Chitagá bicentenaria
COPLAS ESPECIALIZADAS en Chitagá bicentenaria
COPLAS ESPECIALIZADAS
Aunque hace un resto se perdió el gusto por este género, eso no significa que no podamos disfrutar el ingenio popular plasmado en ellas, de manera que a leer y reir pues.
COPLAS Y CANCIONERO POPULAR - ANIMALES
No me mates con tomate,
mátame con bacalao,
quel tomate está muy soso
y a mí me gusta salao.
La pava, la pava,
tan rica que estaba,
mejor está el moje
que no las tajadas.
Debajo de tu tejado
me dio sueño y me dormí,
y me despertó un gallo
cantando kikiriquí.
En el campo, entre los yeros
te busqué y no te encontraba;
cantaban los ruiseñores
y creí que me llamabas.
Pareces una paloma,
cuando por la calle vas;
con ese garbo que llevas
a cuantos engañaras.
Cuando yo bien te quiero
te peinas muy a menudo
y ahora que no te quiero
pareces un perro lanudo.
Ni casa en esquina,
ni burra mohína,
ni mujer que se llame Catalina.
El día que salió a misa
dos tortolas cogió,
de las manos las levaba
se las ofreció al Señor.
Aquí traigo un burro cargado de nada,
que no come hierba, paja ni cebada;
que come chorizo, huevos y tajadas,
también bebe vino para remojarlas.
Vale más
tener marido rico,
aunque sea
un borrico.
Más tiran
nalgas en lecho
que bueyes
en barbecho.
A los caños de la fuente
tengo atado mi caballo,
para ver si hay algún valiente
que se atreva a desatarlo.
Debajo de tus balcones
tiene la perdiz el nido,
y yo como cazador
al reclamo me he venido.
Este paredón, señores
hecho de cal y ladrillos;
volar quiere una paloma
para irse con su marido.
La capa citaba al toro
y el toro la acometía,
y el torero se quedaba
y al mismo tiempo se iba.
Este torito tiene
grandes pitones,
ya se encuentran temblando
los fanfarrones.
Mi novia me dijo anoche
que no cenara patatas,
que me tenía preparado
un conejo entre las patas.
Las mocitas de mi pueblo
se han comprado un coche viejo,
para traer todas las tardes
hierba para los conejos.
El burro
mal esquilado
a los ocho días
igualado.
La cabra coja
no quiere siesta,
que si la coge
cara la cuesta.
Tu madre es la alcahueta
que te anda buscando novio,
y tú te pones más hueca
que una gallina con pollos.
A ti te pasa conmigo
lo que al perro con el pan,
que sólito con mirarlo
te estás relamiendo ya.
Aunque tu padre me de
la burra y el macho rojo,
yo no me caso contigo
porque tu padre es un loco.
La perdiz se coge al vuelo
y la liebre a la carrera,
y las mozas de mi pueblo
se cogen de otra manera.
Gitanilla, gitanilla,
yo se lo diré al gitano,
que me has querido cambiar
la yegua por el caballo.
Cuando me parió mi madre
me parió en un fregadero;
y los gatos me lamían
creyendo que era un puchero.
El amor del forastero
es como la golondrina;
que cuando pasa el verano
a su tierra se encamina.
El amor de las mujeres
es como el de las gallinas,
que en faltándoles el gallo
a cualquier pollo se arriman.
Las mujeres y los perros
son de la misma manera;
haciéndoles una caricia
se van detrás de cualquiera.
A Segovia quiero ir,
a caballo en una liebre;
que digan las segovianas,
¡que caballo más alegre¡.
Ya se secó el árbolito
donde durmió el pavo real,
y ahora dormirá en el suelo
como cualquier animal.
Ratón que te pilla el gato,
ratón que te va a pillar,
si no te pilla de noche
te pilla de madrugá.
Una pulga y un ratón
y un escarabajo blanco,
se pusieron a jugar
a la puerta de un estanco.
Cuatro galgos a una liebre
todos corren con anhelo,
el que más corre más pierde,
la coge el que corre menos.
Mañana salgo de caza
con el morral del alcalde,
el hurón del señor cura
y la perra de tu madre.
La mujer y la burra
apostaron a correr;
a correr ganó la burra
pero a burra la mujer.
Soy el amo de la burra
y en la burra mando yo:
cuando quiero digo arre,
cuando quiero digo so.
Para subir una mula,
para bajar un caballo;
para andar por tierra llana
un borrico castellano.
Te digo, como amigo
que no montes en la yegua,
que se la pelado el lomo
de tanto montar en ella.
La madre de mí caballo
era una yegua alazana;
yo se la cambié a un gitano
en la feria de esta mañana.
Un caballo como el mío
no lo tiene el rey de España,
que para levantar un pie
necesita una semana.
Esta noche a llovido
mañana hay barro,
cuatro pares de mulas
lleva mi carro.
Cuatro patas tiene el galgo
cuatro tiene la liebre,
y cuatro tiene la cama
donde mi morena duerme.
Aunque te vuelvas culebra
y te vayas a la mar,
te metas entre la arena
mis ojos te han de buscar.
Los pájaros y yo
nos levantamos a un tiempo,
ellos a cantar al alba
y yo a llorar mis sentimientos.
Los pichones cuando nacen,
nacen, dándose besitos,
¿cuándo estaremos tú y yo
como están los pichoncitos?.
Como las águilas reales
anidan en el barbecho,
yo quisiera anidar
en el canal de tu pecho.
Como la perdiz herida
que se va a morir al soto,
así está mi corazón
cuando te veo con otro.
Más vale ser mochuelo
con el pico retorcido,
que mantener a mujer
al precio que vale el trigo.
Te tienes por buena moza
porque eres morena y alta,
para mula de mi carro
las herraduras te faltan.
Eres más fea que un búho
y más negra que una morcilla,
la madre que te parió
bien mereció una rosquilla.
A mi mujer y a mi burra
en la cuadra examiné,
y tenía más talento
la burra que la mujer.
Una mujer y una burra
apostaron a correr;
la burra corría al trote
la mujer a cuatro pies.
Cuando el grajo vuela bajo
y se esconde en los rincones,
hace un fío del carajo
pues se hielan los cojones.
Tienes el andar de pava
y el meneo de ternera;
si en algo te he ofendido,
perdona, patas de yegua.
Catorce gallinas tengo
y no riñen casi nunca,
si se volvieran mujeres
no podrían estar juntas.
Si eres cabrito mantente frito,
y si eres gato salta del plato.
Esta noche vendré tarde
que el asno se me perdió,,
si sientes pisas de burro
no te asustes, que soy yo.
Son los enamorados
burros de noria;
que dan vueltas y vueltas
por ver a la novia.
No me jodas en el suelo
que no soy ninguna perra,
que por cada balanceo
me echas en el culo tierra.
Que no tienes palomar
que eres paloma perdida.
Vente a la vera mía
que a ti no te ha de faltar
ni cariño, ni alegría.
Eres como el toro bravo
que va a la fuente y no bebe,
a todos les hace cara
pero a ninguno acomete.
Anda diciendo tu madre
que las gallinas no ponen,
ella se come los huevos
y tira los cascarones.
Vale más tener un perro
que no tener mujer;
el perro guarda la casa
la mujer la echa a perder.
No me mates con tomate
mátame con bacalao.
No me eches en remojo
que a mí me gusta salao.
Anoche estuve en mi huerto
y dejé la puerta abierta,
me robaron el conejo
y eso que estuve despierta.
El gato de mi vecina
se mea en el perejil,
y luego va la tía cochina
y me echa la culpa a mí.
A la mujer y al canario
no se les puede dejar solos,
al canario por el gato
y a la mujer por el novio.
Debajo de tus enaguas
tienes un bicho que muerde,
tengo yo una lagartija
que con tu bicho se atreve.
En la esquina de tu tejado
hay un nido de jilguero;
por Dios , te pido chavala,
que no me toques los huevos.
Las mujeres y los cerdos
son de la misma opinión,
porque tienen la sustancia
entre jamón y jamón.
Que tontas son las mujeres
que se asustan de un ratón,
y no se asustan del hombre
que es animal mayor.
Era un borrico mi novio
y ya se va despabilando,
sabe relinchar lo mismo
que relinchan los caballos.
Un conejo iba corriendo
y una vieja iba detrás,
y la vieja iba diciendo:
el conejo se me va.
A mi me llaman el pollo
y a mi novia la pollera,
y toda la noche estamos
pollo dentro, polla fuera.
La primera noche de novios
yo creí que me moría,
al ver aquel gato negro
las barbas que me ponía.
Unos dicen que la cierva
y otros que el carnero,
y yo digo que la cierva
es la que tiene más cuernos.
El ganado se alimenta
con alfalfa o con cebada,
el labrador con judías
y la mujer con palabras.
Y una trucha se pasó
del río para la presa;
cuántos hay en este mundo
que lo que han hecho les pesa.
Más vale querer a un perro
que querer a una mujer;
el perro busca a su dueño
la mujer busca el parné.
¿Cómo quieres que te quiera
si no te puedo querer?.
Si yo tengo veinte vacas
y tú solo tienes tres.
Valía más ser mochuelo
y anidar en los majanos,
que mantener mujer
para que otro le meta mano.
Soy de la opinión del cuco,
pájaro que nunca anida;
pone huevos en nido ajeno
y otro pájaro se los cuida.
Quita, quita, ovejita
que yo no quiero,
por cortarte la lana
cortarte el cuero.
Hay que ver la cigûeña
cuánto nos vale,
si no fuera por ella
cualquiera sabe.
Ya está el toro en la plaza
dando carreras,
ya se suben los mozos
a las barreras.
Mató dos ciervos
un marido contento,
y a su mujer le trajo
todos los cuernos.
Y ella le contestaba:
pobre ignorante,
con los que yo te pongo
ya tienes bastante.
Quítate de es ventana
cara de vaca lucera,
que no te ha querido nadie
y quieres que yo te quiera.
Lucero del alma mía,
lucero de mi querer,
los pollos en la cazuela
son pocos y saben bien.
Cuatro cosas creó Dios,
cual por cual más testaruda:
las mujeres, las gallinas,
las cabras y las burras.
Los quintos se van del pueblo
como gorriones sin alas;
y peor que las lechuzas
cuando vuelven a su casa.
Una novia tuve yo
que se meaba en la cama,
la cambié por una burra,
no me devolvieron nada.
Te dio una coz el pollino
y le dejaste sin pienso;
eso es que entre vosotros
mediaban resentimientos.
Yo tenía cinco duros
para comprar mujer;
melos eche en una burra:
lo mejor que pude hacer.
Debajo de los laureles
tiene la cama un conejo;
ninguna mujer es buena
aunque cambie de pellejo.
Desde tu casa a la mía
se pasea una culebra,
dices que pica, pica,
más pican las malas lenguas.
Si quieren saber señores
la mierda que caga el perro,
primero echan un zurullo
y luego zurullo y medio.
Siempre estoy pensando yo
que es pronto para casarme,
porque todo el mundo dice
que el buey suelto bien se lame.
Los cucos y mamelucos
cantan en el mes de mayo;
mi marido como es tan bruto
no canta en todo el año.
Ni eres alto, ni eres bajo,
eres de buena estatura,
para perro de ganado
tienes buena dentadura.
Mi burra pide cebada,
mi mujer pide otro traje;
hay que ver lo que nos cuesta
mantener a dos animales.
Se me espantó e burro niña,
se me espantó el burro;
de tus ligas coloradas
y de tus muslos.
Quien sabe si las cigüeñas
han de volver por San Blas
y las heladas de marzo
los brotes se han de llevar
Tengo tres cabritillas
arriba en las montañas,
una me da leche,
otra me da lana
y la otra me mantiene
para toda la semana.
Desde que vino la moda
de poner en el moño peineta;
parecen las señoritas
gallinas con cresta.
En la calle que yo vivo
viven tos los animales:
los lobos y los raposos
y pescadillas de mares.
Debajo de los laureles
tiene la cama un conejo;
ninguna mujer es buena
aunque cambie de pellejo.
A coger caracoles
fueron dos tuertos;
con un ojo cerrado
y el otro abierto.
Cuando salí de mi tierra
hasta el caballo lloraba;
al ver que dejaba allí
la prenda que más amaba.
No compres caballo cojo
pensando que va a sanar,
que el que está sano, se encoja,
con el cojo, que será.
Debajo de tus enaguas
tienes el conejo vivo;
tengo yo una escopetita
para pegártelo un tiro.
Eso de pelar la pava
tiene mucho que entender;
unos la pelan sentado
y otros la pelan de pie.
Una tarde fresquita de mayo
cogí mi caballo, me fui a pasear;
por la senda donde mi morena
gentil y risueña solía pasear.
Las mocitas de mi pueblo
son pocas y mal uncidas,
que cuando van por la calle
parecen vacas uncidas.
El día que me casé
por la noche no dormía,
al ver el gato negro
que la hija de mi suegra tenía.
Dame la mano paloma
para subir a tu nido;
me han dicho que duermes sola
y quiero dormir contigo.
Los hombres son más falsos
que una mula “romera”;
que te dan una coz
cuando menos te lo esperas.
El perro de mi vecina
ayer jugó con mi perra,
y ahora quiere mi vecina
que yo juegue con ella.
En el pico llevas flores
y eres águila real,
en el cuello gargantillas
y en el corazón amores.
Si yo me volviera galgo,
y tú fueras la vereda,
...si tú fueras liebre,
armaríamos polvareda.
Debajo de la retama
tiene la cama el conejo,
la mujer que no sea buena
se la rodea el pellejo.
No te cases, animal,
que tu padre te lo dice,
que yo me case con tu madre
y me fue bastante mal.
Catorce gallinas tengo
y no se pelean casi nunca;
si se volvieran mujeres
no podrían estar juntas.
A la mujer ay a la cabra
si quieres tenerlas contentas,
átalas con soga larga
o si no déjalas sueltas.
Caballo que sale malo
lo domina un buen jinete;
la mujer que sale mala
no hay hombre que la sujete.
El perro de mi vecina
ayer jugó con mi perra,
y ahora quiere mi vecina
que yo juegue con ella.
Déjame paloma mía,
déjame soñar contigo,
y mañana te contaré
lo que mi cuerpo ha sentido.
Envidia tengo a la tierra
y también a los gusanos,
que se tienen que comer
ese cuerpo tan gitano.
Si es joven será un potrillo
que no se puede domar,
si es viejo será un caballo
que no se puede ensillar.
En la olla está el conejo
listo para ser servido
no quiero que se haga añejo
se lo ofreceré al vecino.
Yo comparo a los hombres
como a las avejas,
que siempre van buscando
flores diversas.
Una vieja se comió
medio kilo de sardinas
y toda la noche estuvo
del culo, sacándose espinas.
Te has echao a perder tu sola
por haberte cortado el pelo;
de día pareces la mona,
y de noche don mochuelo.
Levántate ya, paloma,
si te quieres levantar;
si tu no te levantas
otra me lo dará.
El día que yo me case
me dará mi tío:
un costal, una manta,
y un boriquillo.
El costal era viejo,
la manta estaba rota
y el ladrón del borrico
no ve ni gota.
Me lo tienes que dar,
me lo tienes que dar,
lo que cogen los perros
cuando van a cazar.
Yo tire un tiro a una liebre
que estaba debajo de una mata;
con tan mala puntería
que rompí al perro una pata.
Si quieres que vaya a verte
pon a tus perros cadenas,
que me ladran cuando voy
a ver tu cara morena.
En la plaza señores
hay un milano;
el que tenga salero
que le eche mano.
COPLAS Y CANCIONERO POPULAR - CANCIONES
Bien canta Marta
después de harta.
A cantar me ganarás
pero no a saber cantares
porque tengo un arca llena
y en casa siete costales.
A cantar me ganarás
a saber cantares no,
porque yo tengo en mi casa
tres alforjas y un serón.
Mira si me sabré coplas
que tengo siete costales;
cuando me pongo a cantar
tiro de la cuerda y salen.
O las cantaremos,
o las dejaremos,
pero por mi parte
canta compañero.
Si nos da licencia
señor cantaremos,
con mucha prudencia
y mucho salero.
Ahí la tienes baílala,,
no la rompas el mandil,
mira que no tiene otro
la pobrecita infeliz.
Ahora voy a cantar yo
una tonadilla nueva;
que cuando murió mi madre
ya la cantaba mi abuela.
La mujer que sea morena
y tenga estilo para bailar,
necesita ser princesa
y su marido general.
Al empezar a cantar
licencia quiero pedir,
a la autoridad local
por lo que pueda ocurrir.
Vamos cantando y rondando
no diciendo mal de nadie;
que también la cortesía
parece bien en la calle.
De refranes y cantares
tiene el pueblo mil millares.
Mozas, bailar, bailar
y romper bien los zapatos,
que después que os caséis
no os faltaran muchachos.
Hasta que las canta el pueblo
las coplas, coplas son,
y después, cuando las canta
nadie sabe de quién son.
En el baile son tan guapas
que brillan como luceros;
pero en llegando a su casa
son como noche de truenos.
A la puerta hemos llegado
con intención de cantar:
si no quieres que cantemos
nos volveremos atrás.
Hemos tenido noticia
de que ya os habéis casado;
mis compañeros y yo
la enhorabuena cantamos.
Al que quiera jota, jota,
al que fandango, fandango,
y al que quiera seguidillas
en el bolsillo las traigo.
¿Qué hacen esas mocitas
que no salen a bailar?
que dejen las paredes solas
que ellas solas se tendrán.
Venga ronda, venga ronda
y yo te rondaré el primero,
clavelina colorada
nacida en el mes de enero.
La luna para salir
al sol le pide licencia,
y yo para cantar aquí
la pido con reverencia.
Si dices que nos casemos
habrá gaita y tamboril,
y este año las cebadas
de mi padre para ti..
María como la mía
no la hay en este lugar,
para tocar el pandero,
para cantar y bailar.
Arrímate bailador,
arrímate que no pecas,
que el baile desarrimado
es comer el pan a secas.
La madre que te parió
debería de parir otra;
la una para el que cante,
la otra para el que toca.
Vengo de rondarte esta noche
y a traerte el aguinaldo,
una morcilla caliente;
aprieta que suelte el caldo.
Mientras rondan mis amigos
yo golpeo la ventana,
voy a meterme contigo
que estás solita en la cama.
Tú me cantaste una copla
yo te respondí al momento;
la tuya llevaba sal ,
la mía sal y pimiento.
Todos los que cantan bien
se acercan a tu ventana,
y yo como no lo hago
me acerco de mala gana.
Bailar mocitos, bailar
y destrozar los zapatos,
que mañana os casaréis
y no os faltarán trabajos.
Por cantar cuatro cantares
a las puertas de un molino,
me dieron cuatro pesetas
y me molieron el trigo.
Bendita sea la madre
que parió a los guitarreros,
que cuando van por la calle
van derramando salero.
En las eras de mi pueblo
cantaba un día una moza;
qué bien se airean las penas
con el aire de la jota.
En mitad de la plaza
hay una piedra redonda,
donde pican el tabaco
los mocitos de la ronda.
Todas las noches oscuras
son buenas para rondar,
porque a los enamorados
les gusta la oscuridad.
En el baile se conoce
la que es buena y la que es mala;
la que alarga mucho el paso
o recorta la zancada.
Yo no sé que tiene, madre,
qué es lo que tiene la jota,
que hace llorar a los viejos
y bailar a la gente moza.
A cantar me ganarás
pero no a saber cantares;
porque tengo yo en mi casa
un libro de memoriales.
Ese que ha cantado ahora
es hermano y primo mío,
hermano porque le amo
y primo porque le estimo.
Allá va la despedida
va dentro de una cereza;
que ya no cantamos más
que nos duele la cabeza.
Cantares a mi gusto
sé más de ciento,
pero no se me vienen
al pensamiento.
Sal a bailar, buena moza,
sal a bailar, resalada,
que la sal del mundo tienes
y no la mueves nada.
Para cantar este mayo
licencia vengo a pedir,
a los amos de esta casa
porque yo no soy de aquí.
Al señor cura del pueblo
le pedimos con piedad,
que nos conceda licencia
para empezar a cantar.
Canta, compañero, canta,
que ya la veo venir,
con el candil en la mano
y la rosquilla en el mandil.
Cantar, cantar, compañeros,
cantar, y no tengáis miedo,
que metido entre la faja
ya sus diré lo que llevo.
Mal tenga quien me enseño
a tocar la pandereta,
que por un triste pellejo
tengo la muñeca abierta.
Yo sé cantar y bailar
y tocar la pandereta,
el que se case conmigo
lleva música completa.
La gracia para cantar
ni se compra ni se hereda,
se la da Dios a quien quiere
y a mí me dejo sin ella.
Aunque estuviera cantando
un año de trece meses,
no volvería a cantar
el mismo cantar dos veces.
De cantares y coplas
tengo yo un arca,
cuando quiero cantares
alzo la tapa.
Todo el que canta bien
tiene pelos en el culo,
y yo como canto mal
no me ha salido ninguno.
La guitarra es de nogal
y el que la toca de acero
y el que la quiera romper,
que se confiese primero.
Ya nos han dado licencia
para cantar y rondar,
cantemos con alegría,
nadie nos mande callar.
Comenzamos la ronda,
con mucho comedimiento,
no queremos despertar
a los que están durmiendo.
Y al cantar en el pueblo
qué cantaremos;
que preparen las sopas,
...que ya veremos.
Una jota en una sala
tocándola con vihuela
y sabiéndola bailar,
es la flor de la canela.
Canta, compañero, canta,
canta bien y canta fuerte;
que la cama de esta dama
está en hondo y no lo siente.
Este majo que ha cantado
habrá dormido con ella,
para saber que esta en hondo
la cama de esa doncella.
Es la jota de mi pueblo
es la jota segoviana;
que pone la sangre hirviendo
cuando suenan las dulzainas.
Para cantar o bailar
los cojos tienen la fama;
pero para trabajar
tienen la patita mala.
Allá va la despedida
la que echan en este pueblo,
otro día volveremos
nos pagen o no dinero.
Al entrar en la plaza
qué cantaremos,
arremangate, niña,
que ya veremos.
El que canta a tu ventana
no canta por interés,
que canta por un amigo
que no está de mi a tres pies.
A la jota, jota
que mean los perros,
alzan la patita
y enseñan los huevos.
Allá va la despedida
la del sol a las paredes,
que por la tarde se va
y por las mañanas vuelve.
Y con esto se despide
la cuadrilla de la flor,
que al año que viene
sacarán otra canción.
Allá va la despedida
con el pañuelo en la mano,
mira si yo te querré
que me despido llorando.
Dicen que no vale nada
una despedida sola,
vayan una y vayan dos,
vayan tres y cuatro vayan.
Que lo dijo , que lo dejo,
ay que lo voy a dejar,
el almirez en el suelo
que no quiero cantar más.
Allá va la despedida
la que echó Cristo en lo alto:
gloria al Padre, gloria al Hijo,
gloria al Espíritu Santo.
Allá va la despedida
la que echan las del Cardoso,
todo aquel que no se casa
toda su vida está mozo.
Allá va la despedida,
la que echo el zorro a la zorra:
por la leche que me dieron
no te has de quedar machorra.
Allá va la despedida
la que echan los resineros
que con la escoda en la mano
van derramando salero.
Catorce mil habichuelas
necesita éste del bombo
y catorce panaderas
para llenarle el mondongo.
La guitarra de los mozos
desde lejos se conoce;
la caja es de nogal
y las cuerdas son de bronce.
El gaitero desafina
de una manera infernal,
y es porque tiene en su casa
otras gaitas que templar.
Ahora si que canto yo
contento y con alegría,
porque ha salido a rondar
la mierda y la porquería.
Eres el lucero mío
que va delante de la luna,
es el que me alumbra a mí
la noche que voy de tuna.
El hueco de una guitarra
me sirve de calabozo,
y tus ojos de cadenas,
morena si no te gozo.
Bien se que estás en la cama,
bien sé que dormida no,
bien sé que estarás diciendo:
ése que canta es mi amor.
Tengo ganas de bailar
con esa que tiene luto,
cuándo se lo quitará
para bailar yo a mi gusto.
Dale compañero, dale,
dale al almirez que suene,
que está lejos la cama
donde mi morena duerme.
Jota me dices que cante,
yo la jota no la se,
pero por dar gusto a los señores
yo la jota cantaré.
Y aquí me pongo a cantar
con el pandero en la mano,
perdonen si lo hago mal
pero ya tengo muchos años.
Bien se te conoce majo
por lo bien que tu bailas,
bien se te conoce
que has nacido en la montaña.
Que salga la dama,
la dama a bailar,
que salga la dama,
la de camelar.
Allá va la despedida
la que echo Cristo en la tierra,
el que nacen lo bautizan
y al que se muere lo entierran.
Porque tengo mucha prisa
allá va la despedida:
tengo a los hijos desnudos
y a la mujer en camisa.
Todas las coplas niña
por esta noche se han acabado
mañana volveremos
cuando tu padre se halla acostado.
Una moza en el baile
dijo en voz alta:
si me gustan los mozos
es por la gaita.
Allá va la despedida
la que me enseño mi abuela:
que el que escucha se divierte
pero el que canta, se amuela.
Mi cuerpo lleno de jotas
parece un avispero;
se pegan unas con otras
por ver cual sale primero.
Allá va la despedida
la que echan en Abades.
que cuatro huevos
son dos pares.
Allá va la despedida
la despedida del boliche:
la que quiera marcharse
por mi ya puede irse.
Allá va le despedida
la que echan los de Lastras:
que cuando se acaba el vino,
lo sacan de las patatas.
Allá va la despedida
la que no quisiera echar,
pero llegan mis amigos
y me tengo que marchar.
No canto porque bien se,
ni canto porque bien canto;
los que cantan son los curas
que cantando ganan cuartos.
Allá va la despedida
la que echan los resineros:
cuando se acaba la miera
también se acaba el dinero.
Esta es tu última ronda,
rosa florida;
que no te rondan más los mozos
en toda tu vida.
La otra tarde en la plazuela
un borrico rebuzno,
y uno que le hoyo decía:
ese canta como yo.
Para empezar una ronda
tres cosas hay que tener:
un guitarrero, una guitarra
y el amor de una mujer.
Con el permiso de Dios
y con el del señor alcalde
vamos a empezar la ronda
sin meternos con nadie.
El que quiera jota, jota,
y el que fandango, fandango;
y el que quiera respingona
de El Espinar se la traigo.
Viva la madre
que parió a los dulzaineros,
que cuando van por la calle
van derramando salero.
Serranita, serranita,
serranita de mis amores:
sal a la ventana
que vienen los rondadores.
De catares y coplas
tengo un botijo
cuando quiero cantares
le rompo el pico.
Entre todas las despedidas
es la mía la mejor:
que en clavos de tu puerta
se queda mi corazón.
Allá va la despedida
la que hecho el zorro a la zorra:
por la leche que me dieron
no te has de quedar machorra.
Allá va la despedida
la que no he echado a ninguna:
que tus hijos y los míos
duerman en la misma cuna.
Saber la jota no es lujo,
que la jota es necesaria,
el que no sabe la jota
no puede salir de casa.
Con esta alegría
que tienen las jotas;
aquí dentro del alma
se nos alborota.
No se apostarán un duro,
ni tampoco una peseta;
que a esos que están bailando
les dejo a la media vuelta.
Y allá va la despedida
del pinar de Peguerinos:
mucho cante, mucho cante,
poco vino, poco vino.
Y allá va la despedida
y con esta ya van siete,
que ya no cantamos más
si no nos dan un clarete.
Tengo que vivir cantando
aunque llorando nací;
que las penas de este mundo
no son todas para mí.
Una jotita y nada más
y vámonos a la cama,
por mi no quiero que estés
de pechos en la ventana.
Asómate a la ventana
ojos de color de cielo;
con la luz que dan tus ojos
la guitarra templaremos.
Entre todas las despedidas
es la mía la mejor,
que en los clavos de tu puerta
se queda mi corazón.
Allá va la despedida
la que echó la junca al junco :
me han dicho que estás cachonda,
recoño si lo barrunto.
Si la dama no quiere
no la rondaremos;
por donde hemos venido
nos marcharemos.
La dama que tiene amores
en sintiendo la guitarra,
dando un brinco se pone
de pechos sobre la ventana.
El de la guitarra y yo
somos dos primos hermanos,
el que quiera conocernos
por la calle abajo vamos.
Ya no cantamos más
y les damos la despedida,
que no queremos cansar
y nos vamos enseguida.
A mí me llaman el tonto
el tonto de mi lugar;
todos comen trabajando
y yo como sin trabajar.
La enhorabuena te damos
todos juntos a una voz,
que sea por muchos años
y para servir a Dios.
De noche me salgo al patio
y me harto de llorar;
de ver que te quiero tanto
y tú no me quieres ná.
Para empezar a cantar
señores, pido licencia,
porque no digan que soy
atrevida y sinverguenza.
Para empezar una ronda
tres cosas hay que tener:
una guitarra, un guitarrero
y el amor de una mujer.
Con el permiso de Dios
y con el del señor alcalde
vamos a empezar la ronda
sin meternos con nadie.
Allá va la despedida
la que echaron en Teruel
que echaron al Cristo al agua
porque no quería llover.
Los mocitos de la ronda
se han comprado una guitarra
para rondar a las mozas
y ahora no saben tocarla.
Asómate a la ventana
y saca esa mano de plata
que te la quiere besar
el que toca y el que canta.
A las mozas de este pueblo
mucho les gusta la gaita,
cuando alguien se la toca
bailan y nunca cansan.
La despedida les doy
que me voy a mí aposento;
y el que quiera cantar más
aquí le dejo el asiento.
Allá va la despedida,
la que no te quisiera echar:
que tus hijos y los míos
hermanos se han de llamar.
Para cantar quiero gracia
y para bailar salero;
para tocar la guitarra
saber menear los dedos.
Si supiera que cantando
ibas a ser para mi;
iba yo a cantar más cantares
que tejas tiene Madrid.
Esta calle vaya
la guitarra dando voces;
y las mozas en la cama
tirando pedos y coces.
Todos los que cantan bien
se suben al tribuna,
y yo como canto mal
no me deja el señor cura.
Los tamborileros tocan
marcha real,
y después las jotas
que se han de bailar.
Esta noche voy de ronda
a cortar el rabo al gato,
para dárselo a mi novia
que se ate los zapatos.
Esta noche va a salir
la ronda de la alpargata;
si sale la del zapato
se arma una zaragata.
Cara y aspecto
Los besos que tu me das
te juro que no los siento;
tu me los das en el oído
y soy sordo de nacimiento.
Dicen que tus manos pican,
para mí son amapolas;
también pican los rosales
y de ellos salen las rosas.
Tienes unos ojos niña,
como ruedas de molino,
que muelen los corazones
como granitos de trigo.
A la escuela del amor
de la mano me llevaste,
y a la primera lección
el corazón me robaste.
Anda, ve y dile al maestro
que te enseño a querer,
que te devuelva el dinero
porque no te enseñó bien.
Estudié para ladrón
y terminé la carrera;
lo primero que robé
fueron tus ojos, morena.
Que bonitos son los carros
que van por las carreteras;
más bonitos son los ojos
los ojos de mi morena.
Dentro de tu pecho tienes
dos escaleras de vidrio;
por una sube el amor,
por otra baja mi cariño.
Aquí tienes a tu amante
a la ventana clavado,
si le quieres de verdad
sal a arrancarle los clavos.
Tienes unos ojos niña
más negros que el azabache
y una cara más blanquita
que la leche que mamaste.
Tienes unos ojos niña,
que te los estoy mirando;
el uno me dice que si
y el otro me dice que cuándo.
Ojos azules tenía
la mujer que me engañó;
ojos de color de cielo,
mira tú si fue traición
Por las estrellas del norte
se guían los marineros,
yo me guío por tus ojos
que son dos bellos luceros.
Todas las mocitas tienen
en el ombligo un pegote
y un poquito más abajo
un sargento con bigotes.
Todas las mocitas tienen
en el ombligo un pelillo
y un poquito más abajo
la fabrica de hacer chiquillos.
¡Que bonitos ojos tienes!
¡Que bonitas tus rodillas!
Pero a mí me gusta más
cuarta y media más arriba.
Al cementerio no voy
porque me da mucha pena,
ya que allí tengo enterrados
los ojos de mi morena.
¿Con que te lavas la cara
que te reluce la frente?
Me lavo con agua clara
de los caños de la fuente.
No te tapes con pinturas
los colores de tu cara,
que solo las casas viejas
se revocan la fachada.
En ir y venir me paso
casi toda la semana;
en ir y venir a verte
la hermosura de tu cara.
Tienes unos ojos niña
que en ellos me miro yo,
no los cierres que me matas,
no los cierres, ábrelos.
Al mirarte a los ojos,
color divino,
colorada te pones
con lo que te digo.
Ojos negros son celosos,
azules son traicioneros;
ojos acastañados
son firmes y verdaderos.
La nieve por tu cara
baja diciendo:
"donde yo no hago falta
no me detengo".
Tienes en tu cara pecas
y en tu garganta lunares,
y en tu pecho más virtudes
que arenas llevan los mares.
Tienes los dientes de nácar,
los labios de leche y sangre,
tienes los ojos azules
como la virgen del Carmen.
Morenitas, he visto yo
pero como tú ninguna,
de tu cara sale el sol
y de tu garganta la luna.
Tu cabeza dama
es tan chiquitita,
que en ella se forman
varias margaritas.
Tus orejas dama,
no gastan pendientes
porque las adornan
tu cara y tu frente.
Tus cejas dama
son arcos del cielo,
que cuando se abren
se ven los luceros.
Tus pestañas dama
son como alfileres,
que cuando me miras
clavármelos quieres.
Tus labios dama
son de puro esmalte
y cuando se abren
se ven los diamantes.
Tus pechos dama
son dos fuentes claras,
donde yo bebería
si tú me dejaras.
Tus muslos dama
son de oro macizo,
donde se sostiene
todo el edificio.
Y ya que llegamos
a partes ocultas,
no te diré nada
si no me preguntas.
Cuando la noche tiende su manto
y el firmamento viste de azul;
no hay un lucero que brille tanto
como de verdad brillas tu.
como esos ojos que tienes tú.
Manojito de alfileres
me parecen tus pestañas,
que cada vez que las mueves
melas clavas en el alma.
Paso río, paso fuente,
siempre te encuentro lavando;
la hermosura de tu cara
el agua la va llevando.
Este talle, este cuerpo,
este pulido meneo,
esa cara tan bonita
que vale tanto dinero.
De la cintura "pa bajo"
ya no puedo comprender,
como quieres que comprenda
lo que mis ojos no ven.
Esas tus rodillas
son bolas de plata,
donde se sostiene
toda la artimaña.
Asómate a la ventana
cara de limón podrido,
te pareces a mi gato
cuando está descolorido.
No sé que poder ocultan
serrana, tus ojos negros,
que he perdido la alegría
desde que me miro en ellos.
Tienes una cinturita
que anoche te la medí;
con la cinta de mi burra
catorce vueltas te di.
Asómate a la ventana
cara de sartén tiznada,
no digas a la mañana
que no te queremos nada.
Esos son tus pechos,
dos fuentes que manan,
donde yo bebería
si tú me dejaras.
Esa es tu barriga,
un tambor de guerra,
que cuando lo tocan
retumba la tierra.
Niña, tu garganta
es tan clara y bella,
que el agua que bebes
se clarea en ella.
Esa , tu cintura
dama, estoy temblando,
que se va a romper
según vas andando.
Tienes unos ojos niña
tan alegres y risueños,
que a todo el mundo enamoran
y a mí me matas con ellos.
He visto unos ojos negros,
en una cara morena,
y si no son para mí
me voy a morir de pena.
Tienes el pelo rizado,
toda la cara te adorna,
pareces con tu peinado
los ángeles de la gloria.
Esos cabellos, rubios
que te cuelgan por la cara,
pareces la Magdalena
cuando por el mundo andaba.
¿Con qué te lavas la cara
que tan colorada estás?
Me lavo con agua clara
y Dios pone lo demás.
Tienes unos ojos niña
que parecen picaportes,
cuando los pestañeas
en mi corazón dan golpes.
Son tus manos palmas reales,
tus dedos, diez azucenas,
tus labios finos corales,
tus dientes, menudas perlas.
Tienes unos ojos niña,
hechiceros y ladrones,
que salen a los caminos
a robar los corazones.
Tienes unos ojos niña,
que en ellos me miro yo,
no los cierres que me matas,
no los cierres, ábrelos.
Tus ojos, hermosa niña,
se parecen a mis males;
negros, como mis fatigas
grandes, como mis pesares.
Una estrella se ha perdido
y en el cielo no aparece,
entre nubes se ha metido
y en tu cara resplandece.
Niña no presumas tanto
con tu pulidito andar,
que tu carita no tiene
nada de particular.
El hueco de tu guitarra
me sirve de calabozo
y tus ojos de cadenas,
morena si no te gozo.
Para qué quieres el pelo
si no lo sabes peinar;
para qué quieres amores
si no los sabes amar
Todas las mujeres tienen
en el ombligo una "y"
y un poquito más abajo
el pinar de Valsaín.
Todo lo negro es feo
pero tus ojos niña,
lo que tienen de negro
tienen de hermosos.
Tienes unos ojos niña
como ruedas de molino;
que muelen los corazones
como granitos de trigo.
La mujer que se pinta
mucho la cara,
es para tapar los baches
de la fachada.
Ya vienes de la aceituna
carita de quitar pesares,
carita como la tuya
no anda por los olivares.
Tienes una cinturita
que se cimbrea;
con el mismo donaire
que una palmera.
El cuerpo de las mujeres
es como un saco de melones:
todo son altos y bajos,
escondrijos y rincones.
Con la cara tiznada
por él me muero;
son sus ojos más grandes
que dos luceros.
Las estrellitas del cielo
las cuento y no están cabales;
faltan las dos de tu cara
que son las más principales.
Tienes unos ojos niña
como piedras de molino,
que muelen los corazones
como granitos de trigo.
El día que yo me entere
que me van a licenciar,
entrego la ropa a un quinto
y el fusil al capitán.
Si el capitán no lo quiere
se lo daré al coronel,
que ya no pelo más guardias
ni servicios de cuartel.
Humo y gotera
y la mujer parlera,
echan al hombre
de su casa fuera.
Quien de joven no trabaja,
de viejo duerme en la paja.
Quien no tiene papo,
no es guapo.
Si quieres llegar a viejo,
poca cama, poco plato
y mucha suela al zapato.
A la mujer velluda
o bigotuda o barbuda,
de lejos se la saluda.
Yo la rosa te la cortaría
yo la rosa te la cortaré,
si me juras que nunca has tenido,
flores de otra mujer.
Anda, marrano;
ya no te quiero,
porque me gastas
todo el dinero.
Si tu vecino te gana a arar,
tú gánale a escardar.
Tres fanegas bien labradas
dan más que siete arañadas.
El trigo en tierra arcillosa
y el centeno en arenosa.
Como sé que te gustan
las aceitunas,
por debajo la puerta
te meto una.
Como sé que te gusta
el arroz con leche,
por debajo la puerta
te echo un chorrete.
Una vieja se comió
cuatro kilos de tomates,
y toda la noche estuvo
con el culo güate, güate.
Mi novia tiene un abrigo
para el frío solamente,
y no se lo pone nunca
porque siempre esta caliente.
A la mujer y a la parra,
se la levanta la saya.
Al molino y a la mujer,
andar sobre él.
Solterón y cuarentón,
¡que suerte tienes ladrón!.
Dolor de viuda,
poco dura.
En casa de la mujer rica,
ella manda y ella grita.
Desde mi casa a la iglesia
he de poner un tablado,
para cuando vaya a misa
no se me manche el calzado.
Eres más fea que un chucho
más negra que una morcilla;
si quieres ponerte guapa
lávate con manzanilla.
Al pasar por el cuartel
se me cayó un botón,
y vino el coronel
a pegarme un bofetón.
Caballero si usted quiere
de mi hermosura gozar,
todo cuanto yo le pida
me lo tiene usted que dar.
Hija eres, madre serás;
con la vara que mides
te medirán.
La que no está acostumbrada a bragas,
las costuras la hacen llagas.
Mientras mi vecina sea boba,
¿quién me manda a mí comprar escoba?.
Moza que se asoma a la ventana
cada rato,
venderse quiere barato.
Mujer besada
mujer ganada.
La mujer con su marido,
en el campo tiene abrigo.
Por la mañana temprano,
cuando el sol sale en las nubes,
hay más pichas en el coño
que pucheros en la lumbre.
Si me quieres dímelo,
y si no vete al carajo,
que otras mejores que tú
he tenido yo debajo.
Mujer enferma,
mujer eterna.
La mujer honrada,
en casa y con la pata quebrada.
La mujer puede tanto
que hace pecar a un Santo.
La mujer tiene que arreglarse,
la joven para agradar,
y la vieja para no espantar.
La mujer y la escopeta,
en la casa quieta.
La muerte no perdona
al rey ni al papa,
ni a quien no tiene capa.
Para el último viaje
no es menester equipaje.
Si quieres saber quién soy yo
y de que pelaje vengo,
levántate el faldón
y verás que culo tengo.
Cada vez que te veo
con la saya rota,
hasta el rabillo de la boina
se me alborota.
La metió en un barranco
y allí se aprovecho de ella,
y para dolor más grande
también la sacó la lengua.
A la puerta de mi dama
tiran agua y salen berros,
y a eso de la media noche
va su galán a cogerlos.
Poco se gana hilando
pero menos mirando.
Para morir nacemos
y olvidado lo tenemos.
Unos mueren
para que otros hereden.
Vida que es una mierda
poco importa que se pierda.
De la buena parra
sale el buen racimo;
de la buena familia
llevas el marido.
Por un beso que te di
me cobraste cinco reales,
no he visto beso más caro
poniendo los materiales.
Te tienes por buena moza
y te falta lo mejor,
los colores en la cara
la vergüenza y el honor.
La mujer y la sartén,
en la cocina están bien.
Año bisiesto,
año de poca fortuna,
en que se mueren las cabras
y ovejas no queda ninguna.
Año bisiesto,
cada cepa un cesto.
Año bisiesto,
echa en ganados el resto.
Cuando mengua la luna,
no siembres cosa alguna.
Dame trébol de cuatro hojas
y te daré mozas para que escojas.
Mientras tengas quien te fíe
no le dejes mal pasar,
que harto trabajo tiene
el que tiene que cobrar.
Anduviste escogiendo
como peras en banasta,
y, al final, te fuiste a quedar
con una de mala casta.
Dicen que por qué no me caso,
yo también me casaría,
si la vida de casado
fuera como el primer día.
No te fíes de los cojos
ni peines a los calvos,
si algún tuerto encuentras bueno
también será de milagro.
En vísperas de viajar
no te pongas a jugar.
No hay sábado sin sol,
ni doncella sin amor,
ni moneda que no pase,
ni puta que no se case.
Al viejo se le cae el diente,
pero no la simiente.
Ancho de espaldas
estrecho de culo ,
marica seguro.
Con ayuda del vecino,
mi padre mató un cochino.
Cuando éramos novios
todo eran besos y abrazos,
ahora que estamos casados
nada más que porrazos.
Yo no sé qué demonios
los dos tenemos;
cuanto más regañamos
más nos queremos.
A la vera del río
tienes un huerto,
y yo estoy todo el día
que voy , que vengo.
No te fíes de los hombres
aunque las veas llorar,
que con las lágrimas dicen::
¡como se la voy a dar!.
Del viejo, el consejo.
El que a los quince no tiene
a los veinte no espere.
El que a los veinte no es valiente,
a los treinta no caso
y a los cuarenta no medró,
ese pájaro voló.
El que de joven come sardina,
de viejo caga espina.
Hijo solo, hijo bobo.
El hombre a los treinta,
o vive o revienta.
Hombre canoso, hombre hermoso.
Baja fanfarrón, baja
a la esquina de la plaza,
y verás que filo tiene
la punta de la navaja.
Si quieres que yo te quiera
hemos de hacer un ajuste;
que tú no has de hablar con nadie
y yo con la que me guste.
Un hombre y una mujer
en un cuarto se encerraron,
joder, yo no sé que harían,
joder, qué poco tardaron.
A los hombres se les da
la mano y no la derecha,
el codo y no del todo
y a la mierda se les echa.
Más vale poco y bien arado,
que no mucho y arañado.
No le llames trigo
hasta que esté en el silo.
Quien mal cultiva la tierra
a su país hace la guerra.
Quien poca tierra labra
y bien la cultiva,
que ponga al granero vigas.
Si me das el "con" que meas
te daré el "con" que orino,
y entre los dos formaremos
un pueblo de dos vecinos.
Al pie de un árbol sin frutos
me puse a considerar,
que pocos amigos tiene
el que no tiene "na" que dar.
Mis amigos me desprecian
porque me ven abatido,
todo el mundo corta leña
del árbol que está caído.
Eché leña en tu corral
pensando que me querías,
y ahora al ver que no me quieres
dame la leña que es mía.
Aire solano agua en mano;
en invierno, que no en verano.
Aire solano,
malo en invierno y peor en verano.
Año que empieza lloviendo
entra riendo.
Cielo empedrado
a las veinticuatro horas mojado.
En todas las partes del mundo
sale el sol por las mañanas;
para mí sale de noche
cuando estoy en tu ventana.
Yo tiré un limón por alto
para ver si coloreaba;
subió verde y subió alto
y el amor nunca se acaba.
Una vieja en un corral
se lo miraba y decía,
que feo te vas quedando
rapacuartos de mi vida.
A una mujer llevan presa
porque es húmeda de abajo,
y la pobre va diciendo
cuántas hay de mi trabajo.
Las mujeres son el diablo
pariente del enemigo,
porque estiran a los hombres
lo que tienen encogido.
Los quintos, cuando se van,
se dicen unos a otros,
mi novia sé que me espera
hasta que le salga otro.
Se primero en sembrar
si quieres aventajar.
Una vieja y un viejo
iban al molino,
y en las alforjas llevan
pan y tocino.
Límpiate con mi pañuelo,
yo le lavaré mañana,
que la limpieza del cuerpo
es el espejo del alma.
Cada vez que te emborrachas,
tu vienes en busca mía,
ojalá me emborrachara
todas las horas del día.
Cuatro pañuelos tengo,
y los cuatro son de seda,
que me los ha regalado
una mocita soltera.
Si quieres saber quién soy
y de qué familia vengo,
bájame los pantalones,
verás que narices tengo.
A mi me llaman el tonto
porque me falta un sentido;
a ti te falta otra cosa
que el tonto se la ha comido.
Todas las mujeres tienen
en su cuerpo un cuarto oscuro,
por eso los hombres tenemos
una vela junto al culo.
Oiga usted, señora viuda,
qué bien le cae a usté el luto:
nos casaremos los dos
Dios perdone a los difuntos.
Yo me enamoré de noche
pensando que era bonita,
y cuando la vi de día,
era tuerta, la maldita.
Ese hombre que es tonto y feo
y ninguna le ha querido;
si se muere y va al infierno,
vaya juerga que ha corrido.
El hombre para ser hombre
necesita tres partidas:
hablar poco, hacer mucho
y no alabarse en la vida.
Hombres más guapos que yo
encontrarás a millares,
pero más castizos no,
tu persona bien lo sabe.
Anoche me salió un novio
con las patas tiritando,
no sé si me case ahora
o lo deje pál verano.
Al cementerio no voy
porque me da mucha pena,
porque tengo enterrados allí
los ojos de mi morena.
Yo se lo pedí a mi novia
que venía de lavar;
me dijo "gran puñetero
qué fresco lo quieres pillar".
Yo se lo pedí a mi novia
en medio de las eras;
yo se lo pedí jugando
y ella me lo dio de veras.
Aparejame la borrica,
que me voy a vender nabos,
a la mitad del camino
salieron siete gitanos.
Me quitaron la borrica
y los nabos los dejaron.
El arado rabudo,
el arador, barbudo.
De cuarenta para arriba,
no te mojes la barriga.
Quien tiene boca se equivoca
pero el que tiene seso, no dice eso.
Una de cal y otra de arena,
y la obra saldrá buena.
Las mocitas de mi pueblo
se han hecho una picha trapo,
y todas las noches están
que la meto que la saco.
Tengo la pichina mala
de beber agua en las pozas,
y el médico me receta
que se la meta a las mozas.
Una tonta me lo dio
y otra me lo está dando,
y otra me esta diciendo:
yo tengo mejor fandango.
Refranes que no sean verdaderos
y febreros que no sean locos, pocos.
A las tres en la iglesia estés
y si no es antes será después.
No hay tal razón
como la del bastón.
Aquel que quiera saber
de qué color es la pena,
que se baje los calzones
y se arrime a la colmena.
Todas las mujeres tienen
hacia el culo una campana;
también los hombres tenemos
badajo para tocarla.
Las mocitas, hoy en día,
ahora gastan pantalones;
pero les falta una cosa
para igualar a los hombres.
Al diablo y a la mujer
nunca falta qué hacer.
Cuando el diablo no tiene qué hacer,
coge la escoba y se pone a barrer.
La misa y el pimiento
son de poco alimento.
Mi novia tiene otro novio
que es más bonito que yo.
Bonito podrá que sea
pero más cachondo no.
Vámonos a la cama
vámonos a dormir,
tu llevarás la manta
y yo llevare el candil.
En la ventana y en el balcón
tiene la niña su diversión:
de día duerme
y de noche no.
Por entrar en tu jardín
me prendieron con cadenas.
Si me llevan a la cárcel
que será de mi morena.
Me tiraste un limón,
me diste en la cara.
Todo lo vence el amor
morena resalada.
Yo sé que estas en la cama
bien sé que durmiendo no;
ya sé que tienes la mano
donde el pensamiento yo.
Yo le pregunté a un casado:
casado ¿qué tal te va?
y me contesto el casado:
cásate tu y lo verás.
El coche le dejé en casa,
que no lo pude traer;
que la novia es buena moza
y puede andar por sus pies.
Ayer te quise
y hoy no te quiero;
tuve ese gusto,
ya no lo tengo.
El amor del estudiante
es amor inoportuno;
es como la leña verde
que llena la casa de humo.
Todas las feas del mundo
se juntaron una tarde
a rezar a San Antonio
porque no las quiere nadie.
Te quieres casar conmigo
traidora si estás dañada;
el que se comió el cogollo
que se coma la ensalada.
Compraste las alpargatas
con intención de casarte;
compraste esas y otras
y solita te quedaste.
Como quieres que la hiedra
en el invierno se seque;
como quieres que yo olvide
a la que he querido siempre.
Abre la puerta cielo
que no te vengo a reñir;
que si me quieres te quiero
y eso te vengo a decir.
A los hombres se les da
la mano y no la derecha,
el codo y no del todo
y a la mierda se les echa.
Amores, amores tengo
y no los quisiera tener,
que el hombre se vuelve tonto
al lado de una mujer.
Cuando me parió mi madre
me parió encima de una mesa,
me dejo una tripa a rastras
y ahora se me pone tiesa.
Cómo quieres que te quiera
si no te puedo querer,
porque tienes unos padres
que a mí no me pueden ver.
El sol le dijo a la luna
que se fuera a recoger,
que a deshoras de la noche
no andan las mujeres de bien.
El sol le dijo a la luna:
retírate bandolera,
que a deshoras de la noche
no andan las mujeres buenas.
Y su durmiendo no estás
dime lo que estas haciendo,
no ves que te están quitando
de la parra los sarmientos.
La mujer que sale mala
ni reñirla ni pegarla,
con una soga de esparto
el ombligo restregarla.
Los amantes de Teruel
murieron de sentimiento;
yo también me moriré
si no logro lo que pretendo.
Morena si te pillara
donde cantan las perdices,
no me negarías tú
la palabra que me diste
Me case con una maña
y no tuve ningún maño,
y la maña me decía:
que mala maña nos damos.
Cuantos se mueren de pena
porque les a dejado la novia;
a mí me ha dejado la mía
y me he quedado en la gloria.
Bien se que estás en la cama
con las manos en las tetas,
y yo estoy a tu ventana
haciéndome la puñeta.
Vas engañando a la gente
porque tienes mucha fachada;
pero la gente no sabe
que no vales para nada.
Compañerito del alma
que penita tiene aquel
que teniendo el agua en los labios
y no la pueda beber.
Esa novia que tu tienes
antes la he tenido yo;
disfrútala lo que puedas
con lo que a mi me sobró.
Donde hay mozos está el rumbo
donde hay mozas alegría;
donde hay viejos gruñimientos
y sermones todos los días.
Yo tengo un libro de amores
que me lo dio un casada;
no tengo que agradecer
a ninguna moza nada.
Me asusto de los relampagos
y de los ronquidos truenos;
pero más me asusto al ver
la mata de tu pelo.
Si la mujer fuera tinta
y el cielo fuera papel,
no se podría escribir
lo falsa que es la mujer.
Si la mar fuera tinta
y el cielo papel doble,
no se podría escribir
lo falso que son los hombres.
Las medias que tú te pones
son negras como una mora,
las cintas con que las atas
a todo el mundo enamoran.
Esta noche vengo a ver
si mi puñal tiene acero;
pues me la tienen jurada
los mocitos de este pueblo.
La novia salió soltera
y entró en la casa casada;
no hay ninguno que desate
el nudo de esta lazada.
Eres alta como un mayo
y estrecha como un bencejo,
el que se case contigo
lleva burra y aparejo.
Recogiendo patatas
te ví el agujero,
parecía la huella
de un buey gallego.
Recogiendo tomates
te he visto el culo;
y si no te lo he visto
me lo figuro.
El día que yo te vea
hablando con quien tú sabes;
te cayo la lotería
de los números cabales.
Si la zarza no me enzarza
y el espino no me enreda;
no me enredarán tus ojos
por muy enredosos que sean.
Aunque estés en la agonía
con cuatro velas luciendo,
hasta la sepulturita
te tengo que estar queriendo.
Rubita, sol de los soles,
tu cara es una custodia;
y tu pecho la escalera
para subir a la gloria.
Aunque me digas que no
por una, dos o tres veces,
he de pasear tu puerta
por ver si me compadeces.
El día que atronó tanto
iba en busca de mi novia,
por si se acaba el mundo
irme arrimando a la gloria.
Nunca me digas adiós
que es una palabra triste;
si tú dices que me quieres
nunca has de despedirte.
Tengo la monomanía,
tengo la monomanía,
que cuando voy por la calle
todas las novias son mías.
El otro día en el paseo
me pregunto una señorita:
¿cómo no paren los hombres
teniendo la misma tripa?
Yo se lo pedí a mi novia
y me dijo: perdona hermano;
y después que me marchaba
me hacía así con la mano.
Todos le ofrecen al Santo
lo mejor del garbanzal;
como si el Santo probase
los garbanzos que le dan.
Esas dos que están bailando
vaya cosa más hermosa;
la una parece un clavel,
la otra parece una rosa.
Con esa gargantilla
y esos pendientes de lazo,
te pareces a la reina
cuando sale de palacio.
Amigo ya me cansé,
ya se acabo el alboroto;
el libro de la ignorancia
ahí se queda para otro.
Porque ando arreando bueyes
me llaman "el pinchaculos",
cuantas mocitas quisieran
que les hurgara en el suyo.
Desde que te vi
con la pata de madera;
dije para mi
güera, güera, güera, güera.
Yo no quiero que me quieras
ni que me tengas cariño;
solo quiero que te acuerdes
lo mucho que te he querido.
Dime niña por qué lloras
porque tengo que llorar,
porque ha pasado mi amante
y no me ha querido hablar.
Morena mía
no fumes tanto,
que hasta tu boca
huele a tabaco.
Arriba compañeros
no tengáis pena,
si no nos quieren las chicas,
que no nos quieran.
Que no es lo mismo hilar
que dar la teta al niño,
que no es lo mismo hilar
que darle de mamar.
Viva la gente de pueblo
viva la gente tronera,
viva todo aquel que diga
salga el sol por donde quiera.
De la harina sale el trigo
de la aceituna el aceite,
y de mi corazón sale, ¡hay!
cariño para quererte.
Con el aire que llevas
cuando vas a lavar,
el jabón de la ropa
te has dejado llevar.
Apostaba la madrina ,
con su cadenita de oro,
que no hay otra parejita
como la novia y el novio.
Me escribistes una carta
con una cintita azul,
no quiero cartas ni cintas,
que quiero que vengas tú.
La del manteo verde
verde, verdoso,
lleva el azul debajo
¡maravilloso!.
Cuando te verán mis ojos
en la capilla mayor,
al cura y al sacristán
y el yugo para los dos.
A la tía corre corre
la he visto el culo;
no he visto chimenea
que eche más humo.
¿Cómo quieres que te dé
lo que no te puedo dar?.
La cinta de mi sombrero,
so no la puedo quitar.
¿Cómo quieres que te quiera
si siempre me estás pegando?.
Como si mi cuerpo fuera
hecho de piedra de mármol.
Lo que a mí me está pasando,
no le pasa ni al demonio;
que no se me caen los cuartos
y tengo los bolsillos rotos.
Yo no sé cavar, ni arar,
ni tampoco segar hierba,
la que se case conmigo
lleva buena penitencia.
Es verdad que te he querido,
que te he querido y te quiero,
para casarme contigo,
límpiate que estás de huevo.
El árbol de buen querer
no tiene más que una rama
y para subir a ella,
es preciso que otro caiga.
Morena tiene que ser
la tierra para ser buena,
para sembrar y coger
trigo, cebada y avena.
Tendí la manta en el suelo
con intención de pecar;
me acordé que había cielo
y la volví a levantar.
El sol le dijo a la luna
que se fuera a recoger,
que a las dos de la mañana
hay pocas mujeres de bien.
Una vieja muy revieja
estaba friendo un huevo,
le saltó una chispa al culo
y mandó tocar a fuego.
Quítate del sol que quema
y de la luna que abrasa
y de las lenguas del mundo
que cuentan lo que no pasa.
En el campo hay una flor
que la llaman amapola
con un letrero que dice:
yo no quiero dormir sola.
De que te sirve llorar
y dar voces como un loco,
si sabes que soy mujer
y te he de olvidar por otro.
A cuantos he visto yo
y a cuántos he conocido,
que quitan el crédito a otros
y ellos lo tiene perdido.
Si tuviera una naranja
contigo la partiría;
pero como no la tengo
no la parto, vida mía.
Dámelo, perejilera,
que te lo vengo a pedir,
tengo el guiso en la cazuela
y me falta el perejil.
Un día se tiró un hombre
de lo alto de un peldaño,
como cayó de cabeza,
en los pies no se hizo daño.
Las rodillas se me doblan,
se me quita el calor;
el sobaco te funguela,
¡Ay que joderse , que olor.
Un mocito se miraba,
a un espejo y se decía;
qué cara de bestia tiene
ese tío que me mira.
Tengo una novia señores,
que se peina con la mano,
tiene las uñas muy largas
y se saca los paisanos.
La mujer que tiene punto
y no tiene de qué coma,
tiene que vender el punto
para que del punto coma.
Si los besos que te he dado
se te volvieran verrugas,
iba a parecer tu cara
un regimiento de uvas.
Bien sé que estás en la cama
con la mano en la Gregoria;
bien sé que estarás diciendo:
por aquí se va a la gloria.
Una novia tuve yo
que no la tuvo ninguno,
tenía las uñas negras
de tanto arrascarse el culo.
Te acuerdas, morena mía,
cuando debajo del puente
me decías, picarona:
aprieta que viene gente.
Las mujeres en el horno
todas riñen por la masa:
unas por que no les viene
otras por que se les pasa.
Por la rendija de tu alcoba
cuatro piernas juntas vi;
cola no vi ninguna,
pero dos cojones sí.
Las mocitas de mi pueblo
se han comprado una romana,
para pesarse las tetas
dos veces por semana.
Qué trabajo es el servir
en particular las mozas;
siendo los amos alegres,
las amas son muy celosas.
A la mujer la comparo
con la tierra de una huerta,
que tiene la noria en medio
y el perejil a la puerta.
Al subir la cuesta arriba,
al bajar la cuesta abajo,
no quiero mirar parriba
por no verla los pindajos.
Las flores cuando se abren
rompen por las cuatro esquinas,
los mozos cuando pretenden
no dicen sino mentiras.
Una rubia fue a por agua
pa que la vieran el pelo;
déjala que vaya y venga,
que ya caerá en el anzuelo.
Ayer me dijiste que hoy;
hoy me dijiste que mañana,
y mañana me dirás,
que de lo hablado no hay nada.
No quiero que a misa vayas,
ni que a la ventana te asomes,
ni tomes agua vendita
de la mano de los hombres.
Cuando más hondo es un pozo
más fresquito sale el agua;
cuanto más lejos de ti
más firme está mi palabra.
Si quieres que yo te quiera
has de olvidar a quien amas,
que sopitas añadidas
las como de mala gana.
Debajo de tú ventana
me encontré un pañuelo azul,
con un letrero que dice:
¡Qué poco me gustas tú!.
Yo te quisiera poner
junto al astro más brillante,
donde todo el mundo te viera
y sin que nadie te alcance.
Asómate a la ventana
si te quieres asomar,
si no quieres no te asomes
que a mí lo mismo me da.
Cuando nace el perejil
nace muy remenudito.
Cuando voy a ver a mi novia,
estoy muerto y resucito.
A ti te quiero, alma mía,
a ti te he de querer,
hasta el fin de los días,
si no te vas con otro, mujer.
Bien sé que estás en la cama
con la pierna bien caliente,
y yo estoy a tu ventana
pegando diente con diente.
Anoche estuve a tu puerta
hasta que salió la luna;
no me quisiste abrir
corazón de piedra dura.
En caso de duda
que nunca sean ellas las viudas.
Se juntan tres comadres
en una mesa a comer;
una lleva treinta huevos
para que toquen a diez.
El día que yo me case
buscaré un buen marido,
pa que me encienda la gloria
y me caliente el cocido.
El día que yo me case
buscaré una buena mujer,
que me caliente la cama
sin tenerme que mover.
La mujer que a su marido
no le dice a donde va,
no le quiere ni le estima,
ni le tiene caridad.
Al primer toque de misa
te vistes y te compones
y vas por la calle arriba
robando los corazones.
Por esta calle me voy,
por la otra doy la vuelta;
la que quiera ser mi novia
que deje la puerta abierta.
Esta mañana te vi,
estabas fregando el patio,
estabas tan remangada
que hacías pecar a un Santo.
Una novia le dijo al novio:
dame el agua por la gatera;
lo que no se sabe ahora
es lo que el novio le dio a ella.
Agua vendita llueve
y se mojan tus canales,
ábreme la puerta cielo
que soy aquel que tú sabes.
Ningún pobre puede llevar
un entierro muy lucido,
cuando doblan las campanas,
fijaos en el sonido.
Cuando entras en la iglesia
lo haces con el pie derecho
y tomas agua bendita
solamente con dos dedos.
Cada instante de mi vida
te tengo en el pensamiento,
y con los ojos del alma
te veo a cada momento.
Si quieres que yo te quiera
te has de lavar con romero,
que se te quite el olor
de los amores primeros.
Cinco rosas principales
salen de misa mayor:
los novios y los padrinos
y el cura que los casó.
Que bien parece la seda
arrimada al paño fino,
mejor parece una niña
arrimada a su marido.
Arriba la mocedad
que se divierta quien pueda,
mañana nos moriremos
y nos comerá la tierra.
Eres una y eres dos,
eres tres y eres cuarenta;
eres la iglesia mayor
donde todo el mundo entra.
A mi novia la ha picado
un bichito en la rodilla;
cuando la picaré yo
cuarta y media más arriba.
Mira si sería fea
la que conmigo casó,
que no distinguía el cura,
si el marido era ella o yo.
Desde que te riego el tomate
me estas queriendo de veras;
hasta que un día me enfade
y te rompa la tomatera.
Una novia tuve yo
que la comparo a las brevas;
yo la estuve madurando
pa que otro se la comiera.
Ahora si que estamos bien:
tu preñada y yo en la cárcel,
tu no tienes quien te meta,
yo no tengo quien me saque.
Desde la calle veo
tu candil arder;
no lo apagues morena
que te vengo a ver.
Si me vienes a ver
vuélvete a marchar,
que me estoy desnudando
para irme a acostar.
Si te estas desnudando
vuélvete a vestir,
que los malos ratitos
son los que paso yo por ti.
Me pesa el haber venido
y el haberte despertado;
sarna con gusto no pica
vuélvete del otro lado.
Muchas cosas me darás
el día que nos casemos;
yo te enseñaré un jardín
con una fuente en medio.
Ten compasión
que me dan escalofrios;
enséñame ese jardín
que tú tienes escondido.
Mocitas solteras
que os sirva de escarmiento,
que antes de estar casadas
no enseñéis a nadie el huerto.
Más quisiera morena
dormir contigo,
que tener la panera
llena de trigo.
Cada vez que te veo
me lo imagino;
que debajo de la falda
llevas el nido.
La mujer del guardia
tiene fortuna;
porque toca dos cuernos,
las demás uno.
La mujer que a los treinta
no tiene majo;
ya puede echar las llaves
del cuarto bajo.
Cada vez que te veo
se me endereza,
el rabillo de la boina
de la cabeza.
Remendando calzones
dijo una dama:
de lo que aquí se encierra
tengo yo ganas.
Eres pequeñita y flaca
y de pronto has engordado;
dime con que medicina
el médico te a curado.
Adiós que me voy de aquí
porque la muerte me llama,
y en el testamento dejo:
que me entierren en tu cama.
A las animas benditas,
darles dinero devotos ;
que puede que algún día
la pidan para vosotros.
Porque soy quinto
mi madre llora,
y a mí morena
la dejo sola.
Ella me dice
la descarada:
que cuando vuelva,
ya estará casada.
Y yo la digo
que no me importa;
que cuando vuelva
ya buscare otra.
Ella me dice
con mucho mimo,
que cuando vuelva
ya tendrá un hijo.
Porque soy quinto de este año
ya no me vienes a ver;
ya no sales a la puerta
como solías hacer.
Salir morenitas,
salir a bailar,
con gracia y salero
para enamorar.
Dices que no me quieres
porque soy pobre;
y puede que algún día
tu amor me sobre.
Si los pillos supieran
lo que cuesta el trabajar;
no abusarían del pobre
ni tampoco del jornal.
Todas las "efes" tenía
la primer novia que tuve:
Francisca, Fresca, Fregona,
Fea, Flaca y Fina.
Arriba compañeros
no hay nada que temer;
que si nos llevan a la cárcel,
nos tienen que mantener.
Al salir el sol
te quisiera ver,
con el culo al aire
y escarchando bien.
El que quiera saber
de que color es la pena,
que se quite los calzones
y se arrime a una colmena.
Arriba, abajo, que a mi novia
la he visto el refajo.
Abajo, arriba , que a mi novia
la he visto la liga.
Esta noche voy a ver
las voluntad que tu tienes;
si no te acuestas conmigo
es señal que no me quieres.
Te voy a tirar una breva
que te pegue en el ombligo;
si te pega más abajo,
la breva te pega en el higo.
En el canal de su pecho
tiene mi niña un reloj;
que cuando va a dar la una
pongo mi mano en las dos.
Se me ha metido en la cabeza
que me he de morir dos veces;
la una cuando Dios lo quiera ,
la otra cuando tú me dejes.
Esta calle está empedrada,
las piedras las traje yo;
las piedras bien me conocen,
pero tus amores no.
Los diez mandamientos santos
te vengo a cantar paloma;
para que de envidia vueles
y me tengas en memoria:
El primero que es amar, que es amar,
te tengo en el pensamiento,
te tengo en el pensamiento
y no te puedo olvidar.
El segundo es no jurar, que yo juré
más de dos mil juramentos,
solo por hablar contigo
dos palabras en secreto.
En el tercero la misa,
no la oigo con devoción;
solo por pensar en ti,
prenda de mi corazón.
En el cuarto no faltar, que yo falté
a mis padres el respeto;
solo por hablar contigo
palabras de casamiento.
En el quinto no matar,
a nadie he matado yo;
señora yo soy el muerto
y usted la que me mató.
En el sexto si al balcón
sales y te metes dentro;
haces pecar a los hombres
en el sexto mandamiento.
En el séptimo no hurtar,
yo no he hurtado nada a nadie;
solo he hurtado una niña
con permiso de sus padres.
Octavo no levantar
falso testimonio a nadie;
como a mí me lo levantan
las mocitas de tu calle.
Noveno no desear, no desear,
ninguna mujer ajena,
como yo la he deseado
por acostarme con ella.
Décimo no codiciar, no codiciar,
yo no vivo codiciando;
porque lo que yo codicio
es un matrimonio honrado.
Y estos diez mandamientos
niña se encierran en dos:
que nos vayamos a la iglesia
y nos echen la bendición.
A las Animas Benditas
no se les cierra la puerta;
se las dice que pasen
y ellas se van tan contentas.
Carbón de encina,
picón de olivo;
niña bonita
vente conmigo.
Las mocitas de este pueblo
se van a quedar solteras,
porque los mozos valientes
prefieren las forasteras.
Saca una silla pa mi
y otra pa mi compañero,
y los que no tengan sillas
que se sienten en el suelo.
Eres una resalada,
que cuando vas al mercado
todo te cuesta dinero
y tu dices que te lo han dado.
Cuando quise, no quisiste,
y ahora que quieres, no quiero;
pasa las penas de amores
que yo ya las pase primero.
A mí no me obliga nadie
a decir una mentira;
bastantes digo a diario
y eso que nadie me obliga.
Allá arriba, no se donde
había no se que Santo,
que de tanto no se que,
se ganaba no se cuanto.
Cuando te veo me acuerdo
Santo de mi devoción;
cuando te veo me acuerdo,
cuando no te veo, no.
En el río de la baba
lavaba la chacha mía;
al verla como lavaba
la baba se me caía.
Me llaman el pincha culos
porque pincho a los bueyes;
cuando a mí me llamaran
pincha culos de mujeres.
Ya sé que estas en la cama,
bien se que dormida no;
ya sé que tienes la mano
donde el pensamiento yo.
Yo le pregunte a un casado:
casado ¿qué tal te va?
y el casado me contesto:
cásate y lo veras.
¿Qué haces hay mozo viejo,
que no te casas?,
que te estas quedando
como las pasas.
Si las leyes siguen las leyes
y las leyes respetamos;
los novios deben de ser
por las fiestas del Rosario.
Los chopos de la alameda
unidos de siete en siete,
no tienen tanta firmeza
como yo para quererte.
Viejo rabudo,
te piquen el culo,
te salgan dos ronchas
como estos dos puños.
Anda marrana ,
que ya no te quiero;
porque no friegas
bien los pucheros.
Si el pelo te crece mucho
te lo cortas con un serrucho;
si el pelo te crece más
te lo vuelves a cortar.
Cada vez que paso y veo
donde mi novio me hirió;
que solita esta la jaula
porque el pájaro voló.
Si el amor que te tengo
fuera de azúcar;
toda la noche estaría
chupa, que chupa.
Que contento vas ya
que te la dieron por tuya;
tres veces dijo que si
delante del señor cura.
Cuando te verán mis ojos
en la capilla mayor;
al cura y al sacristán,
y el yugo para los dos.
Si la sangre se vendiera
fueras tu rica y yo pobre;
porque tienes en tus venas
la que a mi me corresponde.
Me han dicho que tienes otro,
no lo niegues ni te excuses;
que lo menos que se enciende
en un altar son dos luces.
No me digas que me has dejado
y que me has aborrecido;
el que te ha dejado soy yo
porque nunca te he querido.
Si mi corazón estorba,
anda y échalo a la calle;
que se lo coman los perros
si es que no lo quiere nadie.
Los ricos son unos pillos,
y los pobres unos ladrones;
y los pobres mediantines
pagan las contribuciones.
Señor alcalde mayor
tenga usted la vara quieta;
que los mozos de este pueblo
tienen muy mala cabeza.
Un día fui a plantar berzas
y después planté cebada;
y resulto que a ti sola
fue a la que deje plantada.
Esta calle esta empedrada
con onzas de chocolate;
pa que todos los lamerones
lo vean y no lo caten.
El que muere sin probar
la gracia de una morena;
se va derechito al cielo
sin saber lo que es canela.
Para borracho un francés,
para trillar una yegua;
para camelar a un hombre
una mujer zalamera.
Quien vive en la ciudad
se le conoce en los labios;
porque lleva más chorizo
que yo he comido en diez años.
Una rubia melo dio
al pie de una telera;
que de los pelos que tenía
tuve que usar las tijeras.
A las mujeres quererlas,
prometerlas y no darlas,
comer y dormir con ellas
y al mismo tiempo dejarlas.
Eres alta como un huevo,
derecha como una hoz,
blanca como una morcilla
¡buenos días nos de Dios!
Dos recuerdos tengo yo
uno alegre y otro triste:
el abrazo que te di
y el tortazo que me diste.
A la mujer la comparo
con el pantalón del hombre
que llegando cierto tiempo,
por cualquier sitio se rompe.
En el purgatorio entre
y he visto todas las penas,
y he visto que por querer
ningún alma se condena.
Ya no quiero más pan tuyo
que me amarga la corteza,
ni más amores contigo,
que los que he tenido me pesan.
Porque ando arreando bueyes
me llaman el "pinchaculos";
cuantas mocitas quisieran
que las hurgara en el suyo.
Debajo del delantal
tienes el infierno ardiendo;
déjame meter la mano
aunque me queme los dedos.
A esta casa hemos llegado
cruzando arroyos y peñas;
para ver si puedo lograr
de las dos, la más pequeña.
El coger algarrobas
dicen que es vicio;
bien a la sombra estaba
la que lo dijo.
El sol se esta poniendo
y el sol ya se pone;
y el cornudo del amo
mira que cara pone.
Amores y dolores
quitan el sueño;
yo como no los tengo
descanso y duermo.
Las ligas que tú te pones
no sé decir de que son;
que se lo pregunten a tu amante
que sabrá mejor que yo.
La aceituna en el olivo
siempre se está meneando;
la dama que tiene amores
siempre los está mentando.
Dicen que no nos queremos
porque no nos ven hablar;
a tu corazón y el mío
se lo pueden preguntar.
La puerta del corredor
ni se cierra ni se abre.
Lo primero es el honor
y el honor es lo que vale.
Mozos hay en la ciudad:
unos son de perra chica
y otros no valen un real.
Eres chiquita y bonita
como un grano de cebada,
lo que tienes de chiquita
lo tienes de resalada.
Todas las noches me tienes
al sereno y al rocío,
y luego por las mañanas
me preguntas si he dormido.
Cuatro somos los que estamos
y ninguno tiene amante,
la que no tenga marido
que se eche para adelante.
Las mujeres cuando paren
lo primero que previenen,
poner un puchero de agua
pa lavar el culo al nene.
Que bonita está la parra
con sus racimos colgando,
más bonita está una niña
de catorce a quince años.
La vida del mozo es
saltar y brincar corrales,
dormir en camas ajenas
y morir en los hospitales.
En esta calle señores
vivía una calabacera;
la que me dio calabazas
antes que la pretendiera.
A la mujer la comparo
con la botella de cerveza,
que quitándola el tapón
se la va la fortaleza.
Dichoso puede llamarse
el que con cuernos tropieza,
porque mueve con los pies
lo que otros con la cabeza.
Sin cagar en este mundo
señores, nadie se escapa;
caga el rico, caga el pobre
hasta el Obispo y el Papa.
Mira si serás cobarde
que de la guerra has huido.
Más vale estar en la cárcel
que en un hospital herido.
Eres como el aguardiente,
garbosita en el andar;
poca carne, mucha pluma
y dura de pelar.
Dicen que muere de espanto
todo el que visiones ve;
yo he visto a una vieja en cueros
madre si me moriré.
Mírala por donde viene
la tonta de los cojones;
que me ha dado calabazas
sin pedirla relaciones.
No te fíes de las mujeres
aunque las veas reír,
que al retorcer de una esquina
ya no se acuerdan de ti.
No te fíes de los hombres
ni aunque los veas arder,
que al volver la esquina
están de otro parecer.
Aunque me veas caído
nunca me des con el pie,
que soy como un árbolito
y puedo fortalecer.
Al subir por la escalera
te he visto la pantorrilla,
y un poquito de roña
que tenías en las rodillas.
Que triste se queda el campo
cuando le cortan la caña;
más triste se queda un hombre
cuando una mujer lo engaña.
Yo me enamoré de noche
y la luna me engañó,,
y otra vez que me enamore,
será de día y con sol.
Asómate a la ventana
cara de sartén roñosa,
que eres más fea que el diablo
y te tienes por hermosa.
Cuando dos quieren a una
y los dos están presentes,
el uno saca la lengua
y el otro aprieta los dientes.
La mujer que sale mala
aunque la tiren al río,
y la metan de cabeza
no se la quita el bravío.
Hay mujeres que se casan
sin saber su obligación,
ni el trabajo de su casa,
y ni coser un botón.
Nunca te rías del pobre
que de puerta en puerta llama,
quizás te enseña el camino
que tú has de seguir mañana.
La luna cuando va llena
no lleva tanto donaire,
como lleva mi serrana
cuando va a misa y va tarde.
Un zapato tengo roto
¿con qué lo remendare?
con puntas de malas lenguas
que parlan lo que no es.
A la puerta de la cárcel
hay escrito con carbón:
"aquí el bueno se hace malo
y el malo se hace peor".
Para pasar por tu calle
no me hace falta cuchillo,
porque el novio que tú tienes
me lo meto en el bolsillo.
De que te sirve llevar
el puñal entre la faja,
si te has dejado quitar
de la mano la navaja.
Las tejas de tu tejado
me están diciendo que suba,
a dormir contigo un rato
a gozar de tu hermosura.
Las tejas de tu tejado
sobresalen unas de otras,
así sobresales tú
cuando vas entre las otras.
Mírale por donde viene
el que tiene que ser mío;
el que tiene que juntar
su cariño con el mío.
Por una triste peineta
que me diste para el pelo,
me quieres tener sujeta
como el anillo en el dedo.
Morenita tiene que ser
la tierra para cebada,
y la mujer para el hombre,
morenita y resalada.
Una rosa en un rosal
si no se la corta se pasa;
así te pasará a ti
si te haces moza y no te casas.
Tiré un limón a rodar
y en tu puerta se paró;
hasta los limones saben
que nos queremos los dos.
A tu puerta planté un guindo,
a tu ventana un peral,
para que cuando te levantes
comas guinda, pera y pan.
Una novia tuve yo
que me decía llorando,
que nunca te olvidaría
y ya me estaba olvidando.
Asómate a la ventana
puchero de cocer mocos,
no digas a la mañana
que no te han rondado los mozos.
Esta noche rondo yo
mañana ronda el que quiera,
pasado por la mañana
el que más salero tenga.
Algún día era tu calle
carretera para mí,
ahora se me ha hecho cuesta
que no la puedo subir.
Piedrezuela de tu calle
morena quisiera ser,
para que tú me pisaras
y yo besarte los pies.
Si supiera que eres tú
la causa de mi tristeza,
abandonara yo todo
y te amaría con firmeza.
No me vengas con pinturas
que pinturas yo no quiero,
que un novio que tuve yo
le dejé por pinturero.
En tu ventana, salada,
había un canto y puse dos,
y en tu cama dueña mía
también cavemos los dos.
A una piedra de la calle
le conté yo mi dolor;
qué cosas yo la diría
que la piedra se partió.
La naranja nació verde
y el tiempo la maduró,
tu corazón nació libre
y el mío lo cautivó.
Me preguntan que si te quiero
y yo digo que ni verte,
que es menester disimulo
para el hablar de la gente.
Si me diste calabazas
me las comí con pan tierno;
mejor quiero calabazas
que una mujer sin gobierno.
Quisiera ser el clavo de oro
donde cuelgas el candil,
para verte desnudar
y a la mañana vestir.
Me quisiste, yo te quise,
me olvidaste, te olvide;
los dos tuvimos la culpa
yo primero tú después.
Diez años después de muerto
y de gusanos roído,
letreros tendrán mis huesos
que digan que te he querido.
El río que tenga flores,
el agua qué bien sabrá,
la dama que tenga amores
con qué gusto vivirá.
Una morena me mata,
una rubia me echa al hoyo,
una niña de quince años
me saca del purgatorio.
Me quitaron el quererte
también el hablar contigo,
pero no me han de quitar
los ojos con que te miro.
Parece que te estoy viendo
de rodillas en la cama;
por el temor de la gente
no sales a la ventana.
Como sabes que te quiero
me estás haciendo sufrir,
calada tengo la almohada
de tanto llorar por ti.
Para lo que no hay remedio
es inútil cavilar;
para que yo te quiera
me tendrían que matar.
El que llora por amores
no se puede consolar;
que el amor es cosa triste
y no se puede olvidar.
Duérmete, chiquitita,
que yo te quiero,
mañana tempranito
al campo iremos.
Cuando era chiquitito
en la cina estaba,
venían los angelitos
y me besaban.
Me han comprado un vestido
del color del caramelo,
cada vez que me lo pongo
me sale un novio torero.
Tengo una falda tableada
que no me llega a la rodilla,
y el sinvergüenza de mi novio
me quiere ver la pantorrilla.
A las animas benditas no se las cierra la puerta;
se les dice que perdonen
y ellas se van tan contentas.
A la mocita garrida
que la manden levantar,
que nos fría un par de huevos
para mañana almorzar.
Ya se sienten las esquilas
y suenan los cascabeles,
ya vienen todos los mozos
con ramos de laureles.
¡Que ventana tan alta!
¿quién la pudiera subir?,
échame niña bonita
las cintas de tu mandil.
En este pueblo no hay mozos
y si los hay no los veo,
estarán en las cocinas
espumando los pucheros.
De la mujer callejera
tiene mucho el comentario,
pues la chismosa exagera
lo malo del vecindario.
De domingo en domingo
te vengo a ver,
cuándo será domingo
para verte otra vez.
El que de mujer se fía
y de mujer se hace caso,
nunca saldrá de pendencias
y siempre andará descalzo.
La mujer es el diablo
tentación de Lucifer,
se viste por la cabeza
y se desnuda por los pies.
La mujer es igual
que el pan reciente,
si se pone duro
no hay quien la entre el diente.
La mujer que quiere a dos
no es tonta sino entendida;
cuando una vela se apaga
la otra queda encendida.
Naranjas y mujeres
no se las debe apretar;
que estrujándolas mucho,
vienen a amargar.
Sólo me falta una moza
que me lave y que me cosa,
y que sepa bien fregar
y que siempre esté dispuesta
para cualquier necesidad.
Una mujer fue la causa
de mi perdición primera;
no hay perdición en el mundo
que por mujeres no venga.
Erase un hombre muy feo,
mas se creía muy guapo,
y a otros que eran menos feos
los ponía como trapo.
No te fíes de los hombres
aunque les veas las tripas,
que son capaces de engañar
a las ánimas benditas.
Todo el mundo lo dice
yo también lo considero,
que quien no tiene cabeza
no necesita sombrero.
Dos que bien se quieren
con los ojos se saludan,
que también los ojos hablan
cuando la lengua está muda.
La cadena del amor
tiene recios eslabones,
el que llega a entrar en ella
sale tarde de prisiones.
No elijas mujer ni tela
a la luz artificial,
porque la una y la otra
grandes chascos suelen dar.
Piensan los enamorados
piensan y no piensan bien,
creen que nadie los mira
y todo el mundo los ve.
Quisiera verte y no verte,
quisiera amarte y no amarte,
quisiera tirarte un tiro
y no quisiera matarte.
Si quieres que yo te quiera
ha de ser con condición,
que lo tuyo ha de ser mío
y lo mío tuyo no.
Si se te apaga el cigarro
no lo vuelvas a prender,
si te despide el novio
no lo vuelvas a querer.
Tres días hay en el año
que se llena bien la panza.
Nochebuena, Nochevieja
y el día de la matanza.
Ayer vine de por leña
y estabas en la ventana,
y me hiciste una seña
que estabas sola; que entrara.
Me dijiste luego bajo
y te echaste a dormir;
toda la noche esperando
a oscuras y sin candil.
Cada vez que considero
que me tengo que morir,
me acuerdo de los pecados
que contigo cometí..
Todo el mundo me desprecia
y de mis pecados se espanta;
más peco la Magdalena
y después la hicieron Santa.
Hacer los surcos derechos
la gala de un mozo fuera,
tener la yunta bien gorda
y la novia forastera.
En este pueblo señores
nunca faltó el buen humor,
en los mozos y en las mozas
que tienen buen corazón.
Cuando vayas a partir chorizo
corta un poco más arriba,
no te vayas a cortar los dedos
que somos mucha cuadrilla.
Ya estamos todos aquí
con muchísima ilusión;
la alegría empieza ya
a alegrar el corazón.
Cuando florece la higuera
requieres a tu compañera;
si no te quise escuchar
espera a que brote el moral.
Asómate a la ventana
cara de cincuenta soles,
que a rondarte hemos venido
la flor de los labradores.
Asómate a la ventana
cara de clavel florido,
no digas a la mañana
que te tengo en olvido.
Capullito, capullito,
ya te vas volviendo rosa,
señal que ha llegado el tiempo
de decirte alguna cosa.
A la reja no me pongo
que tengo frío,
levántate de la cama
cariño mío.
Adiós que ya me despido
de tu puerta y tu ventana,
y de ti no me despido
porque te veré mañana.
Todos los hombres solteros
que se deseen casar,
deben tener gran cuidado
si no quieren tropezar.
Las mozas de hoy en día
son cariñosas y buenas;
luego después de casadas
no puede el diablo con ellas.
Las mujeres de hoy en día
son muy malas de entender,
y las que parecen buenas
son peor que Lucifer.
Cuatro estamos en tu puerta,
y los cuatro te queremos;
saca la mano y señala,
que los demás nos iremos.
La pena de un ciego es grande
que no ve por dónde va,
pero más grande es la mía
que no sé tu voluntad.
Voy a misa y no te veo
en el sitio acostumbrado;
le digo a mi corazón:
"mi cariñito está malo".
El verte me da la muerte
y el no verte me da la vida;
más vale vivir sin verte
que verte y no tener vida.
Una moza fue a lavar
un par de medias azules,
y se le metió una rana
entre el domingo y el lunes.
Tengo cuatro o cinco novias
y a todas digo te quiero.
¿Cómo me arreglaré yo
para ser tan embustero?.
Quítate, mocito chulo
las albarcas y los piales,
que te dicen las mocitas
que estás jodido y no vales.
Una niña en un balcón
y un estudiante debajo;
se reía el picarón
porque la veía los bajos.
Eres más fea que Picio
y te tienes por hermosa,
cuando te quitas las gafas
pareces la legañosa.
Mi novia me dice feo
porque voy sin afeitar,
y a mí me parece que es todo
porque se pincha al besar.
Al subir la cuesta arriba
al bajar la cuesta abajo,
no quiero mirar parriba
por no verla los pingajos.
Te quiero como si fueras
cinta de mis alpargatas,
fíjate si te quiero poco
que te quiero por las patas.
Una niñita lloraba
la muerte de su marido;
no llora porque se ha muerto
sino por lo que ha vivido.
Si piensas que yo te quiero
porque te miro y me río,
mis ojos son dos guasones
y tú no has comprendido.
Eres alta y buena moza
pero no presumas tanto,
que también las buenas mozas
se quedan pa vestir Santos.
Esta noche va a nevar
que lleva cerco la luna,
copitos van a caer
entre las patas de alguna.
Dices que tienes que tienes,
qué coños vas a tener,
cuatro pelos en el culo,
como cualquier otra mujer.
Cuando llueve y hace frío,
hace la vieja su vestido.
Cuando llueve y hace sol,
hace la vieja el requesón.
En abril aguas mil,
y todas caven en un barril.
En abril y mayo,
no dejes en casa el sayo.
En las horas del reloj
empezando por la una,
entre todas las mujeres
te quiero más que a ninguna.
A las nueve me metieron
en una gran prisión,
por una palabra tuya
prenda de mi corazón.
Un estudiante a una niña
una espina le clavó,
fuera o no fuese espina
nueve meses le duro.
La calle de mi morena
no la rondan los zagales,
que la rondan los mocitos
con navajas y puñales.
Parece que te estoy viendo
de rodillas en la cama;
por el temor de la gente
no sales a la ventana.
Compañero, no te cases
con mujer de culo gordo,
pues si se tira un pedo
deja a un hombre sordo.
Al que siembra, siega y recoge,
Dios le acoge.
Ara con niños
y recogerás cardillos
La arada y el arado
requieren hombre bien alimentado.
Ara en blando o en duro,
y no besarás a tu suegro el culo.
Una niña muy bonita,
por muy bonita que sea,
no dejará de mojarse
los pelillos cuando mea.
Debajo de