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Miércoles de ceniza del ciclo c. en TRIGO DE DIOS

Miércoles de ceniza del ciclo c.

Nos preparamos a vivir una Cuaresma de penitencia y oración con el fin de conocer y amar a Dios. Padre nuestro

Miércoles, 21-02-2007, Miércoles de ceniza

Edición número 84

En esta edición de Padre nuestro, encontraréis los siguientes contenidos:

-Celebremos la Eucaristía. Lecturas eucarísticas, oraciones, homilía del Miércoles de ceniza y lectura después de la Comunión.

Celebremos la eucaristía

Miércoles de ceniza

En la Misa de este día se bendice y se impone la ceniza, hecha de los ramos de olivo o de otros árboles, bendecidos el Domingo de ramos del año precedente.

Canto de entrada

Nueva Creación

Camina Pueblo de Dios.

Camina Pueblo de Dios.

Nueva ley, Nueva Alianza

En la nueva creación.

Camina Pueblo de Dios (bis).

1- Mira allá en el Calvario,

En la roca hay una cruz,

Muerte que engendra vida,

Nuevos hombres, nueva luz.

Cristo nos ha salvado

Con su muerte y resurrección.

Todas las cosas renacen

en la nueva creación.

2- Cristo toma en su cuerpo

el pecado, la esclavitud,

al destruirlo nos trae

una nueva plenitud.

Pone en paz a los hombres,

a las cosas y al Creador.

Todo renace a la vida

en la nueva creación.

3- Cielo y tierra se abrazan,

nuestra alma halla el perdón.

Vuelven a abrirse los cielos

para el hombre pecador;

Israel peregrino vive

y canta tu redención.

Hay nuevos mundos abiertos

en la nueva creación.

(Desconozco el autor de esta canción).

Antífona de entrada

Señor, tú eres misericordioso con todos y no aborreces nada de lo que has hecho, cierras los ojos a los pecados de los hombres para que se arrepientan y
los perdonas porque tú eres el Señor, nuestro Dios (SAB. 11, 24. 26).

Monición de entrada

Sed bienvenidos a la casa de nuestro Padre y Dios.

Cuando comenzamos a celebrar el tiempo de Adviento hicimos penitencia con la intención de prepararnos a celebrar las dos venidas de nuestro Hermano y señor
a nuestro encuentro. Dado que no somos perfectos y por lo tanto somos incapaces de superar todos nuestros problemas, durante el tiempo que nos preparamos
a celebrar la Pasión, la muerte y la Resurrección de Jesús volvemos a hacer penitencia, con la intención de disponer nuestro corazón a vivir en la presencia
de nuestro Criador.

Comencemos esta celebración eucarística pidiéndole a nuestro Padre común que, cuando finalicemos el periodo litúrgico que hoy hemos comenzado a vivir, hayamos
avanzado en el camino de nuestro crecimiento espiritual.

Se omite el acto penitencial, ya que en esta celebración es sustituido por la imposición de la ceniza.

Durante el tiempo de cuaresma no se canta ni recita el Gloria, ya que nuestro corazón penitente desea esforzarse para ser más perfecto, como si ello le
hiciera digno de alabar a nuestro Padre común.

Oración colecta

Señor y dios nuestro, concédenos la gracia de iniciar con el santo ayuno cuaresmal un camino de verdadera conversión, y afrontar con la penitencia la lucha
contra el espíritu del mal. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es dios, por los siglos de
los siglos.

R. Amén.

Liturgia de la Palabra

Moniciones que anteceden a las lecturas de hoy y lecturas eucarísticas.

Monición de la primera lectura

El autor de la primera lectura que escucharemos a continuación nos insta a que hagamos penitencia, con la esperanza de que Dios perdone nuestra obstinación
a la hora de cumplir los preceptos de su Ley.

Primera lectura

Lectura del libro de Joel 2, 12-18

Yahveh, solícito por su tierra, perdonará a su pueblo

Por eso pues, ahora, dice Yahveh, convertiíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento. Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos,
y convertíos a Yahveh vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo. ¿Quién
sabe si volverá y se arrepentirá y dejará bendición tras de él, esto es, ofrenda y libación para Yahveh vuestro Dios? Tocad trompeta en Sión, proclamad
ayuno, convocad asamblea. Reunid al pueblo,santificad la reunión, juntad a los ancianos, congregad a los niños y a los que maman, salga de su cámara el
novio, y de su tálamo la novia. Entre la entrada y el altar lloren los sacerdotes ministros de Yahveh, y digan: Perdona, oh yahveh, a tu pueblo, y no entregues
al oprobio tu heredad, para que las naciones se enseñoreen de ella. ¿Por qué han de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios? Y Yahbeh, solícito por
su tierra, perdonará a su pueblo.

Palabra de Dios

R. Te alabamos, Señor.

Monición del Salmo responsorial

Durante los tiempos de Cuaresma y Pascua oramos muchas veces meditando el Salmo que aparece numerado en la Biblia con el número 51 y en el Leccionario litúrgico
con el número 50, pues, al meditar el mismo, le pedimos a nuestro Padre común que perdone nuestros pecados y nos ayude a resolver nuestros problemas, para
que podamos vivir en su presencia con el corazón purificado.

Salmo responsorial.

SAL. 50, 3-4. 5-6a. 12-13. 14 y 17.

R. Misericordia, señor: hemos pecado.

Porque yo reconozco mis rebeliones,

y mi pecado está siempre delante de mí.

Contra ti, contra ti solo he pecado,

y he hecho lo malo delante de tus ojos;

para que seas reconocido justo en tu palabra,

y tenido por puro en tu juicio. R.

He aquí, en maldad he sido formado,

y en pecado me concibió mi madre.

He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo,

y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría. R.

Vuélveme el gozo de tu salvación,

y espíritu noble me sustente.

Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos,

y los pecadores se convertirán a ti. R.

Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación;

cantará mi lengua tu justicia.

Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado;

al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. R.

Monición de la segunda lectura

San Pablo, como buen embajador de Cristo, nos insta a que hagamos penitencia, con el fin de que sintamos que somos dignos hijos de nuestro Padre común.

Segunda lectura

Lectura de la segunda Carta del Apóstol San pablo a los Corintios, 5, 20-- 6, 2.

Somos, pues, embajadores de Cristo, como si Dios exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os suplicamos: ¡Reconciliaos con Dios! A quien no
conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que viniésemos a ser justicia de Dios en él. Y como cooperadores suyos que somos, os exhortamos a que
no recibáis en vano la gracia de Dios. Pues dice él: En el tiempo favorable te escuché y en el día de salvación te ayudé. Mirad ahora el momento favorable;
mirad ahora el día de salvación.

Palabra de Dios.

R. Te alabamos, señor.

Honor y gloria a ti, señor Jesús. Os digo que habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por 99 justos que no tengan necesidad
de conversión (CF. LC. 15, 7).

Evangelio

Tu padre, que ve lo que haces en secreto, te recompensará

Lectura del santo Evangelio según San Mateo, 6, 1-6. 16-18

R. Gloria a ti, Señor.

Guardaos de practicar vuestra religión delante de la gente sólo para que os vean. De otro modo, no recibiréis ninguna recompensa de vuestro Padre que está
en los cielos. Por eso, cuando socorras a algún necesitado, no lo pregones a bombo y platillo, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles,
para que la gente los alabe. Os aseguro, que esos ya han recibido su recompensa. Por el contrario, cuando tú socorras a algún necesitado, hazlo en secreto,
de modo que ni siquiera tu mano izquierda sepa lo que hace tu derecha. Y tu Padre, que ve lo que haces en secreto, te recompensará. Cuando oréis, no hagáis
como los hipócritas, que son muy dados a orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para que todo el mundo los vea. Os aseguro que ya
han recibido su recompensa. Tú, cuando ores, métete en tu cuarto y, con la puerta cerrada, ora a tu Padre, que está allí a solas contigo. Y tu Padre, que
ve lo que haces en secreto, te recompensará.

cuando ayunéis, no andéis por ahí con cara triste, como hacen los hipócritas, que ponen gesto de lástima para que todos se enteren de que están ayunando.
Os aseguro que ya han recibido su recompensa. Tú, por el contrario, cuando quieras ayunar, lávate la cara y péinate bien, para que nadie se entere de que
ayunas, excepto tu Padre, que está allía solas contigo, Y tu Padre, que ve hasta lo ma´s secreto, te recompensará.

Palabra del Señor.

R. Gloria a ti, señor Jesús.

Homilía:

Vivamos una Cuaresma inolvidable

Estimados hermanos y amigos:

1. Un año más hemos dispuesto nuestro corazón a vivir una nueva e intensa Cuaresma, con la intención de esforzarnos para cumplir la voluntad de nuestro
Padre común. Todos los años, durante las seis semanas en que nos preparamos a celebrar los misterios más trascendentales de nuestra fe, recibo muchos correos
electrónicos de lectores que afirman que creen en nuestro Padre común, aunque creen que la penitencia no sirve para nada, y dicen que piensan que la oración
no tiene sentido. Nosotros creemos que la penitencia nos ayuda a adaptarnos al Dios que no puede ni debe adaptarse a nuestras exigencias, porque El es
más perfecto que nosotros, y desea que alcancemos la plenitud de la felicidad. La oración es una conversación que mantenemos con Dios, con nuestra Santa
Madre y con los santos siervos de nuestro Criador, pues hablamos con ellos de la misma forma que lo hacemos con nuestros familiares y nuestros amigos.

En la primera lectura correspondiente a esta celebración litúrgica, encontramos las siguientes palabras proféticas: "Por eso pues, ahora, dice Yahveh, convertíos
a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento" (JL. 2, 12). Durante las semanas anteriores hemos tenido la oportunidad de meditar sobre nuestra
conversión al Señor nuestro Dios. Hemos tenido la oportunidad de recordar que sin nuestro Padre común no podemos hacer nada. Estamos muy limitados para
alcanzar la plenitud de la felicidad. Queremos convertirnos a nuestro Padre común con todo nuestro corazón porque necesitamos a nuestro Creador, no porque
El nos puede favorecer al concedernos sus dádivas celestiales, sino porque nos hemos acostumbrado a tenerlo presente en nuestra vida, de tal forma que
sin el nuestra existencia carece del sentido de la eternidad.

Quizá pensamos que el ayuno no nos sirve de nada, pues no tiene sentido el hecho de privarnos de comer carne y productos lácteos, como si de esa forma le
hiciéramos a Dios el regalo de privarnos de los dones con que El ha previsto que nos alimentemos. Personalmente os digo que yo llevo muchos años sin ayunar,
porque pienso que mi oración consiste en beneficiar a mis prójimos y alabar a Dios con buenas obras y alabanzas nacidas de la inspiración del Espíritu
Santo, así pues, todos adoramos a nuestro Padre común de la forma que creemos más conveniente.

El llanto y los lamentos de que se nos habla en la primera lectura correspondiente a la Eucaristía que estamos celebrando nacen de los corazones que son
conscientes de su debilidad y han depositado su confianza en nuestro Padre común. No olvidemos que Jesús dijo en su sermón del monte: "felices los que
en este mundo están tristes, porque Dios mismo los consolará" (MT. 5, 4). Nuestra tristeza nace de nuestra incapacidad de extinguir las miserias características
de nuestra humana imperfección del mundo. Nos gustaría vivir en un mundo en el que no existieran la enfermedad, ni la pobreza ni la muerte, pero ello no
nos es posible actualmente. No hemos de contemplar nuestros problemas como si los mismos fueran abrumadores, dado que los tales han de ser aprovechados
por nosotros para vivir la plenitud de nuestra experiencia de Dios.

"Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Yahbeh vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en
misericordia, y que se duele del castigo" (JL. 2, 13). El autor del texto profético que estamos meditando nos dice que no nos escandalicemos por causa
de la existencia del mal, sino que evitemos incumplir los preceptos de la Ley divina. Yo puedo pensar que en el mundo hay muchas personas que pecan a sabiendas
de que ello no es lo que nuestro Padre común desea que ellos hagan, pero el pensamiento de que los tales hacen lo correcto no hará de mí un santo, pues
nuestro Creador espera de mí que, a través de mi ejemplo cristiano, intente hacer que ellos comprendan que, al ser el objeto directo del amor de nuestro
Padre celestial, podrían cumplir la voluntad del Dios que desea que seamos felices, a pesar de las dificultades que hemos de superar durante los años que
se prolonga nuestra existencia.

Dios es tardo para la ira. Todos los años, durante el tiempo de Cuaresma, recibo cartas de lectores que se quejan porque dicen que Dios castiga a quienes
actúan como verdaderos santos, mientras que deja impunes a quienes hacen el mal. Para comprender esta cuestión, hemos de tener en cuenta que, cuanto más
nos hayamos superado con respecto a nuestro crecimiento espiritual, serán mayores las dificultades que tendremos que afrontar. Si intentamos que un niño
pequeño que está comenzando a dar sus primeros pasos nunca se caiga aunque para ello haya que privarlo de caminar, cometeremos el error de impedirle al
citado niño que fortalezca sus piernas y aprenda a caminar lo más rápidamente posible.

Dios se duele de los castigos con que intenta hacernos comprender que hemos pecado o que no hemos hecho lo que teníamos que haber hecho en el pasado. No
hemos de comprender que los castigos de Dios son multas que hemos de pagar para poder seguir siendo hijos de nuestro Padre celestial, pues los mismos son
lecciones que tenemos que aprender para alcanzar una gran sabiduría. No estoy de acuerdo con el hecho de que algunoss afirmen que dios nunca castiga a
sus hijos, pues ello puede impedirles aceptar el verdadero sentido del dolor, que consiste en ver nuestras tribulaciones como caminos de superación personal.
No hemos de olvidar las palabras que San Juan le oyó a Cristo Resucitado: "Yo reprendo y castigo a los que amo" (AP. 3, 19). Es importante que los cristianos
no veamos el dolor como si el mismo fuera un signo de debilidad, pues, según San Pablo: "Al contrario, Dios ha escogido lo que el mundo tiene por necio,
para poner en ridículo a los cque se creen sabios; ha escogido lo que el mundo tiene por débil, para poner en ridículo a los que se creen fuertes; ha escogido
lo humilde, lo despreciable, lo que no cuenta a los ojos del mundo, para anular a los que piensan que son algo" (1 COR. 1, 27-28).

Hagamos penitencia para que, cuando el mundo vea que nuestro Padre viene a nuestro encuentro y lleva a cabo las obras que han de hacer que el mundo le acepte,
todos podamos vivir unidos como hermanos en el Reino del amor y de la paz.

2. En el Evangelio de hoy Jesús nos dice que no favorezcamos a nuestros prójimos para que la gente pueda decir de nosotros que somos cristianos ejemplares,
sino por amor a ellos y a nuestro Padre común, para servir a la Trinidad Beatísima en quienes necesitan que les ayudemos a solventar sus carencias materiales
y espirituales. El pasado día 14 celebramos el día de los enamorados. A media mañana me encontré a una señora que llevaba un ramo de flores que le había
regalado su marido. dicha señora, en vez de estar contenta por la demostración de amor que había recibido de su cónyuge, se quejaba de que no podía comprar
nada hasta que no llevara las flores a su casa, porque tenía las manos ocupadas. Todos recibimos muchas dádivas de nuestro Padre común, y no somos conscientes
de ello, ya que nunca nos falta el aire para respirar, y podemos contemplar la luz del sol todos los días. Es cierto que muchas veces no nos conformamos
con las cosas que tenemos y deseamos alcanzar nuevos logros, pero, si miramos esta forma de ser nuestra de una forma positiva, podemos pensar que, mientras
deseemos progresar en los campos material y espiritual, ello significará que tenemos un gran deseo de vivir.

3. Es conveniente que nos preparemos a celebrar los misterios centrales de nuestra fe durante las próximas semanas, ya que celebraremos los mismos durante
un espacio de tiempo demasiado corto para que podamos interpretarlos adecuadamente. El Domingo de Ramos celebraremos la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén,
al mismo tiempo que recordaremos la Pasión y la muerte de nuestro señor, para que así podamos celebrar el Domingo siguiente la Resurrección del Hijo de
María, ya que las celebraciones del Jueves Santo y del viernes Santo no son preceptuales.

Durante la tarde del Jueves Santo, celebraremos la instauración de la eucaristía y del Orden de los sacerdotes. Durante una hora a lo largo de la noche,
viviremos una hora de oración intensa anhte el monumento en que adoraremos a Jesús eucaristizado, mientras recordaremos la Pasión del Hijo del carpintero
de Belén.

El Viernes Santo celebraremos la adoración de la cruz, la Pasión y la muerte de Jesús, y rezaremos el Vía crucis y el Vía Matrix.

El silencio del Sábado de Gloria, será interrumpido por la jubilosa celebración de la Resurrección de nuestro señor, que se prolonga´rá durante los siguientes
40 días.

Dispongámonos a aumentar nuestra fe por la vivencia de las prácticas cuaresmales, las cuales nos enseñan que los sacrificios característicos de este tiempo
de oración significan que hemos de ser fuertes a la hora de afrontar nuestras dificultades.

Concluyamos esta meditación pidiéndole a nuestra celestial mediadora que su vivencia de nuestra corredención nos estimule a crecer espiritualmente.

Bendición e imposición de la ceniza

V. Queridos hermanos: Oremos a dios, nuestro Padre, para que se digne bendecir con su gracia esta ceniza que vamos a poner sobre nuestra cabeza en señal
de penitencia.

A continuación, se ora en silencio unos instantes.

V. Señor y Dios nuestro, que te conmueves ante quienes se humillan y hacen penitencia, escucha con bondad nuestra súplica y derrama la gracia x de tu bendición
sobre estos hijos tuyos que van a recibir la ceniza, para que sean fieles a las prácticas cuaresmales y así lleguen a celebrar con un corazón puro el misterio
pascual de tu Hijo que vive y reina por los siglos de los siglos.

R. Amén.

O bien:

Padre de misericordia, que no quieres la muerte del pecador sino que se arrepienta, escucha con bondad nuestra oración y bendice esta ceniza que vamos a
imponer sobre nuestra cabeza, reconociendo que somos polvo y al polvo hemos de volver, y concédenos por medio de las prácticas cuaresmales el perdón de
nuestros pecados y la vida nueva a imagen de tu Hijo resucitado, que vive y reina por los siglos de los siglos.

R. Amén.

el sacerdote les dirá a los fieles una de las siguientes frases mientras que les impone la ceniza:

Conviértete y cree en el Evangelio.

O bien:

Recuerda que eres polvo y al polvo volverás.

Durante la imposición de la ceniza, se canta una de las siguientes antífonas:

antífona 1

cambiemos nuestro vestido por la ceniza y el cilicio; ayunemos y lloremos delante del Señor, porque nuestro dios es compasivo y misericordioso para perdonar
nuestros pecados (CF. JL. 2, 13).

Antífona 2

Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes, ministros del Señor, diciendo: Perdona, señor, perdona a tu pueblo, no cierres la boca de los que te alaban
(CF. JL. 2, 17; EST. 13, 17).

antífona 3

Borra mi culpa, señor (SAL. 50, 3).

Se puede cantar otro canto apropiado.

No se dice el Credo, y se concluye el rito con la oración universal o de los fieles.

Oración de los fieles

V. Al comprometernos a esforzarnos para conocer el Evangelio y vivir como verdaderos cristianos imitando a Jesús de Nazaret, vamos a pedirle a nuestro Padre
y Dios que nos ayude a superar nuestra imperfección, no sólo durante el tiempo de Cuaresma, sino durante todos los días de nuestra existencia mortal.

Respondemos a cada petición: Padre nuestro, haznos semejantes a Jesús.

1- Para benedicto XVI, el actual sucesor del Apóstol san Pedro, te pedimos la fortaleza y la constancia en el cumplimiento de su deber que necesita nuestra
Iglesia, y que, la superación de su enfermedad, sea para nosotros un fiel ejemplo de que tú, Padre santo, no nos has abandonado. Oremos.

2- Para los religiosos que viven en sus celdas y predicando el evangelio de Jesús con sus obras y palabras en el mundo, te pedimos que se sientan fortalecidos
por el amor y la constante ayuda de los laicos, quienes, a suvez, necesitan de la luz de sus pastores, para anhelar el profundo deseo de alcanzar la santidad.
Oremos.

3- Para los laicos de la Iglesia Universal, te pedimos que se sientan animados a colaborar con los religiosos, que les apoyen en sus actividades, que perseveren
en la oración, y que sientan que tú estás con ellos cuando el dolor ponga a prueba su fidelidad a ti y su constancia en el cumplimiento de sus múltiples
deberes. Oremos.

4- Para quienes no creen en ti o no forman parte activa de nuestra Iglesia católica, te pedimos que se unan a nosotros, y también te pedimos que nosotros,
a través de nuestras palabras, nuestras obras y nuestros gestos inspirados en tu amor misericordioso, podamos conseguir que ellos vislumbren tu luz indeficiente,
para que todos juntos podamos esperar el establecimiento de tu Reino, rezando el Padre nuestro. Oremos.

5- Para quienes estamos celebrando la primera eucaristía del tiempo de cuaresma del año 2007, te pedimos voluntad y constancia para que podamos vivir como
auténticos cristianos, sin que olvidemos ni obviemos el Evangelio de tu Hijo Jesús. Oremos.

6- Para quienes no han querido asistir a esta celebración alegando que ello no es obligatorio porque hoy no es día de guardar u otra causa, te pedimos que
te les manifiestes, que escuches sus oraciones, y que, al concederles lo que te pidan si lo que desean es conveniente para ellos, comprendan que la asistencia
a las celebraciones eucarísticas no es preceptual, pues es una necesidad de amar y de ser amados que todos tenemos. Oremos.

7- Añadir nuevas peticiones.

V. Padre y Dios nuestro, escucha las peticiones que te hemos dirigido quienes hemos venido a tu Templo para fortalecer nuestro espíritu al oír tu Palabra
y a recibir a Jesús en nuestros corazones. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

Liturgia eucarística

Canto del Ofertorio

COMIENZA EL SACRIFICIO

1- Comienza el sacrificio

sublime del altar.

Cantemos al que pronto

su Sangre nos va a dar.

La hostia está dispuesta

y el cáliz redentor

ya se alza sobre el ara.

¡Cantemos al Señor!

2- Por este sacrificio

que es obra de tu amor,

la fe de nuestros padres

consérvanos, Señor.

(Desconozco el autor de esta canción).

Oración después de las ofrendas

Acepta, Señor, este sacrificio con el que iniciamos solemnemente la Cuaresma, y concédenos que por medio de las obras de caridad y penitencia, venzamos
nuestros vicios y, libres de pecado, podamos unirnos mejor a la Pasión de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

R. Amén.

Prefacio

V. El Señor esté con vosotros.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.

V. En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque
has querido que en nuestras privaciones voluntarias encontremos un motivo para bendecirte, ya que nos ayudan a refrenar nuestras pasiones desordenadas
y, al darnos ocasión de compartir nuestros bienes con los necesitados, nos hacen imitadores de tu generosidad. Por eso, con todos los ángeles, te glorificamos
y te aclamamos diciendo:

Santo, Santo, Santo...

Antífona de la Comunión

El que medita la Ley del Señor día y noche, dará fruto a su tiempo (Sal 1, 2-3).

Canto de la Comunión

SI ME LEVANTARE

Si me levantaré,

volveré junto a mi Padre.

1- A ti Señor elevo mi alma,

Tú eres mi Dios y mi Salvador.

2- Mira mi angustia, mira mi pena,

dame la gracia de tu perdón. (Sal.25, 17-18)

3- Mi corazón busca tu rostro,

oye mi voz, Señor, ¡Ten piedad!. (Sal. 27, 7-8)

4- A Ti, Señor, te invoco y te llamo,

Tu eres mi roca, ¡Oye mi voz!.(Sal. 28, 1)

5- No pongas fin a tu ternura,

haz que me guarde siempre tu amor. (Sal. 40, 12)

6- Sana mi alma y corazón,

porque pequé, Señor, contra Ti. (Sal.41, 5)

7- Piedad de mi, oh Dios de ternura,

lava mis culpas, ¡oh Salvador! (Sal. 51, 3)

8- Tú sabes bien, Señor, mis pecados,

ante tus ojos todos están. (Sal. 69, 6)

9- Como el vigía espera la aurora,

así mi alma espera al Señor. (Sal. 130, 6)

10- ¡Vuelve, Señor, vuelve a nosotros!

Somos tus hijos, ¡Ténnos piedad!(Sal. 90, 13)

11- Abre mis labios, para cantarte,

dame el gozar de la libertad. (Sal. 51, 17, 14)

12- ¡Feliz el hombre a quien Dios perdona

todas sus faltas, todo su error!.(Sal 32, 1).

(Desconozco el autor de esta canciónn).

Lectura después de la Comunión

Madre del Divino Amor, tú que tan bien supiste aprender de él las lecciones de misericordia, de extraordinaria bondad y de suprema caridad, obtenme la gracia
de entrar a esa misma escuela y aprender de ti, que tan maravillosamente reflejas la grandeza del amor, a acercarme día a día interiorizando más y más
a Aquel que siendo el mismo todo amor es tambiénn para nosotros la puerta de acceso a la Comunión amorosa. Que así sea.

(Oración extraída de:

http://www.sanmiguel.org.ar

).

Oración después de la Comunión

Que esta Comunión abra, Señor, nuestro corazón a la justicia y a la caridad, para que observemos el único ayuno que tú quieres y que conduce a nuestra salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

Oración sobre el pueblo

Infunde el espíritu de compunción sobre los que se inclinan ante ti, Padre poderoso, para que merezcan conseguir por tu misericordia los premios prometidos
a los penitentes. Por Cristo nuestro señor.

R. Amén.

Bendición solemne de Cuaresma

V. Dios, Padre misericordioso, os conceda a todos vosotros, como al hijo pródigo, el gozo de volver a la casa paterna.

R. Amén.

V. Cristo, modelo de oración y de vida, os guíe a la auténtica conversión del corazón, a través del camino de la Cuaresma.

R. Amén.

V. El Espíritu de sabiduría y de fortaleza os sostenga en la lucha contra el maligno, para que podáis celebrar con Cristo la victoria pascual.

R. Amén.

V. Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.

R. Amén.

V. Podéis ir en paz.

R. Demos gracias a Dios.

Omitimos el canto final en señal de penitencia.
Creado por trigodedios | 0 comentarios | 22/03/07 21:48

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