TRIGO DE DIOS
Salido de las aguas. III parte en TRIGO DE DIOS
Salido de las aguas. III parte
Moisés libera a los hebreos de la esclavitud
Salido de las aguas. III parte
Aarón y yo intercedimos varias veces ante Faraón para que este le concediera la libertad al pueblo de los hebreos, pero el Rey de Egipto nos amenazó de muerte, Dios estuvo grande con nosotros, así pues, los hebreos fuimos los únicos que no fuimos heridos por las plagas con que Dios intentó mitigar la soberbia y la falsa potencia del Faraón. Todas esas plagas de la conversión de las aguas de la tierra en sangre, langostas, ranas, granizos, tinieblas, etcétera, sólo fueron símbolos de la plaga final, la mortandad de los primogénitos de las personas y los animales de Egipto.
Dios me dijo que los hebreos comeríamos un cordero pascual que libraría a nuestros primogénitos del exterminio final, la plaga que mitigaría la soberbia del Rey de Egipto y que nos permitiría abandonar esa tierra definitivamente. Dios estuvo grande con nosotros, yo perdí mi fe y convicción en cada ocasión que el Faraón desobedeció a Dios en su intento de librarnos de la esclavitud, pero Yahveh llevó a feliz término sus propósitos con respecto a nosotros.
Siguiendo las instrucciones de Saddai, todos los hebreos, al concluir nuestra jornada laboral, nos dispusimos a preparar la cena del cordero salvador. Cenaríamos con el símbolo del poder divino en la mano, comeríamos rápidamente el cordero, pues, mientras oyéramos los lamentos de los egipcios, nos apoderaríamos de todas las riquezas de esta tierra y nos dispondríamos a atravesar el desierto camino de la tierra que Yahveh le prometió a nuestro antepasado Abraham.
Nuestra cena no fue un manjar de reyes, oramos y cenamos y bebimos el vino que nos fortaleció al inicio de nuestra peregrinación. El ángel del exterminio final debió haber comenzado su terrible misión. El emisario de Dios respetó aquellas casas que tenían manchadas las jambas de las puertas con la sangre del cordero salvador.
Avanzada la noche, me dirijí al encuentro de mi hermano Ramsés, y Aarón era mi única compañía cuando sufrimos al pensar que seríamos víctimas de quien impotente debió haber visto morir a su hijo.
Faraón nos recibió a Aarón y a mí y nos mostró el cadáver de su hijo. No supimos qué hacer ni qué decir en tan dramática situación. Dios ha humillado a quien nos humilló a nosotros durante 450 años, pero nosotros somos humanos y sufrimos pensando que uno de tantos niños inocentes no debió pagar la culpa obtenida por la soberbia del Rey según nuestra óptica.
No sé que haría yo sin el Dios que me ayuda a salir de las situaciones difíciles y sin este hermano que tiene tanta facilidad para suplir mi tartamudez. Aarón pidió valientemente la liberación de los hebreos, y el Faraón insistió en que saliéramos de Egipto sin ganados y sin riquezas, pero nosotros sabíamos que de esa forma pereceríamos con facilidad y el Rey nos esclavizaría posteriormente haciendo más gravosa nuestra situación. Aarón permaneció firme al volver a formular su petición:
-No podemos abandonar el país sin riquezas ni sin ganados, déjanos salir de esta tierra si no deseas seguir siendo azotado por nuestro Dios.
Al fin Faraón nos autorizó para que abandonáramos el país con nuestros niños, nuestros ganados y con las riquezas de la tierra que pudiéramos llevar con nosotros.
Nuestra peregrinación se dividió en dos ciclos, así pues, primeramente nos dirigimos al monte sacro para ofrecerle sacrificios a Yahve:, quien posteriormente nos encaminó hacia la tierra prometida.
Los hebreos se llenaron de gozo al conocer esta buena nueva de su libertad definitiva. Despojamos de su oro a quienes lamentaron la pérdida de sus primogénitos. Nos dispusimos a abandonar la rica tierra que se sumió en la más grande de las miserias por causa de la soberbia de su Faraón.
Todo estaba a punto para dirigirnos ante la presencia del Dios de los hebreos. Soy torpe para hablar, pero la formación que durante 40 años recibí en Egipto me ha capacitado para conducir esta difícil expedición. La gente se mostraba alegre muy a pesar de sus heridas físicas y psíquicas. Yo en mi alegría, volví a sumirme en infinitas preocupaciones, pues aquellos pobrecillos ignoraban la diferencia que existe entre la esclavitud y la libertad, así pues, en aquel tiempo ya no se tratarían como alimañas los unos a los otros, pues habrían de someterse a la Ley del Dios que los esperaba en el monte sacro.
Los encargados de vigilar la expedición, cuando nos encontramos ante el Mar Rojo, divisaron a las tropas de Faraón a lo lejos, que se disponían a vengar la muerte de los primogénitos de la tierra, y tantas otras calamidades que Yahveh Sebaot sembró en el país de Egipto. La gente perdió la esperanza, se revolvió contra mí reprochándome que los induje a morir en el desierto, que los privé de la carne que comían en los días de la esclavitud, que aquella miserable situación era mejor que morir. Yo no podía perder la fe en aquella ocasión, pues no quería desconfiar nuevamente del Dios que jamás me abandonó en circunstancias adversas, aunque en esa ocasión tengo que reconocer que la furia de los soldados podía superar la acción del ángel del exterminio.
Dios me lo dijo, y El siempre cumple su Palabra. Por causa de una orden del cielo, estendí el báculo sagrado en las aguas del Mar Rojo, y estas constituyeron dos murallas a izquierda y derecha, de forma que podríamos cruzar a la otra orilla pisando tierra seca. La columna de humo que se anteponía ante los hebreos y los carruajes egipcios desapareció. No podíamos dudar de Dios, o cruzábamos el Mar Rojo, o pereceríamos bajo la furia del Rey. Nos lanzamos a vida o a muerte al mar, ni siquiera pensamos en que nos podríamos ahogar si esas dos murallas de aguas se nos volcaran y nos sepultarann...
Los egipcios comenzaron a perseguirnos, los caballos galopaban con gran dificultad, los soldados se veían impotentes ante la huída de los heridos y desarmados. Cuando el último de los hebreos alcanzó cruzar el Mar Rojo, las aguas se cerraron inmisericordemente ahogando a los soldados del Faraón, quien se vió obligado a reconocer que Yahveh es el único Dios verdadero.
Los hebreos gozaron de una enloquecida alegría. Tardamos muchas horas en emprender nuestro camino hacia el Sinaí, pues me era difícil que mis hermanos de raza alabaran al Dios viviente para que nuestros descendientes, sus descendientes y los descendientes de su prole no olviden jamás que hubo un día en que Yahveh estuvo grande con nosotros.
La peregrinación era difícil, mis :ermanos de raza no conocían forma alguna de solucionar sus innumerables disputas, era difícil evitar riñas sangrientas...
Cuando estuvimos al pie del monte sacro, yo subí a la presencia de Dios para decirle a Saddai que su pueblo lo esperaba en la llanura para que le confiara sus decretos. Subí al monte sacro ignorando que mi Dios me instruiría durante 40 días con sus respectivas noches, y que mis hermanos de raza perderían la paciencia hasta el punto de hacerse blasfemos inventándose un becerro construído con el oro que les robamos a los desgraciados de Ejipto.
Los hebreos, en esos 40 días, me creyeron muerto en el monte, unos propusieron la vuelta a Egipto, otros se desesperaron, y, lo más triste de todo, es que mi hermano Aarón, quien tiene tanta convicción, no fue capaz de dominar la situación, y construyó un falso Dios, un ídolo con el oro que habíamos robado... La orgía que se llevó a cabo ante el supuesto salvador de los hebreos fue impresionante, nadie pensaba con la cabeza, nadie se preocupaba por buscar la tierra prometida, nadie se acordaba de Dios, mi hermano contemplaba la orgía cabizbajo.
Cuando se cumplieron los 40 días de mi estancia en el monte sacro, alguien anunció mi llegada con las tablas de la Ley. Dios me advirtió previamente de la terquedad de mi pueblo, pero, ¡no pude creer lo que vieron mis ojos! ¡El pueblo de Dios se convirtió en anatema! Los hebreos se mostraban confusos, yo ordené fundir el becerro anatemizador e hice que esos pecadores bebieran su propia fornicación, el pueblo de vírgenes le fue infiel a su esposo, ¿cómo no habían de beber la injuria y las ofensas con que provocaron la ira de su Señor? Subí nuevamente al monte para que Yahveh perdonara a sus criaturas que eran tan duras de cervid y tan incapaces de cumplir la voluntad de su Dios y Salvador.
El pueblo vomitó las cenizas de su falso Dios, y yo subí al monte para pedir clemencia. Yahveh me propuso destruir a ese pueblo infame y hacer de mí una poderosa nación, pero yo no podía soportar la idea de que fuera destruída la propiedad de Dios, ese pueblo por el que he arriesgado mi existencia tantas veces...
Oré ante el Señor, diciendo:
-Señor Dios de los Ejércitos, tu que en la excelsitud de tu gloria te dignaste oír el lamento de los pobres y de los pecadores, acuérdate de las criaturas inocentes que habrán de morir si tú lo consientes siendo víctimas de la soberbia de sus progenitores. No permitas que el ángel exterminador repita la obra que llevó a cabo en Egipto.
Dios me manifestó su fidelidad, y me prometió llevar a cabo la misión que me encomendó. A partir de aquel tiempo Dios les demostró a los hebreos que yo era su Profeta, les ayudó a intentar confiar en mí, redactó nuevamente las tablas de la Ley que yo rompí porque perdí la fe por causa de la idolatría de mi pueblo, y nos dispuso a caminar hacia la tierra prometida.
40 Años después.
Yo, Moisés, por las veces que este pueblo me ha hecho perder la fe, no podré ver la tierra que Dios nos ha prometido, pero la veo desde la cima de un monte al que he subido para reunirme con mis antepasados hebreos, según me ha manifestado mi Dios. Ahora será Josué el designado por Yahveh para concluir mi misión, y hacer que los hebreos no sólo sean un pueblo libre, pues ellos deben portarse como los :ijos del pueblo de los Santos de Dios.
Creado por trigodedios | 0 comentarios | 05/01/07 22:45
Comentarios
Más en Mundo Ocio
Servicios Recomendados
¡Atención, jugadores! Los juegos online de Geomundos se actualizan constantemente, y también te los puedes descargar a tu PC para jugar offline.
¿Conoces el chat con perfiles?
Ahora puedes ver la cara de con quién hablas, agregarlos a tu agenda y enviarles mensajes incluso cuando no están conectados.
¿Conoces los puntos Geomundos? Gana puntos por jugar, hacer encuestas, registrarte, comprar online... ¡Y canjéalos por cualquiera de los más de 100 regalos disponibles!
¿Tienes algo que contar? Publica tus textos, fotos, enlaces… Es fácil y divertido. ¡Disfruta viendo subir tu contador de visitas!
¿Qué pasa en el mundo ahora mismo? Consulta los titulares de los principales medios de comunicación de un vistazo.
¡Consíguelo gratis!
Nintendo WiiLa consola Wii y su revolucionario mando con sensores de movimiento (el Mando de...
Gana regalos por jugar, hacer encuestas, registrarte en portales y con tus compras online...
