Documentos en TRIGO DE DIOS

Ocio

Geomundos

TRIGO DE DIOS

Domingo VI de Pascua, ciclo a. en TRIGO DE DIOS

Domingo VI de Pascua, ciclo a.

Jesús oró por sus seguidores durante la última Cena para que ellos no perdieran la fe. Padre nuestro

Domingo, 1-05-2002, Domingo VI de Pascua

Edición número 34

En esta edición de Padre nuestro encontraréis los siguientes contenidos:
-Sagrarios vivos. Cita de las lecturas eucarísticas, oraciones y homilía dominical.
-¿Qué ocurrirá con las ediciones de Padre nuestro durante los próximos meses?

Sagrarios vivos

Domingo VI de Pascua

Antífona de entrada

Con voz de júbilo, anunciadlo; que se oiga, que llegue a todos los rincones de la tierra: el Señor ha redimido a su pueblo. Aleluya (Cfr. Is. 48, 20).

En este Domingo de Pascua, entonemos o recitemos el Gloria, porque sabemos que nuestro Padre común nos perdonará nuestras transgresiones en el cumplimiento de su Ley, y que él escuchará las peticiones que, individual y colectivamente, elevaremos al cielo.

Saludo inicial del sacerdote

El Dios de la esperanza, que por la acción del Espíritu Santo nos colma con la alegría y con su paz, permanezca siempre con todos vosotros.
R. Y con tu espíritu.

Monición de entrada

Jesús, nuestro Señor, ascenderá el próximo Domingo al cielo. él es nuestro amigo porque siempre ha estado con nosotros, y no nos trata como a esclavos, porque él nunca nos ha ocultado las verdades que nuestro Padre común le ha pedido que nos inculque. Preparémonos, pues, a celebrar la Ascensión de nuestro Señor al cielo, y la recepción del Espíritu Santo por nuestra parte en Pentecostés, que tendrá lugar cuando transcurran 15 días.

Oración colecta

Concédenos, Dios todopoderoso, continuar celebrando con amor y alegría la victoria de Cristo resucitado, y que el misterio de su Pascua transforme nuestra vida y se manifieste en nuestras obras. Por nuestro Señor Jesucristo.

Liturgia de la Palabra

Lecturas:

1. Les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo (Hch. 8, 5-8. 14-17). En la primera lectura correspondiente a esta celebración litúrgica, veremos cómo el Dios de los judíos, Yahveh, a través de la efusión de su Espíritu Santo, empezó a darse a conocer a los paganos o no judíos, a partir de la institución de la Iglesia primitiva de Jerusalén. La lectura que escucharemos a continuación, también nos insta a meditar sobre nuestra celebración de los Sacramentos de la Iglesia de Cristo.

2. Las obras del Señor son admirables. Aleluya (Sal. 65, 1-3 a. 4-5. 6-7 a. 16 y 20. R.: 1). El Salmista sabía lo que Dios hizo en su beneficio, es esta, pues, la causa por la que, en su tiempo, nos pidió que jamás dejemos de adorar a nuestro Padre común.

3. Si los injurian en el nombre de Cristo, ténganse por dichosos (1 Pe. 4, 13-16). Dios quiso que su Iglesia naciera después de que su Hijo fuera sacrificado y de que Jesús resucitara de los muertos y fuera ascendido al cielo. La Iglesia está fundada gracias a quienes, imitando a Jesús, se han sacrificado, a lo largo de la Historia, para que la obra de Dios no sea olvidada por sus hermanos los hombres de su tiempo y del futuro. Hoy nos toca a nosotros, religiosos y laicos, dar la cara por Cristo. ¿Qué hacemos para que el mundo sepa que somos de Cristo?

4. Aleluya, Aleluya. El que me ama de verdad, se mantendrá fiel a mi mensaje; mi Padre le amará, y mi Padre y yo vendremos a él y viviremos en él (Jn. 14, 33). Jesús y nuestro Padre común nos aman, así pues, si cumplimos los Mandamientos de la Ley divina, la Santísima Trinidad habitará en nuestro corazón.

5. Padre, glorifica a tu Hijo (Jn. 17, 1-11). La oración con que nuestro Señor se dirigió al Padre antes de entregarse a sus enemigos en la noche del Jueves Santo, es utilizada por la Iglesia, para que comprendamos las palabras de Jesús nuestro Señor: "Si yo no me voy, el Abogado (el Espíritu Santo) no vendrá a vosotros" (Jn. 16, 7).

Homilía:

1. "El primer hombre fue no solamente creado (siendo) bueno, sino también constituido en la amistad con su creador y en armonía consigo mismo y con la creación en torno a él; amistad y armonía tales que no serán superadas más que por la gloria de la nueva creación en Cristo... Dios creó al hombre a su imagen y lo estableció en su amistad. Criatura espiritual, el hombre no puede vivir esta amistad más que en la forma de libre sumisión a Dios" (Catecismo de la Iglesia Católica, números 374 y 396).
2. "Os concederé todo lo que me pidáis en mi nombre" -dice el Señor- (Jn. 14, 14). "La elevación del espíritu hacia Dios es una expresión de nuestra adoración a Dios" (Catecismo de la Iglesia Católica, número 2098). ""La oración es la elevación del alma a Dios o la petición a Dios de bienes convenientes (San Juan Damasceno). ¿Desde dónde hablamos cuando oramos? ¿Desde la altura de nuestro orgullo y de nuestra propia voluntad, o desde lo más profundo de un corazón humilde y contrito¿" (Catecismo de la Iglesia Católica, número 2559). "Si esperamos algo que no vemos -escribió San Pablo-, ponemos en juego nuestra perseverancia. Somos débiles, pero el Espíritu viene en nuestra ayuda. No sabemos lo que nos conviene pedir, pero el Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables" (Rom. 8, 25-26). Nosotros no sabemos lo que nos conviene pedirle a nuestro Padre común cuando oramos, por consiguiente, deseamos mejorar nuestra posición social, queremos un coche mejor que el que
tenemos actualmente, si vivimos frente al mar nos gustaría vivir en el campo, y si habitamos en el campo, deseamos vivir en el centro de una gran ciudad. No sabemos valorar todo lo que Dios hace por nosotros, así pues, no apreciamos el aire que respiramos, el sol que nos calienta, el calor de un beso... Preguntémosle a un señor mayor viudo si recuerda las virtudes de su mujer fallecida. Preguntémosle a un niño huérfano si echa de menos el amor, la comprensión y la autoridad con que sus padres llenaban su existencia. Nos gustaría tener más dinero para mejorar nuestra posición económica aunque tengamos que trabajar más de lo que lo hacemos actualmente para lograr nuestro propósito, pero, ¿nos merecería la pena separarnos de nuestros prójimos para alcanzar nuestra ansiada meta? ¿Para qué queremos alcanzar la gloria para descubrir cuando nos jubilemos y no podamos ejercer ningún trabajo que hemos vivido aislados por causa de nuestra ambición? Nos parecemos a un multimillonario que
llora amargamente al perder un céntimo de euro, y, en vez de aprovechar convenientemente el dinero que tiene, se lamenta pensando en el céntimo que no podrá encontrar, pues tendrá otros muchos en el futuro, pero se desespera por no poder encontrar la moneda que perdió accidentalmente. No sabemos lo que nos conviene pedir cuando oramos, pero el Espíritu intercede por nosotros, y nuestro Padre, aunque no lo comprendamos, nos concede lo que nos conviene para alcanzar la salvación.
Mi amigo Tomás tiene 74 años, es espondilítico, padece una grave carencia visual, y modera una lista de correo llamada Amanece, en la que sus amigos y él comparten archivos midi, fotografías, impresiones, y, si pueden ayudarse a superar las crisis que puedan sufrir eventualmente, se sienten dichosos por poder solventarse los problemas unos a otros, según la medida de sus posibilidades. La lista de correo Amanece es de reciente creación, y cuenta con más de 20 miembros, y la podéis encontrar en:
http://www.egrupos.net/grupo/amanece
Hace varios días, Tomás me dijo: "No sabes el valor que tiene para una persona mayor el hecho de recibir la ayuda de un joven". Yo sé diferenciar la soledad del aislamiento, y, quienes sabemos esto, hemos tenido que pasarlo mal forzosamente para poder distinguir los citados términos. Tomás cuenta con mi ayuda porque yo, como ciego que soy, sé lo que significa recibir ayuda de quienes no la necesitan, y por ello pueden olvidar las cosas por las que debemos orar, porque son esenciales para que podamos vivir como personas felices.
3. Soy feliz porque hago lo que me gusta y amo las cosas tal como son. Intento vislumbrar la parte positiva de la adversidad que vivo aplicándome las palabras de Jesús: "Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando" (Jn. 15, 14). ¿Nos dice Jesús que si no hacemos lo que él nos dice no somos sus amigos? ¿No tendrá la citada frase algún sentido que nos es desconocido? La voluntad de Dios consiste en que seamos felices, así pues, si no cumplimos los Mandamientos de Dios que es lo que Jesús nos dice que hagamos, Jesús nos seguirá amando, pero nosotros no gozaremos de su amistad, porque no querremos reconocer el citado don celestial. Jesús les daba mucha importancia a los Mandamientos de la Ley, por consiguiente, nuestro Maestro le dijo al joven rico: "Ya sabes los mandamientos: No mates; no cometas adulterio, no robes; no des falso testimonio; no engañes a nadie; honra a tu padre y a tu madre" (Mc. 10, 19). Muchas veces el cumplimiento de los Mandamientos de la Ley
puede suponer un fardo muy pesado para nosotros, es esta la causa por la que Jesús nos dice: "En adelante, ya no os llamaré siervos, porque el siervo no está al tanto de los secretos de su amo. A vosotros os llamo desde ahora amigos, porque os he dado a conocer todo lo que oí a mi Padre" (Jn. 15, 15). A pesar de que nuestro Señor es superior a nosotros por su rango divino, él no quiere que seamos sus esclavos, y, al darnos a conocer el designio salvífico de Dios, nos ha convertido en sus amigos. Jesús no camina delante de nosotros, pues él sabe que nunca podríamos alcanzarle si hiciera eso. Jesús no camina detrás de nosotros, porque sabe perfectamente que, si le dejamos atrás, no alcanzaremos la felicidad. Jesús, a pesar de que es superior a nosotros, camina junto a sus hermanos, y actúa como nuestro verdadero amigo. "El amor supremo consiste en dar la vida por los amigos" (Jn. 15, 13). "Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan
que yo voy a dar es mi carne. La doy para que el mundo tenga vida" (Jn. 6, 51). "El Padre me ama porque yo entrego mi vida, aunque la recuperaré de nuevo. Nadie tiene poder para quitármela; soy yo quien libremente la doy" (Jn. 10, 17-18).
4. Jesús liga a nuestro compromiso de cumplir los Mandamientos divinos la promesa de enviarnos al Espíritu Santo: "Si me amáis de verdad, obedeceréis mis mandamientos, y yo rogaré al Padre para que os envíe otro Abogado para que os ayude y esté siempre con vosotros: el Espíritu de la verdad" (Jn. 14, 15-17). Si el Espíritu Santo viene a nosotros, nos sentiremos más seguros a la hora de cumplir la Ley, pues él nos ayudará a no fracasar en la observancia de los citados preceptos. Jesús nos dice: "Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando" (Jn. 15, 14). "No me elegísteis vosotros a mí; fui yo quien os elegí a vosotros. Y os he destinado para que os pongáis en camino y deis fruto abundante y verdadero. Así, el Padre os dará todo lo que le pidáis en mi nombre" (Jn. 15, 16). Dios "nos ha elegido en la persona de Cristo antes de traer el mundo a la existencia, para que nos mantengamos sin mancha ante sus ojos, como corresponde a consagrados a él" (Ef. 1, 4). Jesús no
caminará delante de nosotros para que creamos que él es un modelo de santidad inimitable. Nuestro Señor no caminará detrás de nosotros para que le impongamos nuestros criterios invalidando el designio salvífico de Dios. El Hijo de María caminará junto a nosotros, y así será nuestro amigo.
Jesús es nuestro amigo porque él alcanza a comprendernos como nadie nos ha comprendido ni nos comprenderá jamás, así pues, a partir de hoy nos vamos a aceptar, nos vamos a amar y nos vamos a superar, por consiguiente, somos lo que nuestro Padre común quiere que seamos, pues él ha previsto que llegará el momento en que le pidamos que nos ascienda a su categoría divina.
Jesús es nuestro amigo porque, a pesar de nuestras imperfecciones, sabe valorarnos debidamente, sin negarnos la oportunidad de superarnos, y sin sobrevalorarnos, para que no perdamos el interés de crecer en los campos material y espiritual.
Jesús es nuestro amigo porque él se nos da en Cuerpo, Alma, Espíritu y Divinidad en cada ocasión que celebramos el Sacramento de la Eucaristía, para que no nos neguemos la oportunidad de edificarnos, en conformidad con los Mandamientos de la Ley de nuestro Padre común.
Jesús es nuestro amigo porque no se vale ni de palabras ni de gestos para despreciarnos, así pues, si somos criaturas de Dios, es necesario que comprendamos que lo que él ha creado no es malo, aunque aún no haya alcanzado la plenitud de la perfección. Cuando las cosas nos salgan mal, nos esforzaremos para no despreciarnos a nosotros mismos, por consiguiente, podemos entender el hecho de que ciertas personas nos hieran espiritualmente, pero no es aceptable el hecho de que nosotros nos convirtamos en nuestros peores enemigos. No olvidemos que, quienes tienen muchos enemigos, tienen una alta probabilidad de habérselos ganado.
Jesús es nuestro amigo porque nos corrige pacientemente cuando nos equivocamos, y nos felicita cuando actuamos como nos corresponde hacerlo a sus hermanos.
Jesús es nuestro amigo, porque él valora nuestros aciertos, e intenta corregirnos nuestros fallos, siempre que nos dejemos impulsar por el Espíritu Santo.
Jesús es nuestro amigo porque elogia nuestros aciertos a diario, y nos felicita por todas las cosas que aprendemos, por consiguiente, todos los días nos acostamos con la satisfacción de haber aprendido algo nuevo.
Si nos valoramos, estemos donde estemos, con quien estemos, y ocupados en la resolución del asunto que estemos, no nos olvidaremos de nosotros, porque, al ser criaturas de Dios, sabemos que él no hace las cosas mal.

Oración de los fieles

V. Unidos a Cristo, que intercede siempre por nosotros, elevemos, hermanos y hermanas, nuestras súplicas al Padre: Respondemos a cada petición: Escúchanos, Padre.

1. Para que el que estaba muerto y ahora vive por los siglos de los siglos, conceda a la Iglesia ser, con firmeza y valentía, testimonio perseverante de su resurrección, roguemos al Señor.
2. Para que el resucitado, que dio a los Apóstoles su paz, quiera concederla también en abundancia a todos los pueblos, roguemos al Señor.
3. Para que el vencedor de la muerte transforme todos los sufrimientos de los enfermos, de los moribundos y de todos los que sufren, en aquella alegría que nunca nadie les podrá quitar, roguemos al Señor.
4. Para que el que tiene las llaves de la muerte y de su reino, nos conceda celebrar un día su resurrección con los ángeles y los santos en su reino, roguemos al Señor.
5. Añadir nuevas peticiones.

V. Oh Dios nuestro, que nos has redimido en Cristo muerto por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación; escucha nuestra oración e infúndenos el Espíritu de la verdad, para que, llenos de sabiduría, sepamos siempre dar razón de nuestra esperanza. Por Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos.

Liturgia eucarística

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor, las ofrendas que te presentamos, y purifica nuestros corazones para que podamos participar dignamente en este sacramento de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
V. En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, glorificarte siempre, Señor, pero más que nunca en este tiempo en que Cristo, nuestra pascua fue inmolado. Porque continuamente se ofrece por nosotros e intercede por todos ante ti el que, inmolado en la cruz, venció a la muerte y, una vez muerto, vive para siempre. Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...

Antífona de la Comunión

Si me amáis, cumplid mis mandamientos, dice el Señor; y yo rogaré al Padre, y él os dará otro Abogado, que permanecerá con vosotros para siempre (Jn. 14, 15-16).

Oración después de la Comunión

Dios todopoderoso y eterno, que, en Cristo resucitado, nos has hecho renacer a la vida eterna, haz que este misterio pascual en el que acabamos de participar por medio de la Eucaristía, dé en nosotros abundantes frutos de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Bendición solemne de Pascua

V. Que Dios todopoderoso os bendiga en este día solemnísimo de Pascua y, compadecido de vosotros, os guarde de todo pecado.
R. Amén.
V. Que os conceda el premio de la inmortalidad quien os ha redimido para la vida eterna con la resurrección de su Hijo.
R. Amén.
V. Que quienes, una vez terminados los días de la Pasión, celebráis con gozo la fiesta de la Pascua del Señor, podáis participar, con su gracia, del júbilo de la Pascua eterna.
R. Amén.
V. Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.
R. Amén.
V. Podéis ir en paz. Aleluya, Aleluya.
R. Demos gracias al Señor. Aleluya, Aleluya.

Exhortación de despedida

Después de recibir a Jesús en la Eucaristía y tras pensar en su partida al cielo que se producirá el próximo Domingo, propongámonos leer los capítulos 13, 14, 15, 16 y 17 del Evangelio de San Juan durante esta semana, con el fin de relacionarnos más y mejor con el Espíritu de Dios.

¿Qué ocurrirá con las ediciones de Padre nuestro durante los próximos meses?

Estimados hermanos y amigos:
Hace varios días, os escribí cartas de despedida, pensando que iba a estar varios meses lejos de vosotros, pues he de trasladarme a otra vivienda, por causa de mis problemas económicos. No quiero deciros todo lo que me ha sucedido para no extenderme mucho, pero sí os digo que intentaré que podáis recibir Padre nuestro todas las semanas.
Que Dios os bendiga.
Orad, hermanos, para que nuestro Padre me permita estar con vosotros todos los días, como viene sucediendo desde hace varios años.
Creado por trigodedios | 0 comentarios | 10/04/07 21:34

Ir a secciones de documentos

Ir a Pascua

Comentarios

Servicios Recomendados

Juegos gratis online

¡Atención, jugadores! Los juegos online de Geomundos se actualizan constantemente, y también te los puedes descargar a tu PC para jugar offline.

¿Conoces el chat con perfiles?

Ahora puedes ver la cara de con quién hablas, agregarlos a tu agenda y enviarles mensajes incluso cuando no están conectados.

Gana regalos directos

¿Conoces los puntos Geomundos? Gana puntos por jugar, hacer encuestas, registrarte, comprar online... ¡Y canjéalos por cualquiera de los más de 100 regalos disponibles!

Crea tu propia comunidad

¿Tienes algo que contar? Publica tus textos, fotos, enlaces… Es fácil y divertido. ¡Disfruta viendo subir tu contador de visitas!

Titulares de prensa

¿Qué pasa en el mundo ahora mismo? Consulta los titulares de los principales medios de comunicación de un vistazo.

¡Consíguelo gratis!

Nintendo WiiLa consola Wii y su revolucionario mando con sensores de movimiento (el Mando de...

Gana regalos por jugar, hacer encuestas, registrarte en portales y con tus compras online...

Acceso al Club

Recomendados