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Necesidad de Articular una Teoría de lo Social con una Teoría del Psiquismo. Por Horacio Foladori. en www.psicosocial.geomundos.com
Necesidad de Articular una Teoría de lo Social con una Teoría del Psiquismo. Por Horacio Foladori.
Al no poderse explicar la producción de conocimientos psicológicos como un aspecto de la producción social, se cae en una postura idealista. Es por ello que nuestra propuesta señala la necesidad de una articulación entre lo psíquico y lo social
Horacio Foladori.
La articulación de una teoría de lo social con una teoría del psiquismo se ha tornado imprescindible tanto para una adecuada enseñanza de lo Psicológico como también para el ejercicio de la psicología, en cualquiera de sus campos.
Así, las distintas facultades de psicología como las posturas de los grupos encargados de elaborar los planes de estudio de las mismas, han pasado y continúan transitando por un camino largo de desaciertos, confusiones y desorientaciones que resultan a nuestra percepción, sintomáticos de una errónea concepción de lo social, por un lado, y de un equivocado entendimiento de lo que es el nivel de lo psíquico, por el otro.
Dicha articulación, conviene adelantarlo, no puede ser realizada de cualquier modo: no es posible relacionar cualquier teoría de lo social o varias de ellas, con cualquier teoría de lo psíquico o algunas de las que supuestamente se las designa como tales. Se hace evidente entonces, estudiar dicha relación en base a elementos articulables, es decir, a partir de aspectos comunes relacionados desde una concepción científica particular, que permita a su vez el entronque.
A modo de ejemplo, si elegimos una teoría social fundada sobre un concepto causal mecanicista, tendremos que elegir una teoría psicológica que se funde en el mismo principio causal, no podrá entonces responder a una concepción estática ni tampoco dialéctica.
Ello resulta obvio desde una perspectiva exclusivamente epistemológica y teórica: supone que todas las ciencias, en particular la de lo social y la de lo psíquico, se han desarrollado paralelamente y han alcanzado el mismo grado de madurez. Ahora bien, sabemos que dicho desarrollo ha sido desigual.
Si lo leemos desde una perspectiva discontinuista, la primera ciencia es la matemática. Con posterioridad son creadas (producidas) la astronomía y la física, la química, la biología y con Marx la ciencia de la historia, dando cuenta del devenir de lo social. Algunos opinan que la lingüística nace con Saussure y la antropología con Levi-Strauss.
Sobre el nivel científico alcanzado por la psicología o las psicologías, la polémica es amplia y subsiste aún, sobre todo entre los planteos positivistas (descriptivos), y materialistas (explicativos), donde no dejan de colarse influencias de las matemáticas, de la biología y de la sociología, entre otras, cuestionando la propia especificidad del nivel de lo psicológico.
Pero nos hemos adelantado un tanto ya que nuestra afirmación, sobre la necesidad de articular una teoría de lo social con una de lo psíquico no ha sido aún discutida, y por lo tanto, podría ser válida su puesta en tela de juicio.
Deseo indicar desde el comienzo, que esta aportación está pensada desde un ejercicio profesional y docente concreto, que abarca los campos de la psicología clínica y de la psicología social. Sin embargo, me parece que el planteo, en tanto pretende ampliar el terreno de la discusión y del intercambio, es aplicable también a los otros: el educativo y el laboral.
Pensemos en primera instancia, sobre la existencia en nuestro medio de dos posibilidades supuestamente formativas.
1. Varias teorías de lo psíquico.
Basta tomar cualquier plan de estudios de una carrera de psicología de nivel universitario, para percatarse de que el mismo conlleva la enseñanza y el aprendizaje de escuelas psicológicas tan dispares como pueden ser: el conductismo; la gestalt; la escuela genética de Piaget (a veces también la de Wallon)), el neoconductismo de Gesell; las líneas culturalistas norteamericanas; el psicoanálisis en varias de sus formas; la reflexología; Rogers y sus aportes centrados en el grupo; la escuela topológica de Lewin, las diversas tipologías, etc..
Tal enfoque no responde a un campo especifico sino que por el contrario, tiñe tanto al social, como al clínico, como al laboral o al educativo. El campo llamado de psicología experimental no es tal, ya que toda ciencia tiene necesariamente un momento del método donde es necesaria la experimentación. Su aislamiento como campo, responde seguramente a motivaciones ajenas la ciencia psicológica.
¿Por qué se construye un plan de estudios de esta manera?. Si dicha propuesta fuese realizada para alguna de las otras ciencias constituidas, pongamos por ejemplo la química, seguramente la propuesta caería en el ridículo y con razón, pues sería suponer que tienen igual valor todas las teorías alquimistas previas a la constitución de la química como ciencia.
Primera carencia entonces, en la disciplina psicológica no se cuenta con un material de referencia que permita discriminar aquellas escuelas que ya han sido superadas ampliamente, de otras que aún tienen vigencia. Nos referimos a una buena base filosófica que autorice a comparar la raíz misma de la concepción psicológica implícita en cada corriente.
Pero, además, cuando nos atrevemos a preguntar por tal mescolanza de material psicológico, la respuesta es que el futuro psicólogo debe formarse en todas esas escuelas porque todas aportan y no sería conveniente tomar partido por alguna, en vista de que de este modo, el técnico estaría en posesión de poder elegir más adelante.
Tal postura, que responde al liberalismo imperante en nuestra sociedad, no deja de parecernos por demás absurda, es partir de que el hombre puede elegir lo que desea, siendo que todas las ciencias nos muestran que el hombre, desde que nace, está determinado y sobredeterminado por una multiplicidad de factores, resultando que aquellos que creen en el libre albedrío están más vinculados a la religión que a la ciencia.
Casualmente, no elegimos ni la familia donde venimos a nacer, ni tampoco la clase social en la cual caemos y menos aún aspectos de nuestra constitución corporal. Luego, la ciencia “psicológica” nos demuestra que tampoco elegimos pareja, y menos vocación u ocupación, y finalmente la psicología social nos señala cómo tampoco elegimos siquiera la marca de los cigarrillos.
En fin, la contestación que nos dan es falsa, pero en tanto respuesta, reproduce las formas que el sistema tiene para mantenerse y conservar su ideología, además, es engañosa y esto también es demostrable. Por lo que nos dicen, se favorece el que pensemos que seremos técnicos en conductismo y al mismo tiempo en gestalt, y en Piaget y en Freud y en Lewin y en muchos otros.
La realidad es que cuando terminamos nuestra carrera sabemos algo de todos ellos, pero estamos absolutamente incapacitados para aplicar dichos conocimientos, por lo que se nos dificulta nuestra inserción en el mercado de trabajo: no sabemos hacer nada bien. Pasarse cuatro o cinco años estudiando para no poder trabajar luego, es muy frustrante. Finalmente, tenemos que ir a una escuela privada para formarnos adecuadamente.
Esta formación que sentimos como parcial, limitada, incoherente, etc., en realidad responde a las necesidades del sistema, por cuanto no solamente existe una amplia demanda para estudiar psicología (canalización que realiza el propio sistema), sino que además, se responde creando Facultades que funcionan como lo señalado, resulta transparente que el deseo de estudiar psicología para transformar realidades, no es el motor que mueve a aquellos que fundan escuelas y que programan los planes de estudio.
¿Qué se está formando entonces? Objetivamente, un técnico parcial, colaborador dependiente de otras profesiones que buscan no perder el monopolio, por ejemplo, el campo de la salud. La incapacidad del psicólogo para poder trabajar independientemente es consecuencia natural de una pobre formación deformadora de su especificidad.
2. Una Teoría de lo Psíquico.
Esta posibilidad se ha dado poco a nivel oficial, en general, es el caso de las escuelas psicodramáticas, psicoanalíticas, de análisis transaccional, centros paigetanos, etc.
Donde sí se llega a lograr un buen dominio de la materia psicológica ya que todos los esfuerzos van dirigidos en una única dirección. Dichas escuelas forman, en tanto logran articular una teoría que sirve de base con la técnica que permite su puesta en práctica.
Lamentablemente, en tanto no necesitan discutir el plano de lo científico, la formación es a-crítica, la teoría no es discutida y menos aún su técnica, otros sistemas conceptuales no son necesarios ni incorporados, ya que la especificidad lleva al dogmatismo. Desde el punto de vista técnico, los sujetos egresados saben operar en el campo con eficacia sin tener mucha conciencia de las sobredeterminaciones de dicha inserción social.
Tanto en el caso anterior como en el presente, el enfoque psicológico adolece de parcialidad, ya que su desvinculación de su sentido social denuncia la concepción de que lo psíquico se explica por sí mismo, es un existente que lejos de estar sobredeterminado, configura una unidad de mundo que logra una autonomía propia.
Al no poderse explicar la producción de conocimientos psicológicos como un aspecto de la producción social, se cae en una postura idealista. Es por ello que nuestra propuesta señala la necesidad de una articulación entre lo psíquico y lo social, donde si bien pueden existir niveles de autonomía relativa, habrá otros donde se puedan estudiar como efecto de lo social el nivel psicológico. Pensemos entonces, hipotéticamente, cuáles podrían ser las posibilidades:
3. Varias teorías de lo psíquico con una de lo social.
En tanto nuestro enfoque es desde lo psicológico, no tenemos por qué profundizar varias teorías de lo social, con una de ellas nos alcanza para entender el núcleo de las determinaciones de lo psicológico. La posibilidad de mezclar varios enfoques psicológicos con una teoría de lo social, supone a su vez poder jerarquizar las teorías de lo psicológico, por cuanto la teoría de lo social necesariamente implica definirse en lo que tiene que ver con la producción de conocimientos como producto social, por lo cual todas las teorías psicológicas en cuestión caerían para su análisis dentro del material de lo social.
Dicho de otro modo, desde la concepción social se realizaría un análisis de las concepciones psicológicas entre las que probablemente caerían concepciones que por sus condiciones de producción entran en antagonismo con la teoría social. A modo de ejemplo, si elegimos una concepción de lo social, como el estructural funcionalismo, aparecería una contradicción con la psicología genética walloniana, que pretende ser materialista y dialéctica, lo que significaría dejar a Wallon en un muy segundo plano.
Además, hemos visto que no es solución, en el sistema de enseñanza –planes de estudio mediante-, de las facultades de psicología, el incluir asignaturas sobre alguna teoría de lo social; en dichos casos lo que ha sucedido es según la teoría social elegida:
a) el tratar dicha teoría social como una asignatura más del plan, lo que conlleva la pérdida de todo intento de articulación, o
b) la jerarquización mayúscula de lo social con el consiguiente abandono del nivel de la psicología.
Es decir, la atrofia es doble, o simplemente tenemos una materia más a estudiar o ya no contamos con psicología alguna. Ambos extremos son iguales de malos, ya que pierden nuestro nivel específico de trabajo.
4. Una Teoría de lo Psíquico con una Teoría de lo Social.
El primer problema que ahora se nos presenta en toda su magnitud es poder saber ¿qué es una teoría de lo psíquico? Tal como lo entendemos, se trata de una conceptualización explicativa sobre el orden de lo psicológico. La explicación de lo psicológico supone una variedad de aspectos: necesitamos saber cómo funciona el psiquismo humano, requerimos de una metodología de abordaje para su estudio y de una técnica que nos permita introducir modificaciones en este funcionamiento.
Por supuesto, la concepción que tengamos del psiquismo ya determina nuestro enfoque, lo que a su vez supone el conjunto de técnicas que nos va a permitir operar sobre el objeto concreto real. Si no contamos con un buen arsenal teórico, difícilmente podemos ser verdaderos científicos, ya que el operar una técnica implica siempre una concepción de la cosa, sea esta concepción explícita o implícita.
La teoría no es un conocimiento prescindible, por el contrario, solamente podremos operar con conciencia si contamos con dicho marco de referencia que nos explique el cambio y hacia dónde guiarlo, ya que no todo cambio es siempre positivo y esto tiene todavía más vigencia en la ciencia psicológica.
Pero creo que hemos dejado pendiente otra pregunta. ¿Qué es el orden de lo psicológico?. Acá entramos en lo que ha sido el objeto de la psicología durante largos años. Originalmente se hablo de la conciencia con todos sus seudo-sinónimos como alma, mente, existencia, etc.. Luego pasamos al problema de la conducta o comportamiento.
Creo pertinente distinguir lo que puede ser la ciencia fisiológica de la ciencia psicológica. Los brillantes aportes de Pavlov, por ejemplo, no se inscriben propiamente en la ciencia psicológica, sí en la fisiología.
La psicología no es tanto más científica cuanto más pavloviana sea, o cuanto mejor se use el método experimental –excelente en otras disciplinas pero no único para la psicología. La fisiología es una disciplina lindante con la psicología pero que en su esencia nada tiene que ver con ella. En última instancia Pavlov nos explica el mecanismo fisiológico pero no el mecanismo psicológico productor de la conducta.
El mismo caso puede ser aplicado a Skinner y a sus seguidores: no hay teoría explícita en el conductismo, se ha construido una tecnología. Cuando Skinner señala que a él no le interesa lo que sucede dentro de la “caja negra” sino simplemente la entrada y la salida, podemos entender que está renunciando a una psicología.
Es cierto, nos interesa sobre todo lo que entra en esa “caja negra” por cuanto la entrada es información del mundo exterior, de la realidad material, pero también nos preocupa qué mecanismos operan con aquello que entró (nivel de lo psíquico), y qué determina una salida concreta de la caja. De lo contrario haremos una reducción biologista, como hoy también criticamos también las concepciones sociologistas que pretenden reducir lo psicológico a efectos mecánicos de lo social.
Pocas son las teorías psicológicas que pueden en realidad ostentar el título de teorías de lo psíquico. Muchas de las que conocemos como teorías son en realidad intentos de teorización de algunos aspectos bastante parciales del psiquismo, ya vinculados al campo de la educación y el aprendizaje, ya en su relación con fenómenos que son leídos psicológicamente como el caso de las escuelas dinámicas de grupo, ya diferentes tecnologías que intentan modificar algo que no saben muy bien qué es, ni hacia donde conducir los cambios y que se inscriben en el campo de la clínica.
Si no son muchas las teorías de lo psíquico, menos son las de lo social, pero nos enfrentamos a una problemática muy polémica para lo cual es posible y deseable una profunda y amplia discusión que no realizaré aquí. Sí me interesa enfatizar que la articulación propuesta difícilmente puede darse en una escuela privada, en tanto que lo privado en este sistema social, está connotado por valores vinculados al reforzamiento del orden social.
En su defecto, entiendo que es a la universidad pública que corresponde el papel de realizar dicha selección y articulación por cuanto es el lugar indicado para el desarrollo de la ciencia a través de una respetuosa discusión de todas las posiciones.
Podría quedar la idea de que este planteo se resuelve simplemente a través de una definición y discusión epistemológica. Pretendo rescatar también la óptica política del problema. Cuando señalamos que es a ala universidad pública que le corresponde tal tarea, apuntamos con ello a un problema que va más allá de una discusión elitista entre científicos de alto vuelo.
Debe definirse el para qué de la ciencia “psicológica” que no puede escapar a un cuestionamiento sobre las relaciones entre las características del binomio teoría-técnica y el desarrollo de la conciencia social por un lado, y sobre la problemática vinculada a la inserción social (laboral) de los egresados de psicología, por otro.
En este sentido, es a nivel local de cada escuela de psicología que deberá resolverse el problema, ya que la planeación de las carreras de psicología no puede ni debe escapar a un análisis profundo de la realidad específica de cada región y de los interrogantes que plantea la oferta de trabajo (sin que ello signifique que deberá ser acatada).
Los modelos importados no solamente fueron planeados para otras circunstancias geográficas y sociales, sino que además generan intrínsicamente rechazo por lo ajeno y novedoso. Finalmente, funcionan como laboratorios –sucursales-, de los centros del “conocimiento” y del poder.
Entiendo entonces, y para terminar, que el análisis de las condiciones concretas de cada escuela y de las del medio donde las mismas se hallan, deberá ser intercalado con la discusión de la especificidad de cada corriente psicológica, conjugada a su vez como producción de conocimientos en su marco social más amplio.
Bibliografía
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Creado por larch | 0 comentarios | 27/07/05 22:37
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