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Educación Ambiental en NATURALBLOGS
Educación Ambiental
Introdución a la Eduambiental
Introducción a
la Educación Ambiental
Para el mantenimiento de la vida, así como para asegurar el desarrollo de la sociedad, la ciencia y la técnica, se requiere disponer de un gran número de recursos, los cuales pueden dividirse en dos grupos: renovables y no renovables.
Entre los primeros se cuentan el suelo, las plantas, los animales, el agua y el aire. Como recursos no renovables, pueden señalarse principalmente los combustibles y los minerales. La protección de todos estos recursos resulta de la mayor importancia para el desarrollo de la sociedad.
Pero la actuación del hombre ha puesto en peligro los recursos renovables, y ha ocasionado que comiencen a agotarse los no renovables, aunque la atmósfera, las aguas y los suelos parecen tan vastos que resulta difícil creer que el comportamiento de los seres humanos pueda llegar a afectarlos.
Sin embargo, la población aumenta constantemente; cada vez hay más edificios, más vehículos, más industrias, más polvo, más desperdicios, más ruido y, en peligroso constraste para la supervivencia del hombre a largo plazo, cada vez hay menos campos, menos árboles, menos animales; cada vez es más difícil encontrar el agua necesaria, alimentos frescos, combustibles y minerales.
El interés por la protección del medio ambiente está centrado en la salud y el bienestar del hombre, el cual es el agente causante fundamental de la continua degradación del medio y, al mismo tiempo, la víctima principal.
Pero la adopción de una actitud consciente ante el medio que nos rodea, y del cual formamos parte indisoluble, depende en gran medida de la enseñanza y la educación de la niñez y la juventud. Por esta razón, corresponde a la pedagogía y a la escuela desempeñar un papel fundamental en este proceso.
Desde edades tempranas debe inculcarse al niño las primeras ideas sobre la conservación de la flora, la fauna y los demás componentes del medio ambiente. El maestro debe realizar su trabajo de manera que forme en los estudiantes, respeto, amor e interés por la conservación de todos los elementos que conforman el medio ambiente. En la escuela y en el hogar debe forjarse esta conciencia conservacionista del hombre del mañana.
El niño crece y se desarrolla bajo la influencia de un complejo proceso docente-educativo, en el que la escuela cumple un encargo social que tiene el objetivo de que el futuro ciudadano reciba enseñanza y educación, y se integre a la sociedad en que vive de una manera armónica, formado política e ideológicamente en correspondencia con los principios de nuestra sociedad. En este sentido hay que educar al niño para que ocupe plenamente el lugar que le corresponde en la naturaleza, como elemento componente de esta. Él debe comprender que es parte integrante del sistema ecológico y que, como tal, tiene deberes que cumplir.
Las plantas, los animales, el suelo, el agua y otros elementos, son indispensables para la vida del ser humano, por lo que resulta un deber ineludible para todos conservar estos recursos naturales básicos. La responsabilidad en la protección del medio ambiente y los recursos naturales y artificiales, es de todos.
La formación y el desarrollo de hábitos correctos en los estudiantes, en lo concerniente a la protección del medio ambiente en la escuela y sus alrededores, contribuyen a vincular la teoría con la práctica y a familiarizarlos con estas tareas y exigencias a escala local. Esto facilita que comprendan la importancia de la protección del medio ambiente y sus distintos factores, a nivel regional y nacional, y cómo una sociedad puede planificar y controlar la influencia del medio ambiente en beneficio de la colectividad.
Nota: Esta sección se encuentra en su forma original en la dirección
http://www.unescoeh.org/unescoeh/manual/html/port ada.html
Temas tratados
Fundamentos de la E.A.
La Biodiversidad
La Atmósfera
Agua dulce
Mares y Océanos
La Energía
Los Bosques
Las Ciudades
Espacios Naturales Protegidos
La Población
Fundamentos de la Educación Ambiental
Autor: José Félix Martínez Huerta
La crisis ambiental
Desde siempre la especie humana ha interaccionado con el medio y lo ha modificado, los problemas ambientales no son nuevos. Sin embargo, lo que hace especialmente preocupante la situación actual es la aceleración de esas modificaciones, su carácter masivo y la universalidad de sus consecuencias.
Los problemas ambientales ya no aparecen como independientes unos de otros sino que constituyen elementos que se relacionan entre sí configurando una realidad diferente a la simple acumulación de todos ellos. Por ello, hoy en día podemos hablar de algo más que de simples problemas ambientales, nos enfrentamos a una auténtica crisis ambiental y la gravedad de la crisis se manifiesta en su carácter global.
Sin embargo, no podemos limitarnos a percibir esta crisis como conflicto en el que determinados planteamientos sobre el mundo y sobre la vida resultan inadecuados. Si somos conscientes de que sólo en un ambiente de crisis se consideran y se desarrollan soluciones innovadoras, parece claro que tenemos ante nosotros el desafío de encontrar en la crisis una ocasión para "reinventar" de forma creativa nuestra manera de entender y relacionarnos con el mundo.
Pero estas soluciones no pueden ser solamente tecnológicas, el desafío ambiental supone un reto a los valores de la sociedad contemporánea ya que esos valores, que sustentan las decisiones humanas, están en la raíz de la crisis ambiental. En este contexto, la educación ambiental tiene un importante papel que jugar a la hora de afrontar este desafío, promoviendo un "aprendizaje innovador" caracterizado por la anticipación y la participación que permita no sólo comprender, sino también implicarse en aquello que queremos entender.
La Educación Ambiental:
una respuesta a la crisis ambiental
Desde los años sesenta, cuando se cuestionó el modelo de crecimiento establecido y se denunció el impacto que sobre el medio ambiente producía, los diagnósticos realizados sobre la crisis ambiental han sido numerosos. Poco a poco, el ser humano empieza a realizar una nueva lectura del medio en el que está inmerso y una nueva cosmovisión, una nueva percepción de la relación ser humano-sociedad-medio, va abriéndose paso.
En no pocos de los informes y manifiestos que van apareciendo a lo largo de estos años se plantea la necesidad de adoptar medidas educativas (entre otras) para frenar el creciente deterioro del planeta.
Las relaciones entre educación y medio ambiente no son nuevas, sin embargo, la novedad que aporta la educación ambiental es que el medio ambiente, además de medio educativo, contenido a estudiar o recurso didáctico, aparece con entidad suficiente como para constituírse en finalidad y objeto de la educación.
De esta forma, aunque sus raíces son antiguas, la educación ambiental, como la entendemos hoy en día, es un concepto relativamente nuevo que pasa a un primer plano a finales de los años sesenta.
Estos planteamientos alcanzan rápidamente un reconocimiento institucional. Así por ejemplo, en el ámbito internacional, ha sido la Organización de las Naciones Unidas, a través de sus organismos (UNESCO y PNUMA fundamentalmente), la principal impulsora de estudios y programas relativos a la educación ambiental. Sin embargo, no podemos reducir este proceso de desarrollo a su vertiente institucional. Es preciso reconocer el esfuerzo de innumerables entidades, organizaciones de carácter no gubernamental y educadores que han contribuido, a veces de forma anónima, no sólo a la conceptualización de la educación ambiental sino, sobre todo, a su puesta en práctica.
Educación y gestión ambiental
Previamente ha quedado planteado el carácter estratégico que la educación ambiental tiene en el proceso hacia el desarrollo sostenible. Sin embargo, es evidente que la acción educativa, por sí sola, no es suficiente para responder al reto ambiental. "Para contribuir con eficacia a mejorar el medio ambiente, la acción de la educación debe vincularse con la legislación, las políticas, las medidas de control y las decisiones que los gobiernos adopten en relación al medio ambiente humano". (UNESCO).
La educación es, a la vez, producto social e instrumento de transformación de la sociedad donde se inserta. Por lo tanto, los sistemas educativos son al mismo tiempo agente y resultado de los procesos de cambio social. Ahora bien, si el resto de los agentes sociales no actúa en la dirección del cambio, es muy improbable que el sistema educativo transforme el complejo entramado en el que se asientan las estructuras socioeconómicas, las relaciones de producción e intercambio, las pautas de consumo y, en definitiva, el modelo de desarrollo establecido.
Esto implica la necesidad de incluir los programas de educación ambiental en la planificación y en las políticas generales, elaboradas a través de la efectiva participación social. Demasiadas veces se cae en la tentación de realizar acciones atractivas, con una vistosa puesta en escena y grandes movimientos de masas, que no comprometen demasiado ni cuestionan la gestión que se realiza. La educación ambiental debe integrarse con la gestión ("la mejor educación es una buena gestión") y no ser utilizada como justificación ante las posibles deficiencias de ésta.
El reto que tenemos planteado hoy en día es el de favorecer la "transición" hacia la sostenibilidad y la equidad, siendo conscientes de que esta transición requiere profundos cambios económicos, tecnológicos, sociales, políticos, además de educativos. Así pues, aun reconociendo las enormes potencialidades de la Educación Ambiental, no podemos convertirla en una falsa tabla de salvación.
Fundamentos de la Educación Ambiental
2da. Parte
Autor: José Félix Martínez Huerta
Evolución del Concepto de
Educación Ambiental
Conviene recordar que el concepto de educación ambiental no es estático, evoluciona de forma paralela a como lo hace la idea de medio ambiente y la percepción que de él se tiene. Tradicionalmente se trabajaban los aspectos físico-naturales del medio desde planteamientos próximos a las ciencias de la naturaleza. Posteriormente se planteó la necesidad de contemplar de forma explícita el medio ambiente en los procesos educativos, pero la atención se centró en cuestiones como la conservación de los recursos naturales, la protección de la fauna y flora, etc.
Actualmente sabemos que aunque los elementos físico naturales constituyen la base de nuestro medio, las dimensiones socioculturales, políticas y económicas son fundamentales para entender las relaciones que la humanidad establece con su medio y para gestionar mejor los recursos naturales. También somos conscientes de la interdependencia existente entre medio ambiente, desarrollo y educación. Precisamente esa consciencia nos conduce a reclamar la reorientación de la educación ambiental de modo que, además de preocuparnos por el uso racional de los recursos, debemos ocuparnos del reparto de esos recursos y modificar los modelos de desarrollo que orientan su utilización.
La educación ambiental, según su concepción actual, no representa una respuesta coyuntural sino que supera la perspectiva tecnológica, que sin duda tiene, para constituirse en elemento esencial de una educación global y permanente que aporta un nuevo paradigma educativo y supone una profunda innovación cultural.
Algunos hitos en el desarrollo
de la Educación Ambiental
• Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano. Estocolmo. 1972. La Comunidad Internacional reconoce como indispensable una labor de educación en cuestiones ambientales y recomienda desarrollar un programa de educación ambiental de carácter interdisciplinar.
• Seminario Internacional de Educación Ambiental. Belgrado. 1975. Se establecen las metas y los objetivos de la educación ambiental así como una serie de recomendaciones sobre diversos aspectos relativos a su desarrollo.
• Conferencia Intergubernamental sobre Educación Ambiental. Tbilisi. 1977. Se definen la naturaleza, y los principios pedagógicos de la educación ambiental, así como las grandes orientaciones que deben regir su desarrollo en el ámbito nacional e internacional.
• Congreso Internacional sobre Educación y Formación relativas al Medio Ambiente. Moscú. 1987. Se ponen en clave de acción las orientaciones anteriores y se aprueba la Estrategia Internacional de Acción en materia de Educación y Formación Ambiental para el decenio de 1990.
• Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y Desarrollo. Río de Janeiro. 1992. Se plantea la reorientación de la educación ambiental hacia el desarrollo sostenible y se pone de relieve el carácter fundamental que la relación desarrollo-medio ambiente tiene para la educación ambiental. Es preciso remarcar que, paralelamente a la Conferencia oficial, se desarrolló el Foro Internacional de ONG y Movimientos Sociales, donde la sociedad civil manifestó su percepción y sus planteamientos sobre el reto que tiene ante sí la educación ambiental actualmente.
• Conferencia Internacional sobre Medio Ambiente y Sociedad: Educación y Conciencia Pública para la Sostenibilidad. Salónica. 1997. Clarificación del concepto y de los mensajes claves de la educación para la sostenibilidad e inicio de un inventario de buenas prácticas de cara a elaborar un programa de trabajo sobre educación, conciencia y formación.
Ver también Breve Historia de la E.A.
La Educación Ambiental, más que limitarse a un aspecto concreto del proceso educativo, debe convertirse en una base privilegiada para elaborar un nuevo estilo de vida
Participación en la resolución de problemas
Uno de los principios básicos que debe regir nuestra labor educativa es la de adoptar un enfoque orientado a la solución de los problemas. No podemos olvidar que de poco sirve la educación ambiental que propugnamos si no desemboca en la acción, en la participación para buscar y aplicar soluciones a los problemas ambientales. Efectivamente, entre los objetivos de la educación ambiental, el de participación es el que debe orientar todo el proceso.
En muchas ocasiones, esperamos lograr la sensibilización trabajando más en el reconocimiento de los problemas que en su solución. Confiamos, asimismo, en que esta sensibilización conduzca directamente a una acción responsable. Debemos ser conscientes, sin embargo, de que el conocimiento, incluso las actitudes favorables, son necesarias pero no suficientes para conseguir un comportamiento adecuado. Conviene mantener, por lo tanto, cierta cautela y no suponer que la mera toma de conciencia lleva asociada automáticamente la adopción de comportamientos y hábitos correctos. En palabras de Gowin, "para educar verdaderamente acerca del medio ambiente se necesita más que conocer sólo los hechos, se requiere una interacción entre pensar, sentir y actuar". Esto exige entrenamiento, definir objetivos y planificar actividades específicas para trabajar las actitudes y los comportamientos. Supone asimismo pasar del análisis de los problemas a la acción, aprender implicándose en los problemas reales y participando en actividades de protección y mejora del medio.
Esta participación, además de ser beneficiosa, tiene una gran fuerza educativa, por lo que es un referente inestimable a la hora de plantear el diseño y la aplicación de los programas de educación ambiental.
Objetivos de la Educación Ambiental
Conciencia. Ayudar a las personas y a los grupos sociales a que adquieran mayor sensibilidad y conciencia del medio ambiente en general y de los problemas conexos.
Conocimientos. Ayudar a las personas y a los grupos sociales a adquirir una comprensión básica del medio ambiente en su totalidad, de los problemas conexos y de la presencia y función de la humanidad en él, lo que entraña una responsabilidad crítica.
Actitudes. Ayudar a las personas y a los grupos sociales a adquirir valores sociales y un profundo interés por el medio ambiente que los impulse a participar activamente en su protección y mejoramiento.
Aptitudes. Ayudar a las personas y a los grupos sociales a adquirir las aptitudes necesarias para resolver los problema ambientales.
Capacidad de evaluación. Ayudar a las personas y a los grupos sociales a adquirir las aptitudes necesarias para resolver los problema ambientales.
Participación. Ayudar a las personas y a los grupos sociales a que desarrollen su sentido de responsabilidad y a que tomen conciencia de la urgente necesidad de prestar atención a los problemas del medio ambiente, para asegurar que se adopten medidas adecuadas al respecto.
Definidos en el Seminario Internacional de Educación Ambiental de Belgrado. 1975
Fundamentos de la Educación Ambiental
Autor: José Félix Martínez Huerta
Bibliografía
• Educación ambiental en Euskadi. Situación y perspectivas. Martínez Huerta, J. F. (1996). Vitoria-Gasteiz: Gobierno Vasco.
• Río 92. Programa 21. Conferencia de las Naciones Unidas sobre el medio ambiente y desarrollo. Tomo 2. (1993). Madrid: Ministerio de Obras Públicas y Transportes.
• La educación ambiental. Bases éticas, conceptuales y metodológicas. Novo, M. (1995). Madrid: Universitas.
• La educación ambiental. Las grandes orientaciones de la Conferencia de Tbilisi. UNESCO. (1980). París: UNESCO.
• Conferencia Intergubernamental sobre Educación Ambiental. Tbilisi (URSS), Octubre de 1977. Informe final. UNESCO.
• Estrategia internacional de acción en materia de educación y formación ambientales para el decenio de 1990. UNESCO-PNUMA. (1988). Congreso sobre educación y formación ambiental. Moscú 1987. Nairobi/París. UNESCO-PNUMA.
• Tendencias de la Educación Ambiental. VVAA.(1979). París: UNESCO.
• Aprender para el siglo XXI: educación ambiental. VII Semana Monográfica. VVAA.(1992). Madrid: Fundación Santillana.
• Construyendo el futuro. Foro Internacional de ONG y Movimientos Sociales. Tratados alternativos de Río92. (1994). Madrid: Ministerio de Obras Públicas, Transportes y Medio Ambiente.
La Biodiversidad
Autor: Francisco Heras Hernández
La diversidad de la vida
La vida en la tierra muestra una diversidad que parece no encontrar límites. Los seres vivos han conquistado medios tan diferentes como los océanos y el aire; se han asentado en las cálidas y húmedas franjas tropicales, y también en las frías y áridas zonas polares. Para resolver los retos de la locomoción, la alimentación, la comunicación o la reproducción han desplegado una apabullante variedad de soluciones. La diversidad de la vida, gestada a lo largo de 4,000 millones de años, es el gran tesoro del planeta Tierra.
Niveles de diversidad
Un análisis atento de la biodiversidad nos revela que ésta se manifiesta en distintos niveles, que se corresponden con distintas escalas a las que se manifiesta el fenómeno de la vida.
Nivel específico. La gran variedad de especies que pueblan la tierra constituye la manifestación más espectacular de la diversidad biológica. Las enciclopedias de animales y plantas contienen un muestrario sorprendente. Y tan sólo se trata de una pequeña parte de la abultada relación de especies descrita por los científicos, que ronda el millón. Éstas, a su vez, parecen ser sólo una porción del total existente, ya que se calcula que quedan millones de formas de vida sin describir.
Nivel genético. La mayoría de las especies que conocemos cuentan con individuos que son, en alguna medida, diferentes. Estas diferencias son, en parte, el reflejo de una diversidad en el código genético que posee cada individuo.
Nivel ecológico. Los seres vivos han desarrollado relaciones características con otros seres vivos y con el medio físico en el que se desenvuelven. Una vez más, la vida ha desarrollado una gran variedad de soluciones en este nuevo nivel de análisis. Baste pensar en la tundra, la taiga, los bosques templados, las praderas, los arrecifes de coral, las sabanas o las selvas, que a su vez cuentan con un montón de variantes locales características.
La pérdida de diversidad
A lo largo de la historia de la vida se ha sucedido la aparición de nuevas especies mientras que otras se han extinguido ante la llegada de cambios que les resultaban desfavorables. En este continuo trasiego de formas de vida por el escenario terrestre, la diversidad biológica ha ido ampliándose, aunque sufriendo estancamientos, e incluso retrocesos temporales en épocas especialmente desfavorables.
En los últimos 10,000 años la diversidad animal y vegetal que hoy nos maravilla, fruto de una historia de miles de millones de años de evolución, está sufriendo un retroceso devastador debido a la actividad humana. El ritmo de extinción de las especies se ha acelerado drásticamente, calculándose que en la actualidad es por los menos 400 veces mayor que el que existía antes de la aparición del ser humano. En opinión del científico E.O. Wilson, se trata del proceso principal de transformación ambiental, ya que el cambio producido cuando desaparece una especie o una variedad es totalmente irreversible.
La destrucción de los hábitats naturales
La destrucción de los hábitats naturales es una de las principales causas de pérdida de biodiversidad en el mundo. Los bosques tropicales, sin duda los principales almacenes de biodiversidad del planeta, están desapareciendo a un ritmo vertiginoso. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), entre 1980 y 1990 su extensión se ha reducido a una media de 15.4 millones de Has. al año.
La deforestación de las áreas tropicales es, en gran medida, responsabilidad de los países desarrollados, ya que son éstos los principales consumidores de las maderas extraídas de estas zonas.
Fragmentación
Campos de cultivo, áreas urbanas, carreteras y autopistas constituyen barreras infranqueables para numerosas especies. Para estos seres vivos, su hábitat natural ha pasado de ocupar extensas áreas ininterrumpidas a quedar dividido en fragmentos aislados de menor extensión. Es el efecto conocido como fragmentación de los hábitats, responsable de la extinción local de numerosas especies. Cuando un cierto número de individuos de una especie queda confinado en una pequeña porción de territorio, el peligro de extinción es mucho mayor, ya que el tamaño de la población es pequeño y es más probable que una perturbación dé al traste con la viabilidad del grupo.
Campos sin vida
Algunos paisajes rurales tradicionales han sabido combinar de forma admirable la producción con la conservación de la vida silvestre. La aparición de la moderna agricultura industrial, basada en la especialización y el uso masivo de fertilizantes y pesticidas produce una brusca disminución de especies. En los países más intensamente explotados por estas nuevas formas de agricultura industrial se ha acuñado el término de desierto verde, para referirse a estos nuevos paisajes rurales, muy pobres en vida silvestre.
Razones para conservar
Apariencias que engañan
En las modernas ciudades del primer mundo, tan ajenas a los ritmos naturales, los ciudadanos tienen a menudo la sensación de haberse "liberado" de nuestra ancestral dependencia de la vida silvestre. Pero se trata tan sólo de un espejismo: en realidad, cada día, sin saberlo, utilizamos cientos de productos que deben su origen a las plantas y los animales silvestres. He aquí algunos ejemplos:
El pan que comemos cada día. Las producciones de trigo o maíz se mantienen gracias a cruzamientos frecuentes de las razas comerciales con sus parientes silvestres. En definitiva, podemos disfrutar de nuestro pan de cada día gracias a la variabilidad genética que queda en los parientes silvestres de las plantas cultivadas.
Medicinas. Cuando el médico nos receta un medicamento existe un 50 de posibilidades de que esa medicina deba su origen a un ser vivo silvestre.
Modelos. Las especies silvestres no sólo nos proporcionan materias primas, sino también modelos que inspiran a los investigadores en el diseño de medicinas sintéticas o productos industriales. Por ejemplo, los científicos habrían tenido grandes dificultades para diseñar el caucho sintético si no hubieran tenido un esquema que copiar en la estructura molecular del caucho natural.
Para que la vida siga
Paradógicamente es la vida la que mantiene las condiciones necesarias para que la vida siga. Los seres vivos participan en los grandes ciclos terrestres (ciclo del carbono, ciclo del nitrógeno) tan esenciales para los seres vivos. La propia composición de la atmósfera terrestre está regulada por la vida Es un círculo vicioso lleno de sentido.
Ética
Los argumentos de tipo ético para la conservación de la biodiversidad podrían resumirse en estos dos interrogantes: ¿Tenemos derecho a hurtar ese patrimonio magnífico que es la biodiversidad a las generaciones que vienen detrás de nosotros? ¿Tenemos derecho a eliminar a los seres vivos que comparten con nosotros esta "casa común" que es el planeta Tierra?
Estética
La diversidad de la vida no sólo es fuente de beneficio material sino también de bienestar espiritual. Para muchos la biodiversidad es sinónimo de belleza y de inspiración y su contemplación o estudio resulta una actividad enormemente gratificante.
La diversidad de la vida, gestada a lo largo de 4,000 millones de años, es el gran tesoro del planeta
La Biodiversidad
2da. Parte
Autor: Francisco Heras Hernández
Ideas para trabajar a favor de la Biodiversidad
(Experiencias y propuestas)
Valorar la diversidad en nuestra vida cotidiana
En un montón de aspectos que tienen que ver con nuestra vida cotidiana, la diversidad es sinónimo de posibilidad de elección, de variedad de estímulos; la antítesis de la monotonía.
Pensemos en lo que significa para nosotros la diversidad en la música, en el arte, en la gastronomía, en la literatura, en el deporte, en la moda. ¿Cómo sería nuestra vida si no hubiera variedad de estilos, de posibilidades?
La biodiversidad también significa para las sociedades humanas capacidad de elección, posibilidad de desarrollo, calidad de vida. Podemos hacer el ejercicio de analizar elementos de nuestra vida cotidiana y su relación con la biodiversidad. Sigamos la pista de los productos que encontramos en nuestra cocina o en nuestra mesa y, en un trabajo digno de un gran detective, busquemos sus relaciones (que las hay) con el mundo silvestre. Valorar el papel de la biodiversidad en nuestra vida cotidiana y descubrírselo a los que tenemos cerca, puede ser una buena forma de empezar.
Sobre la ética de la conservación de las especies
La lectura de algún texto conservacionista puede proporcionar una buena ocasión para el debate y la reflexión sobre la dimensión ética de la conservación de la biodiversidad.
Proyectos de acción a favor de la biodiversidad
¿Cómo podemos trabajar en favor de la biodiversidad? Para empezar, resulta conveniente realizar un análisis previo de nuestras posibilidades y opciones como grupo. Podemos plantear el proceso en la línea metodológica de los procedimientos de resolución de problemas:
• Análisis del problema de la pérdida de la biodiversidad en un ámbito o escala que nos sea asequible
• Búsqueda de posibles alternativas para incidir de forma positiva
• Diseño de un plan de acción
• Intervención
• Valoración de los resultados
He aquí algunas posibles líneas de intervención.
Abrir espacios para la vida silvestre en nuestro entorno más cercano
Nuestro entorno más cercano, el barrio, pueblo o ciudad en que vivimos, no debe convertirse en un desierto de cemento. Con algo de imaginación y trabajo, podemos proporcionar interesantes oportunidades para la vida silvestre muy cerca de nosotros. Podemos construir nidos o comederos para pájaros, plantar especies que atraigan mariposas a nuestros jardines, limpiar o restaurar una pequeña charca, plantar setos vivos en zonas de linde entre parcelas, Las posibilidades son muchas y podemos orientarnos utilizando alguno de los manuales publicados con recomendaciones prácticas
El consumo y la biodiversidad
Ya hemos señalado que es muy lejos de nuestros espacios cotidianos, en las zonas tropicales, donde se están produciendo las más drásticas pérdidas de biodiversidad. Y que tenemos una responsabilidad en este proceso, a pesar de tratarse de escenarios lejanos. Por suerte, también tenemos posibilidades de influir positivamente, por ejemplo mediante nuestro comportamiento como consumidores.
Podemos evitar consumir determinados productos que están muy ligados a la destrucción de los bosques tropicales (ciertas maderas exóticas, obtenidas de forma destructiva, por ejemplo). Para utilizar esta herramienta del consumo responsable es necesario contar con una buena información sobre cuáles son los productos cuya adquisición resulta negativa.
Pero el "arma" del consumidor no sólo está en evitar comprar ciertos productos; también puede estar en la adquisición de otros. Diversas empresas y organizaciones traen productos de países del "sur" con la filosofía del Comercio Justo (pagando a los productores un precio digno por su trabajo y fomentando una producción que no destruya el medio ambiente). Entrar en contacto con organizaciones que promueven el comercio justo y difundir sus actividades, por ejemplo, organizando una feria de productos de comercio justo, puede ser una iniciativa muy positiva para evitar la miseria y la degradación ambiental (ambas se auto-refuerzan) en las zonas donde la biodiversidad es mayor en nuestro planeta.
Jardineros del paisaje
Tras una cuidadosa valoración de los espacios mejorables, podemos emprender un proyecto de estudio y restauración de un espacio local. Existen diversos manuales con recomendaciones útiles para acometer este tipo de trabajos.
Intervenir en un procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental
Muchas de las decisiones trascendentes para el futuro de la biodiversidad en nuestra ciudad o nuestra región afectan a muchos y, por tanto tienen un carácter colectivo.
Por ejemplo, proyectos como autopistas, repoblaciones forestales, grandes fábricas o canteras deben someterse , de acuerdo con la ley, a una evaluación de impacto ambiental, un procedimiento destinado a conocer la incidencia que pueden tener sobre el medio ambiente, antes de que se lleven a cabo, para poder, en su caso, descartarlos, o modificarlos y reducir al máximo sus efectos perjudiciales. El procedimiento conlleva la realización de un informe técnico y contempla la posibilidad de que cualquier ciudadano aporte información o su punto de vista sobre el tema en el período de "información pública". Desgraciadamente son aún muy pocos los ciudadanos que conocen el procedimiento y lo ejercitan.
Bibliografía
• Ideas para interpretar y mejorar nuestros paisajes. Benayas, J. y Heras, F. (1994). En J. Benayas (coord.) Viviendo el paisaje. Fundación Natwest. Madrid.
• Hacer para comprender. Clapham, V. (1987) Fichas de experimentos para la conservación. ADENA-WWF.
• Consejos y recomendaciones para reforestar con especies autóctonas. Siguero Llorente, P.L.(1991). Quercus nº 62 y 63
• Las evaluaciones de impacto ambiental. Viceconsejería de Medio Ambiente del Gobierno Vasco (1991). Servicio de Publicaciones del Gobierno Vasco.
• Biodiversidad. VVAA (1993). ICONA, 47 págs.
• La biodiversidad, amenazada. Wilson, E.O. (1988). Investigación y Ciencia, 158: 64-71
• A wealth of wild species. Myers, N. (1983). Westview Press. 273 págs.
La Atmósfera
Autores: Carmen Orozco Barrenetxea y Antonio Pérez Serrano
La biosfera es un sistema que engloba a todos los seres vivientes de nuestro planeta así como el aire, el agua y el suelo que constituyen su hábitat o lugar donde se desarrolla normalmente su ciclo vital. Para el mantenimiento de este ciclo vital es esencial que el equilibrio ecológico no se altere, lo que implica la necesidad de evitar acciones que puedan modificarlo de alguna manera o puedan introducir cambios en cualquiera de los agentes implicados en el mismo, uno de los cuales, de importancia extraordinaria, es sin ninguna duda la atmósfera.
¿Cuáles son los indicadores más importantes de la contaminación que sufre la atmósfera?
Responder a esta pregunta de forma exhaustiva nos exigiría un análisis pormenorizado de la cantidad y naturaleza de las especies existentes actualmente en la atmósfera terrestre. Analicemos únicamente tres hechos que son materia de preocupación por parte de la sociedad:
• El posible cambio climático ocasionado por el denominado "efecto invernadero" y la disminución de la capa de ozono de la estratosfera.
• El incremento de radiaciones de alta energía en la superficie de nuestro planeta como consecuencia también de esa destrucción del ozono estratosférico.
• El deterioro de los ecosistemas y los materiales terrestres ocasionado por la lluvia ácida.
Radiación solar incidente sobre la tierra - Reemisión de radiación de la tierra a la atmósfera
La radiación que, proveniente del sol, alcanza la atmósfera terrestre corresponde fundamentalmente a las zonas del ultravioleta, visible e infrarrojo (UV, VIS e IR). Las radiaciones de la zona del UV son muy energéticas y por tanto capaces de producir alteraciones en las sustancias; la mayor parte de ellas son detenidas en las capas más externas de la atmósfera terrestre, ionosfera y mesosfera; las que consiguen atravesar estas capas son frenadas por el ozono (O3) presente en la estratosfera. Las radiaciones de IR son también absorbidas por algunos de los componentes de la atmósfera como el dióxido de carbono (CO2), el vapor de agua y el monóxido de dinitrógeno (N2O). El resultado de todo ello es que a la superficie de nuestro planeta la radiación que llega es, esencialmente, de la zona del visible. Esta radiación es absorbida por la tierra salvo una pequeña parte que es reflejada, acumulándose en forma de calor, y por la noche es reemitida al espacio. Sin embargo, hay una diferencia muy importante entre esta radiación y la que provenía del sol: la radiación que emite la superficie terrestre pertenece en su mayor parte a la zona del infrarrojo, es decir, es una radiación eminentemente térmica. Sólo una pequeña parte de la misma es capaz de atravesar la troposfera pues la mayor parte es absorbida por los componentes naturales del aire que hemos señalado, quedando retenidas entre la tropopausa y la superficie de la tierra, lo que provoca un calentamiento de esta zona de la atmósfera.
Efecto Invernadero
El calentamiento que acabamos de mencionar se conoce con el nombre de "efecto invernadero natural" y gracias a él es posible la vida en nuestro planeta. Sin embargo, el espectro de absorción de los gases de efecto invernadero no es continuo, existen ciertas zonas en el mismo, denominadas ventanas, en las que la absorción es muy baja, por lo que permiten el paso de la radiación a través de ellas. Cualquier alteración de la atmósfera que contribuya a cerrar las ventanas mencionadas se traducirá en una mayor retención de radiación y, en última instancia, en un mayor calentamiento del aire de la troposfera. Este calentamiento adicional al efecto invernadero natural es lo que se denomina "efecto invernadero antropogénico" o, simplemente, "efecto invernadero" cuando estamos hablando del fenómeno que actualmente nos preocupa.
¿Cuáles son las causas que pueden contribuir a cerrar las "ventanas"?
Existen dos posibilidades:
• Aumento de la concentración de algunos gases, que son componentes naturales del aire, por emisiones antropogénicas de los mismos: CO2, CH4, y N2O responsables, respectivamente, de un 50, 18 y 6 del efecto invernadero.
• Emisión de gases que no forman parte de la composición del aire de forma natural. Es el caso de los clorofluorocarbonos y el ozono troposférico, considerados causantes del 17 y 9 del efecto invernadero.
Las actividades humanas que provocan el incremento de estos gases en la atmósfera son muchas pero podríamos resumirlas así:
• El aumento del consumo de carburantes fósiles, la deforestación, la obtención de importantes cantidades de cemento, conducen a un incremento de las emisiones de CO2.
• Los procesos de tratamiento de carburantes, fugas en explotaciones mineras, distribución de gas natural, cría de ganado y cultivos intensivos aumentan las emisiones de metano, (CH4).
• Los CFC´s se emplean en numerosas actividades, aunque su uso está disminuyendo.
• La concentración de ozono en la troposfera está aumentando debido a que las combustiones liberan a la atmósfera compuestos capaces de originarlo.
• Las emisiones de N2O aumentan debido al incremento del uso de abonos nitrogenados en la agricultura que al descomponerse generan este gas.
Relación entre el Aumento de Dióxido de Carbono
y la Temperatura a lo largo del Tiempo
Fuente: "El Clima" Investigación y Ciencia
¿Qué daños ocasiona el efecto invernadero?
Fundamentalmente un aumento de la temperatura media del planeta. Se acepta que, si el ritmo de incremento se mantiene, hacia finales del año 2100 el aumento oscilará entre 3,5 - 4,2 ºC. Esta variación de temperatura inducirá un cambio climático, entre cuyas principales consecuencias podríamos citar los siguientes fenómenos: habrá un régimen de tormentas más intenso, una distribución desigual de las precipitaciones, lo que originará fuertes sequías y desertización de unas zonas, mientras que en otras se producirán graves inundaciones, los bosques se desplazarán a latitudes mayores, los casquetes polares se fundirán en parte con la consiguiente elevación de los niveles del mar.
Nuestro estilo de vida influye en efectos
tan globales como el efecto invernadero, la lluvia ácida o el deterioro de la capa de ozono
La Atmósfera
2da. Parte
Autores: Carmen Orozco Barrenetxea y Antonio Pérez Serrano
El Deterioro de la Capa de Ozono
Causas y Efectos
La estratosfera tiene un contenido en ozono que oscila entre un mínimo de ~25 ppb y un máximo de ~190 ppb (partes por billón = cc/m3) a causa del equilibrio alcanzado entre los procesos de formación - destrucción de esta especie por acción de la radiación UV que llega a la misma.
Es un hecho constatado la disminución paulatina de estas concentraciones de ozono estratosféricas, hecho que es particularmente notable durante los meses de septiembre y octubre en las zonas polares, aunque también sobre otras regiones del mundo se viene observando el mismo problema.
¿Cuáles son las causas de esta disminución de ozono en la estratosfera?
Las investigaciones realizadas han conducido a establecer que son principalmente los clorofluorocarbonos [CFC´s], y, en menor medida, los óxidos de nitrógeno emitidos directamente en la estratosfera los causantes de este grave problema.
Debido a su gran estabilidad, los CFC´s son capaces de difundirse hasta la estratosfera donde, al verse sometidos a radiaciones más energéticas, liberan un átomo de cloro que es el que actúa como catalizador de la reacción de destrucción de ozono. De hecho, se estima que un solo átomo de cloro es capaz de destruir del orden de 100,000 moléculas de ozono. El porqué la tasa máxima de destrucción del ozono se observa en la Antártida durante la primavera austral se explica por el mecanismo a través del cual transcurre esta reacción. En la actualidad, aunque las emisiones de CFC´s han disminuído notablemente y experimentarán una reducción aún mayor en los próximos años por los acuerdos internacionales que acerca de ellos se han firmado, no podemos olvidar que existen ya en la atmósfera cantidades importantes de estos compuestos y que permanecerán en ella durante muchos años, por lo que el problema del deterioro de la capa de ozono continuará todavía en los próximos años.
¿Qué consecuencias podría tener la destrucción del ozono estratosférico?
Si la concentración de ozono en la estratosfera disminuye, llegarán hasta la superficie de nuestro planeta más radiaciones de la zona del UV. Estas radiaciones tienen un alto contenido energético, y por tanto una alta capacidad de destruir enlaces químicos, lo que en la práctica se traduce en una alteración de los compuestos, tanto de los que forman parte de los seres vivos como de materiales (especialmente los poliméricos). En resumen, se producirán alteraciones de todo tipo, biológicas, genéticas, de materiales.
Lluvia ácida: causas y efectos
Como consecuencia del arrastre de diversas sustancias, componentes naturales del aire, partículas sólidas, y debido fundamentalmente a la disolución del dióxido de carbono en el agua de lluvia, ésta tiene una ligera acidez que oscila entre valores de 5.5 - 5.7 unidades de pH.
Se ha medido el grado de acidez del agua de lluvia en zonas donde existía una elevada concentración de ciertos contaminantes y se ha visto que su pH es mucho más bajo de lo normal, de hecho algunas lluvias llegan a tener pH del orden de 4.2 - 4.3, lo que indica un grado de acidez muy alto, esto es lo que conocemos con el nombre de "lluvia ácida", denominación con la que se designa cualquier agua de lluvia de pH inferior al natural de 5.5.
¿Cuáles son las causas del incremento de acidez del agua de lluvia?
Son fáciles de resumir: el modo de vida que hemos desarrollado ha incrementado la emisión a la atmósfera de determinados gases que son capaces de experimentar una serie de reacciones químicas que los transforman en ácidos al disolverse en el agua de lluvia.
¿Cuáles son estos gases y qué actividades originan su emisión?
Principalmente son dos: el dióxido de azufre (SO2, se estima que contribuye en un 60 - 70) y los óxidos de nitrógeno (NOx, contribuyen en torno al 30); el porcentaje restante, en torno a un 6, sería responsabilidad de otras especies químicas.
¿Qué actividades humanas originan la emisión de estos gases?
Todos ellos son consecuencia de los procesos de combustión. Los óxidos de azufre se emiten al quemar combustibles de baja calidad, que contienen azufre, en general son carbones o fracciones pesadas del petróleo.
Los óxidos de nitrógeno se producen, en mayor o menor cantidad, en todas las reacciones de combustión por reacción del oxígeno y nitrógeno del aire a temperaturas elevadas.
Tengamos en cuenta que los procesos de combustión son unos de los que más habitualmente efectuamos, tanto a nivel doméstico (calefacciones), como a nivel industrial (obtención de energía eléctrica por vía térmica, combustiones en calderas) y que los medios de transporte, individuales y colectivos, incorporan motores en los que se queman combustibles de mejor o peor calidad.
¿Qué daños origina la lluvia ácida?
La lluvia ácida causa multitud de efectos nocivos tanto sobre los ecosistemas como sobre los materiales. Intentemos sintetizarlos:
• Aumentan la acidez de las aguas de ríos y lagos, lo que se traduce en importantes daños en la vida acuática, tanto piscícola como vegetal.
• Aumenta la acidez de los suelos, lo que se traduce en cambios en la composición de los mismos, produciéndose la lixiviación de nutrientes importantes para las plantas, tales como el calcio, y movilizándose metales tóxicos, tales como el cadmio, níquel, manganeso, plomo, mercurio, que de esta forma se introducen también en las corrientes de agua.
• La vegetación expuesta directamente a la lluvia ácida sufre no sólo las consecuencias del deterioro del suelo, sino también un daño directo que puede llegar a ocasionar incluso la muerte de muchas especies.
• El patrimonio construído con piedra caliza experimenta también muchos daños, pues la piedra sufre la siguiente reacción química, proceso conocido como mal de la piedra: CaCO3 (piedra caliza) + H2SO4 (lluvia ácida) ----> CaSO4 (yeso) + CO2 + H2O es decir, se transforma en yeso, y éste es disuelto por el agua con mucha mayor facilidad y además, al tener un volumen mayor, actúa como una cuña provocando el desmoronamiento de la piedra.
• Los materiales metálicos se corroen a mucha mayor velocidad.
Composición Química del aire
Gases en Vol. Tiempo de
Permanencia
Permanentes
Nitrógeno (N2) 78.08 10,000,000 años
Oxígeno (O2) 20.95 5 x 10,000 años
Argón (Ar) 0.93 -/-
Helio (He) 0.00052 100,000,000 años
Neón (Ne) 0.00018 -/-
Krypton (Kr) 0.0001 -/-
Xenon (Xe) 0.000008 -/-
Variables
Dióxido de Carbono (CO2) 0.03 15 años
Metano (CH4) 0.00015 5 años
Hidrógeno (H2) 0.00005 7 años
Monóxido Dinitrógeno (N2O) 0.00002 8 años
Ozono (O3) 0.000002 2 años
Muy Variables
Agua (H2O) entre 0.01 y 5 10 días
Monóxido de Carbono (CO) 0.00001 ½ año
Amoníaco (NH3) 0.0000006 7 días
Dióxido de Nitrógeno (NO2) 0.0000001 6 días
Dióxido de Azufre (SO2) 0.00000002 3 días
Sulfuro de Hidrógeno (H2S) 0.00000002 2 días
La Atmósfera
3ra. Parte
Autores: Carmen Orozco Barrenetxea y Antonio Pérez Serrano
Acciones positivas para evitar la contaminación
¿Qué podemos hacer?
Nuestro papel es múltiple pues, por un lado, somos ciudadanos capaces de plantear exigencias a la Administración, y por otro, somos generadores directos de contaminación y consumidores de bienes o servicios, por lo que deberemos desarrollar una actitud personal favorable al medio ambiente en todos estos campos.
En lo que respecta a nuestro comportamiento frente a la Administración debemos exigir medidas de política medioambiental encaminadas a lograr el desarrollo de una sociedad con un modo de vida cada vez más respetuoso con la naturaleza; así mismo es importante ejercer el derecho a la libertad de acceso a la información sobre medio ambiente y el derecho a intervenir en la evaluación del impacto ambiental de los grandes proyectos y a la comprobación del comportamiento de las grandes empresas (públicas y privadas) mediante el acceso a los inventarios de emisiones, vertidos y residuos y auditorías medioambientales.
En cuanto a nuestro comportamiento como consumidores, debemos tender a potenciar el consumo de artículos y servicios en cuya fabricación o generación se empleen técnicas respetuosas con el medio ambiente: es una manera muy eficaz de obligar a las empresas a incorporar en su producción tecnologías limpias.
Por último, en el campo de la actividad cotidiana, debemos tender a una menor generación de contaminantes, reduciendo y racionalizando:
• El consumo de energía y potenciando el empleo de energías limpias, hay muchas acciones individuales que pueden implicar una reducción del consumo energético: aislar las viviendas, no despilfarrar la luz, utilizar bombillas de bajo consumo, controlar el empleo de acondicionadores de aire y calefacciones,
• El uso de transportes con motores de combustión, en este sentido las opciones son múltiples: menor uso del vehículo, empleo de transporte público, transportes no contaminantes,
• El consumo de envases no reciclables, potenciando además la recogida selectiva de residuos y el reciclado de todo tipo de artículos, el consumo energético es menor al fabricar muchos productos como el papel, metales, etc a partir de los correspondientes materiales reciclados.
• El consumo en general, asumiendo la falsedad de la igualdad "calidad de vida = cantidad de consumo". Es necesario que incorporemos a nuestro pensamiento y código de comportamiento conceptos como el desarrollo sostenible; parámetros de medida de bienestar distintos de indicadores meramente económicos, que comprendamos que el mundo es único y que, no por tener el privilegio de habitar en una zona con un grado mayor o menor de desarrollo, tenemos derecho a despilfarrar recursos y materiales.
Todo ello nos llevará a reducir el consumo y a modificar nuestros parámetros de elección, prefiriendo artículos y servicios producidos por medio de técnicas respetuosas con el medio ambiente, con lo que disminuirá la cantidad de energía empleada y las empresas se verán obligadas a adoptar tecnologías limpias.
Podríamos terminar insistiendo en que nada de lo que hagamos es indiferente respecto al medio ambiente. Es preciso analizar nuestro comportamiento, nuestras costumbres, reflexionar acerca de ellas y potenciarlas si son respetuosas con el medio, por el contrario, tratar de cambiarlas si constituyen un atentado -aunque sea pequeño- respecto al mismo, es decir, podríamos hacernos una "auditoría medioambiental personal".
Problema de contaminación a escala local
Los habitantes, la naturaleza y el patrimonio que constituye una ciudad sufre, además de los tres grandes problemas de contaminación atmosférica mencionados, la acción de otros muchos contaminantes que habitualmente se emiten a la atmósfera al desarrollar actividades que resultan habituales en nuestro modo de vida. Sería de interés comentarlos, aunque sea brevemente, pues son sustancias que, cada vez con más frecuencia, figuran en las informaciones que, de manera habitual, se dan a conocer en las ciudades, mediante prensa, paneles anunciadores, para que sus habitantes tengan conocimiento de la calidad del aire que respiran.
• Monóxido de carbono (CO), producido por combustión incompleta de materiales carbonados. Altamente tóxico para el ser humano y animales en general.
• Dióxido de azufre (SO2), lo hemos mencionado al hablar de la lluvia ácida; además de ser una de sus causas, es un gas irritante que ocasiona efectos nocivos sobre la salud humana, materiales y plantas. Su efecto se acentúa en presencia de ciertas partículas.
• Hidrocarburos o Compuestos Orgánicos Volátiles, emitidos como consecuencia de la combustión incompleta de combustibles líquidos (transporte), incineración de residuos y procesos industriales. Poseen una toxicidad variable y están implicados en la formación de la neblina de contaminación ("smog fotoquímico o seco" de las grandes ciudades). Este smog es una mezcla muy compleja de compuestos de alto poder de oxidación que originan efectos muy nocivos sobre los seres vivos y algunos materiales.
• Oxidos de nitrógeno (NO y NO2), generados en los procesos de combustión. Tienen una toxicidad media, pero contribuyen también al smog fotoquímico y al fenómeno de lluvia ácida ya mencionado.
• Ozono, se refiere al generado en las capas bajas de la atmósfera y que forma parte de las neblinas de contaminación ya citadas. Es irritante y tóxico para el ser humano, también afecta de manera importante a materiales poliméricos al ser un fuerte oxidante.
• Partículas, son especies sólidas o líquidas en suspensión en el aire; su origen es muy diverso, originan efectos dañinos según tamaño y naturaleza, tanto sobre las personas y seres vivos, como sobre los materiales (por ejemplo, el plomo procedente de las gasolinas).
Bibliografía
• El Clima. AA.VV. (1991) Libros de Investigación y Ciencia. Ed. Prensa Científica. Barcelona.
• El Efecto Invernadero. Mundo Científico, nº 126. Julio - Agosto 1992.
• El Efecto Invernadero. El desastre de mañana, hoy. Jon Erickson. (1992) Serie MacGraw-Hill de Divulgación Científica. Ed. MacGraw-Hill. Madrid.
• Glosario de Contaminación del Aire. (Textos y Documentos) Secretaría General de Medio Ambiente. MOPT. Madrid, (1987)
• La Capa de Ozono. La Tierra en Peligro. Marshall Fischer. (1995). MacGraw-Hill de Divulgación Científica. Ed. MacGraw-Hill. Madrid.
• La Contaminación Atmosférica. Dereck Elsom. (1990). Ed. Cátedra. Madrid.
• Química Atmosférica. Origen y Efectos de la Contaminación. Xabier Doménech. (1995). Miragüano Ediciones. Madrid.
Agua Dulce
Autores: Carmelo Marcén, Javier Benayas y Francisco José Sanz
El recurso agua:
un bien preciado siempre
Hablar del agua es comentar una paradoja. Es el elemento más abundante de la Tierra y, a su vez, escasea en muchos lugares. Da la vida y, en ocasiones, la quita. Une y separa. No le concedemos valor y su falta paralizaría nuestra vida. No figura en las grandes cifras macroeconómicas y es el principal activo... A pesar de todo, cualquier cosa que tiene que ver con el agua ejerce una atracción irresistible. Los ríos, la expresión más recurrente del agua dulce, han tenido y tienen un papel esencial en la vida del globo. Han sido inspiradores de muchas obras de arte, motores de la civilización de los pueblos, dinamizadores de las economías,...
No debemos olvidar que el agua dulce potable supone solamente el 0.008 del agua terrestre, lo que hace que en ocasiones su uso plantee complejos problemas. Todos se podrían resumir en una frase: "existe un desajuste entre la demanda, en cantidad y en calidad, y las disponibilidades en un momento dado y en un lugar concreto".
Es de todos conocido que el agua dulce está distribuída de forma muy irregular en la superficie terrestre. Los grandes depósitos naturales se encuentran en los glaciares de Groenlandia y la Antártida y en los Lagos de América del Norte o de Rusia. Las zonas húmedas tropicales contienen porcentajes elevados del total de la reserva mundial. El resto de las zonas terrestres se abastece como puede ya que a la carencia de agua se une la estacionalidad de la escorrentía.
Los distintos pueblos, las diferentes civilizaciones, han dedicado múltiples esfuerzos a proveerse de agua en cantidad y calidad para su vida cotidiana y para sus economías. En ocasiones le dedican un esfuerzo personal diario como sucede en ciertos países en donde la sequía es endémica; en otros lugares han construído ingenios técnicos y mecánicos para recoger un recurso que siempre ha sido considerado imprescindible. El agua potable domiciliaria es una conquista reciente en muchos lugares. Hoy día nos parece un servicio irrenunciable pero, desgraciadamente, no lo es en muchos lugares del planeta. En las áreas urbanas del tercer mundo 170 millones de personas carecen de agua limpia para satisfacer sus mínimas necesidades: beber, cocinar o lavarse; en las áreas rurales de estos países el panorama es más sombrío ya que alcanza a casi 885 millones.
Pero no todos los recursos pueden ser utilizados en todo su potencial. Existe un límite al que progresivamente nos vamos acercando. La sucesiva construcción de diques y presas ocasiona múltiples afecciones y no garantiza, por sí sola, la satisfacción de las demandas futuras. Se habla de que globalmente hay un exceso de agua pero, debido a los límites operativos y a la contaminación, las cifras totales de este momento sólo se pueden llegar a duplicar y eso se supone que se puede alcanzar de aquí a unos 20 o 30 años. Urgen, por tanto, otras acciones correctoras de la desviación de los consumos.
El agua ejerce un papel importante
en la organización del espacio
Desde antiguo, los ejes fluviales han ofrecido a los grupos sociales unas condiciones apropiadas para el establecimiento de focos de civilización. Cualquier mapa histórico del paí o del mundo, de épocas pasadas o recientes, ilustra la potencialidad de los ejes fluviales. La agricultura hidráulica, la hidroelectricidad, la posibilidad de comunicaciones o de transporte han sido siempre opciones para el desarrollo en las diferentes culturas.
El papel fecundante de las vías de agua todavía es perceptible en la actualidad si atendemos a la localización de los mayores asentamientos urbanos e industriales. Sin caer en el determinismo del agua, pues los medios técnicos de transporte lo cuestionarían, el agua ha tenido y tiene un papel relevante en la organización del espacio. Los conflictos internacionales y las polémicas regionales por el uso del agua de cuencas compartidas evidencia el papel del agua como vertebrador del territorio.
Qué duda cabe que también ha originado constreñimientos al desarrollo, lo mismo en épocas antiguas que en la actualidad, ya que todos los problemas no se resuelven con la técnica, sobre todo los que afectan a la calidad de las aguas. Solamente por estos motivos habría que intentar desarrollar nuevas actitudes, hábitos diferentes de cara a preservar los ríos, los acuíferos y garantizar el futuro.
Algunas causas y ciertos efectos de
la contaminación de las aguas continentales
Los seres humanos se concentran en las proximidades de los cursos de agua y provocan que los sistemas de agua dulce sean los primeros hábitats en degradarse. Usan el agua, consumen sus especies animales, utilizan sus cauces para desplazarse y como colectores de sus vertidos.
Hay que considerar también que los ecosistemas de agua dulce son muy vulnerables. Por un lado los cauces soportan los flujos de materiales constantes y con cambios rápidos; por otro, los lagos y estanques tienen ciclos naturales muy lentos con lo que tardan mucho en expeler los agentes contaminantes.
No debe extrañarnos por tanto la afirmación de que la contaminación del agua es uno de los problemas más graves con los que se enfrenta la civilización actual. Lluvias ácidas, vertidos de aguas residuales, productos químicos agrícolas, metales pesados, etc. se incorporan al caudal de agua de los ríos. Este problema es particularmente grave en todos los países: en los industrializados por la cantidad y la diversidad de agentes contaminantes y en los países en desarrollo debido a la imposibilidad de hacer frente al coste económico que suponen las tecnologías para la depuración del agua y la regeneración de las aguas residuales. Por otra parte, muchos de estos contaminantes son difíciles de eliminar por los métodos convencionales de depuración. Su recuperación va a ser muy costosa.
El agua dulce no es solamente agua. La biodiversidad de ríos, lagos, torrentes y zonas húmedas es el conjunto de ecosistemas más amenazados de la Tierra. Casi el 20 de los peces de agua dulce han desaparecido o están en peligro de hacerlo. Esta cifra es mucho mayor en algunos países industrializados como sucede en Europa Oriental. Pero no son sólo los peces. Anfibios, moluscos y otras muchas especies peligran también aunque no se conoce suficientemente la biodiversidad de agua dulce.
Hablar del agua es comentar una paradoja.
Es el elemento más abundante de la tierra
y, a su vez, escasea en muchos lugares.
EL CICLO DEL AGUA
El concepto de ciclo indica claramente el carácter limitado de los recursos. Como puede observarse, la cantidad de agua existente en la Tierra siempre es la misma y se halla en constante movimiento debido a la acción de la energía solar y a la fuerza de la gravedad. De esta forma, se repite una y otra vez un proceso que llamamos "ciclo del agua".
La sobreexplotación de las aguas subterráneas
va en aumento
El uso del agua subterránea no es una moda de nuestros tiempos. Existen documentos históricos que hablan de las cualidades del agua de manantial. Pero el uso del agua subterránea se ha incrementado en todas partes a un ritmo vertiginoso desde la década de los 60.
La contaminación, o la falta, de las aguas superficiales ha motivado el empleo de aguas subterráneas. En principio podemos decir que abundan las aguas de este tipo.
Pensemos que de los 30,000 hm³/año de agua-recurso que existen en España, por ejemplo, casi 25,000 se emplean en agricultura con una superficie regada de más de 3,000,000 ha. De éstas, casi el 30 se riegan con aguas subterráneas. De los 4,500 hm³/año que se emplean para uso urbano e industrial casi 1,500 corresponden a aguas subterráneas. Ello supondría que del orden del 40 de la población se estaría abasteciendo con estas aguas y aproximadamente el 80 del total de los municipios. Estas cifras de utilización en España se ven ampliamente superadas en el resto de los países de la Unión Europea.
Estas actividades humanas y agrícolas principalmente están reduciendo considerablemente el nivel de reservas de aguas subterráneas. Sin embargo, el mayor problema de esta utilización es que ha originado un incremento considerable del contenido de compuestos nitrogenados en las aguas subterráneas, además de un aumento del contenido de Cl- en los acuíferos próximos a la costa como consecuencia de la entrada del agua del mar en éstos.
Los acuíferos se encuentran, de entrada, mejor protegidos frente a la contaminación que las aguas superficiales pero cuando ésa se produce suele ser irreversible en la mayoría de los casos. De ahí la urgencia de articular un sistema de protección que preserve los acuíferos de su pérdida irreparable.
Agua Dulce
2da. Parte
Autores: Carmelo Marcén, Javier Benayas y Francisco José Sanz
El consumo humano del agua
dibuja una situación compleja
El consumo del agua va creciendo en todas las culturas pero representa en cada una de ellas valores muy contrastados. Los consumos per cápita difieren notablemente tal como se puede apreciar en el cuadro sobre los Usos del Agua, pero esta cifra enmascara en cierta manera la verdad puesto que ha de ser analizada contrastándola con los diferentes usos del agua. En la tabla se puede apreciar también, es una tónica general en la mayor parte de los países que incluyen los informes internacionales, el elevado porcentaje que suponen los usos agrícolas de agua dulce; también hay que señalar que el porcentaje de usos con respecto a recursos hay que contemplarlo dentro de unas cifras globales de recursos anuales de agua internos renovables que no siempre son utilizables ni se cumplen debido a la irregularidad de los aportes. Con todo, constatamos que algunos países están explotando aguas fósiles en demasía frente a otros que apenas llegan a alcanzar porcentajes del 2 de los recursos anuales.
USOS DEL AGUA
Estados Unidos
Uso per cápita (m³/año): 1,868
Abastecimiento (): 13
Industria (): 45
Regadío (): 42
Usos/recursos (): 19 Bulgaria
Uso per cápita (m³/año): 1,545
Abastecimiento (): 3
Industria (): 76
Regadío (): 22
Usos/recursos (): 7 Japón
Uso per cápita (m³/año): 732
Abastecimiento (): 17
Industria (): 33
Regadío (): 50
Usos/recursos (): 16
España
Uso per cápita (m³/año): 1,188
Abastecimiento (): 12
Industria (): 26
Regadío (): 62
Usos/recursos (): 41 Egipto
Uso per cápita (m³/año): 1,028
Abastecimiento (): 7
Industria (): 5
Regadío (): 88
Usos/recursos (): 97 Madagascar
Uso per cápita (m³/año): 1,642
Abastecimiento (): 1
Industria (): 0
Regadío (): 99
Usos/recursos (): 41
FUENTE: World Resources Institute. 1996. Datos referidos a años entre 1987 y 1992.
Existe una convicción generalizada que habla de unos elevados consumos domiciliarios de agua potable en los países que disfrutan de una renta per cápita más elevada; dentro de estos países, los consumos urbanos duplicarían sin duda los consumos de los núcleos rurales. Los países en vías de desarrollo tendrían un menor consumo pero no siempre es así si nos atenemos a las cifras publicadas. En general tienen, aunque las comparaciones son difíciles de comprobar pues enmascaran situaciones de enormes diferencias, consumos del orden de la mitad o de la tercera parte. La internacionalización de la economía puede estar en el origen de los elevados consumos agrícolas de algunos como Madagascar, o la obsolescencia de la industria puede ser la causa de los elevados consumos de otros como Bulgaria. Sin embargo, estas cuestiones exigirían un análisis más detallado y manejar un número mayor de variables.
El papel de los Convenios y Tratados
para el uso del agua
El agua es un bien común. Esta afirmación es compartida por la mayoría de los ciudadanos y debe ser el punto de partida ante cualquier controversia acerca del agua.
Muchas de las cuencas hidrográficas importantes son compartidas por varios países. Los pactos que regulan la utilización conjunta de estos recursos superan la cifra de 2,000. Pero en muchas ocasiones las pretensiones de unos países, de unas regiones, originan conflictos con otras. La cuenca del Nilo, el sudoeste de Asia y Oriente Próximo evidencian con excesiva frecuencia esta problemática. El conflicto bélico de Oriente Medio tiene, además de otros muchos componentes, un claro enfrentamiento por la utilización del agua del Jordán. Algo parecido sucede con las aguas de los ríos Tigris y Éufrates que ocasionan disputas continuadas entre Turquía, Siria e Irak. Los códigos de derecho internacional establecen que ningún estado puede perjudicar a otros mediante el uso del recurso agua pero no existen mecanismos que permitan resolver las acciones opuestas.
Las directivas comunitarias que obligan al establecimiento de estaciones depuradoras de aguas residuales en localidades importantes van cumpliéndose poco a poco y están contribuyendo a que el panorama vaya adquiriendo tintes menos dramáticos. Sin embargo, queda todavía bastante camino por recorrer sobre todo en lo que se refiere al tipo de depuración realizada.
Los problemas a escala local
se viven más intensamente
Cada lugar, cada pueblo, experimenta la problemática del agua de manera diferente.
El abastecimiento de agua potable se identifica con desarrollo. Así lo entendía la campaña "Agua limpia y medidas sanitarias para todos en 1990" de la ONU dirigida a la mejora de las condiciones sanitarias en los países menos desarrollados. Sin embargo, parece que las condiciones, y estamos ya en los albores del año 2000, no han mejorado. Las cantidades presupuestarias que proyectó la Conferencia del Agua y del Medio Ambiente de Dublín superaban los 36,000 millones de dólares; demasiado dinero para el momento actual.
Mientras las soluciones llegan, la utilización del agua en mal estado sigue originando problemas. En los países desarrollados tienen una expresión casi cotidiana en los medios de comunicación; en los países no desarrollados se cobran vidas a diario. Resultaría difícil encontrar una solución mágica que procurase agua en cantidad y calidad suficiente para las demandas exigidas actualmente en todas las zonas del Planeta; es posible que incluso sea irrealizable.
Las demandas se incrementan, las calidades se deterioran y no existe una distribución equitativa entre las distintas zonas en cada momento. Descartada, por tanto, una solución global, se imponen una serie de acciones parciales destinadas a buscar la adecuación entre las demandas y las disponibilidades.
Todavía son posibles acciones positivas
para proteger el recurso agua
La escasez de agua suena a unos a realidad, a otros a exageración y para algunos es sólo el resultado de una mala gestión. Se argumenta que la evaluación de necesidades comporta un margen de imprecisión considerable por lo que es difícil prever el futuro, aunque también se dice que cualquier proyección tiene el valor de puesta en guardia. De cualquier manera, no es necesario esperar a que la escasez de agua global sea una realidad para experimentar los problemas que surgen cuando una sociedad sobrepasa sus límites hidrológicos pues sobran ejemplos de lo que ocurre en los sitios donde ya se han superado esos límites. Es preciso actuar ya de cara a realizar los ajustes necesarios para evitar problemas futuros.
A primera vista, en el conjunto global, quedan pocas dudas de que es necesaria una reconsideración de las tendencias actuales. Entre las medidas que se apuntan sobresalen dos: el ahorro de los recursos y el incremento de los recursos. Estas acciones, con ser necesarias, no son suficientes. Debemos consolidarlas pero hemos de intentar superarlas: hemos de configurar una nueva dialéctica que vaya desde la economía del agua a la cultura del agua para llevar a cabo una adecuada gestión del agua.
En primer lugar, hemos de recuperar el valor primitivo del agua, su valor social y personal. El agua, como antaño, sigue siendo un tesoro. Un tesoro dinámico que se acrecienta con una filosofía del uso en la que participa toda la sociedad. Una filosofía del uso que se fundamenta en dos pilares: el ahorro y la progresiva disminución de la contaminación. En fin, una sociedad que se implica también gestionando adecuadamente el recurso para repartirlo con parámetros de solidaridad.
Para reconstruir ese valor es necesario un debate social que estimule una nueva cultura de grupo basada en una información veraz, en un diálogo continuado que vaya más allá de las leyes; que despoje al agua de unas presiones demasiado mercantilistas que nos impiden comprender su relevancia social. Una cultura que contemple una alternativa olvidada como es el multiuso, uso selectivo del agua, antes que su utilización indiscriminada. Una cultura que sepa que reducir el desperdicio del presente es una de las más valiosas opciones de futuro.
Pero para ir construyendo progresivamente esa cultura debemos empezar cada uno de nosotros mismos reduciendo consumos, adoptando hábitos diferentes y participando en la gestión social integrada del agua. Una gestión social que demande una adecuada gestión administrativa por parte de los poderes públicos. Sólo de esta manera contribuiremos a mejorar el presente y empezaremos a construir el futuro.
Bibliografía
• Agua Dulce. Amigos de la Unesco y Centre Unesco de Catalunya. Rev. TODOS núm. 4, 1993, Amigos de la Unesco-País Vasco, Bilbao.
• Geografía de la utilización de las aguas continentales. Bethemon, Jacques (1980). Oikos-Tau.
• El agua en España. Instituto Tecnológico Geominero de España (1991), I.T.G.E.
• Mas allá de los límites del crecimiento. Meadows & Randers (1992) El País Aguilar.
• La Guía Global del Medio Ambiente. Xabier Doménech. (1995). Miragüano Ediciones. Madrid.
Mares y Océanos
Autor: Jordi Miralles
El desarrollo del litoral marino
Cuando hablamos del litoral y, en general, del mar debemos precisar a qué zona nos referimos. El mar lo podemos delimitar de acuerdo con las directrices jurídicas que tipifican la zona marítimo-terrestre (la playa), las aguas interiores, el mar territorial, la zona económica y plataforma continental y, a partir de las 200 millas mayoritariamente, las aguas internacionales. Pero también lo podemos definir por sus características biológicas y entonces distinguimos entre las zonas nerítica, pelágica y batial.
En realidad, sea cual sea el concepto, la problemática ecológica marina la sufren básicamente las llamadas aguas costeras, pues concentran la mayor parte de las actividades de tráfico marítimo, de extracción de recursos pesqueros y minerales, de actividades recreativas, de vertidos y eliminación de desechos, de conservación del medio y defensa del litoral y de urbanización de la costa.
Cada mar u océano tiene su particular situación ambiental en función de sus características geográficas y ecológicas, las actividades humanas que se dan en el litoral y de la economía de los países ribereños. El Mediterráneo, por ejemplo, funciona casi como un mar cerrado. Sin embargo, recibe grandes cantidades de agua dulce a través del Danubio y los ríos rusos que desembocan en el mar Negro. Del océano Atlántico, a través del estrecho de Gibraltar, recibe agua más salada. Con estas condiciones particulares, el agua del Mediterráneo se renueva con una frecuencia de unos 97 años. Esto nos indica que vive sus ciclos particulares. Junto con esta circulación específica del agua está la de los seres vivos que migran entre el Mediterráneo y el Atlántico y junto a ellos se modifican estacionalmente las relaciones autoecológicas entre los seres vivos que lo habitan.
La región occidental del mediterráneo cuenta con unos 250 millones de habitantes repartidos en un 70 en los países del norte y en un 30 en los del sur. El impacto que recibe de la población se concentra sobre unos 7.5 millones de Km² con densidades medias de entre 2 (como en Argelia) y 190 habitantes por km² (caso de Italia). La influencia sobre esta región marina nada tiene que ver con la del mar Báltico, por ejemplo.
En todo caso, aunque el mar y el océano se nos presentan como una realidad contigua a la tierra ésta no es sino una porción de un sistema global cuyos mecanismos y reacciones son de carácter planetario.
La polución marina
Las vías por las cuales llegan al mar los productos contaminantes son numerosas. Aunque sin duda, la lluvia es uno de los principales agentes de dispersión. La limpieza salvaje de los tanques en alta mar y las descargas involuntarias aportan el 45 de la contaminación difusa de hidrocarburos. Los accidentes, en concreto el naufragio de superpetroleros, a pesar de ser localmente muy graves no aportan más del 20 de la contaminación por hidrocarburos, el resto procede de las operaciones de carga y descarga en puertos marítimos.
También se dispone de datos sobre la liberación de sustancias tóxicas al mar provenientes de fenómenos naturales tales como movimientos sísmicos o afloramientos geológicos. El efecto de la acumulación de sustancias tóxicas en el agua marina se detecta por la presencia de éstas en la carne de los peces. En el Mediterráneo, por ejemplo, en atún rojo, especie migradora y pelágica, que por tanto esquiva las altas concentraciones costeras, se han hallado valores que superan los 500 µg/kg. de mercurio con una media de entre 3 y 3.5 veces superior a los valores hallados en el Atlántico. Entre 1987 y 1988 más de 700 delfines embarrancaron en las costas del mar del Norte y murieron más de 15,000 focas comunes. Todos estos mamíferos marinos tenían niveles de PCBs y otros pesticidas significativamente elevados.
Otro indicador de la contaminación marina litoral es la eutrofización o aumento de la concentración de materia orgánica disuelta aportada por las aguas residuales urbanas. Sólo la cuenca mediterránea, con 46,000 km. de costa, recibe 2,500,000 de m³ de aguas residuales. En verano, por ejemplo, el litoral español con 1,200 km. de costa concentra 35 millones de turistas. En condiciones particulares, tales como quietud de las aguas y temperaturas elevadas, la gran abundancia de nutrientes pueden propiciar casos graves de polución orgánica, que se manifiesta con explosiones de algas marinas que pueden alterar la calidad de las aguas litorales. Este sería el caso de las famosas mareas rojas de algas tóxicas que afectan periódicamente algunas zonas costeras. Las áreas de producción mejillonera pueden padecer verdaderas catástrofes económicas frente a esta forma de contaminación biológica.
La polución orgánica en las áreas litorales también afecta a la calidad sanitaria para el baño debido a la gran concentración de bacterias colifecales que pueden ser perjudiciales para la salud humana. Finalmente, el mar también se ha convertido en diluyente de elementos radioactivos procedentes de las fugas en centrales nucleares, de los ensayos con bombas atómicas o de la lluvia radioactiva. Aunque la mayor parte de la radioactividad es debida a causas naturales, al menos un 1 deriva de la acción humana.
La sobrepesca
La actividad de la pesca se puede dividir en tres grandes grupos: la de arrastre o captura de las especies que viven masivamente situadas en el fondo y sus inmediaciones; la pesca de círculo por la cual se capturan las especies que forman bancos cerca de la superficie en aguas litorales o a mar abierto; y la pesca artesanal que utiliza desde grandes artes como las almadrabas hasta las pequeñas nasas, o el palangre (con el cual se extraen las merluzas de gran tamaño).
El agotamiento de los recursos pesqueros en los principales caladeros mundiales se perfila como uno de los problemas más acuciantes que padecen mares y océanos. Los avances tecnológicos no sólo en los sistemas de detección de los bancos de peces, sino también de los barcos factoría que pueden faenar, manipular y almacenar ingentes cantidades de pescado antes de regresar a puerto, ha permitido un aumento espectacular de los índices de capturas en las últimas décadas. Sin embargo, en los últimos cinco años se ha podido percibir que la pesca se ha reducido en los principales caladeros del mundo.
El pescado y los productos alimentarios de origen marino constituyen el 16 de las proteínas animales que se consumen en el planeta. Las repercusiones económicas tanto para los pescadores como para muchos pueblos que tenían como principal fuente de proteínas el pescado son ya estremecedoras, aunque sólo represente un 1 de la economía mundial. Tal como apuntábamos, el declive de la pesca se debe sobre todo al espectacular crecimiento entre 1970 y 1990 de la flota global y, especialmente, a la tecnificación del sector.
Pero la sobrepesca no sólo tiene efectos directos sino también indirectos. Una de las pérdidas más importantes de especies es a través de lo que se denomina la morraja; es decir, el pez que se desestima por falta de interés comercial en una redada. Sin ir más lejos, para pescar 1 kg. de gamba se destruyen alrededor de 30 kg. de pescados diversos que se vierten como residuo. Otra causa indirecta de alteración de los ecosistemas marinos son las famosas redes de deriva en alta mar. Se trata de enormes artes que pueden tener varios kilómetros que atrapan fauna marina de forma no selectiva. En 1990 la Administración americana calculó que las redes de deriva para la pesca de atún y calamares habían apresado a unos 42 millones de aves pelágicas, mamíferos marinos, tortugas, tiburones, etc.
Para que la pesca pueda entrar en una vía de uso sostenible se deberá, como mínimo, reducir la captura en los principales caladeros para que se recuperen. Esto supondrá cuantiosas inversiones para reconvertir las flotas y los pescadores que existen en la actualidad. Este es el camino que han emprendido países como Islandia, Taiwan, Canadá o Estados Unidos.
Caladeros de la Flota Pesquera
En el mundo más de 200 millones de personas dependen de la pesca e industrias anexas como modo de subsistencia. Esta dependencia de nuestra sociedad con la pesca ha supuesto también conflictos diplomáticos diversos por el hecho de que muchos países han reclamado el límite de la jurisdicción de las aguas marinas a 200 millas. Actualmente, son unas 120 las naciones que las ostentan. Esto ha provocado que algunos países con una importante flota pesquera vieran amenazada su actividad. Por su parte, los países con caladeros importantes defienden su posesión. Este sería el caso de España que cuenta con una importante flota y Canadá en cuyas aguas se encuentran algunos de los caladeros más productivos. La llamada "guerra del fletán" fue una acción defensiva canadiense para frenar el agotamiento de los recursos pesqueros de sus aguas territoriales.
Mares y Océanos
2da. Parte
Autor: Jordi Miralles
La amenaza de las bioinvasiones
Antaño, hace unos 2,500 millones de años, el mar sirvió de caldo de cultivo para el desarrollo de la vida en la Tierra. Gracias a algas capaces de desprender oxígeno, que saturaron primero el agua marina y después la atmósfera, se formó la capa de ozono hace unos 600 millones de años. Merced a la protección del ozono estratosférico contra la radiación, la vida pudo asentarse en la tierra firme protegida de los letales rayos ultravioletas que el ozono absorbía. Durante milenios las comunidades de organismos marinos siguieron evolucionando según las leyes de la naturaleza. Actualmente, la actividad humana ya ha sido capaz de modificar este ecosistema. Las consecuencias de estas variaciones en el ecosistema marino debido a la introducción de organismos alóctonos son imprevisibles, especialmente a escala local que es donde con mayor virulencia pueden manifestarse.
Uno de los agentes implicados en el fomento de las invasiones en los ecosistemas marinos es el transporte internacional de gran tonelaje puesto que los barcos llevan un lastre con agua marina que toman en un puerto y liberan en otro que puede estar en las antípodas del lugar de origen. Entre las principales flotas del mundo hay más de 30,000 barcos mercantes cuya capacidad de lastre es de 2,250 millones de litros. Comunidades enteras de plancton, crustáceos, peces y otros organismos que viven en los sedimentos se convierten en polizones al ser succionados para llenar los tanques de lastre. Por ejemplo, en una bahía en el estado americano de Oregón fueron detectados 367 organismos marinos de la fauna japonesa cuatro años después de que unos barcos procedentes de este país soltaran el agua de lastre en la misma. Entre las bioinvasiones provocadas por el agua de lastre podemos citar la de ctenóforos en el mar Negro, las floraciones de dinoflagelados en la costa australiana o los mejillones zebra en los Grandes Lagos americanos.
Áreas singulares amenazadas en el litoral
Las praderas de posidonia
Una de las comunidades vivas más interesantes del litoral son las praderas de Posidonia oceanica. Se trata de una planta superior, no de un alga, que habita agrupándose en extensas formaciones vegetales como si de un bosque se tratara. Viven frente a la costa sobre fondos arenosos entre 0 y 25 m hasta un máximo de 40 m de profundidad. Sólo en el litoral mediterráneo ibérico se calcula una extensión de praderas marinas de unos 3,551 Km². Sin embargo, en las últimas décadas, estas comunidades marinas han sufrido los efectos de la contaminación orgánica, térmica y agraria, así como la de las extracciones pesqueras con cercos de fondo, arrastre o el marisqueo con gánguil. Igualmente, han incidido negativamente sobre las posidonias la hiperfrecuentación del litoral (fondeo de embarcaciones deportivas, instalaciones náuticas, construcción de puertos deportivos, regeneración de playas, etc). Entre las principales causas de su regresión se constata la eutrofizacion de las aguas costeras así como la degradación del litoral marino.
Los arrecifes coralinos
Los arrecifes coralinos conforman el ecosistema marino con mayor diversidad y fueron, sin duda, el crisol del nacimiento de la vida en nuestro planeta. No ocupan más del 0.17 de la superficie marina pero constituyen el hábitat de un 25 de las especies marinas. De ahí que les valga el apodo de "selvas tropicales marinas". Al igual que las selvas tropicales los arrecifes coralinos son auténticos reservorios de sustancias de gran interés para la ciencia médica. Para los 109 países que albergan los más de 100,000 km². de arrecifes coralinos estos constituyen una riqueza económica de primer orden puesto que el nivel de producción pesquera es entre 10 y 100 veces superior al del mar abierto. Los pescadores que faenan de forma artesanal en los arrecifes coralinos proporcionan alrededor de un 25 del pescado capturado en los países en vías de desarrollo.
La principal preocupación por la conservación de los arrecifes coralinos proviene de las observaciones científicas de su desaparición alarmante. Las causas principales son la contaminación y probablemente el cambio climático.
Los manglares
El manglar es un ecosistema cuya estructura viene dada por el árbol del mangle, cuya característica biológica es la de soportar cambios constantes de salinidad, altas temperaturas y escasez de oxígeno. El manglar se distribuye por las costas tropicales y subtropicales, en áreas protegidas de los vientos dominantes y aguas poco profundas tales como bahías, lagunas litorales, deltas fluviales, etc. El ecosistema del manglar destaca por su elevada biodiversidad. En sus aguas se reproducen y viven gran multitud de peces, langostinos y una gran variedad de mariscos. Tradicionalmente, han sido áreas muy apreciadas para la pesca artesanal. Sin embargo, en estos últimos lustros se ha destruído gran cantidad de superficie de manglares en todo el mundo. La causa principal ha sido la conversión de estas zonas litorales en espacios destinados a la acuicultura. Esta transformación de los manglares en lagunas para la acuicultura supone uno de los mayores atentados a la biodiversidad mundial.
Tratados marinos internacionales
En la última mitad de este siglo, los países con intereses en mares y océanos se han visto obligados a reunirse en comisiones ejecutivas o a firmar acuerdos para intentar paliar los crecientes problemas ecológicos relacionados con la explotación de los recursos marinos y su utilización en general. En estos momentos, el derecho marino internacional empieza a ser tan vasto como el propio océano, aunque a menudo no se respeta.
Sin ánimo de ser exhaustivos, mencionamos algunas de las organizaciones y convenios más relevantes.
A mediados de los años 60 se creó la International Maritime Organization (IMO) con el objetivo de establecer regulaciones internacionales sobre la navegación a raíz de las grandes catástrofes de petroleros accidentados. La regulación de muchos aspectos relacionados con el transporte marítimo ha permitido disminuir en un 60 la polución causada por petroleros.
La International Whaling Comission (IWC) fue creada en 1947 para coordinar la pesca de ballenas entre los países que la llevaban a cabo. En 1985 consiguió establecer una moratoria a favor de la pesca de la ballena que fue ratificada en 1993. A pesar de ello, algunos países como Noruega y Japón se han negado a respetarla.
La Comission for the Conservation of Antarctic Marine Living Resources regula la extracción de los recursos marinos alrededor de la Antártida exceptuando ballenas y focas. El año 1991 estableció un límite en la captura de krill, el diminuto zooplancton que configura la base de la cadena alimenticia antártica.
La Convención de Londres es un organismo compuesto por 70 países creado en 1972. Su objetivo es el de regular la emisión de residuos tóxicos al medio marino. Su principal labor ha consistido en conseguir detener los vertidos de residuos nucleares. Desde 1992 existe una moratoria para no tirar al mar ningún desecho radioactivo. La Agencia de Energía Nuclear de la OCDE supervisó entre 1967 y 1982 la descarga de unas 95,000 t. de residuos radioactivos en el Atlántico. Según los expertos, antes de la moratoria se estaban vertiendo alrededor de 2,665,000 toneladas de productos radioactivos.
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre las Reservas de Peces Sedentarios y Migradores celebrada en 1995 adoptó un tratado internacional vinculante para regular la pesca de estos.
Bibliografía
Bibliografía
• El mar que nos rodea. Carson, Rachel. (1980). Grijalbo. Barcelona.
• El abandono de los océanos. Weber, Peter. (1996). Cuadernos Worldwatch. Bakeaz, Bilbao.
• Transporte marítimo y medio ambiente. Un binomio reconciliable. Piniella Corbacho, Francisco. (1996). Universidad de Cádiz. Cádiz.
• Atlas del Medio Ambiente. G.Lean, D.Hinrichsen, A.Markham. (1993). Algaida Editores. Sevilla.
La Energía
Autor: Centro de Recursos Ambientales Lapurriketa
Acerca de la energía
La necesidad de energía es una constatación desde el comienzo de la vida misma. Un organismo para crecer y reproducirse precisa energía, el movimiento de cualquier animal supone un gasto energético, e incluso el mismo hecho de la respiración de plantas y animales implica una acción energética. En todo lo relacionado con la vida individual o social está presente la energía.
La obtención de luz y calor está vinculada a la producción y al consumo de energía. Ambos términos son imprescindibles para la supervivencia de la tierra y consecuentemente de la vida vegetal, animal y humana.
El ser humano desde sus primeros pasos en la tierra, y a lo largo de la historia, ha sido un buscador de formas de generación de esa energía necesaria y facilitadora de una vida más agradable. Gracias al uso y conocimiento de las formas de energía ha sido capaz de cubrir necesidades básicas: luz, calor, movimiento, fuerza, y alcanzar mayores cotas de confort para tener una vida más cómoda y saludable.
El descubrimiento de que la energía se encuentra almacenada en diversas formas en la naturaleza ha supuesto a las diferentes sociedades a lo largo de los tiempos, el descubrimiento de la existencia de "almacenes energéticos naturales" que aparentemente eran de libre disposición. Unido a esto, el hombre ha descubierto que estos almacenes de energía disponibles en la naturaleza (masas de agua, direcciones de viento, bosques,) eran susceptibles de ser transformadas en la forma de energía precisa en cada momento (luz y calor inicialmente, fuerza y electricidad con posterioridad), e incluso adoptar nuevos sistemas de producción y almacenamiento de energía para ser utilizada en el lugar y momento deseado: energía química, hidráulica, nuclear,...
Sin embargo, parejo a este descubrimiento de almacenes naturales, se ha producido una modificación del entorno y un agotamiento de los recursos del medio ambiente. Así, el uso de la energía ha acarreado un efecto secundario de desertización, erosión y contaminación principalmente, que ha propiciado la actual problemática medioambiental y el riesgo potencial de acrecentar la misma con los desechos y residuos de algunas de las formas de obtención de energía.
Fuentes de energía
y sus efectos sobre el Medio Ambiente
Hoy en día, la energía nuclear, la energía de procedencia de combustibles fósiles, la energía procedente de la biomasa (principalmente combustión directa de madera) y la energía hidráulica, satisfacen la demanda energética mundial en un porcentaje superior al 98, siendo el petróleo y el carbón las de mayor utilización (ver gráfico).
Producción Energética en el Mundo
- 75: Combustibles fósiles
- 12: Combustión de madera
- 6: Energía hidráulica
- 5: Energía nuclear
- 2: Otros
La utilización de estos recursos naturales implica, además de su cercano y progresivo agotamiento, un constante deterioro para el medio ambiente, que se manifiesta en emisiones de CO2, NOx, y SOx, con el agravamiento del efecto invernadero, contaminación radioactiva y su riesgo potencial incalculable, un aumento progresivo de la desertización y la erosión y una modificación de los mayores ecosistemas mundiales con la consecuente desaparición de biodiversidad y pueblos indígenas, la inmigración forzada y la generación de núcleos poblacionales aislados tendentes a la desaparición.
Estas agresiones van acompañadas de grandes obras de considerable impacto ambiental (difícilmente cuantificable) como las centrales hidroeléctricas, el sobrecalentamiento de agua en costas y ríos generado por las centrales nucleares, la creación de depósitos de elementos radiactivos, y de una gran emisión de pequeñas partículas volátiles que provocan la lluvia ácida, agravando aún más la situación del entorno: parajes naturales defoliados, ciudades con altos índices de contaminación, afecciones de salud en personas y animales, desaparición de especies animales y vegetales que no pueden seguir la aceleración de la nueva exigencia de adaptación.
El futuro amenazador para nuestro entorno, aún se complica más si se tiene en cuenta que sólo un 25 de la población mundial consume el 75 de la producción energética. Este dato, además de poner de manifiesto la injusticia y desequilibrio social existente en el mundo, indica el riesgo que se está adquiriendo al exportar un modelo agotado y fracasado de países desarrollados a países en desarrollo.
El modelo es un paradigma en el que la producción energética se sustenta en una visión del mundo en la que el ser humano es el dominador de la naturaleza y del entorno, en vez de sentirse parte integrada del mismo, y en el que el consumo se manifiesta como un grado de confort.
Consumo y energía
La necesidad de aumento productivo de las sociedades industrializadas lleva parejo un incremento de los bienes de consumo y la creación de un mecanismo en el que se establece una equivalencia entre el confort y el consumo. Ello ha supuesto en las últimas décadas una avidez consumista, en donde el consumo es una finalidad en sí misma. La acumulación de bienes, útiles o no, el despilfarro como signo de poder adquisitivo y distinción social, la exigencia de gasto de elementos perecederos, son consecuencias del mecanismo de sostenimiento que el sistema económico de las sociedades desarrolladas ha establecido para mantener la capacidad productiva creciente que lo sustenta.
Así, la demanda de energía no sólo ha tenido que crecer en la industria, sino también en los consumidores de los productos manufacturados, dado que estos precisan mayoritariamente energía para cumplir con su finalidad. Para satisfacer esta demanda no sólo de bienes, sino de exigencia de nuevas cotas de confort, se hace precisa una mayor generación y oferta de energía. Por ello, se ha hecho necesario dotar de grandes centros generadores de energía excedentaria, ante la eventualidad de poder satisfacer la demanda que pueda ser requerida.
El estado del bienestar, ha generado el "estado del gasto y de la dependencia energética". No es de extrañar por tanto, que uno de los parámetros más importantes para clasificar el grado de desarrollo de un país, sea su gasto energético per cápita.
La energía ha pasado a lo largo de la historia, de ser un instrumento al servicio del ser humano para satisfacer sus necesidades básicas, a ser la gran amenaza -motor y eje de la problemática ambiental- que se cierne sobre el planeta, hipotecando la existencia de las generaciones venideras.
Una de las aportaciones a la solución, o al menos paralización de esta problemática medioambiental, es lograr que satisfaciendo las necesidades actuales de energía, ésta sea producida sin alterar esos almacenes energéticos que cumplen una función de equilibrio ecológico, y que su uso, además de ser más eficiente, no sea origen de fuentes de contaminación ni aumento del deterioro actual y futuro del entorno, evitando el derroche de energía y aprovechando al máximo la producción realizada.
En resumen, tres son los problemas a los que nos ha abocado el consumo desmedido de la energía: En primer lugar, un deterioro del entorno; en segundo lugar, un paulatino agotamiento de los recursos naturales; y en tercer lugar, un desequilibrio irracional en el reparto del consumo y uso de la energía.
Ante esta situación, las energías de origen renovable adquieren un papel primordial, necesario y urgente tanto en su aplicación como en la difusión de su uso.
La Energía
2da. Parte
Autor: Centro de Recursos Ambientales Lapurriketa
Tres son los problemas a los que nos ha abocado
el consumo desmedido de energía:
un deterioro del entorno;
un paulatino agotamiento de los recursos naturales;y
un desequilibrio irracional en el reparto del consumo y uso de la energía
Energías Alternativas
Los criterios de rentabilidad económica deben contemplar el coste de las agresiones al medio. Esto se traducirá en un incremento de las fuentes energéticas renovables (en función de los recursos disponibles: agua, sol, materia orgánica, viento,...) frente a otras más agresivas con el entorno, sin olvidar que la energía menos contaminante es la que no se consume, ni se produce.
Energías renovables
La disponibilidad energética de las fuentes de energía renovable es mayor que las fuentes de energía convencionales, sin embargo su utilización es más bien escasa.
El desarrollo de la tecnología, el incremento de la exigencia social de utilización de energías limpias, los costos más bajos de instalación y rápida amortización, y el control que pueden realizar sobre los centros de producción las compañías eléctricas, están impulsando un mayor uso de las fuentes de energía de origen renovable en los últimos años.
De igual modo, el cuestionamiento del modelo de desarrollo sostenido y su cambio hacia un modelo de desarrollo sostenible, implica una nueva concepción sobre la producción, el transporte y el consumo de energía.
En este modelo de desarrollo sostenible, las energías de origen renovable, son consideradas como fuentes de energía inagotables, pero que cuentan con la peculiariedad de ser energías limpias, definidas por las siguientes características: sus sistemas de aprovechamiento energético suponen un nulo o escaso impacto ambiental, su utilización no tiene riesgos potenciales añadidos, indirectamente suponen un enriquecimiento de los recursos naturales, la cercanía de los centros de producción energética a los lugares de consumo puede ser viable en muchas de ellas, y son una alternativa a las fuentes de energía convencionales, pudiendo generarse un proceso de sustitución paulatina de las mismas.
La energía eólica
El potencial de la energía eólica se estima en veinte veces superior al de la energía hidraúlica. Está adquiriendo cada vez mayor implantación gracias a la concreción de zonas de aprovechamiento eólico y a una optimización en la utilización de nuevos materiales en las máquinas: aerogeneradores.
Desde aplicaciones aisladas para el bombeo de agua, hasta la producción de varios MW con parques eólicos. El impacto ambiental de los parques eólicos es mucho menor que cualquier tipo de central productora de energía convencional, y su agresión al entorno estriba en la incidencia de accidentes de la avifauna y el impacto de los grandes parques, cuestiones que pueden ser minimizadas estudiando adecuadamente la ubicación y el sistema de distribución. El emplazamiento de la instalación de aprovechamiento eólico, la velocidad del viento y su rango de valor constante va a determinar su capacidad y autonomía productiva.
La energía geotérmica
La energía procedente del flujo calorífico de la tierra es susceptible de ser aprovechada en forma de energía mecánica y eléctrica. Es una fuente energética agotable, si bien por el volumen del almacenamiento y la capacidad de extracción se puede valorar como renovable. Su impacto ambiental es reducido, y su aplicabilidad está en función de la relación entre facilidad de extracción y de ubicación.
La energía hidraúlica
Se estima que la potencialidad energética del agua de toda la tierra es equivalente a 500 centrales de 1000 MW cada una. Con la finalidad de minimizar el impacto ambiental y favorecer la cercanía de los centros de producción a los de consumo, se está potenciando mediante las minicentrales un mayor aprovechamiento energético de cauces de los ríos y una paulatina sustitución de las macrocentrales hidroeléctricas que originan problemas medioambientales y demográficos. En lo que respecta a la energía disponible en el mar, se está contando con nuevos grandes proyectos de aprovechamiento, tanto de energía maremotriz o energía contenida en las olas aprovechando de forma simultánea las mareas de modo que puedan accionarse turbinas hidraúlicas en el flujo de ascención y descenso del mar, como de energía de transferencia térmica, consistente en aprovechar la diferencia existente entre la temperatura de la superficie y la de las corrientes profundas, que puede llegar a alcanzar hasta veinticinco grados centígrados y es utilizable las 24 horas del día.
La energía de la biomasa
Es la energía contenida en la materia orgánica y que tiene diversas formas de aprovechamiento, según se trate de materia de origen animal o vegetal. Sólo en materia vegetal, se estima que se producen anualmente doscientos millones de toneladas. El principal aprovechamiento energético de la biomasa es la combustión de la madera, que genera contaminación atmosférica y un problema indirecto de desertización y erosión, salvo que se realice una planificación forestal correcta. Los desechos orgánicos también son utilizables mediante transformaciones químicas principalmente, siendo las más conocidas las aplicaciones de digestores anaeróbicos para detritus orgánicos y la producción de biogás procedente de residuos sólidos urbanos. Sin embargo, la creciente innovación tecnológica de materiales y equipos está afianzando nuevos sistemas de aprovechamiento de los residuos ganaderos y forestales, y consolida un esperanzador futuro en la línea de los biocombustibles, de modo que se pueda compatibilizar una agricultura sostenible con un diseño de producción energética que respete el entorno.
La energía solar
Es la mayor fuente de energía disponible. El sol proporciona una energía de 1.34 kw/m² a la atmósfera superior. Un 25 de esta radiación no llega directamente a la tierra debido a la presencia de nubes, polvo, niebla y gases en el aire. A pesar de ello, disponiendo de captadores energéticos apropiados y con sólo el 4 de la superficie desértica del planeta captando esa energía, podría satisfacerse la demanda energética mundial, suponiendo un rendimiento de aquellos del 1. Como dato comparativo con otra fuente energética importante, sólo tres días de sol en la tierra proporcionan tanta energía como la que puede producir la combustión de los bosques actuales y los combustibles fósiles originados por fotosíntesis vegetal (carbón, turba y petróleo). El problema más importante de la energía solar consiste en disponer de sistemas eficientes de aprovechamiento (captación o transformación).
Instalación mixta autónoma de abastecimiento energético mediante paneles fotovoltaicos, colectores térmicos y aerogenerador
Tres son los sistemas más desarrollados de aprovechamiento de la energía solar:
1. El calentamiento de agua, de utilidad para proporcionar calor y refrigerar, mediante colectores planos y tubos de vacío principalmente.
2. La producción de electricidad, con la utilización del efecto fotovoltaico. Dado que determinados materiales tienen la cualidad de ser excitados ante un fotón lumínico y crear corriente eléctrica (efecto fotovoltaico), una forma de aprovechar la radiación consiste en instalar células y paneles fotovoltaicos que suministren energía eléctrica.
3. El aprovechamiento de la energía solar en la edificación, también denominada "edificación bioclimática", consiste en diseñar la edificación aprovechando las características climáticas de la zona en donde se ubique y utilizando materiales que proporcionen un máximo rendimiento a la radiación recibida, con la finalidad de conseguir establecer niveles de confort térmico para la habitabilidad.
Ahora bien, a pesar de ser la fuente energética más acorde con el medio, inagotable y con capacidad suficiente para abastecer las necesidades de energía del planeta, el aprovechamiento de la energía solar habrá de solventar el conflicto derivado del hecho de que se produce sólo durante unas determinadas horas (a lo largo del día), y por tanto el almacenamiento de energía y los diferentes sistemas para realizarlo habrán de ser simultaneados.
La Energía
3ra. Parte
Autor: Centro de Recursos Ambientales Lapurriketa
El problema a escala local
En las sociedades industrializadas, la energía tiene que ser producida, almacenada, transformada y transportada para ser utilizada por el consumidor (persona, fábrica, maquinaria,) en las diversas formas de luz, calor, fuerza y trabajo principalmente. Los costes económicos y medioambientales inherentes a este proceso son reducidos en función de la cercanía entre el centro de producción y el del consumo final. De igual modo, del uso que se realice de esta energía va a depender una mayor o menor exigencia de su demanda. Como consecuencia de ello, un uso ajustado de la energía, limita no sólo el consumo, sino también la producción.
En una visión global en la que la energía es un mero instrumento al servicio del desarrollo y en la que éste se encuentra ligado al bienestar, el aumento de aquella significa un incremento de éste, y por tanto, cuanto mayor sea la producción y consumo de aquella mayor será el bienestar de la sociedad que lo disfruta.
Ahora bien, las sociedades industrializadas quieren disponer también de un entorno saludable, y por ello, tratan de minimizar al máximo las consecuencias medioambientales que acarrea una producción energética con fuentes convencionales. Por ello, la apuesta que se realiza es la de favorecer el ahorro de energía a través de una mayor eficiencia en los materiales de consumo, habitabilidad, procesos industriales, transporte,..., al mismo tiempo que se aplican sistemas de limitación del consumo mediante diferentes automatismos, e incluso se buscan fórmulas de aprovechamiento energético mediante sistemas de cogeneración, de modo que la energía desprendida en los procesos de transformación sea reutilizada, evitando así un nuevo gasto de producción. Todo ello con campañas institucionales-gubernamentales de difusión acerca de la necesidad del ahorro energético, y sensibilización sobre los hábitos de consumo.
Así mismo, los países industrializados con la finalidad de evitar una dependencia energética hacia terceros, y favoreciendo la cercanía geográfica entre producción y consumo, abogan por una diversificación de las fuentes de energía, de modo que sea posible lograr un autoabastecimiento mediante sistemas productivos endógenos.
Con todo ello, se logra minimizar los costes ambientales, manteniendo los mismos niveles de "bienestar alcanzados", reduciendo en parte la contaminación, y se da cumplimiento a acuerdos internacionales de conservación del entorno.
Sin embargo, se siguen sin solucionar los grandes temas pendientes del agotamiento de los recursos, y de la eliminación total de los hechos que provocan la problemática ambiental. Al mismo tiempo que se obvia el abordar una solución a la desigualdad energética entre los países.
Convenios y Tratados Internacionales
Agencias nacionales e internacionales de la energía elaboran informes y recomendaciones acerca de la problemática general de la energía. De igual modo, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el medio ambiente y el desarrollo realiza aportaciones acerca de los planes y objetivos que deben intentar cumplirse para paliar y modificar el deterioro ambiental y el uso de las energías convencionales que lo provocan. Las pautas que regirán los próximos años un diseño de estrategia energética están condicionadas por los acuerdos tácitos alcanzados, en donde el futuro de la producción energética se sustenta en la aún desconocida fusión nuclear, y el modelo de desarrollo aboga por el consumo de energía ligado al crecimiento del bienestar.
Esta descripción ahoga en gran parte cualquier posible opción de dar una solución integral al problema de la energía, y deja sin efecto real cualquier tipo de acuerdo y declaración de intenciones de los gobiernos.
No obstante, la Declaración de Madrid de 1994, hace una apuesta por la ejecución y cumplimiento de un Plan de acción para las fuentes de energías renovables en Europa, apoyada por las DG XII, XIII y XVII de la Comisión Europea. Los frutos del mismo son acciones incluídas en la continuidad y creación de programas energéticos (Thermie, Altener, Valoren,) y el apoyo a iniciativas como la de la Cumbre Solar Mundial promovida por la Unesco, que muestran que sí existe una declaración de intenciones acompañada de acciones efectivas, tendentes a hacer viable que entre los años 2010 y 2015, el 15 del consumo de la energía primaria convencional en Europa sea de origen renovable, y que ello sirva como ideario para la promoción de nuevas iniciativas encaminadas a lograr un desarrollo sostenible.
Acciones positivas
• Limitar la contaminación, ejerciendo un mayor control de las emisiones de elementos contaminantes de los centros de producción energética y disminuyendo el uso de combustibles de origen fósil.
• Favorecer el ahorro de energía por medio de la sensibilización, la modificación de hábitos de consumo, la investigación y la exigencia de fabricación de equipos de mayor eficiencia energética y bajo consumo.
• Diversificar las fuentes de energía con la paulatina sustitución de fuentes de energía convencionales por fuentes de energía de origen renovable y su propia combinación.
• Investigar nuevas formas de aprovechamiento y almacenamiento energético a través de la promoción de planes de I+D, y el apoyo a experiencias piloto de posterior aplicación.
• Acercar los centros de producción a los lugares de consumo mediante el aprovechamiento del potencial energético de las energías de origen renovable, aumentando los centros de producción y tendiendo a dejar de operar con centros de gran capacidad productiva.
• Establecer una legislación energética adoptando normativas nacionales, regionales y supraregionales que den cumplimiento a las recomendaciones y acuerdos en materia de conservación del entorno y de igualdad entre los pueblos.
• Realizar planes de sensibilización energética mediante campañas de difusión acerca de la problemática que generan determinados usos y formas de producción energética, y el desarrollo de planes educativos que muestren la viabilidad del uso de las energías de origen renovable, y la necesidad de un uso racional de la energía para lograr un desarrollo sostenible.
Bibliografía
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• La Energía: Tema Interdisciplinar para la Educación Ambiental. J.B. Deleage y C. Souchon. (1991). Ministerio de Obras Públicas y Transportes.
• Comportamiento Energético de Edificios Solares Pasivos. Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT). (1990). Editorial CIEMAT.
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• Energía Solar - Aplicaciones Prácticas. VV.AA. (1987). Progensa (Promotora general de estudios, S.A.).
• Energy Conscious Design. VV.AA. (1993). Comisión de las Comunidades Europeas.
Los Bosques
Autor: Juan Carlos Guix
Las tendencias actuales
Según estimaciones de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), la superficie actual de los bosques representa un 25 de la superficie total de las tierras emergidas del planeta (aproximadamente unos 3,400 millones de hectáreas de bosque). Más de la mitad de la cubierta arbórea del mundo se encuentra en países en desarrollo, que tienen una tasa anual de pérdida forestal de 0.65. Por otra parte, los bosques están en plena expansión en los países más ricos, sea como consecuencia de las repoblaciones comerciales, sea por el abandono y reforestación natural de antiguas superficies agrícolas. Un análisis superficial de estos datos parecería indicar que, de forma general, los países más ricos conservan mejor los bosques que los países pobres. Sin embargo, un análisis más detallado indica que esto no es exactamente así.
Es cierto que los países ricos conservan mejor sus bosques. Por razones estratégicas o de mercado, algunos países ricos prefieren consumir madera y pasta de celulosa procedente de otros países antes que agotar sus propios recursos forestales. De este modo, los países ricos son los principales importadores de madera de los países tropicales. Además, son los principales impulsores de proyectos agropecuarios (ganadería extensiva) y de infraestructuras (por ejemplo: grandes centrales hidroeléctricas y carreteras) en los países pobres, que muchas veces provocan la destrucción de grandes superficies forestales. Así pues, se podría decir que las economías de los países desarrollados son las que más bosques consumen en el mundo.
No obstante, la pobreza también es una gran consumidora de árboles. En gran parte de las zonas rurales de los países tropicales, la leña es aún la principal fuente de combustible. Además, la ancestral estrategia de agricultura de subsistencia denominada "roza, tumba y quema" todavía persiste, a pesar de que ya existen conocimientos y tecnología suficientes para el desarrollo de una agricultura más rentable en suelos tropicales, que no precisa de una búsqueda casi permanente de nuevas tierras fértiles.
¿Qué es un bosque?
Existen muchas aproximaciones y definiciones de lo que debe o lo que no debe entenderse por bosque.
Lo que caracteriza a un bosque no es la presencia de árboles más o menos altos, sino su densidad, o sea, el grado de cobertura de las especies arbóreas en relación a la superficie cubierta. Dependiendo de la densidad, una formación vegetal podrá tener una fisonomía más abierta (tipo sabana) o más cerrada (tipo bosque). Existen formaciones vegetales complejas, con estratos arbóreos bien definidos que, sin embargo, son difíciles de clasificar. Así, por ejemplo, lo que para unos es un "bosque medio abierto", puede ser una "sabana medio cerrada" para otros. La existencia de un suelo predominantemente cubierto por gramíneas (Poaceae) es un buen indicador de que la cantidad de luz que alcanza el suelo es elevada y, por lo tanto, que la densidad de especies arbóreas es demasiado baja para considerar una formación vegetal como bosque.
¿Quién planta los bosques naturales?
Se puede decir que los animales frugívoros, el viento y el agua son los principales diseminadores de semillas en los bosques de todo el mundo. Las ventajas más evidentes de disponer de agentes bióticos (animales) y abióticos (viento, agua e incluso el propio fuego) de transporte de semillas son: /P>
a. mayores posibilidades de colonización y supervivencia; y
b. un intercambio genético más efectivo entre las poblaciones de plantas.
Existen grupos de plantas que producen semillas con estructuras específicas para aumentar la flotabilidad en el aire (semillas anemocóricas) o en el agua (semillas hidrocóricas). Otras están cubiertas por tejidos nutritivos (pulpa, arilos) que las hacen atractivas para diversos animales, que las consumen y transportan en sus tractos digestivos (ej: semillas endozoocóricas). Entre los animales transportadores de semillas por vía gástrica destacan los vertebrados, tanto por su mayor movilidad como por su capacidad de transporte.
En los bosques tropicales son importantes diseminadores de semillas las aves, los primates arborícolas, los murciélagos frugívoros y algunos roedores; en los bosques de tipo mediterráneo las aves frugívoras, los mamíferos carnívoros y algunos roedores juegan también un papel muy importante en el transporte de semillas. Estos mecanismos de distribución de semillas por animales funcionan bien porque las plantas que producen frutos y los animales frugívoros establecen con frecuencia relaciones mutualistas en las que la planta cede alimento al animal y éste, a cambio, transporta sus semillas a sitios distantes de la planta madre.
Los Bosques
2da. Parte
Autor: Juan Carlos Guix
La participación ciudadana es esencial para
un cambio de rumbo hacia ciudades habitables
Evolución de las Comunidades Vegetales
La vegetación es un ente dinámico que evoluciona desde estructuras simples hacia otras complejas maduras en función de las condiciones ecológicas existentes. Si se produce un impacto, siempre que éste no sea irreversible, la vegetación puede evolucionar progresivamente hacia los estadios más maduros, que, sin embargo, no tienen un carácter estático, ya que en ellos siguen produciéndose cambios.
Interferencias en los
sistemas de diseminación de semillas
Cuando el ser humano produce cambios en un ecosistema que conllevan la rarefacción o extinción local, regional o global de animales frugívoros, no sólo está afectando negativamente a las poblaciones de estos animales, sino que también está rompiendo o simplificando relaciones mutualistas que afectan a los mecanismos naturales de diseminación de semillas y, por lo tanto, afecta indirectamente a las poblaciones de las especies de plantas que en ellas se implican.
Un ejemplo de cómo las interferencias producidas por el ser humano sobre la fauna pueden también afectar negativamente a las poblaciones de algunas plantas es el patrón de diseminación de semillas del palmito europeo (Chamaerops humilis), la única especie de palmera nativa del viejo continente. El palmito europeo produce frutos carnosos y crece en los matorrales que cubren los suelos pedregosos a lo largo de buena parte del litoral mediterráneo. Los frutos y semillas de esta especie son demasiado grandes para ser ingeridas enteras por las aves frugívoras que habitan estos ambientes y, por lo general, son ingeridos y dispersados únicamente por mamíferos carnívoros como el zorro (Vulpes vulpes) y la gineta (Genetta genetta). Ambas especies son consideradas como alimañas y frecuentemente son eliminadas utilizando lazos, escopetas o veneno. Si en una región donde vive el palmito se producen descensos acentuados en las poblaciones de estos y otros carnívoros, la efectividad de la diseminación de las semillas de esta planta se verá seriamente afectada.
Otras especies de plantas, al producir semillas con gran cantidad de reservas nutritivas para el futuro embrión, atraen animales que se nutren de estas reservas. Aunque dichos animales destruyen un elevado porcentaje de dichas semillas, muchas otras son transportadas y abandonadas, garantizando de este modo la reproducción y diseminación de la planta consumida. En los bosques mediterráneos, uno de los animales que se comportan de este modo es el arrendajo (Garrulus glandarius).
Los arrendajos son aves que se nutren del material de reserva del embrión (endosperma) de las bellotas de encinas (Quercus ilex) y robles (ej: Quercus cerrioides). Con frecuencia, estos córvidos -también considerados por muchas personas como alimañas- esconden bellotas en el suelo del bosque para consumirlas durante los períodos de escasez de alimento. Se estima que un único arrendajo puede llegar a esconder entre 5,700 y 11,000 bellotas en un solo otoño. Si durante el año siguiente hay abundancia de otros alimentos o si el arrendajo muere, habrá decenas, centenares o incluso miles de posibilidades de que las bellotas escondidas en el suelo germinen y produzcan plantas jóvenes capaces de llegar a producir una encina o roble adultos.
Supongamos la posibilidad de que la caza incidiera de forma muy severa sobre la población de arrendajos de un determinado bosque aislado. En los primeros años siguientes al descenso en la población de estas aves, habría una gran cantidad de bellotas en condiciones de germinar, pero años más tarde habría pocas bellotas diseminadas. Esto significa que la caza afectaría la efectividad de la diseminación de semillas y colonización de plantas jóvenes de distintas especies de Quercus de este bosque y, por tanto, a la propia regeneración y supervivencia del bosque a largo plazo.
Incendios forestales
Se piensa que el ser humano viene prendiendo fuego a los bosques secos y sabanas de distintos continentes desde hace más de 20,000 años. Algunos paleontólogos consideran que ya en la segunda mitad del período cuaternario los cazadores-recolectores de Australia y África prendían fuego de forma habitual a la vegetación abierta y semiabierta para acorralar animales o provocarles la muerte con objeto de aprovechar su carne. Posiblemente, el ser humano aprendió primero a recoger los despojos de animales muertos por el fuego tras los incendios naturales, y en una segunda etapa podrían haber aprendido a provocarlos.
De hecho, la presencia de capas de plantas quemadas bajo la superficie de algunos suelos indica que algunos tipos de bosque mantenían con los incendios una relación más o menos armoniosa antes incluso de que el ser humano apareciera en continentes como Australia (hace más de 50,000 años) o América del Sur (hace más de 20,000 años). Si mucho antes de la aparición del ser humano algunos tipos de formaciones vegetales convivían con los fuegos esporádicos, esto quiere decir que estas formaciones se incendiaban de forma natural. Entre las causas principales de incendios naturales, entonces y hoy en día, se encuentran los rayos que se producen durante tempestades eléctricas acompañadas por poca o ninguna precipitación.
Buena parte de las especies vegetales de los bosques más secos y de las sabanas que sufrían incendios esporádicos desarrollaron mecanismos especiales para evitar la muerte de la planta tras el fuego. Entre estas adaptaciones figuran, por ejemplo, las cortezas gruesas de muchos árboles (p.e.: el alcornoque en los bosques mediterráneos) y una gran capacidad de rebrote de ciertas especies leñosas y herbáceas. Es posible que la capacidad de rebrote de algunas plantas mediterráneas no sea una adaptación directa al fuego, sino que haya surgido en buena parte por exaptación. Esto significa que los eficaces mecanismos desarrollados por las plantas mediterráneas para vivir en las extremas condiciones impuestas por el estrés hídrico estival por ejemplo, el desarrollo de raíces muy profundas les habrían servido también para convivir mejor con los episodios de fuego.
A pesar de todo, se estima que los incendios naturales en los bosques mediterráneos no eran frecuentes, sino esporádicos, lo que dejaba tiempo suficiente para la recuperación natural del bosque. Lo que el hombre viene haciendo (de forma voluntaria o inadvertida) es incrementar la frecuencia de aparición de los incendios en un mismo lugar, lo que limita mucho la capacidad de recuperación de las formaciones vegetales.
Cuando un área forestal sufre incendios a intervalos de tiempo excesivamente cortos, no sólo la estructura de la vegetación se ve alterada, sino también la composición de especies de la comunidad. A medida que se suceden los episodios de incendio y regeneración, cada vez rebrotan menos especies leñosas, y cada vez aparecen más especies colonizadoras que no aparecían originalmente, principalmente gramíneas. A causa de la proliferación de estas plantas, se origina en el suelo un fenómeno denominado "sabanización", que se produce de forma similar en distintas regiones del mundo. La sabanización, cuando se acompaña de nuevos fuegos repetidos y lluvias torrenciales, conduce a la erosión y la pérdida de suelo fértil, lo cual, en las regiones de clima semiárido, puede conducir a una situación de esterilidad casi total del suelo, limitando la capacidad de recolonización de las plantas autóctonas. Este fenómeno es lo que frecuentemente se denomina desertización del paisaje.
Los Bosques
3ra. Parte
Autor: Juan Carlos Guix
Acciones positivas para
la conservación de nuestros bosques
Existe un amplio abanico de acciones encaminadas a la conservación de los bosques que se encuentran más cerca de nuestros hogares. Estas acciones pueden llevar