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Manuel Cerrillo Valdivia, revolucionario de la ingeniería mexicana del siglo XX en Sociedad Mexicana, Universidades y Cultura
Manuel Cerrillo Valdivia, revolucionario de la ingeniería mexicana del siglo XX
El ingeniero Cerrillo fue profesor y director de la ESIME, creador de los posgrados en ingeniería, fundador del Instituto Politécnico Nacional
Manuel Cerrillo Valdivia, revolucionario de la ingeniería mexicana del siglo XX
Por Alvaro Marín Marín, Universidad Pedagógica Nacional de México
Presentación
Durante mucho tiempo, decir historia en México significaba historia política. De este modo aprendimos bastante sobre generales, constituciones, golpes de Estado y hechos de armas; sin embargo, ahora las cosas han cambiado gracias a la tesonera labor de académicas como la Doctora Susana Quintanilla, quien ha contribuido con notables trabajos de historia cultural sobre tópicos tan interesantes como el Ateneo de la Juventud o la historia del libro y la lectura.
Para aportar algo a la historia cultural del siglo XX, se hace necesario estudiar la vida y obra de hombres y mujeres que con su trabajo, esfuerzo y talento han apoyado el engrandecimiento de nuestro país desde sus campos de actividad. Tal es el caso del Ingeniero Manuel Cerrillo Valdivia quien fue un talentoso tecnólogo y educador mexicano, promotor del nacimiento y crecimiento de instituciones tan sólidas como el Instituto Politécnico Nacional y el CINVESTAV.
En vista de que sólo existen datos dispersos sobre tan distinguida personalidad de la ciencia mexicana me propongo elaborar una biografía del ingeniero con toda la documentación disponible, además de los testimonios de personas que lo hayan conocido como colega o profesor, tal es el caso del ingeniero Eugenio Méndez Docurro y los doctores Manuel Ortega, Héctor González Serratos y Jorge Suárez Díaz. Tengo noticias de que lo sobrevive su viuda y es posible que exista aún su hijo Manuel Cerrillo Lichter, ingeniero en telecomunicaciones.
Nace Manuel Cerrillo Valdivia en la Hacienda de Buenavista de Negrete, Michoacán, en 1906 . Su padre era telegrafista de los Ferrocarriles Nacionales y tenedor de libros (contador) de la misma hacienda, de su madre no da referencias. En 1911 la familia Cerrillo Valdivia se traslada a Zamora, Michoacán y a finales de 1917 migran hasta la Ciudad de México, posiblemente para evitar la violencia de la Revolución Mexicana.
En 1918, a sus doce años el joven Manuel entra a la escuela primaria en la ciudad de México y termina el curso de seis años en tres, gracias a su mayor maduración y al interés que tenía por aprender , es posible que haya recibido apoyo educativo de su madre.
El 11 de enero de 1921 el joven Manuel Cerrillo Valdivia de quince años, llegó a la Escuela Práctica de Ingenieros Mecánicos y Electricistas (EPIME), ubicada en la calle de Allende 38, Ciudad de México, en compañía de su madre doña Dolores Valdivia Viuda de Cerrillo a solicitar inscripción a la carrera de Ingeniería. Según los esquemas educativos de entonces, la carrera de ingeniero duraba siete años porque empezaban desde el bachillerato tecnológico (de dos años) y seguía con cuatro años de profesional y uno de prácticas.
Para 1925 Cerrillo entró al Cuadro de Honor de la EPIME cuando cursaba el tercer año de Ingeniería; continuó en el Cuadro de Honor hasta el fin de su carrera en 1928, Sólo Cerrillo y Javier López Velasco aparecen en esa época hasta en cuatro ocasiones en el Cuadro de Honor, lo que destaca más aún su esfuerzo y aprovechamiento. Aún estudiante, armó una estación de radio con Eleazar Díaz, Hipólito Aguirre y el apoyo del Mayor Juan Arias (posiblemente económico para comprar equipo). El Ingeniero Simón Sierra director de la EPIME les prestó un salón a los estudiantes, quienes fundaron la C-Z-K, con una potencia de 15 wats y una longitud de onda de 350 metros. Manuel Cerrillo era el operador responsable y Santiago Gastélum operador técnico del Telégrafo.
El 20 de junio de 1927, la Sociedad Pro – Radio de Cerrillo y Compañía recibe permiso del gobierno para operar provisionalmente su estación, apoyados por el Director de su Escuela Ingeniero Simón Sierra.
El 25 de abril de 1928 la dirección de su Escuela designa al jurado que realizará el examen profesional del estudiante Cerrillo: Ingenieros Claudio Castro, Rodolfo Peter, Guillermo A. Keller, Ignacio Aviléz y Carlos Luca. El examen profesional de Cerrillo consistió en contestar tres preguntas de ingeniería por escrito con los siguientes temas:
1.- Proyectos de Plantas Hidráulicas e Hidroeléctricas a cargo del ingeniero Rodolfo Peter, resuelto en un manuscrito de doce páginas el 20 de junio de 1928.
2.- Plantas y Transmisiones eléctricas a cargo del ingeniero Carlos Luca; calculado y escrito en trece páginas, lo resolvió el 29 de junio de 1928.
3.- Proyecto de máquinas y aparatos eléctricos, a cargo del ingeniero Guillermo A. Keller, Cerrillo lo resolvió en un manuscrito de diez páginas el 2 de julio de 1928. Había puntajes a favor o en contra del candidato y se elegía por mayoría; Cerrillo se graduó con cuarenta y cinco votos ( o puntos) a favor y ninguno en contra.
Entre 1928 y 1929 Cerrillo ejerció su profesión en la General Electric de la Ciudad de México; por su excelente desempeño profesional es becado por su empresa en 1930 y toma un curso de Prueba de Máquinas, obligatorio para todos los ingenieros recibidos.
En 1931 Cerrillo fue comisionado a los Laboratorios de Investigación de la General Electric en los Estados Unidos, y por su trabajo en ese lugar obtiene el grado de Maestro en Ciencias.
Se le invitó a quedarse en los Estados Unidos haciendo investigaciones en el campo de la ingeniería eléctrica pero, menciona que tuvo algunas dificultades de salud y no se mostró dispuesto a nacionalizarse estadounidense, por lo que optó por regresa a la Ciudad de México, donde es aceptado en 1932 como profesor de medio tiempo en la ESIME
Desde su regreso al país en 1931 y hasta 1934 trabajó de base en la Compañía Mexicana de Luz y Fuerza a la que renunció cuando recibió se nombramiento como profesor de planta en la ESIME.
El 16 de abril de 1934 el ingeniero Platón Gómez Peña, director de la ESIME ordenó por escrito a Cerrillo que elaborara un programa para la formación de Ingenieros especialistas en comunicaciones eléctricas. Posiblemente el ingeniero ya había pensado en esa posibilidad, porque con ayuda de los ingenieros José T. Schmill y Alfredo Bolaños Jr. envía el proyecto de programa de matemáticas dos días después. Seis días más tarde, el Programa general para el curso de especialización en Comunicaciones Eléctricas ya estaba listo y sobre el escritorio del Director , quien quedó muy complacido con la presteza en el cumplimiento de sus órdenes.
El 10 de enero de 1935 a las seis de la tarde, el ingeniero Fernando Dublán, director de la ESIME (antigua EPIME) se entrevista en sus oficinas de Allende 38 con el Subjefe del Departamento de Enseñanza Técnica, Industrial y Comercial de la SEP, el ingeniero Carlos Vallejo Márquez y el profesor ingeniero Manuel Cerrillo Valdivia.
”El funcionario de la SEP les leyó un acuerdo del titular de la Secretaría, en el cual se instruía al Ing. Dublán a entregar en el acto, la dirección del plantel al ingeniero Cerrillo.” De este modo se manifestaba en el campo educativo el enfrentamiento político entre Plutarco Elías Calles el antiguo "JeFe Máximo" y el presidente ´General Lázaro Cárdenas del Río, quien sustituía en posiciones importantes del Estado a los partidarios del antiguo régimen por michoacanos afines a las nuevas tendencias polìticas.
Cerrillo tomo posesión y comenzó a actuar de inmediato; una de sus primeras propuestas fue la de crear un posgrado en su instituciòn, del cual ya tenía un anteproyecto por lo que, tan pronto como el 23 de marzo de 1936 “por acuerdo de la Secretaría de Educación Pública se creó la Escuela de Post – graduados anexa a la ESIME, con sede en Allende 38.”
La historia de la ESIME publicada en la red politécnica dice que el 14 de abril de 1936, una comisión mixta nombrada por la ESIME, integrada por los Ingenieros León Ávalos Vez y Eugenio D. Alemán profesores de la ESIME y los ingenieros Juan Guillermo Villasana, Ángel Calvo y Juan R. Brelivet, de los Talleres de Construcciones Aeronáuticas, los dos primeros graduados en la Escuela Nacional Superior de Construcciones Aeronáuticas de Francia, analizaron y propusieron al ingeniero Manuel Cerrillo Valdivia, director de la ESIME, el establecimiento de la carrera de Ingeniero en Aeronáutica como parte de los estudios de posgrado. Esta carrera inicio con un plan de dos años como una continuación de la carrera de Ingeniero Mecánico. El Ing. Cerrillo, a su vez, elevó la propuesta oficialmente al Secretario de Educación Pública, Ing. Gonzalo Vázquez Vela. El 16 de marzo de 1937 se aprobaron los planes y programas de estudio para las carreras de la ESIME, siendo éstas: Ingeniero en Aeronáutica, Ingeniero Mecánico, Ingeniero Electricista e Ingeniero en Comunicaciones Eléctricas y Electrónica. Además de posgrados en varias ramas y cursos de matemáticas superiores.
El 23 de abril de ese mismo año se lleva a cabo la inauguración de los cursos de ingenieros mecánicos electricistas posgraduados en el Palacio de Bellas Artes, ceremonia presidida por el Secretario de Educación Pública, Lic. Gonzalo Vázquez Vela. Con un gran dinamismo,
el 14 de julio de 1936, el ingeniero Cerrillo propuso la creación del Instituto de Investigaciones Técnico Económicas de la ESIME . El Instituto... tenía la finalidad de elaborar propuestas que demostraran la viabilidad de la administración de la industria eléctrica por el Estado nacional mexicano . El instituto fue autorizado y comenzó a funcionar a toda prisa para crear el proyecto que posiblemente sirvió de base a la nacionalización de la industria eléctrica del año siguiente.
Como quedó asentado en el Boletín del Archivo Histórico de la ESIME, el 23 de agosto de 1937, el Doctor Manuel Sandoval Vallarta entonces profesor del MIT escribió una invitación al Doctor Juan de Dios Bátiz, Director General del IPN para que envíe estudiantes becados a Boston.
El 31 de agosto de 1937 renunció Cerrillo a la dirección de la ESIME, posiblemente como consecuencia de la invitación de Sandoval Vallarta a Bátiz. “El Ing. Cerrillo estuvo al frente de la Escuela por espacio de 31 meses con 21 días; del 10 de enero de 1935 al 31 de agosto de 1937”. No tengo información de lo que hizo desde esta fecha hasta su nombramiento como Director General del IPN, pero es posible que viajara a Boston, Estados Unidos, para iniciar los contactos que aprovecharía más adelante.
Director general del Instituto Politécnico Nacional en 1939, Cerrillo Valdivia renunció al año siguiente para iniciar los cursos de Ph.D. que lo llevarían a doctorarse en Ingeniería Eléctrica en el MIT (Massachussets Institute of Technology) en 1947, con una tesis intitulada Transient phenomena in wave guides ; su asesor fue el físico L.J. Chu. Otro de sus lectores fue el profesor Guillermin; sus revisores fueron los profesores Stratton, Hazen, Wiener y Gardner. Agradece al profesor Brillouin “for his careful cheks on some mathematical steps”.
La Doctora Quintanilla afirma que Cerrillo volvió a México en 1941 “convencido de que la creación intelectual puede prescindir de grandes laboratorios y aparatos costosos, pero requiere un grupo de seres templados en el trabajo cotidiano y la inspiración” .
Es posible que Cerrillo estuviera sólo dos años en el MIT y volviera a supervisar sus asuntos en México; puede ser que este hombre de treinta y cinco años, ya tuviera esposa y al menos un chiquillo a quien cuidar. Esto es muy probable porque, en 1958 el ingeniero en Comunicaciones Manuel Cerrillo Lichter, hijo de Cerrillo Valdivia, ayudó a fundar el Canal 11 de Televisión como circuito interno y lo instaló en la vieja ESIME, ubicada en Allende 38 . Suponiendo que el hijo fuera un digno heredero de los talentos de su padre, podemos calcularle veinticinco años entonces, por lo que tendría ocho en 1941. En el aspecto laboral, la plaza de Cerrillo Valdivia era de confianza, por lo que también tendría que mantener vivas sus relaciones con colegas y superiores.
Manuel Cerrillo Valdivia era muy creativo y no estuvo desocupado durante su estancia en México; estudió las centellas o bolas de fuego en el entonces lejano Ajusco, en el contexto de la teoría electromagnética clásica en 1942; publicó sus resultados en español en el anuario de la Comisión Nacional para la Investigación Científica pero, el doctor Onofre Rojo dice que nadie hizo caso de sus reflexiones hasta que, en 1955, el físico ruso Piotr Kapitza hizo una aportación similar en Dokl. Akad. Nauk 3, bajo el título “Sobre la naturaleza del rayo esférico”, en un trabajo en lengua rusa publicado prontamente en inglés . El profesor Rojo aprovecha para lamentar la poca difusión de la ciencia en español.
Parece que Cerrillo salió hacia Estados Unidos nuevamente en 1942 y regreso a México el 26 de abril de 1943, pues existe una nota enviada al ingeniero León Avalos y Vez, director de la ESIME, donde el ingeniero Cerrillo, recién llegado del MIT, proponía la reorganización de la Escuela de Post - graduados para que pudiera otorgar grados de Maestro en Ciencias y Doctor en Ingeniería , ideas posiblemente muy acordes a lo que había observado en Boston. En 1944, presidió la Comisión Impulsora y Coordinadora de Investigación Científica donde estudiaba los carretes Tesla en la aceleración de partículas; impartió en la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica, en 1945, las materias de electricidad, teoría de la radiación y antenas. Por lo que puedo deducir de su tesis de Doctorado, tanto sus experimentos mexicanos como las asignaturas que impartió en la ESIME estaban directamente relacionadas con su trabajo en Massachussets, ya que su tesis de grado es un reporte de investigación sobre la propagación de las ondas electromagnéticas en cilindros metálicos vacíos, lo que generaba tres tipos de ondas diferentes que pudieron analizarse con las ecuaciones de Maxwell.
En 1946 volvió al MIT a terminar los cursos de titulación, siendo designado al mismo tiempo que se graduaba en junio de 1947, miembro del Cuerpo de Investigaciones de Electrónica y Radar de este Instituto. Ingresó así a un selecto y multinacional cuerpo de científicos dedicados a desarrollar radares y sonares para la industria militar estadounidense. Esta parte de su vida no es muy conocida y sus amigos politécnicos la mencionan como “clasificada” con comillas, posiblemente para darle una apariencia chusca a una decisión política delicada.
A este respecto la doctora Quintanilla afirma: “Manuel Cerrillo volvió al MIT donde sobrevivió la guerra fría sin hacerse ciudadano de Estados Unidos e intensificó sus labores como investigador en proyectos clasificados como secretos por su conexión con el desarrollo de los radares submarinos. Si bien nadie en México lo denunció públicamente por ello ni lo juzgó de forma abierta, si se creó un flujo de opinión desfavorable sobre su persona.”
En 1950 se creo una plaza de investigador A en el IPN para Cerrillo, pero éste no aceptó por sus compromisos de investigación en el MIT. Es posible que por estos años, Cerrillo experimentara por primera vez en la historia de la ciencia con técnicas de scanner o barrido electro – óptico en Boston. Como lo atestigua el doctor Marcos Moshinsky.
En una monografía de la ANUIES se dice que los estudios del Ingeniero Cerrillo, junto con los trabajos de Erick Walstein y Walter Cross Buchanan, sentaron las bases para el desarrollo de las telecomunicaciones nacionales. Esto es cierto no sólo en lo que respecta a los productos de la investigación científica del ingeniero, sino también a su labor como educador de cuadros técnicos de alto nivel, pues entre sus alumnos estuvieron ingenieros/administradores/políticos como don Eugenio Méndez Docurro y Víctor Bravo Ahuja e Ingenieros /constructores /académicos como don Jorge Suárez Díaz.
La Doctora Quintanilla relata la estrecha colaboración de Cerrillo con su antiguo alumno Méndez Docurro, quien entre 1953 y 1959 fue Director de Telecomunicaciones de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y pedía a su profesor dictámenes sobre asuntos tan disímbolos como: “la instalación de radares norteamericanos en Baja California”, “programas de intercambio académico con el MIT”, o ”proyectos de investigación tecnológica para el desarrollo de áreas estratégicas”.
Durante su estancia en el IPN como funcionario, Cerrillo había hecho dos intentos para crear un escuela de Posgraduados que no sobrevivió a sus ausencias, era un proyecto demasiado personal que no logró arraigar institucionalmente.
Sin embargo, Cerrillo no cejó en su empeño y cuando Méndez Docurro le pidió que elaborara un proyecto similar en 1959, “Platicó con el decano de la Escuela de Graduados del MIT y con el profesor George Harvey, subjefe del Departamento de Física de este Instituto.” Dice la Doctora Quintanilla que Harvey investigó para Cerrillo la estructura de escuelas similares en Estados Unidos y Europa y, mientras la información llegaba, Cerrillo elaboró un esquema que envió a Méndez.
“El 2 de octubre de 1959, Manuel Cerrillo envió a Eugenio Méndez Docurro una carta confidencial de quince páginas mecanografiadas a renglón cerrado que contenían el proyecto para crear una escuela de posgraduados.” Los administradores y académicos mexicanos involucrados en el proyecto eran: Manuel Cerrillo, René Cravioto, Guillermo Massieu, Eugenio Méndez Docurro, Enrique Bustamante Llaca, y Jorge Suárez Díaz, quienes analizaron la propuesta entre el 3 y el 11 de noviembre de 1959.
De lo investigado por Harvey y reformulado por Cerrillo se deducía que la nueva institución debería:
• Formar profesores de alto nivel
• Preparar un grupo de técnicos y científicos capaces de contribuir al desarrollo nacional
• Contribuir al pensamiento organizador y constructivo del país
Para lo anterior se proponían los siguientes mecanismos:
1. Enseñanza
2. Investigación
3. Preparaci ón de productos escritos
4. Apoyo económico a maestros y estudiantes
5. Formación de bibliotecas
6. Legislación
7. Reglamentación clara
8. Velar porque la Escuela de Posgraduados llevara una vida paralela a las necesidades nacionales e influyera en su resolución.
Con la ventaja de ser posteriores, podemos decir que el esquema propuesto por Cerrillo para la nueva institución repetía con mejoras y adiciones lo que ya se había intentado antes en ESIME: ingenierías mecánica, electrónica y aerodinámica, telecomunicaciones y teoría del control. Cerrillo recomendaba comenzar con tres departamentos el de matemáticas, física teórica y de comunicaciones.
No es remota la posibilidad de que Cerrillo pensara abrir un espacio para sus colegas formados en el extranjero y recomendara desarrollar las áreas de su propio interés científico y profesional, donde con seguridad podría haber contribuido grandemente. Por tanto, resultó una sorpresa para el presidente López Mateos que entrevistó a Cerrillo en Nueva York como posible candidato a dirigir la nueva institución que éste se negara rotundamente a encabezar la puesta en marcha del proyecto . En charla telefónica posterior, Cerrillo explicó a su amigo Méndez su negativa dando cuando menos dos argumentos lógicos: la gente necesaria para sacar adelante la empresa no lo conocía; muchos de los que lo conocían no lo querían. Creemos que Cerrillo fue más inteligente que ambicioso y estaba consciente de que sus proyectos en el IPN habían fracasado no por ser malos o de poca calidad, sino por la oposición de algunas camarillas que lo veían como un competidor muy fuerte técnica y académicamente. No era la primera vez que sucedía esto en la educación superior de México, muy pequeña como para que todos los participantes se conozcan cuando menos de oídas, ni sería la última. La Doctora Quintanilla agrega a estas razones el elemento político: Cerrillo no era bien visto entre los politécnicos por sus contribuciones al desarrollo de radares y sonares submarinos estadounidenses en plena guerra fría.
En 1960 Cerrillo tenia cincuenta y cuatro años, un doctorado en una institución de clase mundial, prestigio científico, académico y administrativo; ingresos elevados y libertad académica, además de las obligaciones con su propia familia. Por tanto, regresar a México era una aventura en la que podría perder mucho y a esa edad muy pocos hombres corren riesgos; sin embargo, aceptó hacer una lista de posibles candidatos al puesto de director de lo que sería el CINVESTAV de la que resultaron dos finalistas: Manuel Sandoval Vallarta y Arturo Rosenblueth. Fue éste quien se quedó con el puesto que muchos pensaron le tocaría a Cerrillo por derecho propio.
Manuel Cerrillo mostró su integridad en todo momento; en marzo de 1960 llegó con Arturo Rosenblueth y Víctor Bravo Ahuja al domicilio particular de Méndez Docurro quien estaba enfermo de bronquitis. Las presentaciones se hicieron en la recámara del funcionario postrado por la enfermedad pero urgido de un director y bajo la presión de Jaime Torres Bodet, quien tenía un candidato alterno.
Con su propia tradición científica basada en la medicina y la fisiología Arturo Rosenblueth comenzó cuestionando el proyecto de Cerrillo desde el nombre, pasando por los objetivos, principios y fines de la nueva institución. En breve, cambió el proyecto radicalmente o, mejor dicho, propuso un proyecto diferente. Sería muy simple y erróneo atribuir las divergencias Cerrillo – Rosenblueth a conflictos personales; más bien deben observarse desde la perspectiva académica de su momento descrita por el inglés Percy quien dice que siempre ha habido hostilidad entre científicos e ingenieros tanto por su formación, sus métodos de trabajo y la forma en que resuelven sus problemas.
La renuncia de Cerrillo a dirigir el Centro naciente produjo una pequeña revuelta, encabezada por Guillermo Massieu, quien insistió en sostener su candidatura acompañado de un grupo de colegas en el despacho mismo de Eugenio Méndez Docurro. Este resolvió el problema de manera inteligente: les anunció que la decisión era de Cerrillo mismo a partir de consideraciones personales, y oblicuamente ofreció mejorar a Massieu en el futuro, “pronosticándole” que algún día llegaría a ocupar el puesto en disputa.
Como no existió nunca un conflicto verdadero y la decisión de Cerrillo fue meditada, éste no rompió ni con las autoridades mexicanas ni con la ciencia en nuestro país, pues continuó asesorando a los funcionarios del IPN y en el Instituto Nacional de la Comunicación (INAC) presidió un seminario sobre ciencia, tecnología y la industria en México. Agrega la Doctora Quintanilla “Ninguna de sus propuestas fue realizada del todo, lo cual no le quitó el gusto de haber sido el impulsor de iniciativas que si prosperaron”. Cerrillo recomendó la contratación de José María Borrego quien se estaba doctorando en el MIT en 1960 y vio con simpatía el trabajo de antiguos alumnos como el ingeniero Jorge Suárez Díaz en el CINVESTAV. En el difícil año de 1968, se le incluyó dentro del Consejo Técnico de esta institución por su doble calidad de miembro fundador y asesor del Director del IPN Guillermo Massieu. Murió en 1987, rodeado de amigos y alumnos que lo admiraban.Una secundaria técnica lleva su nombre.
Creado por leon3135 | 0 comentarios | 25/03/05 19:02
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