Documentos en TRIGO DE DIOS

Ocio

Geomundos

TRIGO DE DIOS

El Corpus Christi, ciclo b. en TRIGO DE DIOS

El Corpus Christi, ciclo b.

La institución de la Eucaristía. Padre nuestro

Jueves, 15-06-2006, o Domingo, 18-06-2006, Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo

Edición número 45

En esta edición de Padre nuestro, encontraréis los siguientes contenidos:
-presentación.
-¿Cómo contactamos con el autor del boletín Padre nuestro?
-Celebremos la Eucaristía. Cita de las lecturas eucarísticas, oraciones y homilía dominical.

Presentación

Queridos hermanos y amigos:
"Que Dios, nuestro Padre, y Jesucristo, el Señor, os concedan gracia y paz" (1 COR. 1, 3).
Muchos de vosotros me conocéis porque habéis leído mis meditaciones que fueron publicadas en algunos foros católicos y en diversas listas de correo durante varios años. Después de haber estado lejos de vosotros durante un año por causa de problemas ajenos a mi voluntad, en el día en el que vamos a celebrar el Cuerpo y la Sangre de nuestro Hermano y Señor Jesucristo, vuelvo a vuestros hogares y a vuestros lugares de estudio y trabajo, con el fin de seguir meditando la Palabra de Dios con todos mis hermanos y amigos, los buenos lectores de los medios en que este boletín semanal se publica íntegro o fragmentado.
A quienes no me conocéis o no habéis tenido la oportunidad de leer mis publicaciones semanales, os digo que empecé a leer la Biblia cuando tenía 12 años con el fin de encontrar la causa por la que la gente se adhiere a la religión, ya que en aquél tiempo yo no creía en Dios. La lectura atenta y pausada de varias versiones del texto sagrado correspondientes a la Iglesia Católica y a otras congregaciones cristianas produjeron el efecto de mi conversión al Catolicismo, el día en que descubrí que Dios le da sentido a mi vida.
Cuando tenía 19 años empecé a trabajar como catequista de niños de primera Comunión en una parroquia muy pequeña en la que no tardé mucho tiempo en ser lector, músico y cantor. En la década de los 90 escribí un libro llamado Trigo de Dios, pan de vida, una obra que podéis leer íntegra en:
http://www.iespana.es/trigodedios
Dado que la citada página web está muy mal hecha porque el informático que contraté para crearla no me hizo un buen trabajo, puedo enviaros el citado libro por correo electrónico comprimido a quienes deseéis leerlo.
Empecé a trabajar en la red de redes entre los días 23 y 27 de diciembre del año 2001. 2 Meses después, creé la lista de correo Trigo de Dios, pan de vida, en la cuál podéis accesar haciendo click en:
http://www.egrupos.net/grupo/trigodedios
Aunque cuando creé la citada lista de correo no tenía lectores, fui ayudado por:
http:www.esglesia.org
http://www.betania.es
http://www.interrogantes.net
http://www .es.catholic.net
http://www.webcatolico dejavier.org
http://www.egrupos.net/gru po/caminando-con-jesus
http://www.elist as.net/lista/promowebcatolica
Red de catequistas.
http://www.mariologia.org
y otros sitios católicos muy conocidos, con el propósito de que mis textos fueran conocidos. Con el paso del tiempo creé y borré algunas listas de correo, pues comprendí que debía hacer mi trabajo en el menor número de listas de correo posibles, y tratar un tema diferente en cada una de las mismas, así pues, podéis encontrar información con respecto a la Eucaristía diaria en:
http://www.egrupos.net/grupo/trigodedios
y en:
http://www.egrupos.net/grupo/padrenuestro
En esta última web se publicará Padre nuestro antes de que este boletín sea difundido por otros medios, con el fin de que los catequistas y los miembros de grupos de Liturgia y oración puedan usarlo con suficiente antelación para preparar sus trabajos.
Podéis encontrar meditaciones sobre valores cristianos en:
http://www.egrupos.net/grupo/mensajesdeamor
Podéis encontrar una lista de correo en la que podréis conocer a ancianos y minusválidos en:
http://www.egrupos.net/grupo/amanece
Quiero agradeceros el esfuerzo que habéis llevado a cabo quienes me habéis ayudado a ser conocido en la red de redes, muy especialmente a quienes habéis hecho posible que mis listas de correo no hayan sido eliminadas durante los meses que se ha prolongado mi ausencia. Gracias, amigo Pedro Sergio Antonio Donoso Brant, por haber moderado Trigo de Dios y Padre nuestro, y por haber confiado en mí para haberme hecho comoderador de tu lista de correo:
http://www.egrupos.net/grupo/caminando-con-jesus
Gracias, Aura Chupina, por haber hecho de mensajes de amor un lugar en el que se pueden conocer y aprender a vivir los valores cristianos.
Rene, querido amigo de:
http://www.mariologia.org
te agradezco sinceramente el apoyo que me has prestado, y la creación de la web:
http://joseportilloperez.autorcatolico.org
e n la que copias las meditaciones semanales de Padre nuestro.

¿Cómo contactamos con el autor del boletín Padre nuestro?

Podéis dirigiros a mí a través de la dirección electrónica:
amigosdetrigodedios@hotmail.com
Más adelante espero encontrar un programa de chat que se adecue a mi conexión de internet, con el fin de seguir encontrándome con los que sufren por alguna causa o desean resolver sus dudas de fe.

Celebremos la Eucaristía

Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo (el Corpus Christi).

Antífona de entrada

Alimentó a su pueblo con lo mejor del trigo y lo sació con miel sacada de la roca (SAL. 80, 17).

Recitemos el Gloria en esta celebración dominical, pidiéndole a nuestro Padre común perdón por nuestras transgresiones voluntarias en el cumplimiento de su Ley, y elevemos nuestras peticiones al cielo.

Saludo inicial del sacerdote

El Dios de la esperanza, que por la acción del Espíritu Santo nos colma con la alegría y con su paz, permanezca siempre con todos vosotros.
R. Y con tu espíritu.

Monición de entrada

Hubo un tiempo en el que nuestro Padre común liberó a los hebreos de la esclavitud que vivieron en Egipto durante más de 400 años, y, posteriormente, les dio a conocer los mandamientos de su Ley por mediación de Moisés. Los citados mandamientos eran incumplidos muchas veces por los que creían en el Señor por causa de la imperfección característica del género humano. Ya que a lo largo de la Historia de la salvación se nos ha demostrado que nuestras fuerzas nos son insuficientes para alcanzar la salvación, Dios envió a su Hijo único para que, a través de su Pasión, muerte y Resurrección, todos fuésemos salvos, no por nuestro cumplimiento de los preceftos divinos, sino por causa del amor de la Trinidad Beatísima para con nosotros.

Oración colecta

Señor nuestro Jesucristo, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión, concédenos venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos.
R. Amén.

Liturgia de la Palabra

Lecturas:

1. Esta es la sangre de la alianza que hace el Señor con vosotros (éX. 24, 3-8). En la primera lectura correspondiente a esta celebración eucarística, podemos constatar la forma en la que los hebreos se comprometieron firmemente a cumplir la Ley de Dios, diciendo: "Haremos todas las palabras que Jehová ha dicho" (éX. 24, 3). Pidámosle a nuestro Padre común que nos inspire el deseo de vivir cumpliendo cabalmente sus divinos preceptos.

2. Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor (SAL. 115, 12-13. 15 y 16 b c. 17-18. (y 13). Al considerar el amor con que Dios nos hace dignos de vivir en su presencia, oremos pensando lo que vamos a hacer para agradecerle a nuestro Padre común todo el bien que nos ha hecho.

3. La sangre de Cristo podrá purificar nuestra conciencia (HEB. 9, 11-15). Jesús murió por nosotros, así pues, he aquí la causa por la que debemos creer que Dios no nos desampara. Si creemos en Dios, no existe ninguna causa que pueda separarnos de la Trinidad Beatísima.

4. Aleluya, Aleluya: Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor; el que come de este pan vivirá para siempre (JN. 6, 51). Jesús es nuestro alimento espiritual.

5. Secuencia

Al salvador alabemos, que es nuestro pastor y guía. Alabémoslo con himnos y canciones de alegría.
Alabémoslo sin límites y con nuestras fuerzas todas; pues tan grande es el Señor, que nuestra alabanza es poca.
Gustosos hoy aclamamos a Cristo, que es nuestro pan, pues él es el pan de vida, que nos da vida inmortal.
Doce eran los que cenaban y les dio pan a los doce. Doce entonces lo comieron, y, después, todos los hombres.
Sea plena la alabanza y llena de alegres cantos que nuestra alma se desborde en todo un concierto santo.
Hoy celebramos con gozo la gloriosa institución de este banquete divino, banquete del Señor.
Esta es la nueva Pascua, Pascua del único Rey, que termina con alianza tan pesada de la ley.
Esto nuevo, siempre nuevo, es la luz de la verdad, que sustituye a lo viejo con reciente claridad.
En aquella última cena Cristo hizo la maravilla de dejar a sus amigos el memorial de su vida.
Enseñados por la Iglesia, consagramos pan y vino, que a los hombres nos redimen, y da fuerza en el camino.
Es un dogma del cristiano que el pan se convierte en carne, y lo que antes era vino queda convertido en sangre.
Hay cosas que no entendemos, mas no alcanza la razón pues si las vemos con fe, entrarán en el corazón.
Bajo símbolos diversos y en diferentes figuras, se esconden ciertas verdades maravillosas, profundas.
Su sangre es nuestra bebida; su carne, nuestro alimento; pero en el pan o en el vino Cristo está todo completo.
Quien lo come no lo rompe, no lo parte ni divide él es el todo y la parte; vivo está en quien lo recibe.
Puede ser tan sólo uno el que se acerca al altar, o pueden ser multitudes: Cristo no se acabará.
Lo comen buenos y malos, con provecho diferente; no es lo mismo tener vida que ser condenado a muerte.
A los malos les da muerte y a los buenos les da vida. ¡Qué efecto tan diferente tiene la misma comida!
Si lo parten, no te apures; solo parten lo exterior; en el mismo fragmento entero late el Señor.
Cuando parten lo exterior sólo parten lo que has visto; no es una disminución de la persona de Cristo.
El pan que del cielo baja es comida de viajeros. Es un pan para los hijos. ¡No hay que tirarlo a los perros!
Isaac, el inocenth es figura de este pan, con el cordero de Pascua y el misterioso maná.
Ten compasión de nosotros, buen pastor, pan verdadero. Apaciéntanos y cuídanos y condúcenos al cielo.
Todo lo puedes y sabes, pastor de ovejas, divino. Concédenos en el cielo gozar la herencia contigo.

6. Esto es mi cuerpo. Esta es mi sangre (MC. 14, 12-16. 22-26). Escuchemos con atención el relato de la institución del Sacramento de la Eucaristía que escribió el Evangelista San Juan Marcos.

Homilía:

1. La institución de la Eucaristía. Sabemos que no podemos abarcar los misterios del Dios Uno y Trino, así pues, para comprender la verdad de nuestro Creador, nos es necesario vivir las siguientes palabras que nuestro Señor le dijo a Nicodemo: "-Te aseguro que nadie puede entrar en el reino de Dios si no nace del agua (bautismal) y del Espíritu (Santo) (JN. 3, 5). Todos recordamos cómo en la tarde del Jueves Santo, durante la celebración de la cena pascual, Jesús les lavó los pies a sus amigos íntimos, y les dijo: "Pues bien, si yo, vuestro Maestro y Señor, os he lavado los pies, lo mismo debéis hacer vosotros unos con otros" (JN. 13, 14). De la misma manera que nuestro Señor se nos entrega en las celebraciones eucarísticas, nosotros debemos entregarnos a él, sirviéndolo en nuestros prójimos los hombres. San Juan Evangelista escribió las siguientes palabras del Hijo de María de Nazaret: "Tanto amó Dios al mundo, que no dudó en entregarle a su Hijo único, para que todo el
que crea en él no perezca (no sea condenado), sino que tenga vida eterna" (JN. 3, 16). ((Y la vida eterna consiste en que te reconozcan a ti como único Dios verdadero, y a Jesucristo como a tu enviado.)) (JN. 17, 3).
En el Evangelio correspondiente a la Eucaristía que estamos celebrando, vemos que los discípulos le preguntaron a nuestro Maestro y Señor: "-¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua¿" (MR. 14, 12). Nosotros queremos ser fieles discípulos del Mesías, por lo cuál no olvidamos las siguientes palabras del Hijo del carpintero: "El que permanece unido a mí, como yo estoy unido a él, produce mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer" (JN. 15, 5). Después de meditar las citadas palabras, le preguntaremos a nuestro Señor: Jesús, querido hermano: ¿Qué hemos de hacer para celebrar dignamente el Sacramento de la donación de nuestro Padre común a la humanidad? El autor de los Salmos escribió: "Bendeciré al Señor que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente; tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré" (SAL. 16, 7-8).
"Era la víspera de Pascua. Jesús sabía que le había llegado la hora de dejar este mundo para ir al Padre. Y él, que había amado siempre a los suyos que estaban en el mundo, llevó su amor hasta el fin (de dejarse asesinar por la estabilidad de la relación existente entre Dios y la humanidad) (JN. 13, 1).
Cuando nuestro Señor se sentó a la mesa con sus discípulos, les dijo a sus compañeros de peregrinación: ""Con ansia he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer (mi Pasión y muerte); porque os digo que ya no la comeré más hasta que halle su cumplimiento en el Reino de Dios. Y recibiendo una copa, dadas las gracias (después de bendecir el fruto de la vid), dijo: "Tomad esto y repartidlo entre vosotros; porque os digo que, a partir de este momento, no beberé del producto de la vid hasta que llegue el (establecimiento) del Reino de Dios"" (LC. 22, 15-18).
"Durante la cena, Jesús tomó pan, bendijo a Dios, lo partió y se lo dio a ellos, diciendo: -Tomad, esto es mi cuerpo" (MC. 14, 22). "Este es mi cuerpo que es entregado por vosotros (en el mismo instante en que se pronuncian las palabras de la consagración durante la celebración eucarística); haced esto en recuerdo mío" (LC. 22, 19). Pensemos que en cada ocasión que asistimos a la celebración del Sacramento de la donación de Dios, en el momento de la conversión de las especies sacramentales en el Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor, Jesús nos dice que, en ese preciso instante, su cuerpo es entregado por nuestra causa, pues nuestro Señor destruyó a la muerte desde la entraña de la nada.
"Tomó luego (Jesús) en sus manos una copa, dio gracias a Dios y la pasó a sus discípulos. Y bebieron todos de ella" (MC. 14, 23). A pesar de que la Iglesia nos pide que celebremos el Sacramento de la donación de Dios con el corazón purificado, nuestro Señor se deja comulgar por todos los que se acercan a él.
"él les dijo: -Esto es mi sangre, con la que Dios confirma la alianza, y que va a ser derramada en favor de todos" (MC. 14, 24). ""Esta copa es la nueva alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros"" (LC. 22, 20). "Esto es mi sangre, con la que Dios confirma la alianza, y que va a ser derramada en favor de todos para perdón de los pecados" (MT. 26, 28).
2. La Eucaristía es nuestro alimento espiritual. Muchos de nosotros vamos una o varias veces a lo largo de la semana al templo más cercano a nuestro lugar de residencia para celebrar la Eucaristía. Debemos procurar que nuestro encuentro con Jesús Sacramentado y Resucitado no sea rutinario, así pues, en cada ocasión que nos acerquemos a nuestro Hermano mayor para recibirlo como nuestro alimento espiritual, debemos pedirle que aumente nuestra fe, al mismo tiempo que hemos de estudiar y meditar la Palabra de Dios, con el fin de que se haga realidad nuestro deseo de vivir en la presencia de nuestro Padre común. Es importante que respetemos la práctica de ayunar una hora antes de recibir a nuestro Señor en cada ocasión que celebremos la Eucaristía, con el fin de diferenciar los alimentos que sostienen nuestro cuerpo del alimento que fortalece nuestra alma en los días en que somos atribulados y nos hace aptos para que vivamos en la presencia de nuestro Padre común. Recordemos que
los miembros de la primitiva Iglesia de Jerusalén prolongaban la celebración de la Eucaristía santificando todas las obras que hacían, así pues, en su empeño de agradecerle a Dios el bien que les hacía con fortalecer su fe, muchos de ellos vendían sus pertenencias, y ponían el dinero que obtenían al realizar dichas ventas a disposición de los Apóstoles, con el fin de que ellos pudieran realizar la obra que nuestro Hermano mayor les encomendó.
Durante los años que he trabajado para nuestro Padre común difundiendo el conocimiento del Evangelio, he encontrado a gente desesperada por causa de sus problemas de diversa índole, que me ha dicho: "Procuro celebrar la Eucaristía sin perder la fe, pero a veces no puedo creer en Dios porque he comulgado cientos o miles de veces, y no siento que la mano de Dios interviene en el exterminio de mi padecimiento". Yo les digo a quienes piensan de esta manera: "Durante los años que Jesús proclamó el Evangelio en Palestina sació a muchos hambrientos y curó a muchos enfermos, pero fueron más los hambrientos que no fueron saciados y los enfermos que no fueron curados que los que fueron favorecidos por el Hijo de María. Aunque esta situación parece injusta, no hemos de olvidar que la abundancia del Reino de Dios se demuestra independientemente de que muchos o pocos hambrientos sean saciados y de que muchos o pocos enfermos sean curados de las enfermedades que los aquejan¿. Yo os digo
a todos, especialmente a quienes sufrís por cualquier causa, que no os desesperéis al constatar que Dios no solventa vuestros problemas, así pues, por vuestra fe no estáis sólos, pues nuestro Señor nos dice: "Sabed esto: que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo" (MT. 28, 20).

Peticiones

Jesús nos dice: "Mientras estoy en el mundo, yo soy la luz del mundo" (JN. 9, 5). Mientras que nos acerquemos a nuestro Señor para escuchar su Palabra, ya sea a través de la lectura atenta y pausada de la Biblia o de alguna obra de algún santo o de un escritor reconocido por nuestra Santa Madre la Iglesia, o mientras que nos acerquemos a un predicador del Evangelio amante de la verdad divina para aprender sus múltiples enseñanzas, nuestro Señor será una luz personal para nosotros. En virtud de este pensamiento, respondamos a cada petición: Padre nuestro de la vida, haz que Cristo, tu luz indeficiente, penetre nuestras almas y que tu Espíritu Santo nos anime para que vivamos eternamente en tu presencia.

1. Para nuestra Santa Madre la Iglesia, te pedimos que el Espíritu Santo haga de los religiosos y de los laicos los instrumentos que el mundo necesita para aceptar tu salvación. Roguemos al Señor.
2. Por la salvación de nuestra Santa Madre la Iglesia y por la redención de nuestro mundo, te pedimos que las enseñanzas y el ejemplo de vida cristiana del Papa Benedicto XVI sean para nosotros la causa que aumente nuestro deseo de habitar en tu templo sagrado eternamente.
3. Para los niños que en este año han recibido por primera vez a Jesucristo eucaristizado en sus corazones, te pedimos que el Rey de reyes haga de ellos cristianos ansiosos de alcanzar la santidad.
4. Para los enfermos te pedimos que les fortalezcas para que sufran su dolor con la fuerza que nuestro Jesús resistió los tormentos con que le arrancaron la vida, y para que hagas de ellos los fieles orantes que el mundo necesita para acercarse a ti con confianza y humildad.
5. Añadir nuevas peticiones.

V. Escucha las súplicas que tus hijos te dirigimos mientras esperamos que tu Hijo venga nuevamente a nuestro encuentro para conducirnos a tu presencia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.

Liturgia eucarística

Oración sobre las ofrendas

Señor, concede a tu Iglesia los dones de la unidad y de la paz, simbolizados en las ofrendas sacramentales que te presentamos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.

Prefacio

Podéis elegir el prefacio que veáis más conveniente entre los 2 siguientes.

Prefacio de Eucaristía I

El sacrificio y el sacramento de Cristo

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
V. En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor. El cual, verdadero y eterno sacerdote, al instituir el sacrificio perdurable, se ofreció a ti como víctima salvadora, y nos mandó que lo ofreciéramos. como memorial suyo. En efecto, cuando comemos su carne, inmolada por nosotros, quedamos fortalecidos; y cuando bebemos su sangre, derramada por nosotros, quedamos limpios de nuestros pecados. Por eso, con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...

Prefacio de Eucaristía II

Los frutos de la Eucaristía

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
V. En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor. El cual, en la última cena con los Apóstoles, se ofreció a ti como cordero sin mancha, para perpetuar su pasión salvadora y tú lo aceptaste como sacrificio de alabanza perfecta. Con este sacramento, alimentas y santificas a tus fieles para que, a los hombres que habitan un mismo mundo, una misma fe los ilumine y los una un mismo amor. Así pues, nos acercamos a tu mesa para que, penetrados por la gracia de este admirable misterio, nos transformes en imagen de tu Hijo. Por eso, Señor, todas tus creaturas, en el cielo y en la tierra te adoran cantando un cántico nuevo; y también nosotros, con los ángeles, te aclamamos por siempre, diciendo: Santo, Santo, Santo...

Antífona de la Comunión:

El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él, dice el Señor (JN. 6, 56).

Oración después de la Comunión

Concédenos, Señor, disfrutar eternamente del gozo de tu divinidad que ahora pregustamos, en la comunión de tu Cuerpo y de tu Sangre. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.

Exhortación de despedida

Después de haber recibido a nuestro Señor en la Eucaristía y de haber recibido a nuestro Salvador en las calles y plazas de nuestro pueblo o ciudad, volvamos a realizar nuestras actividades ordinarias, adoptando el propósito de ser fieles imitadores de nuestro Jesús.
Creado por trigodedios | 0 comentarios | 13/04/07 00:22

Ir a secciones de documentos

Ir a Solemnidades

Comentarios

Servicios Recomendados

Juegos gratis online

¡Atención, jugadores! Los juegos online de Geomundos se actualizan constantemente, y también te los puedes descargar a tu PC para jugar offline.

¿Conoces el chat con perfiles?

Ahora puedes ver la cara de con quién hablas, agregarlos a tu agenda y enviarles mensajes incluso cuando no están conectados.

Gana regalos directos

¿Conoces los puntos Geomundos? Gana puntos por jugar, hacer encuestas, registrarte, comprar online... ¡Y canjéalos por cualquiera de los más de 100 regalos disponibles!

Crea tu propia comunidad

¿Tienes algo que contar? Publica tus textos, fotos, enlaces… Es fácil y divertido. ¡Disfruta viendo subir tu contador de visitas!

Titulares de prensa

¿Qué pasa en el mundo ahora mismo? Consulta los titulares de los principales medios de comunicación de un vistazo.

¡Consíguelo gratis!

PlayXOne. Sistema de Lucha Virtual.PlayXOne Sistema de lucha virtual. 4 Sensores de movimientos, y una base...

Gana regalos por jugar, hacer encuestas, registrarte en portales y con tus compras online...

Acceso al Club

Recomendados