sig: aparca esa mente infantil que tienes: no voy a asesinar a nadie: simplemente nos lo vamos a quitar de en medio: tú y yo vamos a ser los próximos jefes de la discoteca.
-¿Y cómo lo piensas hacer?
-Ya verás. Dame una semana.
La discoteca abre sus puertas y, ya desde el principio, Saki decide subir a bailar sobre la mesa: quiere quitarse la obligación cuanto antes: a lo largo de esta noche vienen a conocerle los padres millonarios de la india que se está follando a espaldas de su novia con el propósito de meterse en la familia y ser millonario algún día: no quiere que la primera vez que le vean, sea sin camisa y subido a una mesa bailando: ya tiene desdicha más que suficiente con vestir una falda de piel de leopardo.
-Yo me subo ahora a la mesa -anuncia- luego lo haces tú.
-Yo no me voy a atrever Saki, tú sabes como soy.
-Trágate esta pastilla -me extiende una pastilla azul- y dentro de 30 minutos te sentirás capaz de todo: hasta de volar.
Guardo la pastilla en el interior de mi mano: Saki es mi amigo: nunca me daría algo que me hiciera daño.
Desde que Saki se sube a la mesa todas las turistas de la discoteca giran su cuello para poder admirarle: Saki es fuerte, musculoso, guapísimo: y como buen cubano lleva en su baile el ritmo sensual: las chicas gritan de placer, dan palmas: y cada palma es un azote a mi corazón: un latigazo a mi ser: yo tengo que subir a bailar también: ES IMPOSIBLE: yo no puedo hacer eso: estoy cagado de miedo: tiemblo: yo no sé bailar: yo no tengo un cuerpazo como el suyo: quiero salir corriendo de la discoteca: pero... ¿A dónde ir? Si me quedo sin este trabajo ¿Con qué dinero podré mantener a la turista pelirroja y al argentino? ...abro un botellín de agua: introduzco la pastilla en mi boca: bebo: trago la pastilla que parece que resolverá todos mis problemas: mientras, Saki se desprende del chaleco: su pecho musculoso brilla en la oscuridad de la discoteca: las chicas dilatan sus pupilas: les gusta lo que ven: todas lo desean: mírenlo bien, pienso, porque ahora sale el feo: el hazme reír.
Una turista con los ojos rojos, vieja, gorda y borracha se coloca tras Saki: comienza a pellizcarle el culo: Saki da, en la mano de la vieja, un débil cachete de atención: la gente ríe: quizá las risas envalentonan a la vieja: porque, lejos de controlarse, saca su lengua, levanta la falda de Saki y comienza a pasársela por una nalga de Saki: la gente ríe más aun: y, justo en ese momento (como no) entra en la discoteca la india acompañada de sus padres millonarios: Saki los ve: ellos lo ven: la novia lo ve: todos ven a la vieja, gorda y borracha de ojos rojos que le está chupando el culo a Saki: éste, fuera de sí, agarra por los pelos a la vieja y la eleva del suelo: luego le pega un puñetazo a la vieja en la boca: el golpe propulsa a la vieja hasta una columna de la discoteca: el sonido que hace el choque de su espalda contra la columna suena duro: la vieja sangra: la vieja llora: uh-uh-uh-uh-uh-uh: no puede moverse: aparece la seguridad de la discoteca: levantan a la vieja y se la llevan: no sé a donde: lo más seguro que la dejarán sobre la acera para evitarse complicaciones: si viene la policía preguntando, asegurarán que esa vieja borracha con el labio reventado nunca ha entrado en esta discoteca: Saki se baja de la mesa: nadie se atreve a recriminarle nada: juraría que la primera impresión que se han llevado de Saki los padres de la india no es demasiado buena.
***
Una hora después estoy flotando: el jefe me hace una señal: es para que me suba a la mesa: miro a la gente: a mi público: nadie me mira: no ha despertado ni un poquito de expectación que me haya subido a la mesa: no sé bailar: quizá me mirarían si aquí hubiera una horca: doy saltitos: nadie me mira: sólo los turistas a los que les tiré las bebidas mientras subía a la mesa (me acabo de dar cuenta): empieza sonar un tema de Michael Jackson: da la casualidad que me pasé casi toda mi adolescencia encerrado en un cuarto tratando de imitar sus pasos de baile: decido alternar alguno de sus movimientos con gestos de stripper: cierro los ojos: así no veo el ridículo que estoy haciendo: siento la música: empiezo: oigo aplausos: hay alguien a quien le gusta: o alguien aplaudiendo a otra persona: abro los ojos: es un grupo de catorceañeras: y también un grupo de irlandesas: deben de estar más drogadas que yo: dan palmas desde abajo: me miran con ojos golosos: deben de ser público mandado por mi madre muerta desde el cielo: me animo: hago el moonwalk en círculos: me sale bien: la gente aplaude y silba: me siento Michael Jackson en Thriller: soy una estrella: subo a una de las borrachas a bailar conmigo: es guapa: morena, pelo rizado: ojos azules: una cara linda: buenas tetas: la acuesto sobre la mesa: sin tocarla, hago como que paso mi lengua de su pubis hasta su boca: sus amigas ríen: sacan fotos: cuando termino con lo de la lengua: hago que me la follo: sin siquiera rozarla: muevo el culo igual que cuando me estoy follando a la turista pelirroja: las chicas miran mi culo: mi culo es un punto de atención clave: creo que les gusta como lo muevo: ahora saben como follo: quizá no lo hago tan mal del todo: me pongo de pie: tenso mi cuerpo: meto barriga: abro mi chaleco como si fuera Superman: hago un remolino con el chaleco sobre mi cabeza al estilo Travolta: lo tiro al grupo de catorceañeras: se pelean por agarrarlo: aúllan de placer: se están divirtiendo: esto marcha: no quiero bajarme nunca de la mesa: voy a dejar mis sueños de ser escritor para cambiarlos por ser bailarín: la chica quiere seguir bailando conmigo sobre la mesa: me pone mis manos en sus tetas: soy la envidia de todos los turistas: bajo la falda de leopardo mi polla comienza a tensarse: disimulo: subo a la turista hasta mi ingle y la sujeto en el aire: me rodea con sus piernas: hago como que me la estoy follando: si nos caemos de la mesa nos quedamos parapléjicos de por vida: lleva una falda corta: le veo el tanga: está húmeda: se la podría meter aquí mismo: creo que ella me dejaría...al público le gustaría: a mi me encantaría...
El dueño aparece: me hace señas de que me baje de