Sociedad Mexicana, Universidades y Cultura
Modelo didáctico para la enseñanza de la historia en el bachillerato de la UNAM en Sociedad Mexicana, Universidades y Cultura
Modelo didáctico para la enseñanza de la historia en el bachillerato de la UNAM
Se propone el uso de las computadoras, el internet y visitas a museos para enseñar historia a adolescentes de manera amena
Modelo didáctico para la enseñanza de la historia en el bachillerato de la UNAM
Didactic model for the teaching of history in the baccalaureate of the UNAM
Alvaro Marín Marín mail to: alvaromarin2@yahoo.com.mx
Ponencia presentada en el Congreso Internacional de Educación, Ciudad Obregón Sonora, México los días 4,5 y 6 de octubre de 2006
Resumen: Expone un método para enseñar historia en el bachillerato de la UNAM usando los recursos audiovisuales más comunes y el libro de texto. En vista de las numerosas quejas de los profesores de esta asignatura en el sentido de que los alumnos consideran a la historia una materia “difícil”, decidimos organizar un curso experimental en una escuela privada para chicos de clase media, incorporada a la UNAM; utilizamos las propuestas y metodología de Jan Nespor, y como resultado obtuvimos mejores promedios y mayor aprovechamiento de los estudiantes, en comparación con sus propios antecedentes de secundaria. En conclusión, se debe tener en cuenta la mentalidad de los chicos actuales, su forma de aprender y sus intereses para mejorar su desempeño escolar.
Abstract: It exposes a method to teach history in the baccalaureate of the UNAM using the more common audio-visual resources and the text book. In view of the numerous complaints of the professors of this class in the sense that the students consider to history "a difficult" matter, we decided to organize an experimental course in a private school for boys of middle-class, incorporated to the UNAM; we used the proposals and methodology of Jan Nespor, and as result we obtained better averages and greater advantage of the students, in comparison with its own antecedents of secondary. In conclusion, one is due to consider the mentality of the present boys, its form to learn and its interests to improve its scholastic performance.
Antecedentes
Es un lugar común en el bachillerato escuchar a los chicos que la historia es “difícil”, les parece aburrida o “no le entienden”; esto lo saben los profesores pero no existe hasta la fecha un método promovido por la UNAM o cualquier otra institución educativa para disolver el problema.
En el año 2004 se preguntó a niños de la ciudad de México sobre las materias escolares y sus grados de dificultad: respecto de la materia que más les gustaba, la historia quedó en un sexto lugar y un 2.4 de aceptación; la que menos les gustaba, era la historia en tercer lugar con un 13.5 de opiniones en ese sentido; y cuando se les preguntó cuál era la materia que les parecía más difícil, la historia quedó en segundo lugar con 18.5 de opiniones. Parece que estas opiniones desfavorables de los niños de primaria persisten en secundaria y bachillerato, porque los profesores se quejan de desinterés, bajas calificaciones y poco aprovechamiento .
Contexto teórico y metodológico
¿Cuándo debe empezar a formarse una persona? ¿En el jardín de niños? ¿Durante la primaria? ¿En la secundaria y prepa ya serán capaces de entendernos? ¿Debemos esperar a que lleguen a la licenciatura? ¿Con qué metodología tendremos que trabajar los docentes de todos los niveles y grados? ¿El constructivismo sólo sirve en la educación básica y media?
A pesar de que el constructivismo no es nuevo, muchos docentes siguen trabajando mediante las simples clases verbales. He escuchado decir a muchos colegas profesores: “yo cumplo con enseñar, si los muchachos no aprenden, es su problema”.
Como sabemos, el constructivismo considera el desarrollo intelectual del individuo y su relación con los aprendizajes escolares. Esto significa a mi juicio que si se presentan a los estudiantes lecciones muy simples pueden desdeñarlas, mientras que si son demasiado arduas por no corresponder a su edad y condición, es probable que no las entiendan; por tanto, el primer deber del docente es “ponerse a la altura de sus alumnos”, saber con quienes trata y hasta donde son capaces de llegar.
Por tanto es importante “la identificación y atención a la diversidad de intereses, necesidades y motivaciones de los alumnos en relación con el proceso de enseñanza aprendizaje.”
Para que un joven aprenda, debe estar interesado (otros dirían motivado) y tener participación activa en su propio aprendizaje. El docente entonces se transforma en un facilitador de los aprendizajes de sus alumnos.
El constructivismo nos indica que cuando alguien aprende niño, joven o maduro, algo cambia en su interior; existen una ruptura de lo que se creía seguro y conocido para acomodar lo nuevo que se está conociendo. Lo que se aprende se estructura en los conocimientos previos, lo aprendido tiene sentido porque es significativo y está contextualizado. Por tanto, el alumno es responsable de su propio proceso de aprendizaje. Lo que nos toca a los maestros es “Enseñar a pensar y actuar sobre contenidos significativos y contextualizados.”
Posner escribe sobre la eficacia educativa y dice que cualquier escuela efectiva debe agregar valor a los estudiantes. Para el mejor aprovechamiento de los estudiantes, Rutter defiende:
1. el uso de recompensas y elogios
2. entorno escolar que reconozca el esfuerzo estudiantil
3. fijación de altas expectativas
4. sistema de tareas
5. profesores modelo de comportamiento
6. disciplina moderada
7. unidad de objetivos de profesores, alumnos y dirección
8. educación centrada en los alumnos como individuos
Aunque muchos de los estudios que menciona Posner se hicieron en primarias, me parece que es posible extrapolar la esencia de estos experimentos y llevarlos a la educación media y superior. Por ejemplo, siguiendo a Peter Mortimore, no considero improbable que una escuela de calidad brinde valor agregado a sus estudiantes al centrarse en el trabajo, al mantener la comunicación con los padres de familia, quienes en última instancia somos los que pagamos la educación de nuestros hijos, al establecer una política de puertas abiertas. Esto puede hacerse a cualquier nivel.
También la educación por competencias debe empezar desde temprano, ahora se esta empezando a enseñar en licenciatura, pero es obvio que la asertividad, la capacidad para decidir un curso de acción, el fijarse metas concretas puede enseñarse a los mexicanos desde la primaria. Si se enseñan competencias en nuestro sistema educativo sus resultados mejorarán y puede disminuir bastante el fracaso escolar.
Definiciones
Enseñanza: Lo que hacen los profesores no sólo en el salón de clases, sino en las fronteras de su actividad: como planear las sesiones, alinear la instrucción con los libros de texto, aceptar los sistemas pedagógicos, asesorar a los estudiantes, guiarlos e interpretar sus acciones en términos de la biografía de cada estudiante, trabajo en el aula, objetivos particulares, políticas estatales y las respuestas de los padres. También implica la acción organizativa de los profesores dentro de la escuela, como negociar la propia autonomía con el director, coordinar el trabajo con sus colegas, relacionarse en el espacio público .
Aprendizaje: no es una función de asimilación en eventos discretos llevados a cabo en el salón como las clases, los cursos, los grados, etc. sino la observación de trayectorias, itinerarios y estructuras de acceso que cruzan las escuelas, los espacios y los años .
Trayectorias: es la espacialidad y temporalidad de eventos institucionalmente organizados como puntos de paso obligatorio sobre una ruta, que estabiliza categorías de identidad sobre situaciones recurrentes.
Itinerarios: son los vestigios materialmente heterogéneos, espacial y temporalmente complejos creados por los movimientos de los estudiantes a través de múltiples trayectorias.
Estructuras de acceso: se refiere a la organización de oportunidades y significados de las cosas que pueden ser explicitados relacionando las experiencias del aula con el desempeño de los estudiantes.
Niños actuales: Dice la Constitución vigente que las personas se vuelven adultas a los dieciocho años, cuando pueden adquirir su credencial de elector. Antes son menores de edad pero, ¿los niños actuales son iguales a los de hace cincuenta años? Dice Nespor que no: los niños actuales son caracterizados como “Home – aloners Culquin´s Kevin” , haciendo referencia al modelo de niño mostrado en la película “Mi pobre angelito”, un chiquillo sólo frente a la televisión, dejado a su suerte que de debe manejar con sus propios recursos. Un niño que aprende de manera desordenada y descontextualizada, que mezcla sin distinción los datos de una serie de caricaturas, con los de un video de aventuras y los que le proporcionamos en la escuela. Un niño que pasa 13 de su tiempo en las aulas y el resto en la calle, con sus amigos o sólo en casa con la tecnología del Internet, la computadora, el teléfono celular y la omnipresente T.V.
Jóvenes: todas aquellas personas entre los dieciocho y veinticinco años, para nuestro propósito, aquellas mujeres y hombres de esa edad que se encuentren inscritos en una licenciatura.
Competencia: Es la capacidad de movilizar conocimientos y técnicas y de reflexionar sobre la acción. Es también la capacidad de construir esquemas referenciales de acción o modelos de actuación que faciliten las acciones de diagnóstico o de resolución de problemas productivos no previstos o no prescriptos.
Trayectorias de tres estudiantes
Dice Nespor que para unir este rompecabezas debemos considerar que, cuando dos estudiantes de muy diferentes trayectorias se encuentran en el mismo salón, no están en la misma situación. Ejemplificaré con mis alumnos del curso experimental de historia que se llevó a cabo entre agosto del 2005 hasta mayo del 2006. Por respeto a su privacidad, los nombres serán cambiados, pero las situaciones permanecerán idénticas.
Pedro llegó a la escuela con mucho esfuerzo; su abuela estaba en mala condición económica pero lo inscribió allí por ser una escuela de puertas cerradas, donde el tutor es avisado por teléfono de las faltas y retardos de los alumnos, así como de sus calificaciones mensuales. La intención era sacarlo de la escuela pública para “evitarle malas compañías”, además de que no funcionaba muy bien con la materia de historia porque el profesor “sólo dictaba fechas y textos muy largos” . Pedro es muy moreno y su ropa no era similar a la de los demás muchachos de quince años del colegio, por lo que no fue bien aceptado y le costó mucho trabajo integrarse al grupo.
Alejandro es mayor para cuarto de prepa, tiene diecisiete años y dos expulsiones previas de preparatorias privadas muy grandes y más caras que la actual. Llegó aquí como castigo, pues ha demostrado mala conducta y nulo aprovechamiento, ha reprobado historia en las dos ocasiones anteriores pero eso no le preocupa. Tiene un coche más grande y costoso que la mayoría de sus compañeros que son traídos a la escuela por sus padres o llegan en autos que tienen que compartir con sus hermanos, siempre dispone de dinero y trata de ganarse a la gente invitándola a tomar.
José es un niño de quince años, muy guapo, bien vestido, muy orientado al trabajo en el aula, las niñas lo siguen mucho y no demuestra ni malicia ni insolencia, parece el alumno perfecto: aceptado, popular, respetuoso de las reglas, brillante, ha viajado a Brasil y Portugal de donde son sus padres, es seguro y tranquilo. Tres trayectorias muy diversas, tres itinerarios dispares, un aula.
José y Pedro quieren estudiar, desean aprender, sacar la prepa en tres años y seguir adelante; José porque siempre ha estudiado, porque sus padres son profesionistas y porque en su casa todo mundo es “cuando menos licenciado”. No tiene metas inalcanzables y sus expectativas son realistas, se puede trabajar con él.
Pedro desea terminar sus estudios porque sabe que su abuela se esfuerza y a veces no puede reunir la colegiatura, está muy presionado para hacer un buen papel, tiene que acabar y ponerse a trabajar. Apoya en todo.
Alejandro parece en vacación permanente: llega tarde, no toma apuntes, nunca hace las tareas, en ocasiones simula dormitar. ¿Caso perdido? Todos ya saben lo que les espera porque en la secundaria tuvieron historia; los egresados del mismo colegio se quejan de la maestra de secundaria que los hacía copiar el libro y les dictaba cronologías. Se dicen ignorantes de todo.
Metodología de la clase
Comienzo por pedirles que lean y me expliquen con sus propias palabras lo que leyeron. Ejemplo: el descubrimiento y la conquista de América. Voces: ¡Eso pasó hace mucho tiempo! ¡Qué relación tiene con nosotros! Leemos. Pedro se explica y lo hace bien. José lo ayuda puntualizando algunas fechas que no recuerda o asuntos de detalle como el primer choque de españoles y mayas en la península de Yucatán o dónde conoció Cortés a Malinche.
1492 - 1521 El mundo americano se divide en dos: blancos e indios.
Relación con el mundo actual: ¿Ya no existe esta división? ¿Ahora todos somos iguales? Alejandro parece despertar: No es cierto, aún ahora existe. Mi criada es india y pobre. Algunas risas. Pregunta: ¿Para qué te sirve la historia Alejandro? Para entendernos.
Actividad: Ver la película de Gerard Depardieu sobre el Nuevo Mundo . Comentar las diferentes tecnologías, el modo de ver la realidad, la interpretación diversa de un mismo fenómeno, los estilos de vida.
Tarea: Hacer un ensayo de cuarenta renglones sobre el tópico “Choque o encuentro”.
Dice Susana: Marín, en un mes de clase contigo he aprendido más que en toda mi vida (quince años) No es un elogio pequeño para un profesor recién llegado.
Ya estamos en la Revolución Industrial. Todo mundo quiere ver una película. Sorpresa: nos vamos al Museo Tecnológico. Aplausos.
Recorremos el museo, las niñas muy bien portadas en grupos de amigas, los chicos más traviesos se quieren subir a la locomotora. Alejandro se muestra muy vivaz. Nunca pensó que la historia pudiera tocarse.
Pregunta: ¿Qué tiene que ver la revolución Industrial con nosotros? Contesta Edith: Todo. Sin estos fierros inservibles seguiríamos en la Edad de Piedra. Tarea, escribir la biografía de Roberto Owen.
Representaciones y emociones
Los profesores que deseamos innovar debemos luchar contra las representaciones propias sobre “lo que es un buen profesor” o “una buena clase”, normalmente sacadas de nuestro propio pasado estudiantil en secundaria ; las representaciones de la escuela y su directiva sobre lo que es o debe ser “una verdadera lección”, “una clase bien impartida”, o lo que es “un buen maestro”; así como las de los chicos y chicas quienes, a pesar de su juventud creen que estar sentados en silencio, haciendo una copia directa del libro es correcto porque “así ha sido siempre”.
Inconscientemente, las y los alumnos están acostumbrados al autoritarismo del sistema escolar porque nunca los han tratado diferente, por lo que, al preguntarles sus opiniones, hacerlos participar, tratar de generar una atmósfera de respeto y colaboración en clase, se desatan emociones encontradas.
Primero, se mantuvieron cautos, pensando que se les estaba poniendo una trampa para detectar y mandar a la dirección a los traviesos; después parecieron desconcertados de que un profesor los considerara “seres humanos pensantes” y después, aceptaron la tarea de comprometerse con su propio desarrollo educativo y se mostraron entusiasmados.
Uso de la computadora, el cuaderno y el libro de texto
El uso de computadoras en la educación mexicana está muy extendido y poco aprovechado. Me explico: casi todas las preparatorias de la capital tienen al menos un salón de diferente tamaño y calidad de equipo denominado “sala de cómputo”. La dirección de las escuelas supone que está bien impartir una clase separada de las demás llamada “cómputo”, donde supuestamente se adiestra a los estudiantes en el manejo del los principales programas como Word, Power Point, Hoja de cálculo y el buscador de Internet. Lo que he observado es que los estudiantes a veces son más hábiles que los docentes en el uso de estos programas y la clase separada casi no les aporta nada nuevo. Entonces el salón de cómputo es usado para ir a hacer tareas de último minuto o para chatear. Nada más.
Por otra parte, los profesores de filosofía, historia, literatura, matemáticas y demás materias no sienten que las computadoras y el Internet tengan “alguna relación” con su materia y cuando tienen más de cuarenta años (muchos ya rebasaron esa edad), no saben trabajar cosas elementales en las máquinas ni usan cotidianamente el correo electrónico .
Como la escuela donde hice esta práctica tiene Internet inalámbrico con una antena que cubre todas las áreas, se me ocurrió sugerir a las alumnas y alumnos que voluntariamente llevaran al colegio sus propias laptops. De mi grupo de veinticinco chicos, once llegaron al otro día muy ufanos de su repentina “modernización”. Calibramos las máquinas con la antena con ayuda del profesor de matemáticas y nos pusimos a trabajar.
Lo primero que ocurrió fue una visita del director de Preparatoria y del Director General para saber ¿por qué estábamos jugando en vez dar una clase?
La respuesta fue: estamos haciendo búsquedas en Internet para mejorar nuestros apuntes con datos actualizados. Rosalía “la güerita que piensa” dijo: esta es la primera clase seria de historia que tomo desde que estoy aquí. El profe no desea entretenernos ni hacernos perder el tiempo. Ambos directores se fueron muy confundidos.
El cuaderno básicamente lo usamos como bitácora del trabajo cotidiano. Los estudiantes apuntan la fecha, el día y la hora; el tema de clase y las preguntas guía. Después hago uno o dos esquemas en el pizarrón con marcador de agua para contextualizar el tema con los anteriores y establecer los vínculos indispensables. Surgen las palabras clave y los personajes obligatorios y aquí empiezan las búsquedas en Internet.
Una chica descubrió que Owen pensaba venir a México a construir uno de sus proyectos que incluía una vía férrea y un puerto marítimo en el Pacífico. Lo detuvo la muerte. Ese día varias niñas y niños pasaron una mala mañana pues dijeron: “si Owen nos hubiera ayudado a modernizarnos, posiblemente México sería ya un país avanzado”. El desencanto y el pesimismo los invadieron. Me alegró observar su rápida maduración y su involucramiento con los problemas del país. Parece que para algo les estaba sirviendo la historia.
El libro siempre lo teníamos a mano; para completar la información, para contextualizarla, para leer y entender al regresar a capítulos anteriores, para criticarle sus errores tipográficos o de cronología. Para cotejar las interpretaciones. ¿Cómo alguien puede ser héroe o villano a la vez? ¿Por qué? ¿A quién sirve cada versión?
Conclusiones y recomendaciones
Al final del curso los resultados fueron: un niño se dio de baja por falta de pago. El dinero, siempre el dinero, para estimular o detener desempeños y trayectorias. ¿Esto puede contarse como un fracaso?
Alejandro sacó un seis y una sonrisa de oreja a oreja: “Marín este seis para mi es un diez. Ahora entiendo para qué sirve la historia y nunca se me olvidará.”
Pedro pudo sacar más pero obtuvo un ocho, sus problemas de socialización fueron muy fuertes y a veces parecían desanimarlo. Logró salir adelante.
José quería un diez pero sacó nueve. “No fue mi culpa Marín, tu te fijaste que las niñas me distraían mucho”, cierto, su grupito de admiradoras no lo dejaba en paz.
En una perspectiva global, las niñas tuvieron mejor desempeño y mayores calificaciones que los niños, los chicos son más traviesos y les cuesta más trabajo sentarse a escribir, a hacer búsquedas serias en la computadora (a veces buscaban pornografía o juegos de video), a escribir o a discutir un tema. Las niñas ganan.
Cuando apareció la moda de la tecnología educativa en México hace un poco más de treinta años, había un problema para implementarla: era muy cara y estaba fuera de las posibilidades de la mayoría de la población. Ahora todos los niños tienen teléfonos con cámara y video, muchos tienen computadora en casa; como pude ver, un cuarenta por ciento de mis alumnos no sólo tenía una PC de escritorio sino también laptop con conexión inalámbrica a redes e Internet.
Al principio yo mismo no tenía una idea clara de lo que debíamos hacer con las máquinas, pero nos pusimos la meta de usarlas siempre para apoyar la clase y dio resultado.
El procesador de textos (Word) puede usarse para obtener y comunicar resúmenes de trabajos mayores sacados de Internet. Con el Power Point, las chicas y los chicos pueden expresar sus ideas libremente pues acepta textos, dibujos, fotos, tiene colores y pueden agregársele sonidos. La investigación es posible gracias a los buscadores y sus herramientas. La expresión se puede dar con Flash, Clic, Front Page o cualquier otro editor de HTML. El correo electrónico nos sirvió pues hicimos una lista de usuarios y los niños tenían la confianza de escribirme para mandarme fotos, videos o preguntas sobre diferentes tópicos. Siento que nos unimos mucho y trabajamos bien.
Al director general le bajamos de la red una especie de juego de memoria donde se dan las características de un personaje y el concursante tiene que ponerle el nombre correcto. El “gran jefe” como le dicen los muchachos ya identificó a setenta y cinco de cien. Con el fin de cursos podrá dedicarle más tiempo al crucigrama tecnológico. Está feliz por los comentarios de los padres y madres de familia. Quiere más y mejor el año que entra; eso es bueno para los niños.
El cuaderno como bitácora sirvió para los que faltaban o no encontraban manera de armar el rompecabezas de información, el libro fue un apoyo insustituible. Quiero decir que el Internet no va a sustituir a las antiguas herramientas, ni siquiera al marcador de agua a color. Muchos diagramas y esquemas fueron hechos a mano, sirvieron a su propósito y adelante.
Yo se que la mayoría de mis colegas de todo el país son muy creativos e ingeniosos, pero deseo recomendar perderle el miedo a la tecnología, no apartarnos de las computadoras y el Internet que están ya en todos lados. Si no las usamos en el aula de cualquier manera los niños van a estar jugándolas en el patio durante los descansos y en su casa. Van a seguir comunicándose por e-mail y nos van a hacer a un lado.
Además, no podemos seguir tratando a los niños y jóvenes actuales como nos imaginamos que son a partir de lo que fuimos hace algunos o muchos años: debemos conocerlos y entender que los niños actuales manejan muchos datos, pero descontextualizados. Creo que gran parte del fracaso escolar en la enseñanza de la historia se debe a que ponemos en las mentes de los jóvenes más datos, adicionales a los que ya poseen pero que no les dicen nada.
Los jóvenes mostraron sus competencias en el uso de las tecnologías de la información, los diferentes programas de Office, el buscador de internet; resolvían problemas de mal funcionamiento de una u otra computadora, elaboraban materiales propios.
Los avances logrados en nuestro curso se deben a que siempre correlacionamos el pasado con el presente, a que problematizamos, a que contextualizamos la información, a que ninguna pregunta (por más boba que nos pareciese) quedó sin responder. Los jóvenes quieren aprender cosas útiles ¿por qué no enseñar desde esa perspectiva?
Las competencias de trabajo se desarrollan ejercitándolas en grupo, colaborando en equipo sobre la base de la tolerancia, el respeto mutuo y la libertad académica dentro de las normas comúnmente aceptadas, en beneficio de los estudiantes y la institución.
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Creado por leon3135 | 0 comentarios | 10/10/06 00:36
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