TRIGO DE DIOS
La Natividad de María, ciclo b. en TRIGO DE DIOS
La Natividad de María, ciclo b.
Dios nos hizo hijos de María. Nuevo relato de Susana Ratero.
Padre nuestro
Viernes, 8-09-2006, fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María
Edición número 59
En esta edición de Padre nuestro, encontraréis los siguientes contenidos:
-Celebremos la Eucaristía. Cita de las lecturas eucarísticas, oraciones, homilía de la Natividad de la Santísima Virgen María y lectura después de la
Comunión.
-Padre nuestro, escucha nuestra oración. El cumpleaños de María. Por Susana Ratero.
Celebremos la Eucaristía
Fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen
Antífona de entrada
Celebremos con alegría el nacimiento de la Santísima Virgen María, de quien nació el sol de justicia, Cristo, nuestro Dios.
Recitemos el Gloria en esta celebración mariana, pidiéndole a nuestro Padre común perdón por nuestras transgresiones voluntarias en el cumplimiento
de su Ley, y elevemos nuestras peticiones al cielo.
Saludo inicial del sacerdote
El Señor, que dirige nuestros corazones para que amemos a Dios, esté con todos ustedes.
R. Y con tu espíritu.
Monición de entrada
Sed bienvenidos a la casa de nuestro Padre y Dios.
Hoy nos hemos reunido para conmemorar el Nacimiento de la mujer que Dios escogió para que fuera la Madre de Jesús y la protectora de los hijos de la
Iglesia. Celebremos con gran gozo la Natividad de la mujer a la que Jesús alabó muchas veces en sus oraciones, recitándole los siguientes versículos del
libro de los Salmos: "Fuiste tú quien me sacó del vientre, me tenías confiado en los pechos de mi madre, desde el seno pasé a tus manos, desde el vientre
materno tú eres mi Dios, no te quedes lejos que el peligro está cerca y nadie me socorre" (SAL. 22, 10-12).
Démosle gracias a nuestro Padre común por haber enviado a nuestra Santa Madre al mundo, pues su ejemplo de fe nos es necesario a quienes la tenemos como
mediadora para acercarnos a Jesús, y para que el Hijo amado de nuestro Criador nos conduzca a la presencia de Dios.
Oración colecta
Dios misericordioso, al celebrar hoy el nacimiento de la Virgen María, Madre de Cristo, nuestro Redentor, concédenos el don de tu alegría y de tu paz.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
Liturgia de la Palabra
Cita de las lecturas eucarísticas y moniciones que anteceden a las mismas
1. De ti me saldrá el que será Señor en Israel (MI. 5, 1-4 a). He aquí el anuncio que hizo el Profeta Miqueas del Nacimiento de nuestro Redentor.
O bien:
Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien (ROM. 8, 28-30). "él (Dios) nos ha elegido en la persona de Cristo antes de traer el mundo
a la existencia, para que nos mantengamos sin mancha ante sus ojos, como corresponde a consagrados a él" (EF. 1, 4).
2. Desbordo de gozo con el Señor (SAL. 12, 6 a b. 6 c d). Oremos agradeciéndole a nuestro Padre común el bien que nos ha hecho al enviarnos a nuestra
Santa Madre al mundo, pues de ella nació el Redentor de las naciones.
3. Aleluya, Aleluya: ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor! (LC. 1, 45). Aleluya.
4. La criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo (MT. 1, 16. 18-23). Meditemos el relato del Nacimiento del Mesías que escribió San Mateo en su
Evangelio.
Homilía:
Vamos a contemplar o visualizar una de las imágenes más amadas por los católicos. Creo conveniente que comencemos esta meditación de hoy intentando pensar
qué lugar ocupa María Santísima en nuestra vida. Fijaos que no os propongo que pensemos en el margen que ocupa María en nuestra vida de fe, sino que pensemos
si María, junto a Dios, nuestros prójimos y nosotros, es la razón por la cual intentamos vencer nuestra adversidad para sentir que aunque tengamos dificultades
invencibles, habitamos en el Reino de Dios que es la Iglesia de Cristo resucitado. Os digo esto porque en ciertas ocasiones, María, de igual forma que
la mayoría de nuestros Santos, es olvidada por nosotros. Es cierto que en el mes de mayo no faltan flores ante el altar de nuestra Señora, que cuando concluímos
la celebración de la Eucaristía dominical le cantamos a Santa María del Camino, y que María ocupa un lugar preferente en el Nacimiento que ponemos en casa
y en el Templo durante el tiempo de Navidad, de
igual forma que ponemos un cirio encendido ante la fotografía de nuestros difuntos para conmemorar su recuerdo el día 1 de noviembre.
La lectura de Miqueas que escuchamos hace unos minutos no sólo nos habla de la forma en que el Hijo de Dios se encarnó (se hizo Hombre) en una aldea
en la que reinaba la pobreza, así pues, el Profeta también nos habla de la humildad de la mujer que resistió valientemente las dudas de José, aquel carpintero
que tenía derecho a apedrearla por haber cometido adulterio contra su persona supuestamente. Miqueas refleja en su texto la humildad de la mujer que se
despojó de lo poco que poseía y sufrió la aparente desdicha de dar a luz a su Hijo en una cueva. En la posada de Belén no había sitio para José y María,
Jesús aún no ha sido aceptado por todos los hombres...
En cierta forma, hermanos, es difícil para nosotros hablar de Jesús sin recordar a nuestra Madre celestial.
Según una antigua tradición, Joaquín y Ana no podían tener hijos porque uno de los dos era estéril. El nombre de María proviene del hebreo Myriam, y
significa dueña, esta realidad me sugiere que de quienes se creían desgraciados debido a la esterilidad de Ana nació una mujer cuya vida, según predijo
María, sería recordada y admirada de generación en generación.
Podemos aplicarle a nuestra Santa Madre perfectamente el texto de la Carta de San Pablo a los Romanos correspondiente a la Eucaristía que estamos celebrando.
"Estamos seguros -nos dice el Apóstol de las gentes-, además, de que todo se encamina al bien de los que aman a Dios, de los que han sido elegidos conforme
a su designio" (Rom. 8, 28) Nosotros no sabemos si María sabía que su dolor cuando José dudaba con respecto de su fidelidad hacia él, la peregrinación
a Egipto para que Herodes no asesinara al Niño de Belén, el dolor que le causaba la peregrinación de Jesús, su permanencia junto a la Cruz, y otros muchos
sufrimientos como la muerte de José, le servirían para perfeccionarse espiritualmente. Cuando nuestra Señora sufría, cuando contemplaba un acontecimiento
que no podía comprender como la visita de los pastores y los magos de Oriente, la Reina del cielo meditaba lo que acontecía y reflexionaba sobre todos
esos hechos gozosos y dolorosos al mismo tiempo, pues ni siquiera sabía
si tendría la dicha de ver crecer a su Hijo. María es una de tantas madres que, a lo largo de la Historia, han contemplado a sus hijos marcadas estrechamente
por el asombro, el miedo de perderlos, y por la inseguridad de desconocer los peligros que los acechaban. Debió ser muy fuerte el impacto que las palabras
del anciano Simeón provocó en el corazón de José y María con respecto al anuncio o profecía de la Pasión y muerte de Jesús.
Oración de los fieles
En el Protoevangelio de Santiago leemos que Joaquín y Ana eran de edad avanzada y no podían tener hijos. En cierta ocasión, Joaquín se entristeció mucho
en el Templo de Jerusalén cuando fue discriminado por no haber podido tener un hijo. El futuro padre de María se retiró al desierto a orar, y sus oraciones
fueron escuchadas por nuestro Padre celestial, por lo cuál, Ana, su mujer, concibió a la Corredentora de las naciones. Hoy hemos de preguntarnos: Si en
este preciso instante pudiéramos ver a Dios cara a cara, ¿podríamos creer que él solventará nuestros problemas? Respondemos a cada petición: Por la intercesión
de Santa María, escucha nuestra oración.
1. Por el Papa Benedicto XVI, los Obispos, los religiosos y los laicos miembros de la Iglesia, para que, inspirados en el ejemplo de fe de nuestra Santa
Madre, nunca dejemos de hacer el bien, como si el hecho de vivir en tu presencia dependiera de nuestras buenas obras. Oremos.
2. En el día en que conmemoramos la Natividad de nuestra Santa Madre, te pedimos que nos ayudes a conseguir que los promotores del aborto comprendan
que el hecho de asesinar a los niños no natos es un crimen nefando. Te pedimos especialmente por las adolescentes que tienen que madurar rápidamente al
quedarse embarazadas, para que no sean inducidas a abortar por amantes sin escrúpulos ni por padres que sean grandes desconocedores del don de la paternidad.
Oremos.
3. Por todos los niños del mundo, para que no tengan carencias espirituales ni materiales, y para que conozcan tu verdad, con el fin de que sean libres
(JN. 8, 32). Oremos.
4. Te pedimos por quienes han finalizado su periodo de descanso, para que inicien la realización de sus actividades ordinarias marcados con la ilusión
y la esperanza que ha de caracterizarnos a tus hijos. Oremos.
5. Te pedimos que auxilies en sus necesidades a quienes tienen a nuestra Santa Madre como remedio de sus enfermedades y como protectora de la que esperan
que medie ante ti para que sientan que les han sido perdonadas sus transgresiones voluntarias en el cumplimiento de tu santa Ley. Oremos.
6. Oremos por las amas de casa, para que, al imitar a María Santísima en el cumplimiento de sus deberes cotidianos, encuentren amor y gratitud en sus
maridos e hijos. Oremos.
7. Añadir nuevas peticiones.
V. Padre nuestro de la vida, en el día en el que la Natividad de nuestra Santa Madre constituye un rayo de esperanza que nos insta a esperar a que cumplas
la promesa de hacer que vivamos eternamente en tu presencia después de que hayamos superado la adversidad que atañe a nuestra vida, escucha nuestra oración,
y, por la intercesión de nuestra celestial mediadora, concédenos lo que te pedimos, pues no podemos hacer nada si vivimos alejados de ti. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
R. Amén.
Liturgia eucarística
Oración sobre las ofrendas
Para que purificados de nuestros pecados nuestra ofrenda te sea agradable, te pedimos, Señor, que nos ayude la bondad de tu Hijo único que, al nacer
de la Virgen, no menoscabó sino que consagró la integridad de su Madre. él que vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
Prefacio de la Virgen María II
La Iglesia alaba a Dios con las palabras de María
V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
V. En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias y proclamar que eres admirable en la perfección de todos tus santos, y
de un modo singular en la perfección de la Virgen María. Por eso, al celebrarla hoy, queremos exaltar tu generosidad inspirados en su propio cántico, pues
en verdad, has hecho maravillas por toda la tierra, y prolongaste tu misericordia de generación en generación, cuando, complacido en la humildad de tu
sierva, nos diste por su medio al autor de la vida, Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor. Por él, los ángeles y los arcángeles te adoran eternamente, gozosos
en tu presencia. Permítenos unirnos a sus voces cantando tu alabanza: Santo, Santo, Santo...
Antífona de la Comunión
La virgen dará a luz un hijo que salvará a su pueblo de los pecados (CF. IS. 7, 14. MT. 1, 21).
Lectura después de la Comunión
Si se levantan los vientos de las tentaciones, si tropiezas con los escollos de la tentación, mira a la estrella, llama a María.
Si te agitan las olas de la soberbia, de la ambición o de la envidia, mira a la estrella, llama a María.
Si la ira, la avaricia o la impureza impelen violentamente la nave de tu alma, mira a María.
Si turbado con la memoria de tus pecados, confuso ante la fealdad de tu conciencia, temeroso ante la idea del juicio, comienzas a hundirte en la sima sin
fondo de la tristeza o en el abismo de la desesperación, piensa en María.
En los peligros, en las angustias, en las dudas, piensa en María, invoca a María. No se aparte María de tu boca, no se aparte de tu corazón; y para conseguir
su ayuda intercesora no te apartes tú de los ejemplos de su virtud. No te descaminarás si la sigues, no desesperarás si la ruegas, no te perderás si en
ella piensas.
Si ella te tiene de su mano, no caerás; si te protege, nada tendrás que temer; no te fatigarás sí es tu guía; llegarás felizmente al puerto si Ella te ampara
(San Bernardo)
Oración después de la Comunión
Que tu Iglesia, Padre, se alegre, fortalecida con este santo sacramento y por el nacimiento de la santísima Virgen María que fue esperanza y aurora de
salvación para el mundo entero. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
Exhortación de despedida
Después de haber recibido a Jesús en la Eucaristía en esta celebración de la Natividad de nuestra Santa Madre, volvamos a realizar nuestras actividades
ordinarias, meditando las palabras del libro de los Salmos: "Si mi padre y mi madre me abandonan, el Señor me recogerá" (SAL. 27, 10).
Padre nuestro, escucha nuestra oración
Invitación al cumpleaños de María...
Por Susana Ratero
Los pájaros cantan desde los árboles más altos. Las flores se abalanzan sobre el aire saturándolo de aromas simples. El cielo abraza al mundo en un horizonte
no tan lejano. Porqué me parece que la naturaleza es un grito silencioso de esperanzas nuevas?
- Porque es el cumpleaños de María- recuerda a mi alma la voz fuerte y serena del Ángel Gabriel.
- ¡Ay! Torpe de mí, que lo he olvidado- y es otro olvido que se suma a tantos... Éstos son los olvidos que van poniendo gris el alma.
- No desesperes, amiga- Sonríe Gabriel, para que recuerde que la misericordia de Dios me envuelve y protege cuando más la imploro.- No desesperes,
pues aún tienes tiempo de llegar a la gran fiesta.
- ¿Fiesta?¿Acaso en la parroquia....?
- No te hablo de esas fiestas, sino de la que el Espíritu Santo prepara cada año para su fidelísima esposa.
- Ah! Pero, amigo ¿Cómo voy yo a asistir a semejante fiesta? No, no soy digna...
Gabriel queda en silencio. Busca palabras y gestos para llegar a mi corazón.
- Verás. El cumpleaños de María es, en el Reino Celestial, una muy hermosa fiesta. Todos los ángeles suspiramos de amor por el nacimiento de
la Llena de Gracia. Todos los jardines eternos se inundan de canto :¡Salve, Salve María!. La Santísima Trinidad se dispone a regalarle lo que más desea
su corazón de Madre: Una gran mesa rodeada de todos sus hijos, precedida por Jesús... Y cuando digo “todos” significa “todos”.
- O sea que... yo...¿Podría asistir?
- Claro que sí. Tu Madre te espera. No estaría completa sin ti. No estará completa si falta solo uno de sus hijos.
- Y¿Cómo llego?¿Cuál es el camino?.
- El camino, amiga, parte de tu corazón. Nace de un sincero deseo de acercarse a Ella. Recuerda que puede ver tu corazón y conoce tus intenciones.
- Gracias, amigo. Pediré al Señor aumente mi fe y mi amor y me dé la gracia necesaria para desear estar siempre en la preciosa compañía de mi Madre.
Pero aún no comprendo cómo llegaré al banquete, ni cómo he de ir presentada, ni cuáles regalos puedo llevar.
- Es muy importante tu pregunta, por lo que la responderé por partes. Primero me preguntas dónde. Mira, la mejor de las madres jamás se aparta del
mejor de los hijos. ¿Dónde hallas al Hijo?
- Pues.. en la Eucaristía. ¡Claro! Allí es el banquete. ¡La Santa Misa! ¡La tenía tan cerca y no me daba cuenta!. Entonces.. compartiremos los hermanos
“el manjar más codiciado, este pan angelical” como dice esa canción que tanto me gusta. Gracias amigo por ayudarme a comprender.
- También me preguntabas acerca de cómo ir presentada. Es un punto muy importante. ¿Cómo irá tu alma al banquete? Recuerda que el mismo Jesús te
espera en el confesionario. Allí serás preparada adecuadamente para tan precioso momento. En cuanto a los presentes que puedes llevar a tu Madre ¿Cuál
crees que le agradará más?
Me quedo en silencio. El mejor presente para María bien lo conozco. Pero temo no tenerlo en buenas condiciones.
- Creo, Gabriel, que el mejor regalo para ella es darle mi corazón, mi vida, todo mi ser, para que ella me conduzca a los brazos de su Hijo.
- Así es... Más no olvides que tu corazón debe ir acompañado constantemente de la oración, una oración que es un diálogo hermoso con “quien sabes
que te ama”, como bien ha conocido Santa Teresa. Así, te acercarás a ella con el alma plena de agradecimiento. Cuánto más sincero sea tu agradecimiento
más pronto llegará a su Inmaculado Corazón. Después, ofrécele tu corazón así como está. Con llagas y dolores, con tristezas y preguntas, con la sencilla
alegría de tus días. Ella lo tomará gustosa, lo protegerá con sus delicadas manos y, con sus besos purísimos, curará todas sus llagas. Luego.. luego dile
cuánto la amas. Díselo por todas las veces que no se lo dijiste. Díselo por todos los que no pudieron decírselo. Díselo también por todos los que no supieron.
Ella se alegrará y sentirás su abrazo en las profundidades de tu alma. Más, no te inquietes si pasea su mirada por los bancos vacíos de la Parroquia. Quedate
en silencio junto a Ella, para hacerle compañía. Seguro te contará que, en su fiesta soñada, cada hijo estaría en su banco... en el sitio que Ella le ha
cuidado amorosamente. Te dirá que los espera todos los días, que les ve caminar por la vida entre alegrías y tristezas, soledades y compañía, certezas
y dudas. María quisiera decirles cuánto les ama, por eso les esperará siempre junto a los bancos vacíos.
El ángel Gabriel y yo nos quedamos en silencio un rato. El corazón nos viaja por el mundo contemplando los sitios que quedan vacíos en tantas misas.
No soy juez de nadie, pues ni siquiera puedo recordar los motivos por los que, mi propio sitio, muchísimas veces estuvo vacío.
Sé que, en cada lugar vacío hay un dolor, una soledad, una distancia...
Gabriel se va alejando entre las flores y los naranjos del patio de mi casa. Me queda en el alma el recuerdo de este momento. De su invitación al cumpleaños
de María.
Tomo papel y lápiz. Transformo en letras los sentimientos que me desbordan el corazón.
Te dejo este relato, María querida, como un regalo más en tu cumpleaños.
También lo mandaré a mis amigos, quizás le llegue al del banco vacío, como un simple recordatorio de que hay un lugar en el mundo que tiene su nombre,
que no puede ser ocupado más que por él. Un lugar en el que le espera su Madre Celestial para abrazarle, consolarle y amarle, como nadie lo ha hecho jamás.
Feliz cumpleaños, Madre querida, te abraza tu hija, la que muchas veces te dejó esperando... la que buscaba la paz y la felicidad por otros caminos.
La que no sabía que tu tenías mil regalos perfumados, esperándola, en silencio, junto a un banco vacío.
María Susana Ratero
susanaratero@yahoo.com.ar
NOTA de la autora:"Estos relatos sobre María Santísima han nacido en mi corazón y en mi imaginación por el amor que siento por ella, basados en lo que he
leído. Pero no debe pensarse que estos relatos sean consecuencia de revelaciones o visiones o nada que se le parezca. El mismo relato habla de "Cerrar
los ojos y verla" o expresiones parecidas que aluden exclusivamente a mi imaginación, sin intervención sobrenatural alguna."
Creado por trigodedios | 0 comentarios | 14/04/07 23:55
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