Chitagá bicentenaria
ANTOLOGIA DOMESTICA en Chitagá bicentenaria
ANTOLOGIA DOMESTICA
En esta sección aparecerán selecciones de poemas variados, iniciando con una antologá hecha por mi señor padre Fausto A. Villamizar, la cual poco a poco fui recopilando y digitando y a la cual también agregué algunos poemas de mi propio gusto.La mayoría de estos materiales son tomados de Internet; s
ANTOLOGIA POETICA DEL GUSTO DE FAUSTO A. VILLAMIZAR R.
(Recopilada, transcrita y editada por Francisco Villamizar "Kico")
ELEGIA
Amor, amor, con llanto te lo digo:
Se fue mi padre. Anda por el cielo.
se quedaron los niños sin abuelo
y los viejos amada, sin amigo.
Un domingo con lluvia fue testigo:
Viajando por el barro, por el suelo,
llegó mi padre, con su blanco pelo
al país de las rosas y del trigo.
No volverá su voz a los cuarteles,
ni su dulce mirada a los manteles,
los panes rojos y las copas llenas.
De mi padre no queda casi nada:
Sólo dolor, la sombra de su espada
y la sangre que corre por mis venas.
(Carlos Castro Saavedra)
SOLO PREGUNTAS
Padre: ¿cómo es la tierra por debajo?
¿hay generosos muertos a tu lado,
que te tienden las manos como un gajo
para darte un saludo perfumado?
¿Oyes crecer la hierba, los rosales,
el azafrán y las enredaderas?
¿Te acarician profundos animales
con sus pestañas y sus calaveras?
¿La lluvia de este mundo que dejaste
te humedece las canas y los huesos?
¿Puedes decir ahora que lograste
atravesar los bosques más espesos?
¿Me recuerdas aún, me reconoces
cuando paso cerca de tu fosa,
y se enredan mis pasos y mis voces
entre tu dentadura silenciosa?
¿En la sombra que ocupas y que labras,
con tu silencio y tus rodillas rotas,
hay balidos de ovejas y de cabras
y rumores de arados y de botas?
¿Cómo crece el maíz, cómo traspasa
las oscuras maderas de tu lecho?
¿Es estrecha la tierra y es escasa
para guardar la tierra de tu pecho?
¿Te hace falta la casa, la caricia,
el amor de los tuyos, de los míos?
¿Piensas en la mañana que se inicia
y en el largo desfile de los ríos?
¿Sabes acaso, padre, que yo vivo
buscándote en mis hijos, en tus nietos?
¿Sabes que estas palabras que te escribo
son pasos tristes, pasos incompletos?
(Carlos Castro Saavedra)
EPITAFIO
Esta casa está sola. Aquí no vive nadie.
Pero hace apenas unos meses
era un hogar con una madre
que atizaba el fuego
y tendía los lechos blancos.
Era un hogar, y los hijos varones
hablaban de mujeres y de viajes
en torno del silencio de su padre.
Por la noche, muy cerca de una lámpara,
se agrupaba el amor de la familia;
alguien se levantaba
para ir a buscar un libro de poemas
pero dejaba en medio de los suyos el alma.
Adentro de esta casa, en sus alcobas,
que aún huelen a sábanas, a limpieza y a madre,
se vivió, se soñó,
y hubo sitios humildes y cotidianos
donde se echaba el perro a mirar a sus amos.
Mas un día llegó la muerte
y ordenó el desahucio,
porque nadie en la casa había pagado
su tributo a la tierra.
Murió la madre. Murió el padre
y los hijos se fueron a morir a otra parte.
Esta casa esta sola. Aquí no vive nadie.
(Carlos Castro Saavedra)
A MIS AMIGOS
A mis amigos les adeudo la ternura
y las palabras de aliento y el abrazo
el compartir con todos ellos la factura
que nos presenta la vida paso a paso.
A mis amigos les adeudo la paciencia
de tolerarme las espinas más agudas
los arrebatos del humor, la negligencia, las vanidades, los temores y las dudas.
A mis amigos les adeudo los enfados
que perturban sin querer nuestra armonía,
sabemos todos que no puede ser pecado
el discutir alguna vez por tonterías.
A mis amigos dejaré cuando me muera
mi devoción en un acorde de guitarra
y entre los versos olvidados de un poema
mi pobre alma incorregible de cigarra.
Amigo mío, si esta copla como el viento
donde quieras escucharla te reclama
serás plural porque lo exige el sentimiento
cuando se lleva los amigos en el alma.
Un barco frágil de papel
parece a veces la amistad,
pero jamás puede con él
la más violenta tempestad,
porque ese barco de papel
tiene aferrado a su timón
por capitán y timonel, el corazón.
(Alberto Cortez)
CAMINO DE LA VIDA
De prisa como el viento van pasando
los días y las noches de la infancia
un ángel nos depara sus cuidados
mientras sus manos tejen la distancia.
Después llegan los años juveniles, los juegos, los amigos, el colegio;
el alma ya define sus perfiles
y empieza el corazón,
de pronto a cultivar un sueño,
y brotan como manantial
las mieles del primer amor
el alma ya quiere volar
y vuelve tras una ilusión
y aprendemos que el dolor y la alegría
son la esencia permanente de la vida
y luego cuando somos dos
en busca del mismo ideal
formamos un nido de amor
refugio que se llama hogar
y empezamos otra etapa del camino
un hombre, una mujer unidos por la fe y la esperanza.
Los frutos de esa unión que Dios bendijo
alegran el hogar con su presencia
a quien se quiere mas sino a los hijos
son la prolongación de la existencia.
Después, cuántos esfuerzos y desvelos
para que no les falte nunca nada
para que cuando crezcan lleguen lejos
y puedan alcanzar esa felicidad tan anhelada.
Y cuando los hijos se van
algunos sin decir adiós
el frío de la soledad golpea nuestro corazón
y es por eso amor mío que te pido
por una y otra vez,
si llego a la vejez; que estés conmigo.
(Héctor Ochoa)
GRACIAS A LA VIDA
Gracias a la vida que me ha dado tanto,
me dio dos luceros que cuando los abro
perfecto distingo lo negro del blanco,
en el alto cielo su fondo estrellado,
en las multitudes el hombre que yo amo.
Gracias a la vida que me ha dado tanto,
me ha dado el oído que en todo su ancho
graba noche y día grillos y canario,
martillos, turbinas, ladridos, chubascos
y la voz tan tierna de mi bien amado.
Gracias a la vida que me ha dado tanto,
me ha dado el sonido y el abecedario,
con él las palabras que pienso y declaro:
padre, amigo, hermano y luz alumbrando
la ruta del alma del que estoy amando.
Gracias a la vida que me ha dado tanto,
me ha dado la marcha de mis pies cansados,
con ellos anduve ciudades y charcos,
playas y desiertos montañas y llanos
y la casa tuya tu calle y tu patio.
Gracias a la vida que me ha dado tanto,
me dio el corazón .........
(Violeta Parra)
SOLO LE PIDO A DIOS
Sólo le pido a Dios,
que el dolor no me sea indiferente,
que la reseca muerte no me encuentre
vacío y solo, sin haber hecho lo suficiente.
Sólo le piso a Dios,
que lo injusto no me sea indiferente
que no me abofeteen la otra mejilla
después de que una garra me arañe esta suerte.
Sólo le pido a Dios,
que la guerra no me sea indiferente
es un monstruo grande y pisa fuerte
toda la pobre inocencia de la gente.
Sólo le pido a Dios,
que el engaño no me sea indiferente
si un traidor puede más que unos cuantos
que esos cuantos no lo olviden fácilmente.
Sólo le pido a Dios,
que el futuro no me sea indiferente
desahuciado esta el que tiene que marchar
a vivir una cultura diferente.
(C. Gieco)
ELEGIA A MI PADRE
(a mis hermanos)
Una vez tendido le dio por morirse como
antes le había dado por vivir,
por talar los eucaliptus y hacer la casa
y se echó a morir porque sabía
que de esa no pasaba.
¿Acaso cuando los bueyes se cansaron
de arar, no se había puesto alguna vez
en la nuca y en los hombros la coyunda?
Y la tarea quedó cumplida mucho antes
que la sombra, ya que las estrellas.
Tenía que terminar también su asunto
a cabalidad y como fuera.
En su mano derecha la firmeza
como empuñando un arma
o dirigiendo el surco o trazando
el círculo de su vida, cerrado,
arbitrario, pero tan propiamente suyo
como el bastón de tosco palo,
como el sombrero o los zapatos,
o la ropa que llevaba, que era la suya,
hecha por él, como sus actos.
Su mayor riqueza consistía en ver los potros
galopar libres bajo el ancho cielo
o enlazar alguno con certero silbo,
marcarle el anca y darle nombre,
un nombre fácil: cascofino, Dulcesueño, el palomo,
enjalmar la mula, hablar de las heladas.
La tierra vino a él mas no en su ayuda.
Y decía palabras, preguntaba
por amigos que allí no se encontraban
y de sus brazos que iban y venían
como alentando el fuego del herrero
de su propia existencia, le caía
fuerza, sudor como yunques, dominio;
desde sus brazos le caían los días
que vivió, uno a uno, a borbotones.
Pero murió porque le vino en gana,
porque tenía que hacer del otro lado
junto con su mujer, la que le tuvo
los días listos para su trabajo,
dulzura en la mañana, el pan servido
al alcance del corazón, la ventana abierta
cuando volvía hecho trigo de los campos.
Yo no te cuento pero debo contarte:
te llevamos a una casa con amigos
del alma, te acompañamos, ya lo sabes,
y al otro día tuviste tres entierros
como te correspondía; en la mañana
te llamabas más Pablo aún, respondías
mas a tu nombre: eras silencio.
Por el aire te pusimos en las manos
de otros recuerdos, y tu tierra era entonces
tan cercana. Río arriba, entre los climas,
te nos hiciste piedra en el pecho, te nos ibas hundiendo pecho adentro
porque tú estabas en él y te nos ibas.
Entraste a pamplona como si lo hubiera hecho
a caballo: tomamos el potro de las bridas
y descabalgaste igual que siempre, entre cipreses.
Como estabas muy alto tus hermanas
no podía verte y una de ellas trajo una banqueta
sobre la que subieron y te llamaron Pablo Antonio,
te nombraron paulatinamente Pablo entre las lágrimas.
Pero estabas de espaldas como un río.
En la cuesta tu cuerpo se hizo plomo;
poco después el peso fue liviano
como si hubieras tú metido el hombro
y te llevaras a enterrar tú mismo.
Te colocamos con cuidado, con flores, con ternura.
Yo creo que tenía entre tus manos
una cuerda y un trompo y una espiga
y un rumor de mucho cielo en tus oídos.
Sabes muy bien lo que te cuento
pero te lo digo. Estaban
con el sombrero en la mano
a pesar de la llovizna
todos los que te querían:
el que te vendía la carne,
y el que te compraba el trigo
y el hombre de azadón que respetabas.
¿Hallaste allí la paz? es mi pregunta.
Mas yo no debo preguntarte nada.
Tú no querías la paz sino la dura
tierra para sembrar, el aire para
vencer con árboles, cosas difíciles.
Viejo campesino, Padre mío,
en palabras y en acto igual que el hierro:
tan de una vez, tan para siempre:
viejo de a caballo, viejo macho.
Pablo era no más y Pablo somos.
Padre, que poco Antonio te llamabas.
(Eduardo Cote Lamus)
EL PADRE
La casa era tan sola
el barrio tan callado
que no subamos cómo apretar
nuestro silencio.
Por las noches
la fragua ]i nos miraba
mientras mi padre con su mano grande
corría el sudor de su pecho de arcilla.
A las ocho todos nos recogíamos
en el camastro, a sonar bisontes y astros
y a escuchar los relinchos de la noche
en el fondo de la casa.
Una vez vino el circo
en un tren con sueño...
Traía hombres de cara enharinada
y largas piernas de madera.
Muchachas vestidas extrañamente
con escamas de peces
y enanos como niños monstruos
caminando bajo la lluvia.
El domingo siguió azul
pero el circo se llevó
la sonrisa de los muchachos
enredada en el trapecio.
La fragua no calentó más el hierro
y mi padre ya no trajo pan los viernes.
Se lo llevó un caballo preñado de sombra
y un árbol fue más verde.
Mi madre siguió lavando la ropa
y jugando al no-me- olvides.
El pueblo quedó como siempre
con sus techos pardos
barridos por el viento.
El domingo siguió apenas azul...
Ya éramos hombres de quince años.
(Mario Rivero)
A MAS NO PODER
más tarde,
cuando daba los primeros pasos sobre el día,
alguien corrió detrás de mí y puso sobre mí
hombro el peso de su mano, era él, el que
antes había llevado mi estatura al otro lado.
--fue una manera suya de decirme que no me
había olvidado--.
(David Bonnels Rovira)
EL ACTA
como caer de espaldas fue el regreso.
en días la casa fue dejada atrás para
el recuerdo. padre hizo el inventario
de las cosas, y allí de pie, como
si fuera la última vez que contara los
objetos, dijo que era preciso comenzar
de nuevo.
aún recuerdo su gesto esa mañana,
cuando dijo en la mesa la urgencia de
partir. -supe entonces, que era inútil
tratar de disuadirlo-
(David Bonnels Rovira)
SEBASTIAN
Tierra,
y como esta de mis brazos.
Mi raíz y mi voz.
Yo nunca te conocí
como se conoce el mar,
en la visión de la tarde.
De ti se recuerda la amplia frente,
los ojos como paisaje del valle,
la voz que gobierna.
Pero yo te recuerdo todo,
inasible.
pa mí no era sólo un gesto,
no solo tus lágrimas,
no solo aquella muerte
que en junio habitaba tu carne.
No tienes edad en mi recuerdo,
ni país ni hora
(David Mejía Velilla)
SOBERBIA
Le pedí un sublime canto que endulzara
mi rudo, monótono y áspero vivir.
El me dio una alondra de rima encantada...
!Yo quería mil!
Le pedí un ejemplo del ritmo seguro
con que yo pudiera gobernar mi afán.
Me dio un arroyuelo, murmurio nocturno...
!Yo quería un mar!
Le pedí una hoguera de ardor nunca extinto
para que a mis sueños prestase calor.
Me dio una luciérnaga de menguado brillo...
!Yo quería un sol!
Qué vana es la vida, que inútil mi impulso,
y el verdor edénico, y al azul Abril...
!Oh sórdido guía del viaje nocturno:
!Yo quero morir!.
(Porfirio Barba Jacob)
EN PAZ
Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida
ni trabajos injustos ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas;
cuando planté rosales coseché siempre rosas.
...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno
mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tú sólo noches buenas,
y en cambio tuve alguna santamente serenas...
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
!Vida, nada me debes! !Vida, estamos en paz!
(Amado Nervo)
ES LA MUJER
Es la mujer del hombre lo más bueno,
y locura decir que lo más malo;
su vida suele ser y su regalo,
su muerte suele ser y su veneno.
Cielo a los ojos cándido y sereno,
por muchas veces al infierno igualo,
por el mundo su valor señalo,
por falso al hombre su rigor condeno.
Ella nos da su sangre, ella nos cría,
no ha hecho el cielo cosa mas ingrata;
es un ángel y a veces una arpía.
Quiere, aborrece, trata bien, maltrata,
y es la mujer, al fin, como sangría,
que a veces da salud y a veces mata.
(Félix Lope de Vega)
MADRIGAL
Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué si me miráis. Miráis, airados?
Si cuanto más piadosos,
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira
porque no parezcáis menos hermosos.
!Aya, tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos
(Gutierre de Cetina)
VOLVERAN LAS OSCURAS GOLONDRINAS
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez, con el ala en sus cristales
jugando llamarán;
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
Esas... !no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez, en la tarde, aún mas hermosas
sus flores se abrirán;
Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
Esas... !no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará;
Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido... desengáñate.
!Así no te querrán!
(Gustavo Adolfo Becker)
TODO ES AMOR
Todo es amor: lo dicho y lo callado;
el impulso del núbil, sorprendido;
la violeta escondida del olvido
y el odio, que es amor sacrificado.
La llama es un amor en sí abrasado;
la ceniza un amor ya consumido
pero viviente amor semidormido
que esconde el germen húmedo al sembrado.
Todo es amor: la paz, la guerra, el día,
la noche, el sí que paga el bienamado
y el no, que es la perfecta egolatría.
La alegría es amor manifestado;
la nostalgia amorosa melodía
y la muerte el amor eternizado.
(Rogelio Echavarría)
EL BIEN PERDIDO
Extinguido tu amor, seca la fuente
donde apague mi sed, ya nada quiero,
ni nada busco ya, ni nada espero
ni a nadie vuelvo la cansada frente.
Sangre en el corazón, fuego en la mente,
luz en la noche y agua en el sendero,
todo eso fuiste en la jornada, pero...
fuiste también lo efímero y ausente!
Un ácido fatal quemó los gonces
de mi ensueño y el tuyo, y desde entonces
igual que sombra entre las sombras yerro.
Y te miro a lo lejos de mi vida
como una dulce patria, ya perdida
por la que gimo y lloro en el destierro!
(Carlos Villafañe)
SILUETA INTERIOR
"Muerta la fe, rendida la cabeza,
la lanza rota, el corazón sin brío
voy por la carretera del hastío
sobre el viejo rocín de la tristeza.
Mi espíritu es un buen samaritano
que auna en brazos de perenne alianza
algo de don Alonso de Quijano
con algo del paciente Sancho Panza.
No llevo rumbo ni llevarlo quiero,
ni tras de nadie voy ni nada espero,
ni espera nadie la llegada mía.
Como ya la ilusión no me conforta,
como todo es igual, nada me importa
morir hoy o mañana o cualquier día"
(Restrepo)
?
Bebo para ahogar mis penas,
dice a todos Baltasar
-Lo malo es que las malditas
como que saben nadar-.
"Yo quiero; pero no quiero
decir a quien quiero bien;
pero que sepan, si quiero,
que quiero, pero no a quien.
(Vega)
?
Entierro un grano de trigo
y el grano produce granos;
entierro a un hombre, y el hombre
sólo produce gusanos.
Vuestros encantos son fulgores vanos!
No olvidéis que en la hueca sepultura
con vuestra carne alabastrina y dura
se revientan de gordos los gusanos.
(Julio Florez)
RESURRECCIONES
Algo se muere en mí todos los días;
la hora que se aleja, me arrebata
del tiempo en la insonora catarata,
salud, amor, ensueños y alegrías.
Al evocar las ilusiones mías,
pienso: "¡Yo no soy yo!". ¿Por qué, insensata,
la misma vida con su soplo mata
mi antiguo ser, tras lentas agonías?
Soy un extraño ante mis propios ojos,
un nuevo soñador, un peregrino
que ayer pisaba flores y hoy ... abrojos.
Y en todo instante, es tal mi desconcierto,
que ante mi muerte próxima, imagino
que muchas veces en la vida ... he muerto.
(Julio Florez)
MIS FLORES NEGRAS
Oye: bajo las ruinas de mis pasiones,
en el fondo de esta alma que ya no alegras,
entre polvo de ensueño y de ilusiones
brotan entumecidas mis flores negras.
Ellas son mis dolores, capullos hechos
los intensos dolores que en mis entrañas
sepultan sus raíces cual los helechos,
en las húmedas grietas de las montañas.
Ellas son tus desdenes y tus rigores;
son tus pérfidas frases y tus desvíos;
son tus besos vibrantes y abrasadores
en pétalos tornados, negros y fríos.
Ellas son el recuerdo de aquellas horas
en que presa en mis brazos te adormecías,
mientras yo suspiraba por las auroras
de tus ojos ... auroras que no eran mías.
Ellas son mis gemidos y mis reproches
ocultos en esta alma que ya no alegras;
son por eso tan negras como las noches
de los gélidos polos ... mis flores negras.
Guarda, pues, este triste, débil manojo
que te ofrezco de aquellas flores sombrías;
guárdalo; nada temas: es un despojo
del jardín de mis hondas melancolías.
(Julio Florez)
HISTORIA DE UNA TORTOLA
Joven aún entre las verdes ramas
de secas pajas fabricó su nido;
la vio la noche calentar sus huevos;
la vio la aurora acariciar sus hijos.
batió sus alas y cruzó el espacio,
buscó alimento en los lejanos riscos;
trajo de frutas la garganta llena
y con arrullos despertó a sus hijos.
El cazador la contempló dichosa...
¡y sin embargo disparó su tiro!
Ella, la pobre, en su agonía de muerte
abrió sus alas y cubrió a sus hijos.
Toda la noche la pasó gimiendo
su compañero en el laurel vecino...
Cuando la aurora apareció en el cielo
bañó de perlas el hogar ya frío.
(Epifanio Mejía)
PATRIA
¡Patria! te adoro en mi silencio mudo
y temo profanar tu nombre santo;
por ti he gozado y padecido tanto
como lengua mortal decir no pudo.
No te pido el amparo de tu escudo,
sino la dulce sombra de tu manto;
quiero en tu seno derramar mi llanto,
vivir, morir en ti, pobre desnudo.
Ni poder, ni esplendor, ni lozanía
son razones de amar. Otro es el lazo
que nadie, nunca, desatar podría.
Amo yo por instinto tu regazo;
madre eres de la familia mía;
¡Patria! De tus entrañas soy pedazo.
(Miguel Antonio Caro)
TODO NOS LLEGA TARDE
Todo nos llega tarde... ¡hasta la muerte!
nunca se satisface ni se alcanza
la dulce posesión de una esperanza
cuando el deseo ansiamos más fuerte.
Todo puede llegar; pero se advierte
que todo llega tarde; la bonanza,
después de la tragedia: la alabanza,
cuando ya está la inspiración inerte.
La justicia nos muestra su balanza
cuando sus siglos en la historia vierte
el tiempo mudo que en el Orbe avanza;
y la gloria, esa ninfa de la muerte,
sólo en la viejas sepulturas danza.
Todo nos llega tarde... ¡hasta la muerte!
(Julio Flórez)
?
"La mujer deberá ser un ángel en la calle,
una santa en la iglesia, hermosa en la ventana,
honesta en el hogar y
un demonio en la cama"
(nn)
UN PENSAMIENTO EN TRES ESTROFAS
"No son los muertos los que en dulce calma
La paz disfrutan de la tumba fría;
Muertos son los que tienen
Muerta el alma y viven todavía"
"No son los muertos, no, los que reciben
Rayos de luz en sus despojos yertos;
Los que mueren con honra son los vivos,
Los que viven sin honra son los muertos".
"La vida no es la vida que vivimos,
La vida es el honor y es el recuerdo:
Por eso hay muertos que en el mundo viven
Y hombres que viven en el mundo muertos"
(Antonio Muñoz Feijoo)
SONETO ENAMORADO
Dulce como el arroyo soñoliento,
mansa como la lluvia distraída,
pura como la rosa florecida
y próxima y lejana como el viento.
Esta mujer que siente lo que siento
y está sangrando por mi propia herida,
tiene la forma justa de mi vida
y la medida de mi pensamiento.
Cuando me quejo es ella mi querella;
y cuando callo mi silencio es ella;
y cuando canto es ella mi canción.
Cuando confío es ella la confianza;
y cuando espero, es ella la esperanza;
y cuando vivo, es ella el corazón.
(Francisco Luis Bernardez)
SABIDURIA
Nada a las fuerzas próvidas demando,
pues mi propia virtud he comprendido.
Me vasta oír el perennal ruido
que en la concha marina esta sonando.
Y un lecho duro y un ensueño blando;
y ante la luz, en vela mi sentido
para advertir la sombra que al olvido
el ser impulsa y no sabemos cuando...
Fijar las lonas de mi móvil tienda
junto a los calcinados precipicios
de donde un soplo de misterio ascienda;
y al amparo de númemes propicios, en dilatada soledad tremenda
bruñir mi obra y cultivar mis vicios.
(Porfirio Barba Jacob)
CANTO A LA MUJER
(A mi madre, mi esposa y mis hijas)
En la tierna mejilla de la rosa
un sueño de horizonte transparente
prolonga tu presencia, dulcemente,
de estrella entre la brisa luminosa.
Nutriente primavera milagrosa
que brota del amor como una fuente,
acrece tu pasión adolescente
en la flor de tu carne rumorosa.
Salmodia sobre el agua conmovida
escriben las espumas bajo el viento
que conserva tu forma presentida.
Y en las ascuas del hondo sentimiento
eres la fuerza misma de la vida
haciendo florecer el firmamento.
* * *
Fascinado en su propio sufrimiento
suspira el corazón por retenerte,
y el cielo se detiene para verte
en la piel del arroyo soñolineto.
Como el rocío musical de un cuento
la aurora entre los nidos ya te advierte
lejana de la sombra y de la muerte,
imagen del lucero en movimiento.
La voz del caramillo y de la alondra
saludan la mañana presentida
que emana luminosa de tu sombra.
Mientras el alma, esencia de la vida,
se torna en verso y sin cesar te nombra,
porque en todo te encuentras retenida.
Presente de un silencio desvelado
de pétalos abiertos al rocío,
navegas con el cielo por el río
que arrulla los alcores del poblado.
En tu cuerpo el amor ha madurado
la redondez del fruto estremecido,
y tu sangre, clavel enardecido,
va creciendo en el surco iluminado.
En tus manos el alba resplandece,
la verdad se eterniza en tu mirada
como un breve relámpago que crece.
Eres llama de arcilla enamorada
corazón de la tierra que florece
con la entraña de soles fecundada.
* * *
Recóndita crisálida del día
levanta el germinal de tu cintura
y en panales de leche se madura
tu fresca juventud de poesía.
El azahar del cafeto no tendría
la noble sencillez de tu dulzura,
ni el campo la bondad de su verdura
si no fueras de luz y de armonía.
Dulce niña de trigo y de campana,
de la música cauce y movimiento
sobre el cromo fugaz de la mañana.
Radiante en el amor y el sufrimiento
tu vida silenciosa se desgrana
como un fruto maduro contra el viento
(Jairo Baena Quintero)
MUCHACHAS SOLTERONAS
Muchachas solteronas de provincia,
que los años hilvanan
leyendo folletines
y atisbando en balcones y ventanas...
Muchachas de provincia,
las de aguja y dedal, que no hacen nada,
sino tomar de noche
café con leche y dulce de papaya...
Muchachas de provincia,
que salen -si es que salen de la casa-
muy temprano a la iglesia,
con un andar doméstico de gansas.
Muchachas de provincia,
papandujas, etcétera, que cantan
melancólicamente
de sol a sol: -"Susan, ven"... "Susana"...
Pobres muchachas, pobres
muchachas tan inútiles y castas,
que hacen decir al Diablo,
con los brazos en cruz: "!Pobres muchachas!"...
(Luis Carlos López)
OSTRAS
Nuestras conchas golpeaban en los platos.
Estuario desbordante era mi lengua,
Mi paladar absorto con brillos estelares:
Mientras gustaba yo saladas pléyades
Orión puso su pie dentro del agua.
Vivas y violadas
Yacían en sus lechos glaciales:
Bivaldas:bulbo rajado
Y galante suspiro del océano
Por millones abiertas, desnudas y esparcidas.
Habíamos llegado a esa costa
A través de flores y piedras calizas
Y estábamos allí, brindando por la dicha.
delineando perfectas remembranzas
En tamaña frescura de bálago y de barro.
Sobre los Alpes, bien empacadas entre paja y nieve,
Rumbo al sur los romanos impulsaban sus ostras hasta
Roma.
Yo vi los chorreantes canastos que volvían
Por labios como frondas y picados de sal
El atracón de los privilegiados.
Y enfurecióme no poder depositar aquel encargo
En la luz transparente, como la libertad o la poesía
Que nos vienen del mar. Consumí la jornada
Muy concienzudamente, para que su regosto
Me apurase a trocarme todo en verbo, verbo, puro.
(Seamus Heaney Nobel 95)
LA CURVATURA DEL ENSUEÑO
De los alazanes de la niebla
surge el espectáculo del tiempo
como del minúsculo mundo del rocío
el misterio de mis metempsicosis
que me trasladan en un vehículo de plumas
de la sorpresa de mis dioses
a los pilotos de mis fantasías
En obediencia a la curvatura del ensueño
la emplumada flecha de obsidiana
acepta su esbelta trayectoria
como en el rapto náutico
el tiempo describe su parábola:
escapada del arco
en el largo suspenso del albatroz
que inventa con el pico
el invisible norte de la navegación
la saeta de viento transparente
obedece a la obstinación del vuelo
que busca su destino
en el voluptuoso espacio
de la mecánica celeste
(Julio José Fajardo)
PESADILLA
Quisiera darle olor a la mañana,
deseo colocarle tu fragancia.
Darle un aroma suave y limpio.
Y tú, no llores
ya lo que hicimos no volverá,
seamos sinceros tan solo en esta vez.
Lo fuimos, quizás,
pero no llores ya no hay solución.
Te queda mi recuerdo
y de pronto cuando por primera vez
te vi.
También te quedan nuestros sueños.
Pero ahora que hemos sido sinceros
No llores, tan sólo déjame oler
esa fragancia que un día
de ti me enamoró.
(Juan Manuel Angel Maya)
CISSO
El pájaro a la tarde clava lento
un agudo alfiler del trino. !Viva!
La tarde se convierte en un momento
en inmensa paloma sensitiva
Mil naranjos y el mar !qué dulce viento!
Largo espectro de plata pensativa.
Mil vides en el monte !qué lamento!
de verde ausencia y lágrima cautiva.
(Federico García Lorca)
EN LA MUERTE DEL ABUELO
Las estrellas son mi alma,
el cielo es mi corazón,
la distancia es mi compañero del alma,
y el amor son mis nietos.
Soy pradera, sol y viento,
soy granizo y gorgoteo.
Es mi sombra la esperanza y mi ser un aliento
soy tan libre como un ave,
tan ligero que no me siento,
tan importante que soy hermoso recuerdo
Estoy acompañado por más estrellas en el cielo,
estoy sumergido en vuestros adentros
Si me ven o me sienten sonrían pues feliz me siento.
Soy todo aquello que se ama, soy ahora amor eterno,
ya no cuerpo solo espíritu,
ya no piel solo silencio,
Pero ahora grito más fuerte que nunca en sus recuerdos.
Y ahora me convierto en la columna de sus futuros aciertos.
Me encanta cantar con ustedes en este momento,
me fascina ser parte del cielo.
Recordar es muy fácil, olvidar esta fuerza de todo acierto.
Abrir los ojos y mirarme en la pradera,
abrir los ojos y encontrarme en el sol y el viento
Soy el amor que llevan dentro.
Soy feliz de mis recuerdos.
Estaré con ustedes hasta nuestro pronto reencuentro.
(Juan Pablo Ortiz)
SIGO PREGUNTANDO
Pienso en el dolor de otras mujeres,
de otras madres,
oyéndolas me escucho.
Me llamo con sus nombres
y con los nombres
y con los nombres de sus hijos llamo a los míos.
¿En qué patria?
¿En qué sueño?
Tal vez allí
donde la infancia
fue leve peso inclinado
sobre un cuento
o bajo el vuelo
de algún pájaro errante.
Y sigo preguntando
si preguntar es algo redivivo
pegado a nuestra sombra:
corazón, llanto, bandera
cubriendo soledades.
Y sigo preguntando.
(Matilde Espinosa de Pérez)
CONFIESO QUE HE VIVIDO
Miro las pequeñas olas de un nuevo día en el Atlántico.
El barco deja a cada costado de su proa una desgarradura
blanda, azul y sulfúrica de aguas, espumas y abismos agitados.
Son la puerta del océano que tiemblan.
Por sobre ella vuelan los diminutos peces voladores, de
plata y transparencia.
Regreso del destierro.
Miro largamente las aguas. Sobre ellas navego hacia otras
aguas: las olas atormentadas de mi patria.
El cielo de un largo día cubre todo el océano.
La noche llegara y con su sombra esconderá una vez
mas el gran palacio verde del misterio.
(Pablo Neruda)
MAÑANA XXVII
Desnuda eres tan simple como una de tus manos,
lisa, terrestre, mínima, redonda, transparente,
tienes líneas de luna, caminos de manzana,
desnuda eres delgada como el trigo desnudo.
Desnuda eres azul como la noche en Cuba,
tienes enredaderas y estrellas en el pelo,
desnuda eres enorme y amarilla
como el verano en una iglesia de oro.
Desnuda eres pequeña como una de tus uñas,
curva, sutil, rosada hasta que nace el día
y te metes en el subterráneo del mundo.
Como un largo río de trajes de trabajos:
tu claridad se apaga, se viste, se deshoja
y otra vez vuelve a ser una mano desnuda.
(Pablo Neruda)
FABULA DE LA SIRENA Y LOS BORRACHOS
Todos estos señores estaban dentro
cuando ella entró completamente desnuda
ellos habían bebido y comenzaron a escupirla
ella no entendía nada recién salía del río
era una sirena que se había extraviado
los insultos corrían sobre su carne lisa
la inmundicia cubrió sus pechos de oro
ella no sabía llorar por eso no lloraba
no sabía vestirse por eso no se vestía
la tatuaron con cigarrillos y con corchos quemados
y reían hasta caer al suelo de la taberna
ella no hablaba porque no sabía hablar
sus ojos eran color de amor distante
sus brazos construidos de topacios gemelos
sus labios se cortaron en la luz del coral
y de pronto salió por esa puerta
apenas entró al río quedó limpia
relució como una piedra blanca en la lluvia
y sin mirar atrás nadó de nuevo
nudó hacia nunca mas morir.
(Pablo Neruda)
MI PEQUEÑA NIÑA
Como si a la tierra le arrancaran el mar,
como si a los trigales las espigas,
con el mismo dolor de la tierra y la misma soledad
de los trigales,
crece mi pesar al ver tus mejillas, niña mía,
con las nacientes quimeras del amor.
Mi niña amada, tú que conoces mis entrañas,
tu que paseaste ingenua por los mas profundo de mi ser,
fundiéndote en mi sangre con la inquietud de existir.
Tú que sigues formando parte de mí, refungiándote del miedo
y la soledad, y de mi mano, sin desenlace, vas por el mundo,
para continuar tus luchas y tus cantos.
Tú que hoy vistes tus ojos de llanto y pesar,
y, descuidada, perdiste la sonrisa angelical,
recoge tus juegos y tus fábula, guárdalos en cajas de cristal,
que como mujer yo te abrigaré con esperanzas y besos de ternura,
para que el hastío nunca el amor te congele.
Recogeré sonrisas y jazmines, dibujaré tu rostro con caricias;
recogeré el polvo de tus pasos,
pero yo, mi pequeña niña, no puedo evitarte los desencantos del amor.
(Eddy Galvis)
SALMO A LOS ARBOLES
Si quieres acercarte mas a mi corazón
rodea tu casa de árboles.
Y sentirás el júbilo de la flor incipiente
mientras menos lograda mas lejos de la muerte.
Escucharás las cosas pequeñas que yo escucho
cuando cae la tristeza sobre los campos húmedos.
El grillo que devana su pequeña madeja
de soledad y extiende su música en la hierba.
Y será tu pupila la aventura del vuelo
la fatiga del ala bajo el plumaje trémulo
Planta delgados álamos, donde sus sombras midan
el césped silencioso y el agua cantarina.
(Jorge Rojas)
ELEGIA Y GALOP
Como la miel y el oro
era el color de i noble alazán
una voluptuosa marea
se extendía debajo de su piel
cuando almohaciaba sus ijares y su vientre
terso de hermosa atleta.
A veces, antes de beber en el río,
sus remos delanteros
jugaban a hacer espuma
y al salpicarme
como un niño malcriado
Hoy sus huesos
miden el misterio del páramo,
devoran oscuras distancias
bajo la tierra negra
a la sombra del fraylejón y el rodameonte
donde extinguidos ya su ardiente relincho
y su gracioso piafar
le acompaña el réquiem de los vientos
encontrados.
!A galope! !A galope! !A galope!
!como para llegara la eternidad!
!Arre mi caballo
que así es el amor!.
(Jorge Rojas)
COMO UN SUEÑO YA DESPIERTO
Qué sola esta el agua
en este amanecer.
Muda, lisa, inmóvil,
como los ojos de los desvelados.
Yo desde la altura de mi ventana
sueño todavía.
Las gaviotas saben que ni los peces
rizarían ese pasmado cristal
y aún no lanzan
sus señales de vuelo
al aire del despertar,
de súbito
sobre la playa, alguien pasa,
casi del color de la brisa, su cuerpo
apenas es una sombra lineal
que avanza como un mástil
sobre la tierra firme.
Hay abandono y dulzura en su paso
y pienso
que ha de ser una grácil mujer.
Ha pasado, se aleja.
¿Cómo eran sus ojos?
¿Su cabellera? ¿Sus largas piernas?
!Era hermosísima!
No importa que sólo haya quedado sus huellas en la arena
(Jorge Rojas)
JUEGOS TRISTES
!Oh mis pequeños hijos de mi hija!
Goticas de la estirpe en mis collados,
simiente de la rosa y de la espina.
En vuestros ojos puedo ver intacto,
el cielo que miré, cuando era niño,
para el azul y el vuelo de los pájaros.
Borradme el tiempo, de insistente hilo,
navegando hasta el mar como una lágrima
con pañuelos, promesas y navíos.
En cambio yo estaré cada mañana
en el bosque, en los libros y en la madre,
de mano con el Angel de la Guarda
desatando mi voz entre los árboles.
(Jorge Rojas)
AL OIDO DE LA POESIA
Como sumando gotas, una a una,
desde mi antigua sangre hasta mi muerte,
mides mi fondo, escalas mis alturas.
Conoces cuanto pasa por mi frente:
el laurel y el olvido y los recuerdos
y el amor que me cura y que me hiere.
Soy de tu paraíso y tus infiernos
el alma preferida, en ti me salvo
a cada instante y vuelvo y me condeno.
Entre las soledades, nos hallamos
y en el mayor silencio, tu palabra
ordena el movimiento de mis actos
para ser el amado y el que ama.
(Jorge Rojas)
VERDE MAR
1
De tanto quererte, mar,
el corazón se me ha vuelto
marinero.
Y se me pone a cantar
en los mástiles de oro
de la luna, sobre el viento.
Aquí la voz, la canción.
El corazón, a lo lejos,
donde tus pasos resuenan
por las orillas del puerto.
De tanto quererte, mar,
ausente me estás doliendo
casi hasta hacerme llorar.
2
!Mar!
Y como si, de pronto,
se hiciera la claridad.
Angeles desnudos, Angeles
de brisa. cantar
del agua que danza una
zarabanda de cristal.
Islas, olas, caracolas.
Gritos blanco de sal...
Y el corazón, de latido
en latido, dice: !mar!
(Meira Delmar)
MANOS INEPTAS
Me acuerdo que alguien decía
Que en nuestras propias manos está el fin.
Yo busco las mías y me desconsuelo
al ver lo que hacen
Me dan pena. Son tan ineptas
Que hasta para consumar mi vida
No atinan en el blanco.
Ni siquiera saben empuñar un cuchillo.
Si jamás han acariciado un rostro,
Cómo pedirles que me dejen acariciar la muerte.
Son unas inútiles; semejan aburridas alumnas
esperando el dictado; porque sólo para eso
sirven
Para escribir palabras y voltear páginas.
Dichoso me sentiría si tuviera
Mis manos metidas en el fuego,
Pero para mi mala suerte
Las llevo metidas en la poesía.
(Carlos Trejos)
LOS ZAPATOS
Como el ancla, amarra al navío ebrio,
Así estoy clavado en ti por el helado viento del espejo.
No levita mi sombra,
Mis pies, son presos por caminos de siete leguas
que parten y regresan
!Alicia! -Tus ojos se dibujan en la hebilla de mis botines-
Mis brillantes botines que recorren el sendero de la fábula.
¿Dónde zapatero, se dio inicio a la insoportable pesadilla
Que señala la huella del ahorcado?
(Omar Ortiz)
HACIA BAGDAD
Viajan en largas caravanas
a través de la cortina del desierto
bajo el sol, sobre el cadáver
en el viento claro de la tierra
donde nadie vive.
En tinajas de barro llevan agua.
En cántaro de vino llevan sangre.
Así,
como un tropel de arena y de mujeres
los sueños del poeta van hacia
Bagdad
cabalgando en los muslos de la
suerte,
del azar, de la desidia.
Cuando lleguen no habrá nada.
nada habrá mas real
que un par de buitres
merodeando la carne de una estrella.
(Rafael Serrano)
?
Marioneta lanzada al escenario en
llamas,
mientras los niños dan a luz
desfiguradas sonrisas.
Se cierra el telón.
Mis cenizas buscan al titiritero.
(Liliana Moreno Muñoz)
DILUVIO
Hicimos con los días secos
una madriguera.
Afuera los días de lluvia y de musgo.
Permanecimos allí hasta que los
dioses se calmaron
y regresaron a sus quehaceres
resbalando
sobre un arco iris.
Arrepentidos
nos juraron que no volverían
a interferir en nuestro amor.
(Surlay Farlay)
IZADA
Como un espectro
tangible de lo irreal
Te veo
En la bandera
Que esta colgada de la nube
La desempolvé esta mañana
No porque fuera día cívico
Sólo por tu cuerpo
Que es mi nueva patria.
(Federido Diaz Granados)
DORMIR ES DISTRAERSE DEL MUNDO
(Borges)
El sueño llega,
golpe, entra
a mi lado,
se acuesta, silencioso
me entrego a la oscuridad
al sepulcro de la noche
cierro, aprieto mis ojos
me hundo pasivo en un mundo
donde la utopía es posible.
(Víctor de Currea Lugo)
?
Luz de invierno
lluvia de fuego
como lágrimas de estatuas
cavilan en las sombras.
Ampollar la piel con lágrimas
rozar la fina muralla de tu alma
armar el rompecabezas de tu máscara
dejar de herencia mi espectro.
(Nancy Rocío Pinzón)
?
No prometas nada
que tus manos temblorosas y
arrugadas
llegarán a rozar mi cabello
saciado de muerte.
(Bibiana Andrea Betancourt)
?
Vida,
filo agudo
que apuñala
mi vientre
de metal.
Gotas de fango caen,
dibujan en mi piel
el rostro infantil
del demonio.
Universos sin nombre
que se fijan con sangre
en mi cuerpo;
funesta sonrisa de la rutina
marca repugnante,
violación indefinida.
(Angela María Pinzón)
MONOLOGO
El cuerpo
tiene un corazón
que el alma no conoce.
(Alexandra Prieto)
ELLA
1
Ella era amor y dolor
Siempre mas dolor que amor.
Y a mi pesar
Yo la amaba inmensamente.
Hoy se ha ido
Y ya todo es dolor,
Un dolor negro, desolado
Interminable.
2
Unos labios, una boca
Esa mujer siempre ahí.
Besos de furia y sangre
Esa mujer siempre ahí.
Y yo clavado a su vientre
Como a una inmensa fiera
esa mujer, esa mujer siempre ahí.
Un adiós
Un adiós para siempre
Y después de todo, mas allá de todo
esa mujer siempre ahí
En la mitad de mí.
(Jorge Valencia J.)
EXPERIENCIA
Nadie es indispensable
Decía mi padre.
nadie es indispensable
Decía mi madre.
Si, nadie es indispensable
Repito yo también.
O mejor
nadie era indispensable
hasta que te fuiste.
(Jorge Valencia J.)
?
1
El cuerpo se enlaza
sucumbe al tiempo de las piedras
Ojos cerrados la mano palpa el vacío
la oscuridad fuera del cuerpo.
Desplazamiento
se tiñe el instante de dedos
a tientas
los granos secos
duelen bajo la palma
El viento transita
y ondea bajo la piel.
2
Mi camisa de noche blanca
esta pintada de rojo
excrementos de ritual
acodados al lado de la cama
Mi cuerpo vaciado abierto
trata de recuperar en el balbuceo
del agua caliente
el caldo oscuro de nuestros raptos
mi antiguo nombre
Escribo mi seña sobre el rostro del
espejo
cortada que me devuelve al
aslato inicial
cuando veíamos engolosados
como el "Tout va bien" descascaraba
sus pedazos
y Bogotá terminaba ahí
donde mis labios sangraban
la carnicería primera.
(Patricia Aguirre)
PRISION
pensar que estoy aquí
es mas doloroso que estarlo
porque mi pensamiento
será libre siempre
aquí en mis poemas
y mi cuerpo prisionero aún en el vuelo de la mariposa
cuando me dirijo al sol
y sonrío a la primavera
(Raúl Gómez Jattin)
DIOS TERRIBLE
El encierro es brutal
sinembargo aquí
me acoge la comodidad
de un pan y un lecho
No tengo nada
de qué quejarme
y aunque hubiera
tampoco lo haría
Si no me quejo de tener
un Dios terrible en las entrañas
porque me dolería
de mi encierro?
(Raúl Gómez Jattin)
DECLARACION DE BIENES
mi dios
mi patria
mi familia
mi casa
mi cepillo de dientes
mis callos
mi vida
mi cáncer
mis gusanos
(José Paulo Paes -Brasil)
LOS MISERABLES
Cuando murió la abuela los parientes
se repartieron todo
no era mucho
pero eso sí
muy limpio y ordenado.
Hubo averiguaciones
descontento
¿La abuela no tenía una cadena
de oro dieciocho gruesa
una medalla
y aretes con chispitas de diamente?
Sólo paños y sábanas muy limpios
además de los viejos muebles pudo
repartirse
La abuela no era rica
sólo tuvo una prenda
de oro puro
y la quebró el infarto aquella tarde
Ciegos estaban los parientes
ciegos
buscaban otra cosa.
(Luis Marre-Cuba)
POEMA TRECE
(No lo quieras escrito
no se ve ninguna grieta
no se oye lo que cruje
incesante en la rama
que recuerdas
A qué tanta insistencia
en escribir jamases y nuncas
si lo que separa
y destruye
no está en idioma alguno
Además
no lo intentes
Esa escritura lo borra todo
y el punto final eres tú)
(Luis alberto Crespo -Venezuela)
LOS CAMPOS OLVIDADOS
Una voz largo tiempo oculta en los árboles
me habla de los sagrados sentimientos, de la copa azul,
cuando la humedad desciende a la tierra amada.
Quizás llueve mansamente, quizás amo todavía
las tiernas maneras que tiene la vida conmigo.
Camino torpemente nombrado, no me dejes
y deja que alumbre tu misterio con mi voz ciega
Me acerco al final cierto y la unidad me abraza
aunque nada llevo en las manos
ni la belleza que apacienta los secretos de la tierra
ni aquel canto que en un sollozo la juventud me prometiera.
Desde un día nocturno te habla mi corazón
Caen los frutos a su tiempo en la plácida tierra.
Lo vivido ha engendrado una criatura desconocida
y mi pecho se rompe por su impulso cristiano
y le ofrece el silencio que gobierna a los astros.
(Jesús Urzagasti -Bolivia)
CANCIONES DEL ARQUERO
I
La flecha en su vuelo
llega y es herida
y la herida es
recuerdo de la flecha
en vuelo.
Boca abierta que nos dice
en su silencio
el desamor del arquero
II
Desamor de sí
la flecha
que de los ojos
vuela a los ojos
buscando no el amor
sino su herida.
III
La mano caída
la cuerda ya sin motivo,
la madera nerviosa.
Del otro lado la belleza
esquiva siempre
hace señas
La búsqueda, el disparo
El gesto inútil
de dar en al blanco.
(Detrás del arquero
espera sonriente
a que la mire
la belleza).
(José María Espinasa -México)
LA VIGILIA Y EL JARDIN
Nadie puede acusarme de no haber soñado.
Soñé siempre. Soñé como un loco. Para qué mentir.
Un largo y poblado sueño.
Calles y árboles y fechas no del sueño sino de la vigilia,
que es un verdadero sueño
el que existe y no se detiene,
las casas donde viví y mis hijos,
los lirios en el jardín,
un automóvil mojado por la lluvia,
los deseos y correr tras los deseos,
un verso perfecto,
una estrella de cine,
su amor, sus largas piernas envolviéndome,
otro sueño que tampoco ha de terminar.
Nadie puede acusarme de no haber soñado.
Soñar es correr tras los deseos y yo corrí,
así es la historia.
(Luis La Hoz -Perú)
EL ASCENSO DEL PACIFICO
Se encumbró entonces el océano
y nuestras pupilas miraban el portento
sin todavía creerlo
Escuchamos de nuevo las rompientes, las
infinidades de islas
subiendo igual que estrellas en el cielo
Allí está el Pacífico hombre, allí, encima
de nuestras cabezas
y no lo crees y tus ojos lloran
y no puedes entenderlo y tus ojos lloran
todos los que amamos son el mar
Todo lo que amamos es el mar
América es un mar con otro nombre
todo lo que vive es un mar con otro nombre
(Raul Zurita -Chile)
ACTITUD
Aburrido,
cansado,
atontado por las palabras
que no dejan de golpear mi puerta,
entrar en mi casa
cenar a mi mesa
dormir en mi cama
y luego partir sin decir adiós
como si yo fuera una vieja ramera obligada
a darles posada.
Si embargo
yo me sigo persignando ante las vocales.
(Daniel Enrique Chirom -Argentina)
LUZ DE LUNA
este cadáver que en el aire flota
Fecundando las vísceras del tiempo,
Y ésta que frígida platea
Con su luz al carámbano del alma...
Entre los dos pusieron en mi vida
una semilla de inquietud sin rosas
que en el misterio de la noche brota.
Y hay ahora una fuga de fantasmas
con albornoces pálidos de seda
que sobre putrefactos azahares
chillan para asustar mis ruiseñores.
Y hay músicas de insectos en la fronda,
y cantos de batracios y chicharras
que el tropical imperio multiplica,
para que dancen brujas de aguafuerte
en la amapola triste de la noche.
Mas yo soy luz también. Y ahora ya vuelo
sobre mi esclavo de marfil y hueso,
para expandirme entre la tibia atmósfera,
subir hasta su torre hecha de llanto,
y hacer que el viento, que entre palmas fluye,
pregone nuestro amor, hecho de espanto,
y esta separación que nos destruye.
(Eduardo Lemaitre)
EL MAR
El mar es un personaje
que, así como avanza el día,
cambia de humor y aun de traje.
Su pacífico oleaje
Cuando el sol rompe el oriente
Es tan manso y obediente
Como un chiquillo juicioso
Cuyo jugar silencioso
casi, casi ni se siente.
mas cuando la tarde crece
Y llega el viento y lo azota,
Se enloquece, se alborota,
Se encrespa, se ensorbece;
Su traje azul se oscurece
Y se torna aborrascado,
hasta que al fin, fatigado
de rugir y amenazar,
El mar se vuelve a quedar
tranquilo: nada ha pasado.
(Eduardo Lemaitre)
TU CUERPO
Cuando beso tu cuerpo
siento latir el corazón
profundo de la vida
Te recorro despacio
reviviéndome.
Hay hallazgos sutiles
hay derrotas.
El extenso placer
La abierta lucidez
La dicha de tenerte.
(Renata Durán)
CANTABA EL CARACOL
Cantaba el caracol
cierro mi boca y canto bajo el agua
para decir que soy un acróbata
anfibio
mitad toro y mitad pez
descendiente del mago Merlín
que practicaba el vuelo submarino
Fue concebido por la noche y el viento
y alumbrado por el sol
cambio de color a voluntad
y nunca muero
pues cuando estoy viejo me
transformo en nube
y ayudo a sostener el cielo o a
empujar los anillos de Venus.
(Hernando Cabarcas)
BORRON DE HORIZONTE
Una maquinita
me escupe límites
en una tarjeta de cartón,
borrones de horizonte,
y cada vez que así
me destaza la luz del día
con su metálica dentadura,
siento que la noche crece
en los pocitos de amanecer de mis
manos.
(Guillermo Velázquez)
SON MI VIDA
Son mi vida
los días y el viaje de las horas,
La ensoñación antigua,
Las estampas de barcos que
navegan.
Mis pensamientos son
Lo que contemplo,
Lo que no ha sido ni tiene
existencia,
Las historias que cuentan
los espejos
Y mis oficios
Seguir las voces mágicas,
Tejer las estaciones del vacío,
Sentir el hilo del tiempo en mis
venas.
Son mis asuntos
El duelo de las cosas,
Los mensajes que llevan las
campanas
O el rocío que hace y se deshace.
Mis posesiones son
El cofre de la espera,
El silencio de las nubes,
La bola de cristal de los recuerdos
Y mi destino
No ser y no saber,
La lejanía y materia del cielo,
Las líneas dibujadas por la vida en
mi mano.
(Jaime García Maffla)
RAZON DE MI SILENCIO
Este silencio mío,
esta abstención vocal,
como una permanente
obviedad de palabras...
Este mutismo mío,
esta omisión verbal,
como un criterio fijo
de que ya no hay hablar...
Este silencio mío,
esta actitud sin voz,
como un rotundo olvido
de lo que pienso yo...
Este silencio mío,
este ego de callar
es una enciclopedia
de secretos subjetivos.
(Alfonso Cepeda Arraut)
MARIPOSAS
En tu aposento tienes,
en urna frágil,
clavadas mariposas
que, si brillante
rayo de sol las toca,
parecen nácares
o pedazos de cielo,
cielos de tarde,
o brillos opalinos
de alas suaves;
y allí están las azules
hijas del aire
fijas ya para siempre,
las alas ágiles,
las alas, peregrinas
de ignotos valles
que como los deseos
de tu alma amante
a la aurora parecen
resucitarse,
cuando de tus ventanas
las hojas abres
y da el sol en tus ojos
y en los cristales.
(José Asunción Silva - 1865-1896)
P.P.C.
Rimas, rimas, donde quedan
guardados los pensamientos
cual pájaros que aletean
de la jaula entre los hierros,
seguid bien a la viajera
de los dorados cabellos,
y así, en Lima, alguna noche,
llega, pensando, en silencio,
a fijar en esta página
la luz de sus ojos negros;
rimas, alzaos al aire,
y blandas notas volveos,
y músicas de bambuco,
y canciones de recuerdo,
y voces de serenata,
que le digan en secreto,
que la estamos esperando,
que vuelva pronto a su suelo.
(José Asunción Silva - 1865-1896)
JUNTOS LOS DOS
Juntos los dos reímos cierto día...
!Ay, y reímos tanto
Que toda aquella risa bulliciosa
Se tornó pronto en llanto!
Después, juntos los dos, alguna noche,
Reímos muchos, tanto,
Que quedó como huella de las lágrimas
Un misterioso encanto!
Nacen hondos suspiros, de la orgía
Entre las copas cálidas
Y en el agua salobre de los mares,
Se forjan perlas pálidas.
(José Asunción Silva - 1865-1896)
A VECES CUANDO EN ALTA NOCHE
A veces, cuando en alta noche tranquila,
Sobre las teclas vuela tu mano blanca,
Como una mariposa sobre una lila
Y al teclado sonoro notas arranca,
Cruzando del espacio la negra sombra
Filtran por las ventanas rayos de luna,
Que trazan luces largas sobre la alfombra,
Y en las alas de las notas a otros lugares,
Vuelan mis pensamientos, cruzan los mares,
Y en gótico castillo donde en las piedras
Musgosas por los siglos, crecen las yedras,
Puestos de codos ambos en tu ventana
Miramos en las sombras morir el día
Y subir de los valles la noche umbría
Y soy tu paje rubio, mi castellana,
Y cuando en los espacios la noche cierra,
El fuego de tu estancia los muebles dora,
Y los dos nos miramos y nos sonreímos
Mientras que el viento afuera suspira y llora!
!Cómo tendéis las alas, ensueños vanos,
Cuando sobre las teclas vuelan sus manos!
(José Asunción Silva - 1865-1896)
LA VOZ DE LAS COSAS
!Si os encerrara yo en mis estrofas
Frágiles cosas que sonreís
Pálido lirio que te deshojas
Rayo de luna sobre el tapiz
De húmedas flores, y verdes hojas
Que al tibio soplo de mayo abrís,
Si os encerrara yo en mis estrofas,
Pálidas cosas que sonreís!
!Si aprisonaros pudiera el verso
Fantasmas grises, cuando pasáis,
Móviles formas del Universo,
Sueños confusos, seres que os vais,
Osculo triste, suave y perverso
Que entre las sombras al alma dais,
Si aprisionaros pudiera el verso
Fantasmas grises cuando pasáis!
(José Asunción Silva - 1865-1896)
MIDNIGHT DREAMS
Anoche, estando solo y ya medio dormido,
Mis sueños de otras épocas se me han aparecido.
Los sueños de esperanzas, de glorias, de alegrías
Y de felicidades que nunca han sido mías.
Se fueron acercando en lentas procesiones
Y de la alcoba oscura poblaron los rincones
Hubo un silencio grave en todo el aposento
Y en el reloj la péndola detúvose al momento.
La fragancia indecisa de un olor olvidado,
Llegó como un fantasma y me habló del pasado.
Vi caras que la tumba desde hace tiempo esconde,
Y oí voces oídas ya no recuerdo donde.
Los sueños se acercaron y me vieron dormido,
Se fueron alejando, sin hacerme ruido
Y sin pisar los hilos sedosos de la alfombra
Y fueron deshaciéndose y hundiéndose en la sombra.
(José Asunción Silva - 1865-1896)
MADRIGAL
Tu tez rosada y pura; tus formas gráciles
De estatua de Tangra; tu olor de lilas;
El carmín de tu boca de labios tersos;
Las miradas ardientes de tus pupilas;
El ritmo de tu paso; tu voz velada;
Tus caballeros que suelen, si los despeina
Tu mano blanca y fina, toda hoyuelada,
Cubrirte con un rico manto de reina;
Tu voz, tus ademanes, tu... no te asombre:
Todo esos está, ya a gritos, pidiendo un hombre.
(José Asunción Silva - 1865-1896)
ESTRELLAS FIJAS
Cuando ya de la vida
El alma tenga, con el cuerpo, rota,
y duerma en el sepulcro
esa noche, más larga que las otras,
mis ojos, que en recuerdo
del infinito eterno de las cosas,
guardaron solo, como de un ensueño,
la tibia luz de tus miradas hondas,
al ir descomponiéndose
entre la oscura fosa,
verán, en lo ignorado de la muerte,
tus ojos... destacándose en las sombras.
(José Asunción Silva - 1865-1896)
LAS ARPAS
Va la brisa por valles y collados
Y cargada de aromas y silencio
No lleva, entre sus alas invisibles,
Ni una voz -ni una música - ni un eco.
Pero en oscuro bosque retirado
Patria de las driadas y los genios,
En alto tronco suspendida encuentra
Arpa eolia de místicos acentos,
Ala pasar vibra en las sonoras cuerdas
Del dulce y melancólico instrumento
Y van sus sosegadas armonías
A perderse a los lejos!
El alma del poeta es delicada
Arpa -que cuando vibra el sentimiento,
En tus cuerdas sensibles- se estremece,
Y produce sus cantos y sus versos.
(José Asunción Silva - 1865-1896)
FRAGMENTO
¿Qué importa que la vida, en desiguales épocas
Se deslice entre lágrimas,
Que como un débil hilo se rompa de repente
Si aún os queda el alma?...
El alma que bien pronto remontará su vuelo
A más puras regiones
Y os llevará más lejos que van nuestros murmullos,
Que van nuestros dolores!
!Mirad! Sed como el ave que un solo instante posa
sobre la débil rama,
Que siente que se rompe y sigue sus canciones
Sabiendo que tiene alas.
(José Asunción Silva - 1865-1896)
PREGUNTA EL BUFON
Si ya no existo
¿Qué hago viviendo como los demás?
Si mi ser me ha dejado
¿Qué hago caminando por las calles?
Si ya no soy yo
¿Por qué sigo jugando a que vivo la vida?
¿Qué ha de ponerse a hacer mi corazón
Si no le valen los atardeceres?
Si ya no soy
¿Por qué me pesan tanto mis equivocaciones?
En fin, si ya no estoy
Y ¿por qué pongo atención cuando me llaman?
(Jaime García Maffla)
PIERROT
Pálido, lívido, escuálido
la sonrisa tumefacta
en la boca
-una rosca putrefacta-
el nocturno trovador
asido a su mandolina
abra el pecho en un
calambre
de ilusiones y de hambre
y de amor
Ha matado
ha robado
ha violado
(Manuel Machado -español)
PANDERETA SEVILLANA
Azahar y suspiros... manzanilla.
Pescado frito... El toro... Luz... Sevilla.
Carmela se arrodilla,
negro vestida... !Octava maravilla!
!Relinchos! Cascabeles... La sombrilla
del Carmen arde... !Feria de Sevilla!
(Manuel Machado -español)
FALSETA PROLOGAL
Poeta... En la alegría de ser poeta esta
la luz y la harmonía (sic)
...Y otros cosa, que va
desde la noche al día
y nunca llegará...
Si llegara, sería
en otro Mundo ya
la verdad la Poesía.
(Manuel Machado -español)
LEDA
Leda pasa sonriendo
Entre las cosas
Y se acuesta
Con cada una de ellas.
Al cercado le dio un hijo
De hiedra.
Del sol dio a luz
Un girasol.
Hizo el amor desvergonzadamente
Con todos los bueyes,
empezando con el buey Apis.
Pero !que se vaya al diablo!
Ni siquiera se conoce.
Buena pieza es
La tal Leda,
Es por eso que el mundo
Sigue siendo tan bello.
(Marín Sorescu -rumano)
LA MUERTE VISTE A LA NOVIA
El pulgar de hielo
levanta el párpado
y coloca una gota de oscuridad
Se agranda la noche
y cada parpado
es una parda medialuna
El aire vela
el hedor de la vida
deja intacto el perfil
Brillan con otra luz
cabello y labio
calla el mar en su oído
Y ahora el cuerpo entero
libre de viejas sombras
se alisa para el último amor
(Blanca Varela -Perú)
DE "PYTHIA"
Todavía estoy dentro de la luz
pero eres tú la que ha de decirme
tú la palabra vacía la que guarda el nombre.
Desbordada luz
en la confluencia de los sueños
anegándose en el corazón
Absuelta luz
en la extensión del instante
Luz sola sin más
desasida
mínima en su raíz
Quebrada luz áspera
detenida en su grito
temblando entre las manos.
(Gloria Gervitz -México)
DYLAN
Tu voz, ebria, era
sin embargo una luz
en el camino de nosotros,
los jóvenes. Y ahora,
todavía se alza
como una prueba demente
de la resistencia
feroz de la belleza
y de la gracia, prueba
del desmedido amor humano,
misteriosamente capaz
de sobrevivir
a tanto naufragio.
(Rodolfo Alonso -Argentina)
PAREJA DE CIERVOS
La cabeza adornada, flexibles y nerviosos,
pasan dos ciervos.
Su belleza ligera anima la soledad del bosque.
Es el momento de la cópula:
tienen del andar juntos una corta afición.
Ya su fino oído les advierte el peligro:
tensa en el aire silva la flecha asesina.
Un prodigioso salto en vano,
y después el trémulo bramido.
Qué extraña la muerte:
ha puesto al ciervo de rodillas
sobre su propia sangre,
contra la tierra la cabeza adornada.
Qué extraña la vida:
tras la espesura, quieta
y oculta, expectante mira
desde los ojos de la cierva.
(Antono Arrufat -Cuba)
VISPERAS DE LAS CAMPANAS
Se rompe un papelito
con una fecha original.
No es nada un papelito
mas si responde a un día
con el nombre de martes,
sábado o domingo,
el tiempo se divide,
deja caer algo;
Un sueño por ejemplo
una palabra
que suena a descontento
a llanto para adentro
a esperanza
que se queda en el aire
a jueves sin crepúsculo
a viernes que bien pudiera ser
un sábado víspera de las
campanas
y madrugadas tristes.
(Matilde Espinosa)
¿QUE COMO APRENDI A AMAR?
Te diré cómo aprendí a amar:
Fue escuchando la música.
Queriendo descifrar las notas
de las melodías
y como mi boca no pudo...
dejé mis manos
para que hicieran el arte
y explicaran el amor
que no podía yo con mi voz
ni con mi lápiz.
Cuando escuchaba el canto de los
pájaros
algún amanecer en el campo
descubrí la ternura;
y dejé a mis ojos
expresar lo que no podía con mi voz
Así contemplé el cielo,
miré el mar y sentí... la brisa
y entendí la paz
y ella también me enseñó a amar.
Si me hubieras conocido antes...
me encontrarías aun más tierna;
pero él me robó mis años
los mejores.
(Elcina Valencia)
HABRIAMOS PODIDO
Habríamos podido
querernos,
yo estaba seguro.
¿Pero en qué lugar
del mundo?
En qué época?
De ningún modo en
el mundo presente.
En ningún momento
del porvenir.
Pero habríamos podido
querernos,
yo estaba seguro.
Si nos hubiésemos
encontrado
Si no hubiésemos
reconocido.
(Mario Rivero)
EL TESORO
Dos columnas pulidas, dos eternas
columnas que relucen de blancura,
forja la línea irreprochable y pura,
como trazada en mármol de tus piernas.
Con qué noble prestigio las gobiernas,
cuando al marchar solemne de hermosura,
imprimes a tu cuerpo la segura
majestad de las Venus sempiternas.
Y cuando inmóvil, luminosa y alta,
en desnudez olímpica te ofreces,
entre tus muslos de marfil resalta
como una sombra el bosquecillo terso
de ebano y seda, bajo el cual guareces
el tesoro mejor del universo.
(Miguel Rasch Isla)
NINFOMANIACA
Boga en sus ojos ígneos el pecado
y la traición en su sonrisa boga,
y son sus brazos pérfidos la soga
con que toda virtud ha estrangulado.
En su vientre infecundo el insaciado
cortejo de los hombres de desfoga,
e infiltra malestar, como una droga,
su beso arteramente destilado.
sacerdotiza en el ritual venusto,
se defiende, se cimbra, se querella,
en los extremos del espasmo augusto.
Mas su imperiosa carne disoluta,
obliga al macho a devorar sobre ella
del viejo edén la insuperada fruta.
(Miguel Rasch Isla)
EDEN DE LOS EDENES
En la grata penumbra de la alcoba,
todo indecisamente sumergido,
y ella, desmelenada, en el mullido
y perfumado lecho de caoba.
Tembló mi carne -enfiebrecida loba!-
y arrobéme en el cuerpo repulido,
como en un jazminero florecido
una alimaña pérfida se arroba.
Besé con beso deleitoso y sabio,
su palpitante desnudez de luna...
y en insaciada exploración, mi labio
bajó al umbroso edén de los edenes,
mientras su piernas me formaban una
corona de impudor sobre las sienes.
(Miguel Rasch Isla)
CULTO DE SAFO
Bajo el cielo de Lesbos floreció tu malicia,
Y en Lesbos adquiriste la afición con que eres,
en el coro festivo de las otras mujeres,
la que eróticamente provoca e inicia...
¿Qué goce de otros mundos o qué extrema delicia
hallas en el inverso culto de tus placeres?
¿Por qué el beso del macho que fecunda, prefieres
el beso de la amiga: tu émula en la caricia?
Dichosa tú que sabes, sin manchar su blancura,
deleitarte en la núbil plenitud de sus senos
y embellecer el vivió con tu propia hermosura.
Salve a ti en el cortejo de las mujeres bellas
que ayúntanse a los hombres en connubios obscenos:
tu pecado rebelde no es el de todas ellas.
(Miguel Rasch Isla)
RETRATO EN EL DESIERTO
La imagen me presenta
la corteza calcinada de la tierra.
las vetas sombreadas que reposan en las rocas
dibujándose en los pliegues de la luz,
aununcian un crepúsculo cercano.
Adherido a una montaña
bajo el sol del verano permanente,
un arbusto solitario
se transforma en yerba quebradiza.
Imagino en tal desierto
el rumor enronquecido de un viento pasajero
soplando tenuemente.
Apenas se vislumbra algo más
que la sed y la aridez y la apatía de una nube
rozando con su cuerpo las arenas.
Un arroyo o el más delgado hilo de agua
serían allí una ironía.
No hay bestias ni animales
ni la sombra de una fiera muribunda
resignada a su destino.
El paisaje podría parecer sin vida
pero un detalle, conmovedor, lo protege.
La sombra que proyecta tu presencia en la arena
de la imagen,
en la foto permanente de un instante del pasado,
observando aquel paraje cuya muerte es
conjurada,
derrotada y vana,
cuando el mundo y su bondad
se festejan y celebran
por la obra y por la gracia de tu vida.
El fragmento de ese mundo
se convierte así en santuario
porque sé
que estás en él.
(Hugo Chaparro Valderrama)
EN EL TRASPATIO DEL CIELO
Sobre nuestras cabezas -flotante-
la casa del agua. Altos bosques acechantes de
lluvia
Arboles con raíces en otra parte
en cuyas frondas mora el fruto invisible
que la gente al pasar mira y señala con el dedo
y nombra diciendo Deseo Resplandeciente
de los Alto Allá sobre nuestras cabezas -flotante-
el río que una mano oculta estremece y deshoja
como un árbol y así en mitad de sus ramas
queda suspendida
la infatigable barca que lo surca
El viejo roble que enflora y desangra
en el traspatio del cielo cuyo extraño reflejo en el
agua es un círculo.
(Rómulo Bustos Aguirre)
TODO LO QUE TOCA
Porque la condena humana es esa:
Puede matar pero no puede hacer vivir
En cambio
Dios no puede matar:
Todo lo que toca vive y ahí está su límite.
(Campo Ricardo Burgos López)
EN MEDIO DE ESTAS PAREDES
En medio de estas paredes esta la decencia
Alguien me dijo que aquí estaba
y aunque no la vea
cerraré con seguro las puertas
es mejor que no salga.
(Campo Ricardo Burgos López)
DESEO
Orilla
laxitud donde se duerme un río
tierra húmeda
placidez del silencio.
Deseo que crece
en las fuentes del sueño
o en el paisaje cálido
donde la luz se anida.
Camino blanco
concierto unánime
amanecer abierto de campanas!
(Cristina Maya)
COMO ERA EL
Cuando mi corazón
sea una llama apagada,
sin brasa en el brasero
sin fuego y sin calor,
y cuando sin fatiga
cruce el portal del día
sin timbre en las palabras
ni luz en las pupilas;
cuando por fin mis labios
sellados, no respondan
ni a la humana pregunta
ni a la ritual plegaria.
Cuando todo sea fúnebre
y mi cuerpo se bíblica
reversión a la arcilla,
si alguien os preguntase
¿cómo era vuestro padre?
decid que era sencillo,
indulgente y severo,
honrado y laborioso,
bonachón y sincero.
Que nació en una aldea
florida y armoniosa, musical y romántica
como una serenata,
blanca como el azúcar
y buena como el agua,
en la comarca idílica
del su Valle del Cauca.
De padres que tuvieron
un existir bucólico
con fuente iluminada
por los soles del trópico;
padres invulnerables
que vivieron izando
la honradez por bandera:
Pedro el tenaz labriego
y Wldina la buena.
Que su infancia fue simple
colmada de escaseces
como la de los niños
que no tienen juguetes
Que amó profundamente
lo bello y lo poético;
la esposa con los hijos:
cinco vástagos firmes
como mástiles épicos.
Que vivió intensamente
la familiar velada
con la música ingenua
y alegre de los nietos
que surgían a la vida
como blancas crisálidas.
Que admiró embelesado
el celeste infinito,
la intimidad biológica,
la inmensidad marina;
el paisaje, la tarde,
las esquilas y el viento
y el alba campesina.
Que fue un ser sensitivo
siempre leal y grato
con quienes le sirvieron
en su áspero camino.
Su pobreza fue ejemplo
de callado heroísmo;
que sufrió sin quejarse
con un orgullo olímpico.
Se recreó en los clásicos,
los que nunca envejecen,
en los grandes cuentistas
y en los magnos filósofos,
en sencillos prosistas
y escritores noveles.
Convivió con recónditas
tribus de la Orinoquia,
con los chocoes remotos
y con los aborígenes
hombres de la Amazonia.
Visitó los vestigios
de cultura de América;
de huyumbes y de muiscas,
mayas, incas y aztecas,
que guardan en su entraña
un misterio de siglos.
Releyó minuciosas
la Vidas Paralelas
de Plutarco, el mirífico,
e ingentes biografías
de varones perínclitos.
Fue su pasión la historia,
lo nacional y eterno
la patria con sus próceres,
lo augusto y lo profético.
Fueron lanza y escudo
la verdad y el derecho,
sus formas permanentes
de combatiente eterno.
Luchó por ideales
como el del periodismo
donde fue altivo y firme
como risco granítico.
Amó entrañablemente
casi hasta el sacrificio,
la educación perpetua,
la mujer y los niños,
y el arte con sus múltiples
expresiones magníficas.
Profesor incesante,
exigente humanista
que enseñó a sus alumnos
como credo de vida,
el estudio constante
y la decencia estricta.
Veneró ardientemente
la ciencia y la justicia,
y adoró con delirio
la amistad sin tinieblas
y la verdad sin mitos.
Liberal respetuoso
de las tesis ajenas,
de toda ideología,
y de rituales éticos.
Que batalló obstinado
por elevar su nombre
sin envidias innobles
ni sentimientos sórdidos.
Humilde y altanero,
fue creyente y escéptico,
prudente y atrevido,
jubiloso y nostálgico,
prevenido e ingenuo,
pontifical y ecléctico.
Declarad finalmente:
que fue varón sin odios,
hecho de luz y légamo,
que ascendía del abismo
por la escala del sueño.
Y que creía en la estrella,
en la verdad divina,
en la maldad del hombre
y en el bien de la tierra.
Que es esta su semblanza
fehaciente y verdadera
para que la proclamen
sus hijos, cuando muera,
e inmerso en el arcano
donde nada es dolor,
en la quietud sin fondo
del eterno misterio
perdurará por siempre
en el seno de Dios.
(Félix Raffaen Gómez. El poeta, educador y periodista pidió que este poema suyo
se leyera en sus exequias (fragmento))
GENESIS
No había ningún signo sobre la piel del tiempo.
Nada. Ni este tapiz de invierno repentino que presagia
las garras del relámpago quizás hasta mañana.
tampoco esos incendios desde siempre que anuncian
una antorcha entre las aguas de todo el porvenir.
Ni siquiera el temblor de la advertencia bajo un soplo
de abismo que desemboca en nunca o en ayer.
Nada. Ni tierra prometida.
Era sólo un desierto de cal viva tan blanca como negra,
un ávido fantasma nacido de las piedras para roer el sueño
milenario,
la caída hacia afuera que es el sueño con que sueñan
las piedras.
Nadie. Sólo un eco de pasos sin nadie que se alejan
y un lecho ensimismado en marcha hacia el final.
Yo estaba allí tendida;
yo, con los ojos abiertos.
Tenía en cada mano una caverna para mirar a Dios,
y un reguero de hormigas iba desde su sombra hasta mi corazón
y mi cabeza.
Y alguien rompió en lo alto esta tinaja gris donde subían
a beber los recuerdos;
después rompió el prontuario de ciegos juramentos heridos a
traición,
y destrozó las tablas de la ley inscritas con sangre
coagulada de las historias muertas.
Alguien hizo una hoguera y arrojó uno por uno los fragmentos.
El cielo estaba ardiendo en la extinción de todos los infiernos
y en la tierra se borraban sus huellas y sus pruebas.
Yo estaba suspendida en algún tiempo de la expiación sagrada;
yo estaba en algún lado muy lúcido de Dios;
yo, con los ojos cerrados.
Entonces pronunciaron la palabra (...)
(Olga Orozco. Argentina, 1920)
EXPLICACION
no hay un
sentido único
en un
poema
cuando alguien
comienza a ex-
plicarlo y
llega hasta el fin
al entonces
sólo queda el
ex
del punto de
partida
callejón
(inténtelo de
nuevo)
sin salida
(Haroldo de Campos. Brasil, 1929)
TRANSBLANCO
la llamada nebulosa cangrejo
una constelación de reversos
en la galaxia de los agujeros negros
o la órbita excéntrica de plutón
meditada en Austin texas
en un party en lavasca street
tomé la mescalina de mí mismo
y pasé esta noche en claro
traduciendo blanco de Octavio Paz.
(Haroldo de Campos. Brasil, 1929)
EL ANIMAL
Cohabito con un oscuro animal.
Lo que hago de día, de noche me lo come.
Lo que hago de noche, de día me lo come.
Lo único que no me come es la
memoria. se encarniza en palpar
hasta el mas chico de mis errores y miedos.
No lo dejo dormir
Soy su oscuro animal.
(Juan Gelman. Argentina, 1930)
EL CORAJE
Palabra que se consume al respirar,
nombrar sus imposibles, huesos que
ardieron para darle sombra, paladar
acabado en sus salivas, lo que fue
cuerpo y se calcina para que empiece
el horizonte. El verso cava la poesía y,
alrededor del mundo, el limoso
amanecer es un bosque de sangre. ¿O
pasos de la muerte asustada? Ya no
hay ciudades de refugio, Cedes,
Arama, Asor tienen la frente
sudorosa, huyeron sus alondras a los
palos del sol. Ya todo es nacimiento.
(José Angel Valente)
COMO
Sos como ese Buda de granito que
recibe en su plato la única ofrenda
que un niño pudo hacerle: un puñado
de polvo del camino.
(José Angel Valente)
A LUIS DONOSO
OYE Donoso, tu charlar me agrada.
Eso no es escribir, eso es portento.
Eso es dejar que un río de talento
apure su caudal por la llanada.
El aire de tu Musa emancipada,
su sabroso reí y su ardimento
se imponen con heroico atrevimiento
en cualquier académica jornada.
Si das, rimando, al filo del abismo,
sueltas como pontón un neologismo
y ganas de través la opuesta orilla.
No tiene fin tu pródigo salero.
Eres de poetas y el primero
de todos los guasones de Castilla
(Guillermo Valencia)
AL MAESTRO VALENCIA
NI los pródigos signos de saturno,
ni el mas feliz y ponderado arresto
dieranme lo que imprímele a mi gesto
tu frase insigne de fulgor diuturno.
Pues que le ofreces singular coturno,
justo es que goce, con orgullo enhiesto,
de tu noble ademán este modesto
guasón de circo y burlador de turno.
Reír, maestro, es la mejor manera
de hacer un poco blanda y llevadera
esta vida fugaz. Pero mi risa
hoy le infunde mas fuego a mi coleto,
puesto que lleva en su jovial divisa
el ilustre blasón de tu soneto.
(Luis Donoso)
ADIOS EN UNA OLA
Como un adiós, al irme, así tu eras
en esa despedida desde enero,
era tu talle un mástil marinero
bajo el abanicar de las palmeras.
Como un adiós,al irme, así eras,
como el triste naufragio de un velero,
como un adiós en ola prisionero,
como un réquiem de brisas marineras
Era un adiós de litoral y playa,
era el abandonar una atarraya
con una estrella marinera rota;
Era escuchar un eco de campanas
y era ver que tus lágrimas tempranas
naufragaba de adiós una gaviota...
(mago)
ADOLESCENCIA
(La adolescencia es la menopausia de la niñez)
El ayer se inició en abecedarios
de niñez color rosa de payasos,
eran los patos verdes, como herbarios,
y florecían títeres y abrazos.
Simples muñecas las niñas sólo era
bello estorbo en los juegos infantiles,
los varones de estirpe pendenciera
jugábamos a espadas y fusiles.
Se fueron madurando las espigas;
los años nos midieron con sus pasos,
las niñas se volvieron más amigas
y se fueron muriendo los payasos.
Alguna se fugó de la niñez
y se fue a transitar la adolescencia,
fueron rosas las piernas y los pies
y ya me conturbaba su presencia.
A su paso el seseo ella sembraba
y nacían extrañas sensaciones
y su falda ceñida dibujaba
la V labidental de los calzones!!!!
MUJER
El mar:
No es tan profundo en sus orillas.
El sol:
Nunca despierta por el norte.
El desierto:
Siempre gélido en la noche.
Y el árbol:
Nunca puede cobijar la tormenta.
Pero tú!
Mujer arrullada por mi mente,
eres profunda aún en tus orillas.
Y si quieres ver amanecer,
el norte es tuyo.
Nunca tendrás desierto con las
noches
Y tus ramas serán...
Siempre mi abrigo.
(Rafael Victoria. Día universal de la Mujer, 03/8/96. Tulueño)
LOBREGUECER
Si un instante incendiados tus hombros
Bajo la llamarada impalpable de una mano
Mano de llaga y de lluvia y de llanto
Si un instante tus hombros sientes erizar
Por labios que apenas secretamente los rozan
es medianoche ya
Y entre otros seres
Desasida ahora mismo de tu existir
En tanto imágenes
Contra el tiempo borrado te dejan
aparte de la conversación
Sin oídos
Por los alrededores de nadie
Porque callas y caes
Sonámbula sobre sus pensamientos
Dorados entonces de cálido desnudo
Tornasoles
bajo la verdinegra cabellera
Donde vuelve otra vez la noche más oscura
Mientras lunar delira la luz llovisnándolos
Incendiados tus hombros
Los toca sangrante una sombra
Los hiere invisible el recuerdo
la desgarradura de un grito en el sueño
(Fernando Charry Lara)
LECCION DE AMOR
Para qué el viento si no existe el árbol.
Para qué el número 7 sin el uno.
Para qué la palabra sin el nombre,
la tristeza sin el hombro,
el escalón sin la subida.
Para qué el aguacero sin la espalda de la montaña.
Para qué la moneda sin el oro.
Para qué el océano Pacífico
sin la lágrima
Para qué el recuerdo sin la imagen
precisa en el momento del silencio.
Para qué el silencio sin su mano
pensativa en la palma de mi mano.
(Fernando Garavito)
SUEÑOS
Abotonado el ojal de pobre,
yo, abotonado.
Yo cobrado por mes o por quincenas,
yo sembrado en la esquina,
pagado en un bar de mala muerte,
paréntesis, ojo sin amarillo.
Yo, pedazo de piel,
hocico de perro, uña sin asidero,
pared de inquilinato.
Yo bufón de la reina, yo caldo de restaurante,
sombrero sin amo, espejo sin figura,
mueca oscura.
(Fernando Garavito)
EL HUECO
Mis versos dicen.
Hueco
Unico sitio habitable.
Casas.
Casas.
Casas.
Huecos interrumpidos por paredes y puertas.
Huecos divididos en cuadros.
Mi vida
mi vida transeúnte
está llena de las troneras
de las horribles cavernas
que las casas les hacen a los huecos.
Y ya no puedo
borrar en mí la sensación
de los huecos de la ciudad
encerrados en los cajones de los cuartos.
(Luis Vidales)
TRES MONJES QUE MARCHAN BAJO LA LLUVIA
Tres monjes van bajo la lluvia hiriente,
Andréi, Kyrill, Danilla... Y saltan hondas
chispas de luz desde las secas frondas
Y el pedregal se llena de simiente.
Solos bajo la lluvia y sus rigores
los tres hombres. Para ellos no es la lluvia
la luz que nutre a esa muchacha rubia
que es la esperanza de los labradores...
¿Dónde hallarán refugio? ¿En la cabaña
donde el mujik devora su misera?
¿Dónde, si hasta la tierra los extraña?
¿A dónde irán los de la faz tan seria,
Andréi, Kyrill, Danila... mientras baña
la lluvia el hondo mar de la materia?
(Raúl Hernández Novas)
ALGUIEN DESCUBRE UNA CIUDAD
Alguien descubre una ciudad
en el apartado rincón
contra el invierno y las rocas fraccionadas.
descubre un lugar para volver
para siempre.
alguien que no me ha visto espiar
detrás de las colinas y los árboles
donde el ovejero azul con su perro
busca el laberinto de los pastos.
quizá no sea el Armana
pero él descubre una ciudad
en el abismo
con la sabiduría de la abeja nocturna
profanando el alimento de su propio panal
y la paciencia de los que ven como los ciegos
en el sueño del tacto
un apartado rincón
una ciudad que no existe.
(Reina María Rodríguez)
EL ESCOGIDO
Voy a mentir, voy a mentir como se miente:
"Están ahí. Y ahí me son ajenas".
No. El ajeno soy yo. Tampoco alegra
imaginar que acaso mi muerte estaba escrita
y que alguien, en su lugar, parsimonioso lee:
"El fugaz dardo ya se olvidó del arco.
Desconoce si hay un capricho más:
Desliz, esplendor, máscara u objeto".
Es mi muerte. Mi muerte. esa es mi muerte.
Todo se acaba. Oh, no. Aya, pirámide. Ay luna.
Continúa la espiral. Continúa el círculo.
Y qué, si en espiral y círculo me apago.
Vienen. Lo harán. Yo, el escogido. Ya ni excepción
ni norma. Me aferran. Todo lo que temí
me envuelve. Todo lo que anhelé me acoge.
Insolencia, pavor, anhelo, error acuden.
Son este blanco y terco día entre
todos los días. Son el minucioso tajo
del cuchillo. Son esta franja oscura y son
este recinto donde los más arduo es
no poder escapar del conocimiento.
(Angel Escobar)
EL CUERPO FIEL
(Para mi amigo Otto de Greiff)
!Qué extasis a mi silencio
entrega su hermosura y su frecuencia!
A brisa y agua pura huelen sus hombros
y sus senos, que las estaciones y los astros
pulieron en su exultante clima.
Su cabellera flota en transparente equilibrio,
unas veces de lino en el aire,
otras en las azules ondas
como cascos de dorados destellos,
mientras sus labios, contra mi oído,
crean palabras que no se pronuncian
en su habla inefable.
Tímida seda la huella de su pie
atraviesa soledad y penumbra
para llegar a mi
aún entre la ebria alegría
pagana de los Cármina.
Pensativa se detiene en el aire de los espejos
y avanza luego, para someterse
con su nudo de entregas y posesión.
Todo palpita entre nosotros.
La luz calza para su paso
y se acerca y se aleja en solo espuma.
Me lanzo a estrecharla entre mi alma
y quedamos a gusto.
Su piel contra mi piel,
como en lo sueños,
solo en mi compañía, su cuerpo,
el cuerpo de la música.
(Jorge Rojas)
ATRAS DE LA MEMORIA
(Fragmento)
De hinojos en el vientre de mi madre
Yo no hacía otra cosa que rezar,
Por la grieta de su boca perfumada
Alguna vez al resplandor externo sorprendí;
No estaba yo al corriente de la realidad
Pero cuando ella sonreía
Un mediterráneo fuego se posaba
En el quebradizo treveaño de mis huesos.
Era el imprescindible amanecer de mí mismo
Y en aquellas vísperas de gala y de mísera
Pude oír el eco del granizo
Tras la nerviosa ventana carnal;
Arrodillado estuve muchas veces,
Velando mis armas,
Contando los instantes, los rítmicos suspiros
Que me separaban de la noche polar. (...)
(Marco Antonio Montes de Oca. Mexicano)
ADSUM REVISITED
En términos vagos escribiste
Tu vida, tu infortunio, tu desgracia.
asaz, largo tiempo triste,
Duró esa hambre, que no sacia.
Tu hambre de borrar la vida de otros
Con la miseria de tus sueños:
Donde no hay extraños sin nosotros,
Hay fatigosos, inútiles empeños.
Ahora ya tocas el fondo
Y no es raro que te duela
El sinsentido mondo
Que eras tú y era tu estela.
(Francisco Cervantes. Mexicano)
ORACION A LA VIRGEN DE LOS RIELES
Bendice, blanca Señora, al mas humilde de tus peones.
Concédele vía libre para llegar a Ti.
Ilumina sus noches con el carbón encendido de las máquinas.
Que tus ojos claros sean, en toda encrucijada, brújula y
linterna.
Todo tren un potro ligero hacia tu Reino.
Llévalo, gentil señora, de la mano sobre los durmientes.
Administra, con tu prudencia infinita, su pan de cada día
y cubre con tu sombra favorable los rieles errantes de su casa.
Aquieta sus pasiones,
deja escapar en la medida justa el vapor de su caldera.
Apártalo del estruendo de furgones y góndolas salvajes.
En el basto ferrocarril de sus breves días, no le des asiento en
el gobierno,
pero guárdale siempre un sitio discreto en el vagón de tu
confianza.
Bendice, blanca Señora, Virgen de los Rieles, a tu más
humilde:
tierra suelta que dispersas son tu manto.
(Jorge Esquinca. Mexicano)
LAS NALGAS
La mujer también tiene el traserodivido en dos.
Pero es indudable que las nalgas de una mujer
son incomparablemente mejores que las de un hombre,
tienen mas vida, más alegría, son pura imaginación;
son mas importantes que el sol y Dios juntos,
son un artículo de primera necesidad que no afecta la inflación
un pastel de cumpleaños en tu cumpleaños,
una bendición de la naturaleza,
el origen de la poesía y del escándalo.
(Ricardo Castillo. Mexicano)
LA ESTRELLA DE LA INFANCIA
(Fragmento)
¿Quién huele así como tú?
mama me ha dicho después de bañarme: ¿Quién huele así
como tú?
Huelo a albahaca, a hierba -del - negro, a mohuite. a pétalos
de tulipanes rojos machacados; huelo al agua de todas esas
yerbas juntas, puestas a serenar la noche entera.
Es verdad; así como yo, no huele nadie. espero oler así toda
la vida: ¡a esta agua intensamente roja como sangre fragante!
Cuando niño di muerte
a todos los pájaros del cerro
estos que ves ahora retozando
en las ramas del ciruelo
¿que pueden ser sino sus propias ánimas?
¿Cómo olvidarme de ti, María?
Cara pecosa, como huevo de tórtola,
y redondita como jícama.
¡Cómo te parecías,
ya de muchacha,
a esa huilota que todas las tardes
se posaba de un salto
en el borde del bebedero!
¡Pues ya en la tarde
tu cuello parecía que hirviera
de llevar el lazo todo el día
el pañuelo del sol!
Eras dichosa porque sí,
y a cada estallido de tu risa
se echaban a volar todas las aves...
(José Luis Rivas. Mexicano)
RECUERDOS COLEGIALES
Un día de estos
no obedecerás
al reloj despertador
aunque sea lunes
Dejarás esos tres o veinte
problemas sin resolver
No grabarás a la fuerza
tal o cual fórmula
tales o cuales nombres o fechas
No pintarás los mapas
Abrirás una revista de modas
o un tomito de Mafalda
Escribirás una carta de amor
o simplemente seguirás durmiendo
Un día de estos harás alguna
cosa diferente
al cumplimiento estricto
de los deberes
a obedecer maquinalmente
voces que te gobiernan
desde todos los lados
II
El profesor llega a las siete
se coloca el delantal blanco
obedece el horario
se despoja del hogar de los ruidos
del televisor del equipo de sonido
de tres o cuatro frustraciones
de las quejas de los hijos
el alto costo de los servicios
la cuenta del supermercado por las nubes
el Upac devorador inclemente
su mujer de senos que ya envejecen
y caderas muy anchas
asaltadas casi sin deseo
saluda y toma lista
y comienza a dictar su clase
en un salón que se sabe de memoria
y los alumnos
nuevos y en nada diferentes
quizá vean a un hombre sabio
inmune ejemplar solvente
no la gloria de enseñar
de sentirse un poco importante
un poco necesario
III
No aprende
no aprende en este hoy
no aprende en esta hora
no aprende en este instante
simplemente no puede
simplemente el día con sombras
Alguien con un beso u primer beso
le ha cegado le ha nublado el arrullo
le ha partido en dos la mañana
en dos tantos años de calma
tantos años de niña lejana
(F. Zapata)
SELECCION DE ALGUNOS VERSOS EROTICOS
Temblabas y eras mías bajo el follaje espeso
Una errante luciérnaga alumbró nuestro beso
El contacto furtivo de tus labios de seda...
(José Asunción Silva)
"¡Dame tu miel, oh niño de boca perfumada!"
(Porfirio Barba Jacob)
"Tu desnudez verás en mis ojos absortos,
mirarás mi horizonte que roe una fogata,
tú, que no serás nunca sino masa de llamas,
en mi honda noche de árboles, callada"
(Aurelio Arturo)
"A veces cruza mi pecho dormido
una persona o viento,
un enjambre o relámpago,
un súbito galope:
es el amor que pasa en la grupa de un potro
y se hunde en el tiempo hacia el mar y la muerte
(Eduardo Carranza)
"Discurro por los muebles que llevan a tu cuerpo
y caigo en él como un marino ebrio,
implorando el secreto de tu sexo violado"
(Arturo Camacho Ramírez)
"Secreto amor, aire perdido,
vuelve a mi piel de pasajera insomne"
(Matilde Espinosa de Pérez)
"Hay que inventar una nueva soledad para el deseo. Una
vasta soledad de delgadas orillas en donde se extienda a
sus anchas el ronco sonido del deseo. Abramos de nuevo
todas las venas del placer"
(Alvaro Mutis)
"Desnudos afrentamos el cuerpo
Como dos ángeles equivocados,
Como dos soles rojos en un bosque oscuro".
(Jorge Gaitán Durán)
"Tu cuerpo desnudo brilla bajo los relámpagos
como ante bajo mis manos.
Todas las estaciones están en tu cuerpo".
(Eduardo Cote Lamus)
"Sucedió como suele sobre los pastos haraganes
cuando el sol era el sol y el calor el calor.
La boca abierta hacia las gordas nubes fofas del verano
y la pollera sobre la cara como un jardín cubriéndola
(Mario Rivero)
"Todos los días en ti me acuesto
y de ti me levanto y vuelvo a tu cuerpo"
(Jotamario)
"Ah: volver a visitar tu más
Húmedo lugar a horas imprevistas
Mientras abres la página en blanco
De tus piernas".
(Juan Manuel Roca)
"Tu lengua, tu sabia lengua que inventa mi piel,
tu lengua de fuego que me incendia,
tu lengua que crea el instante de demencia,
el delirio del cuerpo enamorado".
(Darío Jaramillo Agudelo)
"Martes, soñé toda la noche contigo,
tu mano sosteniendo la mía, tu cuerpo
alimentándome como una naranja".
(Jaime Jaramillo Ardila)
"Pero en la noche de la victoria fue mío su lecho,
Para mi dócil desnudez su desnudez invasora,
Para mi oído atento el misterioso rumor de sus labios"
(William Ospina)
"Soy la de paralelas montañas
erectas, duras
por donde han caminado
pájaros heridos de amor"
(Orietta Lozano)
"Me gusta cuando pasas el jabón por esta parte;
y estoy seguro que si continuáramos así por un minuto
serían de verdad estrellas las que caerían del cielo".
(Héctor Ignacio Rodríguez)
SOLEDAD
Sólo se oyen las voces marineras
y el murmullo monótono del río;
sólo se oye el silencio en las riberas
y el vuelo de las garzas, amor mío.
Como un silencio en oración se escucha
el paso de la rústica piragua,
su muda brega, su continua lucha
y sus suspiro con que irisa el agua.
Mudo tu labio, el corazón te escucho
como si oyera en caracol marino
el ruido tormentoso de las olas
Y huyo el bullicio porque te amo mucho
y quiero soledad en mi camino
para auscultar tu corazón, a solas.
(Augusto Ramírez Villamizar)
"PERO SE NOS MURIO LA JARDINERA..."
Muerta como de luz, la rosa estaba
en esa sala funeral, transida,
mientras las otras flores, con su vida,
daban aliento al ser que se marchaba.
Muerta como de amor, resucitaba
con cada gota lacrimal vertida
en el insomnio de la despedida
-terrible, inevitable- que ocultaba.
Es una rosa que, sin alimento,
susbsiste apenas en el pensamiento
vencida para siempre por su herida.
Es la rosa habitual que ella cortaba
para saber que todavía lo amaba
cuando no pudo retener la vida.
(Juan Manuel Ramírez Pérez)
REFLEXION SOBRE LA PAZ
Qué lindo es caminar por las noches,
disfrutando de la paz.
Sueño inaccesible de todo un mundo
en el cual todos anhelamos
pero que poquitos cultivamos.
Estando tan cerca de nosotros,
teniéndola tan cerca, o mejor
teniéndola dentro de nuestro corazón,
no la podemos disfrutar, por unos
seres inconsecuentes que solo
pensamos en el pedestal del dominio
el cual al verse tan alto y al dar
sus destellos sobre la oscuridad de
un pueblo.
Que como ellos, también emiten
esa misma radiación y quizás con
más esplendor, mas expansión
no pueden ni podrán nunca ver
la igualdad, ni el beneficio de ese
potencial que es el amor, la amistad,
el derecho a discernir, el de dar,
recibir y producir ese gran manjar celestial
incorruptible que se llama "Paz".
(Luz Angélica Velásquez. 15 años Apartadó)
ESTA VEZ
estuviste dispuesta a ser herida.
estuviste tentada a descubrir tus espejos
y permitir la posesión de tu secreto.
estuviste dispuesta a escuchar los presagios
y a departir con las suposiciones y el acaso.
A dar el salto mortal a través de otro espacio
dibujando espejismos en el círculo sellado del destino.
estuviste propicia a la esperanza.
Estabas preparada.
Pero esta vez tampoco fue posible.
(María Clara González de Urbina)
SOLEDAD
Soledad
es día sin noche
noche sin estrellas
soledad.
Soledad
es niños sin padres
padres sin amor
soledad.
Soledad
peces sin aguas
agua sin mar
soledad.
Soledad
es música sin canto
canto sin alegría
soledad
Soledad
es sentir la vida
no tener salida
soledad
(Ana María Cuesta Bernal 11 años)
AZUL VIOLETA
Línea divisoria
límite entre el azul
y el rojo
caja fuerte con dos puertas
y dos claves distintas
fui contratada para escuchar
y contar
y condenada a mentir
o callar
calla
calla, espía
jura por tu vida
y firma
con el rojo de tus venas
píntale un lado de azul
y uno de rojo
pero pinta tus labios
de negro.
(Gabriela Santa)
REQUIEM PARA UN AMOR QUE HA MUERTO
Tal vez un réquiem
para enterrar un amor tardío
una canción triste
para recordar lo inocente.
Tal vez un atardecer lejano
que se ha perdido
en un profundo azul
o en tu solemne rapsodia.
Tal vez
un poema lleno de recuerdo
de horas sentada en el olvido
de palabras no dichas
de un amor sin regreso.
Tal vez sólo sea una noche sin luna
sin estrellas y sin alma
una noche que se entierra
en un réquiem
sin viento ni sonidos
(Monica Uribe)
GRITO
Es un grito útero
harto de costra
harto de búsqueda.
Sólo se pretende
virgen, humano, espejo.
Sólo se metamorfosea
en forma de barro
suficiente...
Sólo aspira a la no-necesidad
al no coágulo que lo petrifique
en forma de sentimiento.
Es el impotente
grito-útero
es el desafiante
no-reflejo
que pulula a través
de lenguajes frígidos.
Es el grito-vena.
(Verónica Moreno Uribe)
A UNA CIUDAD MUERTA
Murallas destruidas,
mansiones arruinadas,
Señales son del tiempo,
Que no perdona nada,
Señal de vanaglorias,
Y soberbia humillada.
Corazón, no las toques
No perturbes su sueño
Ni intentes revivirlas,
Que ya la muerte es dueña
De esas reliquias santas,
Y por mas que te empeñes,
Huésped serás ingrato
Entre aquellas paredes
Que cubre un musgo verde
Errarás entre sombras
Que no te reconocen,
Y aunque tú las despiertes
De su sueño de escombros,
No te darán un fruto
Ni una flor de su huerto,
Sino del húmedo aliento
De su pasado yerto.
Allí sólo fantasmas,
(Cuando es luna menguante)
Surgen de entre las ruinas
Para amarse en silencio
Y después esfumarse.
¡Corazón, no las toques!
Déjalas que se pudran,
Y mueran dignamente.
(Eduardo Lemaitre)
ESCALA DE AMOR
hay un amor humilde
que se entrega
como se da una flor:
un amor sin retorno
que sosiega
nuestro deseo de amor.
Y hay otro amor sereno
que comparte
con otros el amor
un amor que es amar
las mismas cosas,
y es amor del amor.
Y un amor impetuoso
que nos ciega
con el ímpetu cruel
de la pasión:
amor que nos afirma
y que nos niega,
terrible amor.
Y hay otro amor inmemso
que nos llega
no se sabe de dónde
al corazón.
(Gerardo Valencia)
JACOB Y EL ANGEL
A cada paso mío
se oculta lo que soy, el otro
que me persigue en sueños
y aun en la vigilia.
¿Cómo hallar esa historia
escrita por mí mismo?
¿Cómo decir su nombre
para que nadie sepa que estoy solo?
Quiero callar;
tal vez en el silencio
se revele su rostro que presiento
semejante a un país que no he olvidado;
así podré vivir al menos,
terminar esta farsa de dos desconocidos,
aunque su hechizo venga
desde el origen y la primavera.
(Giovanni Quessep)
EPIFANIA DEL AZUL
hay un color azul detrás de la casa,
pero no sabes ya de dónde ha venido:
de una barca sembrada de violetas
o del almendro que se abre como un palomar.
Entonces ya no sabes de dónde vino todo,
quién hizo el vuelo de los pájaros
o los sueños de la bella que duerme,
¿quién te mira escondido detrás de la memoria?
En el color te acercas hasta el origen
de lo que ya no tiene huella,
sales al patio y tocas su epifanía
que sube por tus manos como la vez primera.
(Giovanni Quessep)
ENTRE ARBOLES
Si eres tú la que busco
ven en la noche de perdidos reflejos,
si eres el cuerpo amado
ven entre árboles, entre canciones.
Aquí te espera un tiempo
desposeído de sus fábulas,
un cuerpo castigado por la vida
y las zarzas de los caminos.
Si eres tú la que vienes
déjame una señal entre los árboles:
un velo blanco, una huella en el polvo
me bastarán en mi miseria.
Ven que la muerte espera,
como floresta magnífica espera la muerte;
si eres tú la que busco
ven protegida por un cielo.
(Giovanni Quessep)
MADRIGAL
Ni siquiera tus pasos recordados,
ese banco rumor que te acercaba
por el cielo nocturno,
por la oscura vigilia;
ni siquiera esa música de hoja desprendida,
tu música que amé
como en sueños he amado
las desoladas hojas de la muerte;
ni siquiera la orilla del encanto imposible
que miraban mis ojos.
No sé qué soledades
florecen en tu alma,
no sé que cielo impronunciable.
(Giovanni Quessep)
EL DIA ENTRA A TU CUERPO
No se detiene el agua que te busca,
que te nombra los sueños y las manos;
al fondo transparente vuelan piedras oscuras
y el agua te persigue como en un pozo blanco.
El día entra a tu cuerpo y lo ilumina.
Ah doble cauce de tiempo encantado.
No se cierran sus olas, su claridad no olvida.
El mar deja en el viento su clepsidra esperando.
(Giovanni Quessep)
NOS PERSIGUEN OLVIDOS
Todo en ti es duro cielo. Me rodeas
casi entre la caída, cuando van
las nubes y las calles en un mismo
declive. Contra el filo de una música
tanto tiempo buscada y encontrada
en la muerte, con deseo soplas, hondo
por la raíz oscura, entonces surge
tu transparencia. El agua es menos río.
Pero en esta premura que nos hace
vivir ya destinados a la sombra
o a la orilla en silencio, nunca invade
tu fábula a mi lengua, nunca tus
nacimientos a tanta soledad.
Nos persiguen olvidos, esperamos
la desnudez, paraíso y derrota.
El cuerpo es duro sueño entre las manos.
(Giovanni Quessep)
MIENTRAS CAE EL OTOÑO
Nosotros esperamos
envueltos por las hojas doradas.
El mundo no acaba en el atardecer,
y solamente los sueños
tienen su límite en las cosas.
El tiempo nos conduce
por su laberinto de hojas en blanco
mientras cae el otoño
al patio de nuestra casa.
Envueltos por la niebla incesante
seguimos esperando:
la nostalgia es vivir sin recordar
de qué palabra fuimos inventados.
(Giovanni Quessep)
LI PO
Ebrio
caminé por el bosque
hasta llegar al riachuelo
llené el cuenco de agua
se salieron todas las estrellas.
(Gustavo Adolfo Garces)
ABUELO
En las noches
por el ruido
de tu respiración
te subamos
presa de fantasmas
pero los mediodías
te llegaban
con un calor dulce
y dormías como un ángel.
Con quién sueñas
Francisco
ahora que llevas
tantos días de siesta.
(Gustavo Adolfo Garces)
¿LA PALABRA?
Ahora el peso del silencio
oprime aún mas a las metáforas.
Para dejar atrás el último peldaño del milenio
nadie viaja suspendido
en los pájaros que parten de los labios,
y en todos los dedos
estéril suena la música de una cuerda sola.
Se ha perdido el futuro:
Ya ningún oído goza la sensualidad de la palabra;
a una página de código
se reduce la confusión de lenguas.
(Gustavo Adolfo Garces)
MEMORIA
He recorrido caminos
habitados hace milenios por el agua.
he llegado a bosques
donde los líquenes de las cuevas
tienen huellas de algas.
He penetrado sombras
preludios del abismo.
He sabido
que el eco de los ahogados
es el lenguaje
del fondo oscuro
del mar.
(Gloria Posada)
LA ORQUESTA ES NUESTRO CUERPO
El amanecer cierra las puertas entreabiertas
por el conjuro de siete violoncellos
y abre sus doradas alas al carnaval de sonidos.
Los niños caminan al son de congas y bongoes.
Las guerras despiertan con la canción ensordecedora.
Y el arco iris se extiende como un arpa.
Un contrabajo reina en el ritmo secreto del pensamiento.
a la melodía ociosa del saxo
el crepúsculo nace
y enriquece la orquesta con aleteos conjugados de ave
en comunión con la penumbra.
Los pianistas entran en la noche
enlazando el alma a las estrellas
la orquesta en nuestro cuerpo
Bajo este cielo de sinfonías abrigadoras
un festejo nos une desde siempre.
(Luis Eduardo Rendón)
FRAGMENTOS DE AYER
I
El miedo es un pájaro enorme
que nos bate sus alas
por dentro.
II
Las palabras son epitafios
para el miedo.
III
Como el dolmen renacido
del corazón de la piedra milenaria
el miedo camina
por la calle.
(Ana Mercedes Vivas)
10
Ave rasante de lo alto desprendida
su mano perfecta apenas me roza.
Al tañer yo su ocarina escondida
como estrellas sobre mí
los cinco lunares de su pecho.
Se suena deidad por un segundo
Y me ahogo en su luz sin decir nada,
luego se queda dormido
solitario con su luz y sus zapatos.
(Pilar Vargas Alvarez)
CAMINANDO SOBRE EL FUEGO
El fuego y yo
somos lo mismo
Me abro
No temo al próximo dolor
Me entrego
Que el fuego me penetre
y purifique mi espíritu
Plantas de mis pies arriba
todo es lo mismo
me entrego
soy brasa
soy flama
y conbustión
Y el fuego
se hace piel
y me cobija
Se hace yo.
(Luz Angela Caldas)
NUNCA ME HAN ESCRITO UN POEMA
Un poema es una cárcel con todas las puertas abiertas.
Más terrible que la libertad.
Más duro que los sentimientos encontrados.
pero el poema también te quita el frío.
Da hambre. Llena de sangre las mejillas.
es certero como mirada que traspasa el vientre.
Implacable con tus complacencias
te desnuda
arrojando al suelo
los triviales fantasmas de tantas noches estériles.
Los cuerpos vacuos de tus sucios sueños.
La alegría picotea en tus venas
al sentir el impacto del poema.
Al sentir, por fin, algo cierto
como un dolor no inventado por la mente.
Piedad que envuelve
congoja que no halla cómo volverse verbo
el poema te cura de la espera
o de las dudas sangrientas sobre tus propios yerros.
Dado que el poema fracasa siempre
la vida se esclarece
y sonríe con sorna fraterna.
El poema te deja sola
cargada de ímpetus no resueltos
pero en una vacilación hallas consuelo.
El poema insiste
y muerde sus cadenas
para llegar a tí,
la evanescente desmigajándose entre los dedos.
Con este óleo te unjo.
Con esta corona enaltezco tu frente.
Solo así
podré llegar a tu lecho,
entre los blancos huesos
de esos sí auténticos guerreros:
bailaron contigo
hasta el alba y la muerte.
(Gustavo Cobo Borda)
VEINTE POEMAS DE AMOR (Pablo Neruda)
1
Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.
Fuí solo como un túnel. De mí huían los pájaros
y en mí la noche entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.
Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!
Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!
Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia.
Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue, y el dolor infinito.
2
En su llama mortal la luz te envuelve.
Absorta, pálida doliente, así situada
contra las viejas hélices del crespúsculo
que en torno a ti da vueltas.
Muda, mi amiga,
sola en lo solitario de esta hora de muertes
y llena de las vidas del fuego,
pura heredera del día destruido.
Del sol cae un racimo en tu vestido oscuro.
De la noche las grandes raíces
crecen de súbito desde tu alma,
y a lo exterior regresan las cosas en ti ocultas,
de modo que un pueblo pálido y azul
de ti recién nacido se alimenta.
Oh grandiosa y fecunda y magnética esclava
del círculo que en negro y dorado sucede:
erguida, trata y logra una creación tan viva
que sucumben sus flores, y llena es de tristeza.
3
Ah vastedad de pinos, rumor de olas quebrándose,
lento juego de luces, campana solitaria,
crepúsculo cayendo en tus ojos, muñeca,
caracola terrestre, en ti la tierra canta!
En ti los ríos cantan y mi alma en ellos huye
como tú lo desees y hacia donde tú quieras.
Márcame mi camino en tu arco de esperanza
y soltaré en delirio mi bandada de flechas.
En torno a mí estoy viendo tu cintura de niebla
y tu silencio acosa mis horas perseguidas,
y eres tú con tus brazos de piedra transparente
donde mis besos anclan y húmeda ansia anida.
Ah tu voz misteriosa que el amor tiñe y dobla
en el atardecer resonante y muriendo!
Así en horas profundas sobre los campos he visto
doblarse las espigas en la boca del viento.
4
En la mañana llena de tempestad
en el corazón del verano.
Como pañuelos blancos de adiós viajan las nubes,
el viento las sacude con sus viajeras manos.
Innumerable corazón del viento
latiendo sobre nuestro silencio enamorado.
Zumbando entre los árboles, orquestal y divino,
como una lengua llena de guerras y de cantos.
Viento que lleva en rápido robo la hojarasca
y desvía las flechas latientes de los pájaros.
Viento que la derriba en ola sin espuma
y sustancia sin peso, y fuegos inclinados.
Se rompe y se sumerge su volumen de besos
combatido en la puerta del viento del verano.
5
Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.
Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.
Y las miro lejanas mis palabras.
mas que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.
Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.
Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.
Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas mas que tú a mi tristeza.
Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú las oigas como quiero que me oigas.
El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban.
Escuchas otras voces que en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Amame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.
Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.
Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.
6
Re recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus manos peleaban las llamas del crepúsculo.
Y las hojas caían en el agua de tu alma.
Apegada a mis brazos como una enredadera,
las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi sed ardía.
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.
Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia donde emigraban mis profundos anhelos
y caían mis besos alegres como brasas.
Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma!
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giraban en tu alma.
7
Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes
a tus ojos oceánicos.
Allí se estira y arde en la más alta hoguera
mi soledad que da vueltas los brazos como un náufrago.
Hago rojas señales sobre tus ojos ausentes
que olean como el mar a la orilla de un faro.
Sólo guardas tinieblas, hembra distante y mía,
de tu mirada emerge a veces las costa del espanto.
Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes
a ese mar que sacude tus ojos oceánicos.
Los pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas
que centellean como mi alma cuando te amo.
Galopa la noche en su yegua sombría
desparramando espigas azules sobre el campo.
8
Abeja blanca zumbas -ebria de miel- en mi alma
y te tuerces en lentas espirales de humo.
Soy el desesperado, la palabra sin ecos,
el que lo perdió todo, y el que todo lo tuvo.
Ultima amarra, cruje en ti mi ansiedad última.
En mi tierra desierta eres la última rosa.
Ah silenciosa!
Cierra tus ojos profundos. Allí aletea la noche.
Ah desnuda tu cuerpo de estatua temerosa.
Tienes ojos profundos donde la noche alea.
Frescos brazos de flor y regazo de rosa.
Se parecen tus senos a los caracoles blancos.
Ha venido a dormirse en tu vientre una mariposa de sombra.
Ah silenciosa!
He aquí la soledad de donde estás ausente.
Llueve. El viento del mar caza errantes gaviotas.
El agua anda descalza por las calles mojadas.
De aquel árbol se quejan, como enfermos, las hojas.
Abeja blanca, ausente, aún zumbas en mi alma.
Revives en el tiempo, delgada y silenciosa.
Ah silenciosa!
9
Ebrio de trementina y largos besos,
estival, el velero de las rosas dirijo,
torcido hacia la muerte del delgado día,
cimentado en el sólido frenesí marino.
Pálido y amarrado a mi agua devorante
cruzo en el agrio olor del clima descubierto,
aún vestido de gris y sonidos amargos,
y una cimera triste de abandonada espuma.
Voy, duro de pasiones, montado en mi ola única,
lunar, solar, ardiente y frío, repentino,
dormido en la garganta de las afortunadas
islas blancas y dulces como caderas frescas.
Tiembla en la noche húmeda mi vestido de besos
locamente cargado de eléctricas gestiones,
de modo heroico dividido en sueños
y embriagadoras rosas practicándose en mí.
Aguas arriba, en medio de las olas externas,
tu paralelo cuerpo se sujeta en mis brazos
como un pez infinitamente pegado a mi alma
rápido y lento en la energía subceleste.
10
Hemos perdido aun este crepúsculo.
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas
mientras la noche azul caía sobre el mundo.
He visto desde mi ventana
la fiesta del poniente en los cerros lejanos.
A veces como una moneda
se encendía un pedazo de sol entre mis manos.
Yo te recordaba con el alma apretada
de esa tristeza que tú me conoces.
Entonces, dónde estabas?
Entre qué gentes?
Diciendo qué palabras?
Por qué se me vendrá todo el amor de golpe
cuando me siento triste, y te siento lejana?
Cayó el libro que siempre se toma en el crespúsculo,
y como un perro herido rodó a mis pies mi capa.
Siempre, siempre te alejas en las tardes
hacia donde el crepúsculo corre borrando estatuas.
11
casi fuera del cielo ancla entre dos montañas
la mitad de la luna.
Girante, errante noche, la cavadora de ojos.
A ver cuántas estrellas trizadas en la charca.
Hace una cruz de luto entre mis cejas, huye.
Fragua de metales azules, noches de las calladas luchas,
mi corazón da vueltas como un volante loco.
Niña venida de tan lejos, traída de tan lejos,
a veces fulgurece su mirada debajo del cielo.
Quejumbre, tempestad, remolino de furia,
cruza encima de mi corazón, sin detenerte.
Viento de los sepulcros acarrea, destroza, dispersa tu raíz soñolienta.
Desarraiga los grandes árboles al otro lado de ella.
Pero tú, clara niña, pregunta de humo, espiga.
Era la que iba formando el viento con hojas iluminadas.
Detrás de las montañas nocturnas, blanco lirio de incendio,
Ah nada puedo decir! Era hecha de todas las cosas.
Ansiedad que partiste mi pecho a cuchillazos,
es hora de seguir otro camino, donde ella no sonría.
Tempestad que enterró las campanas, turbio revuelo
de tormentas
para qué tocarla, para qué entristecerla.
Ay seguir el camino que se aleja de todo,
donde no esté atajando la angustia, la muerte, el invierno,
con sus ojos abiertos entre el rocío.
12
Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma.
Es en ti la ilusión de cada día.
Llegas como el rocío a las corolas.
Socavas el horizonte con tu ausencia.
Eternamente en fuga como la ola.
He dicho que cantabas en el viento
como los pinos y como los mástiles.
Como ellos eres alta y taciturna.
Y entristeces de pronto, como un viraje.
Acogedora como un viejo camino.
Te pueblan ecos y voces nostálgicas.
Yo desperté y a veces emigran y huyen
pájaros que dormían en tu alma.
13
He ido marcando con cruces de fuego
el atlas blanco de tu cuerpo.
Mi boca era una araña que cruzaba escondiéndose.
En ti, detrás de ti, temerosa, sediente.
Historias que contarte a la orilla del crepúsculo,
muñeca triste y dulce, para que no estuvieras triste.
Un cisne, un árbol, algo lejano y alegre.
El tiempo de las uvas, el tiempo maduro y frutal.
Yo que viví en un puerto desde donde te amaba.
La soledad cruzada de sueño y de silencio.
Acorralado entre el mar y la tristeza.
Callado, delirante, entre dos gondoleros inmóviles.
Entre los labios y la voz, algo se va muriendo.
Algo con alas de pájaro, algo de angustia y de olvido.
Así como las redes no retienen el agua.
Muñeca mía, apenas quedan gotas temblando.
Sin embargo, algo canta entre estas palabras fugaces.
Algo canta, algo sube hasta mi ávida boca.
Oh poder celebrarte con todas las palabras de alegría.
Cantar, arder, huir, como un campanario en las manos de un loco.
Triste ternura mía, qué te haces de repente?
Cuando he llegado al vértice más atrevido y frío
mi corazón se cierra como una flor nocturna.
14
Juega todos los días con la luz del universo.
Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua.
Eres mas que esta blanca cabecita que aprieto
como un racimo entre mis manos cada día.
A nadie te pareces desde que yo te amo.
Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas.
Quién escri