TRIGO DE DIOS
Domingo IV de Pascua, ciclo a. en TRIGO DE DIOS
Domingo IV de Pascua, ciclo a.
Jesús es nuestro buen Pastor.
Padre nuestro
Domingo, 17-04-2005, Domingo IV de Pascua. Domingo del buen Pastor
Edición número 32
En esta edición de Padre nuestro encontraréis los siguientes contenidos:
-Sagrarios vivos. Cita de las lecturas eucarísticas, oraciones y homilía dominical.
Sagrarios vivos
Domingo IV de Pascua
Antífona de entrada
Alabemos al Señor llenos de gozo, porque la tierra está llena de su amor y su palabra hizo los cielos. Aleluya (SAL. 32, 5-6).
En este Domingo de Pascua, entonemos o recitemos el Gloria, porque sabemos que nuestro Padre común nos perdonará nuestras transgresiones en el cumplimiento de su Ley, y que él escuchará las peticiones que, individual y colectivamente, elevaremos al cielo.
Saludo inicial del sacerdote
El Dios de la esperanza, que por la acción del Espíritu Santo nos colma con la alegría y con su paz, permanezca siempre con todos vosotros.
R. Y con tu espíritu.
Monición de entrada
Al iniciar la IV semana del tiempo de Pascua, la Iglesia nos invita a considerar el papel que Jesús protagonizó en el relato bíblico de nuestra redención, así pues, nuestro Señor dijo: "El Padre me ama porque yo entrego mi vida, aunque la recuperaré de nuevo. Nadie tiene poder para quitármela; soy yo quien libremente la doy. Tengo poder para darla y para volver a recuperarla; y esta es la misión que debo cumplir por encargo de mi Padre" (JN. 10, 17-18).
Oración colecta
Dios omnipotente y misericordioso, guíanos a la felicidad eterna de tu Reino, a fin de que el pequeño rebaño de tu Hijo pueda llegar seguro a donde ya está su Pastor, resucitado, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Liturgia de la Palabra
Lecturas:
1. Dios lo ha constituido Señor y Mesías (HCH. 2, 14. 36-41). Al escuchar el fragmento de los Hechos de los Apóstoles de San Lucas que constituye la primera lectura correspondiente a esta celebración eucarística, recordemos el tiempo en que fuimos formados en el conocimiento de la Palabra de Dios, con la intención de vivir en la presencia de nuestro Señor, cumpliendo su voluntad, y agradeciéndole los dones y virtudes con que nos ha dotado, para ayudarnos a vivir como verdaderos santos, si es esa nuestra voluntad, ya que él nos ha creado libres para que le aceptemos o le rechazemos.
2. El Señor es mi pastor, nada me faltará. Aleluya (SAL. 22, 1-3 a. 3 b-4. 5. 6. R.: 1). Oremos pensando en lo que Jesús, nuestro buen Pastor, hace por nosotros. él nos redimió por su muerte y Resurrección, y, desde el cielo, se esfuerza para hacernos comprender que hemos de aceptar a Dios, en la vivencia de los sucesos que atañen a nuestra vida.
3. Han vuelto ustedes al pastor y guardián de sus vidas (1 PE. 2, 20-25). Cuando seamos atribulados, pidámosle a nuestro Padre común que nuestro dolor sea una vía purificadora, pues, si queremos ser santos, hemos de compartir los dolores que Jesús vivió durante las horas en que fue martirizado.
4. Aleluya, Aleluya: Yo soy el buen Pastor -dice el Señor-, conozco a mis ovejas, y las mías me conocen (JN. 10, 14). Esforcémonos por conocer al Señor. Pidámosle a Jesús que nos instruya en el conocimiento de su verdad a lo largo de nuestra vida, y aceptemos el mensaje del Evangelio de hoy como principio o continuación de nuestro proceso formativo.
5. Yo soy la puerta para las ovejas (JN. 10, 1-10).
Homilía:
1. Yo nací en Cajiz, un pueblo de la axarquía malagueña en el que :abitaban dos pastores de cabras, Moisés y Bruno, de los cuales el primero le entregó su espíritu a nuestro Padre común hace varios años. Mis padres tenían tres cabras, y, todas las mañanas, cuando mi madre terminaba de ordeñarlas, mi hermana Mariana y yo se las entregábamos a los pastores, para que las llevaran a pastar junto a sus rebaños al campo. Los pastores cuidaban de aquellos animales tercos y a veces nada dóciles durante todo el día. A diferencia de las cabras, las ovejas son unos animales muy dóciles que confían plenamente en sus cuidadores.
La Iglesia, en la Liturgia de este Domingo IV de Pascua, nos invita a aceptar a Jesús Resucitado como nuestro buen Pastor, de tal forma que seamos tan humildes a la hora de obedecerle, como son las ovejas de dóciles para con los pastores que las cuidan.
En el cuarto Evangelio, podemos constatar que Jesús dice con respecto a sí mismo: "-Yo soy el pan de la vida" (JN. 6, 35). "Yo soy el pan de la vida" (JN. 6, 48). "Yo soy el pan vivo bajado del cielo" (JN. 6, 51). "-Yo soy la luz del mundo" (JN. 8, 12). ""Yo Soy el que Soy (Yahveh)" (JN. 8, 24. 28. 13, 19. 18, 5-6). "Yo soy la luz del mundo" (JN. 9, 5). "Yo soy la puerta verdadera" (JN. 10, 9). "Yo soy el buen pastor" (JN. 10, 11. 14). "-Yo soy la resurrección y la vida" (JN. 11, 25). "Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el viñador" (JN. 15, 1). "-Yo soy el camino, la verdad y la vida" (JN. 14, 6). "Yo soy la vid" (JN. 15, 5). Al meditar los mencionados versículos del Evangelio de San Juan, podemos saber cuál es la causa por la que nuestro Señor se define a sí mismo como la puerta a través de la cual podemos acceder al Reino de Dios, y como el buen Pastor de nuestras almas.
2. En el Salmo correspondiente a la Liturgia de esta celebración del buen Pastor, leemos: "El Señor es mi pastor: nada me falta" (SAL. 23, 1). Esta afirmación del Salmista nos insta a iniciar nuestra oración privada y comunitaria concienciándonos de la necesidad que tenemos de creer en nuestro Señor. ¿Cómo es nuestra creencia en Dios? San Mateo nos transmitió en su Evangelio una serie de ayes contra las ciudades que no aceptaron el mensaje de salvación, para hacernos entender lo difícil que sería nuestra vida si no creyéramos en la existencia más allá de la muerte: "-¡Hay de ti, Corazón! ¡Hay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran realizado los milagros que se han realizado en medio de vosotras, ya hace mucho tiempo que sus habitantes se habrían convertido, y lo habrían demostrado con luto y ceniza. Por eso os digo, que Tiro y Sidón serán tratadas en el día del juicio con más clemencia que vosotras. Y tú, Cafarnaúm, ¿crees que vas a ser encumbrada hasta
el cielo? ¡Hasta el abismo serás precipitada! Porque Sodoma no habría sido destruida si en ella no se hubieran realizado los milagros que se han realizado en ti" (MT. 11, 21-23). No es este el momento de comentar las circunstancias históricas que hicieron que el Señor Jesús pronunciara las anteriores palabras, pero, este texto de San Mateo, nos sirve para meditar sobre la existencia de quienes viven sin Dios, especialmente sobre la diferencia que hemos constatado quienes no hemos sido creyentes en nuestro Padre común durante todos los días de nuestra vida, al comparar nuestra existencia como incrédulos y como creyentes. Hemos visto, pues, que nuestro Señor odia la presunción.
¿Cómo ha de ser nuestra creencia en el Señor? Cuando Jesús fue prendido en el huerto de los Olivos en la noche del Jueves Santo, Pedro hirió a Marco con su espada, pero Jesús le instó a que reprimiera su ira, y, para que aceptara su entrega, le preguntó: "¿No crees que yo puedo pedirle ayuda a mi Padre, y que él me enviaría ahora mismo más de doce ejércitos de ángeles¿" (MT. 26, 53). Pedro quería tomarse la justicia por su propia cuenta, de la misma forma que mucha gente no acepta la razón de ser de lo que no puede cambiar, e intenta modificar esos hechos infructuosamente, así pues, esta es la razón por la que no debemos incumplir la voluntad de Dios, por lo que hemos de unirnos a nuestro Señor, imitando la docilidad que caracteriza a las ovejas.
¿Cómo ha de ser nuestra creencia en el Señor? El Apóstol Juan escribió en su primera Epístola universal o católica: "Si creemos que Jesús es el Cristo, somos hijos de Dios. Ahora bien, no es posible amar al padre sin amar también al hermano, que es hijo del mismo padre. Y conocemos que estamos amando a los hijos de Dios, cuando de veras amamos a Dios cumpliendo sus mandamientos, puesto que amar a Dios consiste en cumplir sus mandamientos" (1 JN. 5, 1-3).
En el Salmo 23 (22) leemos: "En verdes praderas me hace recostar, me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas" (SAL. 23, 2-3). En el Apocalipsis encontramos las siguientes palabras: "El Cordero que está en medio del trono será su pastor, los conducirá a manantiales de aguas vivas, y Dios mismo enjugará toda lágrima de sus ojos" (AP. 7, 17). Ezequiel escribió las siguientes palabras de Dios: "Yo salvaré a mis ovejas, y nunca más serán para rapiña; y juzgaré entre oveja y oveja. Y levantaré sobre ellas a un pastor, y él las apacentará; a mi siervo David, él las apacentará, y él les será por pastor" (EZ. 34, 22-23). Si nos basamos en la Cristología para interpretar el citado texto del tercero de los Profetas mayores, podemos deducir que el citado Hagiógrafo nos habla de Jesús, pues nuestro Señor dijo con respecto a sí: "Yo soy el buen pastor" (JN. 10, 11). Yahveh le dijo a su siervo que sus ovejas "por los caminos pacerán y en los calveros tendrán pasto. No
tendrán hambre ni sed, ni les dará el bochorno ni el sol, pues el que tiene piedad de ellos los conducirá, y a manantiales de agua los guiará" (IS. 49, 9-10). El buen Pastor "consumirá a la muerte definitivamente. Enjugará el Señor Yahveh las lágrimas de todos los rostros, y quitará el oprobio de su pueblo de sobre toda la tierra, porque Yahveh ha hablado" (IS. 25, 8). Creo que estos versículos que estamos meditando nos dan a entender lo que quiere decirnos el Salmista cuando nos dice que nuestro Señor "en verdes praderas me hace recostar" (SAL. 23, 2).
¿Qué quiere decirnos el Salmista cuando nos dice: "El Señor repara mis fuerzas"? (SAL. 23, 3). Nuestra vida es un proceso de conversión al Evangelio, pero, por causa de nuestra imperfección, solemos retroceder mucho en el citado camino, de la misma forma que fallamos a la hora de lograr muchas de las metas que nos proponemos alcanzar a lo largo de nuestra existencia. Es necesario que suframos esas caídas, en primer lugar, para que probemos nuestra fuerza espiritual, y para que ninguna de las dificultades que padezcamos nos aparten de nuestro Señor.
El Salmista nos sigue diciendo: "Me guía por el sendero justo haciendo honor a su nombre" (SAL. 23, 3). En otro lugar del libro de los Salmos, leemos: "Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré" (SAL. 16, 8). Todo lo que nos sucede a lo largo de nuestra vida está encaminado a nuestra salvación, así pues, San Pablo les escribió a los cristianos de Roma que no permitieran que ninguna circunstancia que vivieran les apartaran de Cristo: "¿Quién, pues, podrá arrebatarnos el amor de Cristo? ¿El sufrimiento, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, el miedo a la muerte¿... Pero Dios, que nos ama, nos hace salir victoriosos de todas estas pruebas" (ROM. 8, 35. 37). Acordémonos de nuestros hermanos cristianos que están padeciendo por causa de su fe en China y en Cuba, pues en ellos se cumplen las siguientes palabras: "Ya lo anuncia la Escritura: Por tu causa estamos en trance de muerte cada día; nos tratan como a ovejas destinadas al
matadero" (ROM. 8, 36).
"Aunque camine por cañadas oscuras -leemos en el Salmo correspondiente a esta celebración del buen Pastor-, nada temo porque tú vas conmigo, tu vara y tu callado me sosiegan" (SAL. 23, 4). No le tememos al dolor, sabemos que venceremos las dificultades que atañen a nuestra vida, porque el Señor está con nosotros, de hecho, con su poder, él nos sostiene y nos conduce por su sendero de justicia y equidad.
"Me preparas una mesa ante los enemigos (dificultades) -leemos en el citado Salmo 23-, me unges la cabeza con perfume, mi copa rebosa. Tu bondad y lealtad me siguen, toda la vida, y habitaré en la casa del Señor, por años sin término" (SAL. 23, 5-6). Nuestro Señor nos ha preparado la mesa para que nos reunamos con la debida disposición a celebrar la Eucaristía.
3. En los primeros versículos del Evangelio de hoy, nuestro Señor dice de sí mismo que él es la puerta que accede al Reino de Dios, no un camino de vida fácil y regalada, sino un camino de vida sacrificada y productiva. "Entrad por la puerta estrecha -dijo Jesús en su sermón del monte-. La puerta que conduce a la perdición es ancha, y el camino fácil, y muchos son los que pasan por ellos. En cambio, la puerta por donde se va a la vida eterna es estrecha, y el camino difícil, y son pocos los que los encuentran" (MT. 7, 13-14).
Jesús nos sigue diciendo: "Os aseguro que quien no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino por cualquier otra parte, es un ladrón y un salteador" (JN. 10, 1). Nuestro Señor nos dice que nuestro Padre común es nuestro Criador, y que él ha trazado una sola senda para que nos dispongamos a vivir en su presencia eternamente, así pues, todas las ideologías que se opongan a su designio salvífico, son incorrectas, porque no se fundamentan en la inspiración del Espíritu Santo. Al decir esto, no pretendo decir que hemos de evitar la comunicación con quienes no comparten nuestra fe, pues con ello coartaríamos las posibilidades que nuestro Padre común les da a muchos de nuestros hermanos para que se bauticen y vivan como cristianos ejemplares.
Jesús dijo: "El pastor de las ovejas entra por la puerta. A este el guarda le abre la puerta, y en seguida las ovejas reconocen su voz; él va llamándolas por su propio nombre, y las hace salir fuera del aprisco. Cuando ya han salido todas, se pone delante de ellas y les va abriendo camino; las ovejas siguen sus pasos, pues le reconocen por la voz" (JN. 10, 2-4). Como seguidores de Jesús que somos, los cristianos, a pesar de las discrepancias que existen entre nosotros, somos discípulos de nuestro Maestro, y, por ello, bajo el cuidado del Sumo Pontícife, caminamos siguiendo las huellas del Hijo de María, pues todos tenemos el propósito de alcanzar la meta de la santificación. Los sacerdotes, religiosos y catequistas, le abren a Jesús la puerta del aprisco, disponen nuestros corazones para que no nos veamos impedidos para iniciar el seguimiento del Hijo del carpintero. Nosotros caminamos en pos de Jesús, porque él conoce nuestro nombre, nuestros problemas, nuestras alegrías y
nuestras tristezas. David dijo con respecto a nuestro buen Pastor: "El Señor es mi pastor, nada me falta" (SAL. 23, 1). "En cambio, nunca siguen a un extraño, sino que huyen de él, porque su voz les resulta desconocida" (JN. 10, 5).
Oración de los fieles
V. Levantemos, hermanos y hermanas, nuestros ojos a Cristo, obispo y pastor de nuestras almas, y pongamos en sus manos confiadamente nuestras necesidades: Respondemos a cada petición: Te rogamos, Señor, óyenos.
1. Para que los obispos, presbíteros y diáconos, apacienten santamente a los pueblos que tienen encomendados, roguemos al Señor.
2. Para que la paz que Jesucristo concedió a los discípulos arraigue con fuerza en nuestro mundo, y se alejen de las naciones el odio y las guerras, roguemos al Señor.
3. Para que los enfermos, los pobres y todos los que sufren encuentren en Cristo resucitado luz y esperanza, roguemos al Señor.
4. Para que Dios derrame en las familias cristianas el espíritu de piedad y de renuncia a lo mundano, de manera que germinen abundantes vocaciones al ministerio eclesial, roguemos al Señor.
5. Para que el Espíritu Santo se manifieste en los electores del nuevo Papa para que la Iglesia sea gobernada según tu designio salvífico, roguemos al Señor.
6. Añadir nuevas peticiones.
V. Dios todopoderoso y eterno, que en tu Hijo, vencedor de la muerte, nos has abierto las puertas de la salvación; escucha nuestra oración e infunde en nuestro corazón la sabiduría de tu Espíritu, para que no nos dejemos seducir por las voces engañosas del mundo y reconozcamos y sigamos siempre la voz de tu Hijo, el buen pastor, que nos da vida, y vida abundante, y que vive y reina, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos.
Liturgia eucarística
Oración sobre las ofrendas
Concédenos, Señor, que este sacrificio pascual que vamos a ofrecerte, nos llene siempre de alegría, prosiga en nosotros tu obra redentora y nos obtenga de ti la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio
V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
V. En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, glorificarte siempre, Señor, pero más que nunca en este tiempo en que Cristo, nuestra pascua fue inmolado. Porque continuamente se ofrece por nosotros e intercede por todos ante ti el que, inmolado en la cruz, venció a la muerte y, una vez muerto, vive para siempre. Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...
Antífona de la Comunión
Ha resucitado Jesús, el buen Pastor, que dio la vida por sus ovejas, y que se dignó morir para salvarnos. Aleluya.
Oración después de la Comunión
Vela, Señor, con solicitud, por las ovejas que rescataste con la Sangre preciosa de tu Hijo, para que puedan alcanzar, un día, la felicidad eterna de tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Bendición solemne de Pascua
V. Que Dios todopoderoso os bendiga en este día solemnísimo de Pascua y, compadecido de vosotros, os guarde de todo pecado.
R. Amén.
V. Que os conceda el premio de la inmortalidad quien os ha redimido para la vida eterna con la resurrección de su Hijo.
R. Amén.
V. Que quienes, una vez terminados los días de la Pasión, celebráis con gozo la fiesta de la Pascua del Señor, podáis participar, con su gracia, del júbilo de la Pascua eterna.
R. Amén.
V. Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.
R. Amén.
V. Podéis ir en paz. Aleluya, Aleluya.
R. Demos gracias al Señor. Aleluya, Aleluya.
Exhortación de despedida
Con nuestras oraciones y buenas acciones, estaremos presentes en la reunión del Cónclave, para pedirle a Dios que le dé a la Iglesia un nuevo Papa que actúe bajo la inspiración del Espíritu Santo.
Creado por trigodedios | 0 comentarios | 10/04/07 21:27
Comentarios
Más en Mundo Ocio
Servicios Recomendados
¡Atención, jugadores! Los juegos online de Geomundos se actualizan constantemente, y también te los puedes descargar a tu PC para jugar offline.
¿Conoces el chat con perfiles?
Ahora puedes ver la cara de con quién hablas, agregarlos a tu agenda y enviarles mensajes incluso cuando no están conectados.
¿Conoces los puntos Geomundos? Gana puntos por jugar, hacer encuestas, registrarte, comprar online... ¡Y canjéalos por cualquiera de los más de 100 regalos disponibles!
¿Tienes algo que contar? Publica tus textos, fotos, enlaces… Es fácil y divertido. ¡Disfruta viendo subir tu contador de visitas!
¿Qué pasa en el mundo ahora mismo? Consulta los titulares de los principales medios de comunicación de un vistazo.
¡Consíguelo gratis!
Fantástico pack de impresora portátil, cámara fotográfica y 40 hojas para tus fotosLa impresora portátil de este fantástico pack podremos transportarla de un lugar...
Gana regalos por jugar, hacer encuestas, registrarte en portales y con tus compras online...
