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el norte de Vietnam. dia 1: en Vietnam en moto

el norte de Vietnam. dia 1:

Voy a ir poniendo poco a poco lo que dio de sí el viaje. En este caso el norte del pais Bueno, ahí va una pequeña parte de mi viaje por Vietnam en moto:

Os voy a explicar tan solo una parte del viaje, porque sino no terminaría nunca, aunque eso sí ha sido la más interesante para mi. Esta es la parte del norte de Vietnam, la más montañosa y en la que viven las etnias de las montañas, que son descendientes de antiguos mongoles que, como nómadas que son, llegaron hasta esa zona aunque después de la revolución “cultural” china se cepillaron a los que vivían en el sur de China (a escasos kms de Vietnam), quedándose ellos aislados en el norte de Vietnam.



El día antes de partir desde Hanoi y después de hacer un poco de turismo por la capital del país, tenía que ir a alquilar la moto en la que recorrer los cerca de 1700 kms por el norte. La moto tenía que ser dura para soportar las difíciles condiciones que me iba a encontrar por esas carreteras. Fui a una casa de alquiler de motos llamada Quong’s, que tiene una reputación entre los viajeros que se atreven a hacer travesías en moto por el país. Después de hablar un poco con Mr. Quong, acepté sus consejos para alquilar una Minsk, una moto de 2T 125 de fabricación rusa que es dura de pelar. Ligera, no muy potente, pero apta para hacer un poco de off road. Me decidí por una de las “nuevas” de tan solo diez años, aunque exigí que le cambiaran los neumáticos y las zapatas de frenos.
Después de una breve lección de reparaciones básicas en esa moto (es una moto realmente sencilla) y de cargar con bujías, cámaras para los neumáticos, una bomba de inflado, cables de acelerador y frenos, una caja de encendido de repuesto y herramienta para poder efectuar todas estas reparaciones y de pedirle consejo sobre la ruta que tenía marcada, estaba listo para partir al día siguiente.

Dia 1:
Bueno, me levanto prontito y a la carretera falta gente. La ruta que había elegido salía prácticamente en horizontal (siguiendo los paralelos) desde Hanoi en dirección a Moc Chau, Yen Chau , Mai Son y si quedaban fuerzas hasta Son La. Pero primera sorpresa, al cabo de pocos kms de salir de Hanoi siguiendo la autopista 4, es curioso que le llamen autopista a una pista ancha y llana pero de tierra (creo recordar que era la 4 aunque no estoy seguro) Me encuentro que está cortada al tráfico. Debido a las lluvias de las últimas semanas la pista se había transformado en un auténtico barrizal, con lodo hasta mas arriba de los tobillos. Llegados a un punto había desprendimientos de las montañas que la bordean y estaba cortada. El ejercito estaba trabajando para reabrirla, pero tan solo se abría el paso durante unas pocas horas al día y las motos las cargaban en camiones. La idea no me atrae lo más mínimo y después de hablar con varios lugareños decido variar la ruta por una carretera que, según me dicen, es buena. El problema es que tengo que volver hasta Hanoi, por que solo se puede coger desde ahí. Bueno, que le vamos a hacer, de vuelta a Hanoi. Cuando me pongo en camino por la ruta que me habían aconsejado ya eran las once pasadas de la mañana, pero con una ilusión terrible. La nueva ruta tiraba hacia el norte durante unos buenos kms. Para torcer hasta el oeste en dirección a Son La a través de varios puertos de montaña, incorporándome a la carretera que tenía pensado seguir hasta Son La unos 50 kms antes de llegar a esta población. Los primeros kms son bastante aburridos. Una “autopista” que sería el equivalente a una nacional de las malas en España. Los peajes son muy raros en ese país, unos metros antes de la barrera hay unas casetas en las que hay un oficial del ejercito, a quien hay que pagar entre 1000 y 2000 dongs (unas 10 o 20 ptas.) el te entrega un ticket que hay que dárselo al operario que levanta la barrera. El caso es que como ven que soy un occidental se interesan en que demonios estoy haciendo viajando solo en moto por el país y después de un ratillo de charla y que me inviten a un cigarrito me dan el ticket sin pagar, mientras voy viendo como todos los Vietnamitas pagan religiosamente. (están locos estos romanos) Lo mismo se repite en los dos siguientes peajes que cruzo. Por fin empiezan las carreteras reviraditas de montaña. El paisaje es muy bonito y las carreteras divertidísimas, esto marcha!! Me paro a repostar por primera vez y en la gasolinera me encuentro con un soldado que enseguida viene a preguntarme de donde soy y empieza a enseñarme todos sus carnés militares, su kalaixnikov y las fotos que lleva en su cartera de su familia. En un arrebato de cachondeo le señalo los pantalones militares negros que llevo y le enseño el DNI haciendole entender que yo también soy militar (pobre de mi, las únicas pistolas que me gustan son las de agua) por lo que al final eso se convierte en un circo. El tipo abrazándome y saludándonos en plan militar en medio de la gasolinera, que jartá de reir que nos echamos!!! El chaval se ofrece a acompañarme un trozo en su moto para ayudarme a pasar dos cruces que no están muy señalizados que digamos y dejarme en la ruta correcta, después de enseñarle en el mapa el camino que tenía pensado. Imaginaos la situación, un militar en camiseta blanca de tirantes con el Kalaixnikov cruzado a la espalda y un occidental conduciendo cagando leches en dos motos cruzando poblados con las calles llenas de baches y agujeros en los que cabría la rueda entera de un scooter!!! Después de dejarme en el camino correcto nos despedimos saludándonos a lo militar y sigo mi viaje. Al cabo de un rato me paro a comer algo en otra pequeña aldea, en una casita en la que veo que hay una mujer a la puerta con una neverita vendiendo botellas de agua y refrescos. Me ventilo una botella casi entera de agua de litro y medio y con gestos le pregunto dónde puedo comer algo. En esos momentos ya me había transformado en la principal atracción de todos los niños, y no tan niños, de la pequeña aldea. La mujer me invita a comer a su casa con toda su familia. Esta gente son de lo más hospitalarios que he visto nunca, me dan de comer de lo mejor que tienen en su sencilla casa, me ponen en mi tazón de arroz con verduritas los mejores trozos de carne que tienen. Uno de sus hijos, que habla un poco de inglés, se transforma en el traductor improvisado a todas las preguntas que me hacen. Básicamente serán las mismas durante todo el viaje: cuantos años tienes (27), estás casado? (no) Como es que no estás casado? No entienden que no tenga ningún interés en casarme, es normal su cultura es tan diferente a la nuestra, que si con 24/25 años no te has casado algo extraño sucede.

Bueno, sesión de fotos con todos y después de repartir chicles y algo de tabaco entre todos me tengo que despedir, debo seguir mi camino. Desde luego el viajecito no ha hecho más que empezar y no me está defraudando lo más mínimo, voy haciendo camino entre un paisaje espectacular con una sonrisa de oreja a oreja debajo del casco. Al cabo de poco me detengo en frente de un tramo en el que están reparando la carretera de otro pequeño desprendimiento de rocas, aunque ya hay un trocito de carretera por el que pasar aprovecho para tomar unas fotos del valle que tengo a mi derecha. Se pone a llover y empiezo a ponerme un chubasquero que llevaba en mi mochila. Mientras tomo la última foto se detiene a mi lado un vietnamita con una moto como la mía y me empieza a hacer de guía, diciéndome el nombre de los valles que tengo a mis pies, le doy las gracias y después de hacernos una foto con el temporizador de la cámara me da su dirección para que le mande la foto y me regala unos negativos con dos fotos de su mujer!!! Aparecen unos niños que vienen corriendo pidiéndome que les haga una foto, para después enseñársela en la pantalla de la cámara. Un camionero que bajaba por la carretera de descargar rocas inmensas para reparar el tramo afectado por el desprendimiento también se detiene para que le haga una foto. Esto es increíble, que gente más acogedora... Una vez más debo despedirme y seguir mi camino. Al cabo de unos cuantos kms. Me detengo para repostar en un pueblo más o menos grandecito, el último antes de Son La. En la gasolinera me aconsejan que me quede a dormir ahí, puesto que Son La aun está muy lejos (unos 160 kms) y posiblemente cuando llegue ya se haya hecho de noche. Después de pensarlo muy poquito me decido a tirar hasta Son La. Estoy disfrutando tanto en esta primera etapa que no pienso detenerme ahora, simplemente voy a apretar un poco más el ritmo y no detenerme tanto a hacer fotos, al fin y al cabo que voy a tardar en llegar a Son La, 3 horitas? Eso no es nada (Aquí cometí un gran error). Compruebo las luces y salgo hacia mi destino con las luces ya encendidas (aunque aun era de día) tirando fuerte, debía superar el primer puerto de montaña realmente importante.

La cuestión es que al cabo de pocos kms y con el Sol empezándose a esconder se me fundió la luz delantera de la moto por los baches por los que pasaba de pie encima de la moto y justamente de eso no llevaba recambio!! Hay que joderse tendría que haber hecho caso a los que me aconsejaron quedarme a hacer noche en el anterior pueblo, pero la manía de tirar siempre, de siempre adelante y la confianza en uno mismo a veces es traicionera. Lo único que se me ocurrió hacer fue tirar a muerte mientras aun tuviese un poco de luz y intentar llegar a algún pequeño pueblo donde poder dormir. Iba conduciendo como un loco por unas carreteras nefastas mientras la visibilidad se iba reduciendo a marchas forzadas. Hasta que un par de sustos de los fuertes, al no ver un bache primero y una piedra en medio de la calzada después en la que perdí la rueda delantera y estuve a puntito de irme al suelo y barranco abajo al salvar la caída después, me hicieron replantearme esa táctica. Tendría que ir más despacio.

Al final se hizo absolutamente de noche y para colmo no había ni Luna para poder ver un poco la carretera, no veía absolutamente nada, a duras penas adivinaba el trazado de la pista, pero lo peor de todo era que de vez en cuando había camiones de los que transportaban grandes rocas que bajaban en sentido contrario y no me veían, con lo que los riesgos que estaba tomando eran demasiados. Me planteé muy seriamente la posibilidad de pararme y dormir al raso cerca de la carretera, no podía seguir conduciendo en esas condiciones. Pero al final alcancé a una de esos camiones cargados de rocas que iba montaña arriba. Decidí seguirlo, aunque iba exageradamente lento, con la reductora puesta y haciendo zigzag esquivando los agujeros de la pista. Bueno, ya llegaríamos no tenía otra opción.
Al cabo de un buen rato nos alcanzó otra moto que al verme me preguntó si tenía problemas, le expliqué lo que me pasaba y me dijo que el se dirigía hacia Son La también.
-Follow me!!- Me gritó.
Que alegría, la solidaridad motera llega hasta los rincones más alejados del planeta!!!
Estaba salvado, menos mal, porque tenía las manos llagadas de cogerme fuerte al manillar, ya que al no ver nada me tragaba casi todos los baches y piedras de la pista y estaba realmente cansado, al borde de la extenuación. Siguiendo al vietnamita y su maravillosa luz delantera, pude ver en las piedras que hay al borde de la pista que Son La aun estaba a unos 70kms. Pero al menos ahora veía lo que tenía delante mio. Después de un buen rato llegamos a un pequeño pueblo que hay justo antes de mi destino, a unos 25/30 kms y vi el reconfortante luminoso de un hotel. Después de agradecerle efusivamente al Vietnamita su ayuda, me despedí. Aun que él me decía que ahí no, que le siguiese hasta Son La. La verdad es que no entendía el porqué y le dejé claro que yo me quedaba ahí.

El recorrer los últimos ciento y pocos kms sin luz me había llevado más de 5 horas y estaba destrozado. En total ese día había hecho unos 350 kms, la mayoría por carreteras de montaña en pésimas condiciones.

Al poco de entrar en el hotel entendí porque el vietnamita me decía eso. Ese establecimiento era algo más que un simple hotel. Ahí se hacía algo más que dormir, lo vi claro cuando me ofrecieron la compañía de varias “señoritas” para mi habitación. Ja ja ja ja!!! Me había metido en una casa de putas!!!!! El gerente no entendía que tan solo quisiese dormir, que no quería compañía. Al final le dije que si me quería cobrar la tarifa que cobraba a un cliente por pasar la noche acompañado que me la cobrase, pero yo no quería a nadie en mi habitación. Esa noche, después de una reconfortante ducha y de no creerme la suerte que había tenido de llegar a algún sitio en el que poder dormir bajo techo, me quedé dormido entre los gemidos y gruñidos que oía en la habitación de al lado.
Creado por hailwood | 2 comentarios | 06/10/04 12:11

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Comentarios

No pares Gracias por estos relatos, nos hacen pasar un buen rato y me están ayudando enormemente a planear mi próximo viaje, en breve Vietnammmmmm.Se ve que sabes disfrutar. Salud Enviado por miles | 14/04/05 08:48

Enviado por anna30 | 11/10/06 11:54

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