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Elementos para Justificar un Espacio de Supervisión Tutorial. Por: Francisco Mora Larch en www.psicosocial.geomundos.com
Elementos para Justificar un Espacio de Supervisión Tutorial. Por: Francisco Mora Larch
La creación de espacios sociales de reflexión parece ser la prioridad en la actividad para Francisco Mora Larch:
Elementos para Justificar un Espacio de Supervisión Tutorial*
Francisco Mora Larch.
Ateneo:
1. “Es el nombre de algunas corporaciones científicas o literarias y el local donde se reúnen” (1).
2. “(Del lat. Atheneaeus, y este del griego Athenaion, Templo de Atenea). Asociación privada que se dedica a actividades de carácter científico y cultural. Local donde se reúnen sus miembros” (2).
En esta ultima definición nos encontramos con Atenea, la “Gran Divinidad Griega, símbolo del pensamiento, de la ciencia y de la industria “ (3). Atenea, símbolo del pensamiento, de la ciencia o de la actividad científica, práctica humana a la que se valoriza como Deidad.
El Ateneo toma su nombre de una tradición que se remonta a la época clásica griega, cuna de pensadores, filósofos, científicos y literatos, y hace hincapié en el carácter social, es decir, corporativo o de asociación de éste grupo de pensadores. El Ateneo también, es el lugar de reunión, así que el término contempla o incluye dos aspectos:
1. El carácter de la actividad, del trabajo humano que ahí se realiza.
2. El lugar mismo, símbolo de la identidad, de la pertenencia.
¿Por qué un ateneo? Indispensable a todo trabajo humano, es decir, a toda práctica que se sustenta en el pensamiento científico, la discusión y el intercambio de ideas entre las personas que se realizan en una misma labor, parece ser un fin en sí mismo; más, sin embargo, creo que éste es sólo un medio con el que se logra el progreso del conocimiento humano del área que nos ocupa investigar.
La objetividad sólo se alcanza cuando logramos confrontar nuestros puntos de vista, basados en la experiencia y el procesamiento de ésta por vía de la razón y la elaboración de los afectos que la nueva información nos suscita, con las ideas de otros, logradas de forma similar.
Si el psicoanálisis fue visto como práctica cerrada desde fuera, sólo elaborada según un criterio arbitrario, la exigencia de su desarrollo hacia imprescindible la apertura, la visión ‘por encima y distanciada’ del trabajo que necesitaba ser confrontado: apareció el espacio de la supervisión (4) , pero incluso la supervisión misma puede verse cuestionada (¿quién supervisa a los supervisores?, ¿hay una supervisión de la supervisión?, ¿cuáles son las reglas de la misma?, ¿quién me dice que el supervisor se atiene a ciertas reglas mínimas para supervisar?.)
Y es que el peligro de una actividad individual, de una práctica humana no mediada por grupo alguno, lleva al delirio como sistema de pensamiento, el prejuicio individual e incluso grupal, se puede volver sinónimo de verdad, y la técnica es instrumentada desde pseudo – justificaciones como arma infalible y todo poderosa, ya que es eficaz y produce ‘cambios’.
Pero el rehuir la confrontación de ideas, teorías y métodos, en el encuentro con otros, ¿no es claro signo ya de una cierta inconciencia de ‘enfermedad teórica’?, de que esa práctica, encerrada en sí misma por el alimento de la megalomanía del pensamiento, siente la fragilidad y la inseguridad que le aportan los cimientos de arena y fango, que son el aislamiento teórico y el prejuicio afectivo.
Cuidarnos de nosotros mismos parece ser el primer elemento de importancia fundamental (algo así como la vigilancia a la primera potencia que menciona G. Bachelard) (5), que nos brinda la reunión con el grupo de trabajadores que se dedican a nuestro propio quehacer. Sin embargo, en este caso cabe una consideración esencial: el ateneo, no es un ateneo ‘a secas’, no es una reunión para discutir teorías, leyes y postulados, sino para desarrollar criterios de validez y aplicación (el aspecto pragmático) de estos.
Entonces, el adjetivo ‘clínico’ se convierte en piedra de toque, la Clínica es la que nos ocupa y reúne, para utilizarla como modelo que puede ser traspolado al ámbito del aprendizaje y nos permita observar y evaluar lo que se juega en los vínculos inter-subjetivos.
Intentamos realizar una reflexión sobre nuestra intervención en el campo. Ello conlleva el establecer una distancia, para poder descentrarnos y posibilitar la auto-observación de la propia actuación técnica (de todos y cada uno de los ahí reunidos).
Es decir, esta experiencia, la de la participación individual o en pareja en ateneos, posibilita y busca deliberadamente que el técnico pueda establecer una ‘disociación instrumental’, es decir, que el individuo disocie una parte de sí con ayuda de otros y pueda captar en la trama, esa otra parte, sumergida en el bosque, dramatizando su propio accionar y su sentir en un encuentro entre humanos.
Se está, se va a un ateneo para discutir, para analizar, verificar, rectificar o ratificar nuestros esquemas de pensamiento y acción, como el análisis y la escucha, ya que la reflexión sobre sí misma re-envía a cuestionar los propios marcos referenciales de la ‘actuación’ profesional.
La Tutoría, en el trabajo o encuentro con el otro (el que tiene problemas, el confuso, el inseguro, el que sufre y requiere o demanda de nosotros alguna ayuda), es el pretexto para un encuentro humano con un sentido intencional, es decir, este es un encuentro buscado, ‘querido’ o deseado por ambas partes (6), entre un ser que busca ayuda y otro que desea proporcionarla, pero que, sabiendo de las dimensiones inconscientes de la demanda, sólo podrá ayudar cuando mantenga en suspenso y analice su deseo, sin renunciar a él.
Se opera entonces una metamorfosis que complejiza hasta el límite un hecho tan trivial. La clínica ha hecho su aparición, cuando rompe el encanto y la seducción de la “ayuda humanitaria”, la benevolencia o la empatía comprensiva, llevándola a un ámbito privado y con la seriedad que merece.
Y entonces nos vemos enviados no sólo a tomar en cuenta una “psicopatología” de los problemas existenciales de la época postmoderna o una labor técnica de un trabajo tutorial que se quiere crítico, somos enviados a analizar una teoría del fenómeno de ese encuentro buscado y lo que él, de uno u otro modo suscita, cuando es transformado en una situación ‘cuasi-experimental’ (Bleger) (7).
Ateneo como un espacio de Supervisión: encuentro querido, ‘deseado’ por un grupo, que busca o analiza e investiga en las profundidades de otro encuentro, un encuentro netamente humano que catalogaría de ‘primario’, cara a cara, donde esté presente de antemano el afecto, pero no para ser descargado sino para ser reconocido en su existencia, como la mejor forma de eliminar el descuido estratégico del trato entre las personas. Así, pareciera que tenemos un doble proyecto (o ante-proyecto).
Nuestro interés se centra en buscar y crear el espacio idóneo para la confrontación de ideas, de teorías, de métodos y técnicas que enriquezcan nuestro acervo científico por la vía del encuentro humano a través del grupo social-institucional al que pertenecemos. Este grupo social, requiere de un espacio propio, legítimo, donde se reúna a reflexionar sobre su quehacer individual o grupal, para que éste quehacer sea mediado por la práctica institucional en su conjunto.
El espacio de la Supervisión debe tener un carácter particular en este caso. No es una reunión científica tradicional, en el sentido de la discusión teórica (hemos experimentado en su esterilidad este tipo de reuniones); el Ateneo tutorial es un espacio para la reflexión, es un ejercicio del pensamiento, es un ‘juego’ a través del cual el aparato mental debe y puede encontrar las nuevas formas de expresión de las teorías y métodos que se manejan. Es, antes que nada, un ensayo ante ‘el público’, un ensayo de lo que cada uno piensa, siente y actúa en relación a la presentación de un caso, material de trabajo.
Ha dicho un psicólogo social, que el grupo sólo es grupo en relación a una tarea que lo reúne, es decir, sin tarea no hay grupo (8), lo mismo vale para una institución (9). Por otra parte, sabemos de la distinción entre tarea manifiesta y tarea latente, ya que convendría pensar en las estrechas relaciones entre la una y la otra (10). Nuestra tarea consiste en reflexionar en torno a un “caso” , tema, trabajo o material, y elaborarlo conforme a nuestro interés y puntos de vista.
La presentación de una viñeta de trabajo tutorial, puede distar mucho de otras tareas, sin embargo, lo común a todas es que permiten un encuentro humano deseado por todos los que ahí asisten. ¿Por qué deseado? Según Anzieu, se va a los grupos, así como el necesitado de descanso se va a dormir, el grupo es el lugar de objetos posibles de satisfacer expectativas que uno anhela. Se va a un grupo como se va al sueño (11). Este sería el factor energético que como un motor hace andar la maquina, pero el otro factor es la tarea propuesta que nos engarza a una realidad que necesita ser trabajada y convertida después en instrumento de aprendizaje, de la misma realidad que se trata de investigar: el encuentro humano.
Y bien, esta búsqueda encuentro, se da en un contexto: La Institución. Ha dicho Bleger (12), que hay instituciones que vacían y empobrecen a los seres humanos que ahí trabajan, y hay otras que los enriquecen y ayudan a crecer. Una actividad como ésta, debe señalar hacia éste último tipo de Instituciones. La actividad científica, en su diacronía, inherente a toda práctica verdaderamente humana, debe ser promotora y soporte de un tipo de institución cuyo fin es el crecimiento de sus miembros. Proponemos entonces como objetivos generales para instalar un Ateneo Tutorial, lo siguiente:
1. Crear un espacio de intercambio Científico que reúna a los tutores e investigadores de nuestra Institución.
2. Incrementar la comunicación y el intercambio de ideas entre los miembros de nuestra Institución, con el fin de favorecer la homogenización de criterios en relación al “diagnóstico, pronóstico y resultados” de nuestros tutorados, aparte de la presentación de trabajos temáticos fuera del ámbito de la tutoría individual, por ejemplo, la tutoría grupal.
3. Fundar una Institución sólida que permita el ofrecimiento de actividades científicas, desde los propios recursos Institucionales.
4. Fomentar y difundir hacia la comunidad, una imagen seria y fundada del trabajo de asistencia y de investigación que nuestra institución desarrolla.
5. Lograr un espacio de intercambio científico, que pueda ser receptor, en un futuro, de los aportes que con su participación los visitantes externos puedan brindarnos.
6. Realizar un proyecto de investigación sobre los fines, los medios, tipo de funcionamiento y fenómenos grupales que se desarrollan en un grupo de intercambio científico, como lo es el Ateneo Tutorial.
7. Se pretende, asimismo, que el Ateneo Tutorial sea puente de unión que vincule a la Escuela con el mundo externo, ofreciendo a los estudiantes la oportunidad de conocer y participar de lo que se hace y cómo se hace, en la institución de la que son parte fundamental.
Notas.
*El texto apareció originalmente con el nombre: “Apuntes Sobre el Ateneo Clínico”. En Cuadernos del Área Clínica. Fac. de Psicología de la UANL. Sept. De 1987. Aparece con las modificaciones del caso para ajustar los términos al tipo de labor a la que se intenta adecuar.
1. Diccionario Larosse Ilustrado. Pág. 50
2. Enciclopedia Salvat. Tomo II.
3. Larousse Técnico. P. 4
4. Grinberg, L. La Supervisión Psicoanalítica. Ed. Piados. Bs. As. 1975.
5. Bachelard, G. La Formación del Espíritu Científico. Siglo XXI edits. México 1978.
6. Véase, Escardo. F. Pediatría Psicosomática. Ed. El Ateneo. Bs. As. 1974.
7. Bleger, J. La Entrevista Psicológica. En Temas de Psicología: Entrevista y Grupos. Nueva Visión; Bs. As. 1980.
8. Véase, Bauleo, A. El Grupo Operativo. Cuadernos de Salud Mental. Fac. de Psicología. Estudiantes del Área Clínica. U.A.N.L. 1980.
9. Véase, Bleger, J. Psicohigiene y Psicología Institucional, Piados. Bs. As. 1966.
10. Véase, Pichón, Riviere. E. Del Psicoanálisis a la Psicología Social. Bs. As. 1971.
11. Véase Anzieu D. El Grupo y el Inconsciente. Ed. Biblioteca Nueva. Madrid, 1978.
12. Bleger, J. Op. Cit. 1966.
Monterrey, 1987.
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Creado por larch | 0 comentarios | 15/07/05 21:44
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