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Epilepsia: Mito o Realidad

Epilepsia: Mito o realidad, por: Luis Gabriel Sánchez Valenzuela EPILEPSIA: MITO O REALIDAD

ENFERMEDAD DIVINA O SAGRADA (Morbus divinus o morbo sacro): Los antiguos griegos pensaban que sólo un dios, podía arrojar a las personas al suelo, privarlas de sus sentidos, producirles convulsiones y llevarlas nuevamente a la vida, aparentemente muy poco afectadas. La creencia de que fuesen dioses quienes provocasen los ataques conllevo que la epilepsia fuese considerada un fenómeno sobrenatural, lo que le otorgo esa denominación. Ya Lucio Apuleyo también conocido como Apuleyo de Medaura (África), utiliza este término para referirse a la epilepsia. Así mismo Tito Macio Plauto (254-184 a. C.) y Marco Tulio Ciceron (106-43 a. C) entre otros, se refieren a la epilepsia como: enfermedad anímica; vicio; pasión, movimiento o estado desarreglado del alma. “Divinus,a ,um”: adj. Propio de, o perteneciente a los dioses. Para Ponce de Santa Cruz sería sagrada debido a su magnitud, pernicie y admiración.

- MORBUS MAYOR: La enfermedad sagrada (morbus divinus o morbo sacro) no era tal para Hipócrates, que prefirió denominarla gran enfermedad (morbus maior).

- MORBUS COMICIALIS: Esta denominación resulta curiosa, deriva de la antigua Roma y se debe a que si realizándose un comicio alguno de los presentes era sorprendido por un ataque epiléptico, este se suspendía pues era necesario la inaplazable purificación que impidiese el contagio. Algunos autores han manifestado que la suspensión del comicio se llevaba acabo por interpretarse la crisis como un mal presagio.

- MORBUS PUERI: o enfermedad del niño. Esta denominación se debe a la aparición y prevalencia de la enfermedad en este grupo de población. También por la creencia en su carácter hereditaria y contagioso. Ya Hipócrates en su libro “aforismos” tiene uno que dice que los niños son propensos a las convulsiones.

- ENFERMEDAD DE LA LUNA, MAL LUNAR O LUNÁTICO: “Quinto Sereno atribuía el mal a un dios que actuaba a través de la Luna. El enfermo endemoniado era tabú, intocable, pues el que lo intentara podía ser poseído por el maligno y contraer la enfermedad” . Las personas creían que esta enfermedad estaba controlada por los cuerpos celestes, en el caso de la epilepsia por la luna, lo que llevo a pensar que era probable que las crisis ocurrieran en luna llena, de allí el nombre de “enfermedad de la luna”.

También encontramos a San Mateo utilizar el término “lunático” para referirse a un epiléptico “sanado” por Jesús. El término Lunar en latín además de su significado más conocido (peca, mancha), presenta algunas variantes entre ellas: “naevus” (mancha, afrenta, deshonra), “macûla” (deshonra, infama). Teniendo en cuenta el contexto social de la época también se podría denominar “mal de la deshonra” o “mal de la infama”, ya que resultaba deshonroso estar afectado directa o indirectamente por la enfermedad, debido a la creencias que sobre la enfermedad se tenían.(carácter hereditario, contagiosa, demoniaca, etc.).

San Isidoro (560-636), arzobispo de Sevilla, rescató del vulgo el término lunático para acuñarlo como vocablo culto que definía a los posesos (“Hos etiam vulgus lunaticus vocant, quod per lunae cursus cunitetur eos insidia demonum”) (Etimologías, libro XX).

Existen distintas teorías que explicaban la influencia de la luna en la epilepsia, entre ellas que se debía a una venganza de Selene, deidad de la luna. También se propusieron teorías como que la luna llena calentaba la atmósfera que rodea la tierra y que ello derretía el cerebro provocando un ataque. También se sugirió que la temperatura del cerebro y de la luna eran igual de frías y por ello desencadenaban cefalea y epilepsia.

- MAL HERCULEO O DE HÉRCULES (Morbus Herculeus): esta denominación se debe al semidiós griego Hércules, hijo de Júpiter y Alcmena. Entre los enemigos de Hércules se encontraba Juno quien, encontrándose Hércules y su hermano Ificio en la cuna, envió dos serpientes para que los estrangulasen. No consiguiendo Juno lo que deseaba, persiguiéndole siempre vengativa:

“logró hacerle caer en un ataque de locura, durante el cual mató a flechazos y a golpes de maza a los hijos que había tenido con Megara y a esta misma. Asustado de su crimen, al recobrar la razón, Hércules se condenó al destierro y fue a ver a Tespio, quien le purificó.”

También encontramos referencias a otro ataque de locura al ponerse Hércules una túnica empapada en sangre y veneno que le ofrece Deyarina, quién cree que la túnica posee la virtud de avivar el cariño conyugal y devolver a sus esposas los maridos inconstantes.

Es dudoso para Temkin el nombre de mal de Hércules, aunque lo utiliza Ponce de Santa Cruz.

- ENFERMEDAD DE SAN VALENTÍN: En la Edad Media la expansión del cristianismo prodigó reliquias y devociones milagreras para curar la enfermedad. Se hicieron populares las peregrinaciones a lugares sagrados, como el priorato de San Valentín, en Alsacia, donde a finales del siglo XV se construyó el primer hospital para epilépticos. En Roma se levantó el monasterio a Santa Bibiana, patrona de los epilépticos junto con San Valentín y San Vito.

- ENFERMEDAD DE SAN LUPO (morbus St. Lupi): Esta denominación se debe a que este santo castigó con la epilepsia a un obispo que manifestó el pecado de la envidia en su sepultura, de la que se recuperó tras el arrepentimiento.

- ALFERECÍA: En 1611, Pérez Cascales publica en latín el libro de 300 páginas, Liber de affectionibus , que se precia de ser el primer gran tratado español de pediatría, y dedica un amplio capítulo a la epilepsia infantil (Alferecía) . Este término era utilizado como sinónimo de epilepsia, ya en algunos textos encontramos la comparación entre ambos Actualmente se define como: “enfermedad caracterizada por convulsiones y perdida de conocimiento, más frecuente en la infancia e identificada a veces con la epilepsia.”

- GRAN MAL: Este término aparece en la Francia Medieval como grand mal, traducido de la denominación que Hipócrates le dio a la enfermedad (morbus maior).

- MAL DE SAN JUAN (le mal de Saint-Jean): Posiblemente en relación con la cabeza de San Juan Bautista

- GOTA CORAL: En el Diccionario de la Lengua Castellana en que se explica el verdadero sentido de las voces, su naturaleza y calidad, con las phrases o modos de hablar, los proverbios o refranes y otras cosas convenientes al uso de la lengua. dedicado al rey nuestro señor Don Phelipe v (que dios guarde) a cuyas reales expensas se hace efta obra. compuesta por la real academia española tomo tercero que contiene las letras d. e. f. con privilegio, en el año de 1732, se hace referencia al término: “EPILEPSIA.f.f. Enfermedad que vulgarmente fe llama Gotacoral, por fer como una gota que cae fobre el corazón. Es voz griega y muy ufada de los Medicos.(...)”.

- OTRAS DENOMINACIONES para referirse a la epilepsia han sido: gutta, gota caduca , falling gout, falling evil, enfermedad negra, mal de corazón.
Para terminar diremos que el enfermo epiléptico era sistemáticamente escupido (para evitar el contagio). Esta concepción mágica contribuyó a la idea de que la vida del epiléptico era miserable y estaba marcada por un estigma social, tanto como lo fue otra enfermedad sagrada: la lepra. De nuevo la epilepsia será la enfermedad diabólica por excelencia y el epiléptico, un paciente maldito acosado por la incomprensión, el desprecio y, con frecuencia, la ira de sus congéneres.


2.2.5. EDAD MEDIA:

En la Edad Media se consideraba a la epilepsia una enfermedad contagiosa. Como a los leprosos y los infectados por la peste, se impedía que estos enfermos mantuvieran una relación social. Las familias se sentían deshonradas cuando alguno de sus miembros se veía afectado por la epilepsia e intentaban mantener oculta la enfermedad a su entorno. Se organizaban romerías para conseguir la protección frente a la enfermedad o para dar gracias por alguna curación milagrosa de la enfermedad. Para ello, se preferían los lugares con reliquias del patrón de los enfermos epilépticos, san Valentín, como por ejemplo Rufach en Alsacia y Kiedrich en Renania, una tradición que se conserva.

Como observamos según pasa la historia, durante siglos se creyó que los demonios o espíritus poseían a estos enfermos y que esta posesión se manifestaba a través de unos ataques impresionantes que causaban miedo y asco. En el largo período que transcurre desde la muerte de Galeno hasta la invasión de Alejandría por los árabes (año 642), la medicina se bifurca en dos tendencias, correspondientes a la división del Imperio Romano por Teodosio el Grande. La parte oriental o bizantina permitió la conservación del galenismo y Constantinopla se convirtió, tras Alejandría, en el nuevo centro cultural hasta la invasión de los turcos en 1453. La parte occidental corresponde a la propagación de la religión cristiana por el Mediterráneo, acentuada por la declaración del cristianismo como la religión del Imperio por Constantino y por la posterior invasión de los bárbaros. Pero desgraciadamente, los Padres de la Iglesia suplantarán a los médicos en la teorización sobre la epilepsia, y se volverá de nuevo a las viejas creencias demoníacas perdiendo las teorías naturalistas, de los médicos griegos, toda su influencia.

Orígenes (250 d. de C.) denunciará la medicina como herejía que enfrenta la doctrina de Cristo al culto a Asclepios. La fuente de conocimiento será la Biblia. Los relatos de San Marcos (IX, 14-29), San Mateo (XVII, 14-20) y San Lucas (IX, 37-43) narran como Jesús eliminó los espíritus diabólicos de un hombre que había tenido ataques desde la infancia.

Los epilépticos pasaran a llamarse caducus y demoniacus, y San Isidoro de Sevilla popularizó en el Siglo VII el término lunaticus. Orígenes reclama con firmeza un origen demoniaco en el lunático oponiéndose a las explicaciones naturalistas de los médicos afirmando “(...) creemos que son lunáticos, como pensaba el evangelista, y los afectados de ello son poseídos por un espíritu sucio, sordo y mudo” .

La luna como referencia mágica alcanza durante toda la Edad Media una difusión extraordinaria. Para Pablo de Alejandría el planeta Marte es el implicado en los “ataques de caída”. Para el latino Julius Firmicius Maternus “cuándo la luna tiene una posición perniciosa (...) hace a la gente lunática y predispuesta a caídas y convulsiones”. Santa Hildegarda de Bingen (1098-1179) establece dos tipos de epilepsia, una de origen natural y otra de origen sobrenatural o demoniaca que fue mantenida por muchos autores Medievales. Dante (1265-1321), se refiere a las “caídas malignas” en su descripción del infierno (Divina Comedia,, invierno, cap. 24).

La expansión del cristianismo prodigó reliquias y devociones milagreras para la enfermedad. En el Siglo VI, San Gregorio de Tours (Liber vitae patrum, VIII), cuenta la historia de un enfermo que tras acudir a la tumba de San Niceto volvió curado, sin que nunca más tuviese crisis. Se decía que “es buena devoción para curar este mal ser devoto de los tres Reyes Magos, Gaspar, Baltasar y Melchor.

Jhon de Ardene, por ejemplo, aconsejaba: “ Contra la epilepsia escribe estos tres nombres con sangre tomada del dedo auricular del paciente, Gaspar, Melchor y Baltasar, y coloca oro, incienso y mirra en su caja. Deja que el paciente rece diariamente tres padrenuestros y tres avemarías por las almas de los padres y las madres de estos tres reyes, y deja que el paciente beba durante tres meses zumo de peonía”.

El médico salernitano platearius reconoce los tres tipos galénicos de epilepsia y admite dos variantes clínicas, el tipo “mayor” y el tipo “menor” (antecedentes de lo que serían el “gran mal” y “pequeño mal”). También es común relacionar la epilepsia con la apoplejía. El valenciano Arnau de Vilanova (1250-1311) ordena la epilepsia en dos tipos: la “verdadera”, causada por la flema, y la no “verdadera”, causada por la bilis negra mezclada con flema, aunque intente dar una explicación natural y racional a la enfermedad, no descartará la influencia de la luna y demás estrellas.

El tratado Sobre la enfermedad sagrada vuelve a cobrar actualidad tras el resumen de Rhazes en Continens y se desarrolla en Avicena. El andaluz Abulqasim, propuso cinco causas “eficientes” de epilepsia todas ellas debidas desproporciones de los elementos naturales, excepto la quinta que “puede ser originada por demonios”. El cordobés Averroes, comentador de Aristóteles, actualiza las hipótesis naturalistas de su maestro sobre la acción patogénica de los vapores (“un humo frío”) como causa de la epilepsia. con esta hipótesis se entrará en la Edad Moderna.


2.2.6. MEDICINA MODERNA:

En el Renacimiento se acentúan y radicalizan las actitudes medievales. Inocencio VIII (1484) lanza severas campañas contra las brujas, haciéndolas responsables de muertes, afligiendo terribles sufrimientos y enfermedades dolorosas. Una de esas enfermedades era la epilepsia, provocada “por medio de huevos cocidos con cadáveres, en especial cadáveres de brujas” . Franciscus Valesius afirma que el demonio provoca la epilepsia entre otras enfermedades. En 1602, Jean Taxil, médico de -Arlés, sostendrá que no está documentado ningún demoníaco que no sea epiléptico. la epilepsia continuará siendo un estigma satánico. Cesalpino (1516-1603) dedicará un tratado al poder demoníaco (Daemonium investigatio peripatetica). Reconoce que muchas enfermedades se deben a causas “naturales", como los vapores del útero o la bilis negra que se detiene en el cerebro, pero hay otros casos que los asigna a la influencia maligna, en estos casos eran llamados lunáticos.


Los alienistas franceses utilizan ya los términos grand mal o petit mal. Aunque el grand mal parece que corresponde al antiguo “morbus maior”, no está claro para el historiador Temkin que el petit mal corresponda al “morbus minor”. Calmeil introduce el término ausencia , como variante de epilepsia pequeña, así como el de état de mal (status epilepticus) para los ataques que se repiten de forma ininterrumpida. La ausencia adquiere consistencia en su división de los distintos tipos de crisis (grand mal, petit mal, y ausencias).

En el año de 1847, para la Iglesia resultaba indecoroso permitir ejecutar funciones eclesiásticas a los que padecían epilepsia, vulgarmente era denominada Alferecía o mal de corazón. Según el papa Jelasio las señales de la epilepsia son el caer en tierra violentamente con convulsiones y perdida de conocimiento, dar gritos confusos y arrojar espuma por la boca.

Pritchard dedica un capítulo a la “convulsión local o epilepsia parcial” (1822) y amplia la idea de aura. Romberg (1795-1897) ordena en aura psíquica, sensorial, sensitiva y motora. Reynols (1828-1896), aunque conserva el nombre galénico de epilepsia idiopática (que nace en el mismo cerebro), transforma el contenido, refiriéndose a partir de entonces a aquélla de causa desconocida (utilizado en la actualidad) en contraposición con la epilepsia sintomática, cuya enfermedad básica se reconoce (las antiguas epilepsia plethorica, poliposa, humoralis, scorbutica, syphilitica, uterina, entre otras).

En cuanto al tratamiento, el siglo XIX se caracteriza por el intento de paliar la enfermedad con centenares de procedimientos, la mayoría empíricos, y la constancia crítica de la inutilidad de la mayoría de ellos. Los entusiasmos iniciales en elementos, como el cinc o la plata, se atenúan cuando se descubren los mortales efectos secundarios en algunos casos (argirismo). Se utilizan de nuevo: sangrías, los catárticos, los baños, la cauterización, escarificaciones, amputaciones (en el lugar del aura), divisiones de nervios y multitud de fármacos. Se recomienda la trepanación. Selade, un médico belga exponía desnudos, al frío más extremo durante 1 hora al día, a los enfermos para que sanasen (el tratamiento se realizaba durante el invierno).



En 1958, encontramos publicaciones en las que la epilepsia es definida como: “Enfermedad que se caracteriza por convulsiones y desórdenes mentales (...).Otras veces hay los llamados equivalentes del ataque y que se traducen, generalmente, por desórdenes mentales. Estos adoptan unas veces el tipo de los llamados estados crepusculares epilépticos (...) consisten en confusión mental, desorientación y actos impulsivos, como el incendio, el robo, el homicidio, el exhibicionismo genital. El delirio epiléptico corresponde a una excitación maníaca intensa con alucinaciones sensoriales y actos que revelan el más espantoso furor, matándose o mutilándose el enfermo y destrozando cuanto se encuentra a su alcance”.

De especial interés han sido aquellas crisis parciales de contenido afectivo positivo denominadas crisis extáticas o de Dostoievski en honor a la extraordinaria descripción de éstas y que sufrió o “gozó” como aura de una crisis generalizada. A partir de entonces se han indagado crisis similares en ilustres personajes históricos, como Pablo de Tarso (Maladie de Saint paul), Juana de Arco y en nuestro país, Teresa de Jesús. La publicación de este caso provocó pronunciamientos de las autoridades civiles y religiosas de Ávila, y una influyente organización político-religiosa impidió la divulgación de la edición. Es también singular el caso de Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, que también padecía episodios extáticos similares.

Sucesivas Comisiones de Terminología de la Liga Internacional contra la Epilepsia propusieron las clasificaciones admitidas en la actualidad de las crisis


6. BIBLIOGRAFÍA

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- ELGOOD C.: La medicina en el antiguo Irán. Historia universal de la medicina. Tomo I. Barcelona: editorial Salvat, 1972.

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- GUERRA F.: La medicina precolombina. Madrid: editorial Cultura Hispánica, 1990.

- HERRANZ, José Luis: Vivir y Comprender la Epilepsia. Madrid: Herranz Fernández, José Luis, 2ª ed. corregida y aumentada, 1999.

- HIPÓCRATES: Tratados Hipocráticos, I, juramento, Ley, Sobre la Médica. Sobre la Medicina Antigua, Sobre el Médico. Sobre la Decencia, Aforismos, Preceptos, El Pronóstico, Sobre la dieta en las Enfermedades Agudas, Sobre la Enfermedad Sagrada. Madrid: Editorial Gredos, Nº 63. 1977.

- KNIGHT, Bernard: Medicina forense de Simpson. México, D. F.- Santafé de Bogotá: editorial El Manuel Moderno, 1959.

- LÓPEZ PIÑERO, José M.: La Trepanación en España. Madrid: Editorial Técnica Española, 1967.

- MATTHES, Ansgar; KRUSE, Rolf: El enfermo epiléptico: Consejos para el enfermo, su familia, para profesores, educadores y asistentes sociales. Barcelona : Editorial Herder, 3ª ed., 1998.

- MENA, José María de: Historia de la Medicina. Madrid: publicaciones controladas, 1971.

- PASTORA Y NIETO, Isidro de la: Diccionario de derecho canónico, tomo I.Madrid: Imprenta de D. José C. de la Peña, 1847.

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- RIERA, Juan: Historia, Medicina y Sociedad. Madrid: ediciones Pirámide, 1985.

- RODRÍGUEZ BARRIONEVO, A.C; BAUZANO POLEY, E.: Guía práctica para el diagnostico y tratamiento de la epilepsia en la infancia. Madrid: editores médicos, 1995.

- SAGRADA BIBLIA (1ª ed. 1969), por Nacar Fuster, Eloino y Colunga Cueto, Alberto (7ªed.). Madrid: Biblioteca de autores cristianos, 1970.

- SAINZ DE ROBLES, Federico Carlos: Ensayo de un Diccionario Mitológico Universal precedido de un estudio acerca de los mitos y de las religiones paganas. Madrid: Aguilar, 1958.
Creado por galvarini | 3 comentarios | 01/08/04 10:26

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Comentarios

ES CURABLE LA EPILEPSIA? QUIERO SABER SI LAS CONVULSIONES O EPILEPSIA ES CURABLE , Y QUE TRATAMIENTO SE RECOMIENDA .GRACIAS . RUTH Enviado por mujermadura | 19/09/04 02:20

prueba: no se si ha llegado? mande comentario y no sale en pagina Enviado por luisenred | 18/11/04 00:00

RESPUESTA: ES CURABLE LA EPILEPSIA? Estimada Ruth ante todo decir que la epilepsia es la enfermedad y las crisis, que pueden ser convulsivas o no, son el síntoma o forma en que se manifiesta. La epilepsia se define como una enfermedad cronica del sistema nervioso central, y por lo tanto es de carácter vitalicio. El diagnóstico de epilepsia se hace trás dos crisis sin una causa que lo justifique (p.e. traumatismo craneoencefálico, fiebre, inhalación de sustancias tóxicas, tumor cerebral, etc). La medicina moderna ha logrado controlar las crisis o síntomas en un 80 de los casos, a través de tratamiento farmacológico, pero contra la enfermedad no hay cura. Trás 4 años aprox. de tratamiento con fármacos, sin que aparezcan nuevas crisis, se considera que la epilepsia es inactiva, se suspende el tratamiento y puede que no aparezcan más crisis, pero seguirás padeciendo la enfermedad. En otros casos, el tratamiento para toda la vida. Algunas epilepsias pueden intervenirse quirurgicamente. Mas información comunicámelo. saludos Enviado por luisenred | 18/11/04 00:15

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