Guayedra
Capítulo XV: En el interior del infierno en Guayedra
Capítulo XV: En el interior del infierno
En el interior del infierno: La entrada a la cueva era amplia, pero apenas unos metros más adelante hacía una curva hacia la derecha. Era necesario el uso de los frontales, porque la luz del día no llegaba ya a los 25 metros.
Capítulo XV: En el interior del infierno
La entrada a la cueva era amplia, pero apenas unos metros más adelante hacía una curva hacia la derecha. Era necesario el uso de los frontales, porque la luz del día no llegaba ya a los 25 metros. Para ahorrar energía se irían turnando en llevarlos encendidos. Todos llevaban cascos de protección y ropa adecuada. Esta vez Elvira se había quedado en la furgoneta al cuidado del Inspector San Blas, al que no le hacía mucha gracia quedarse a expensas de una perra.
El camino en el interior era bueno al principio, un tubo de lava daba forma al camino. Así que podían permitirse ir caminando erguidos sin mayores problemas que evitar los cascos multicolor que usaban.
Jeyson ya había estado en la cueva en un par de ocasiones, pero - a pesar de ello - llevaba un mapa y una pequeña brújula para guiarse sin errores, era El Ratón. Las últimas expediciones controladas a la cueva habían abierto nuevas galerías y gateras, no quería perderse en un laberinto de lava.
May miraba hacia atrás aprovechando un pequeño alto. La negrura del camino andado, la oscuridad que iban dejando, y la que iban encontrando, la hacían sobrecogerse. Notaba la vida interior de la cueva, el bio-sistema del silencio y la penumbras; miles de insectos, algunos roedores, cucarachas blancas, mosquitos, gusanos y miles de coleópteros diferentes. Sólo pensar en ellos, y que pudieran estar pululando por su ropa, la estremecía de asco. Sentía que las telas de araña le rozaban el pelo y la cara constantemente; sus nervios comenzaban a traicionarla: un ligero ataque de ansiedad, motivado por una leve situación claustrofóbica, parecía sobrevenir.
Era el momento de parar para comer algo. Dejaron un casco en el centro y se alumbraron.
“ Tranquila May, no pasa nada. Es una cueva segura y más que explorada. Si nos perdemos, lo más que sucede son unas horas de retraso, pero estamos bien. Tomando las precauciones necesarias, no tienes de qué preocuparte ”. - Jeyson hablaba con seguridad mientras daba más intensidad al único foco de luz en ese momento.
“ La cueva en sí tiene partes muy amplias. Delante de ese pequeño hueco hay un espacio maravilloso. A mí me gusta pasar la noche un poco más adelante, la tranquilidad es tal que no te das cuenta del tiempo que pasa… enciendes un peta y puedes alucinar con no escuchar nada… Ahora mismo, si nos callamos, podemos incluso escuchar el silencio... ”
En ese momento todos callaron. No se percibía nada. El silencio podía ser total durante unos segundos… que se fueron intensificando. El silencio parecía envolverlo todo, el tiempo se iba muriendo con el silencio, la sensación de vacío en el pecho fue llegando a todo el grupo… un vacío tal que resultaba hasta dañino... hasta que pasaron a dosificar el dolor que produce no sentir ni escuchar nada.
Jeyson se reincorpora encendiendo el frontal de su casco ante la gatera que se le presentaba delante de sus narices. De repente, el haz de luz ilumina hacia el final. Parecía un túnel poco atractivo, algo estrecho, con filos de piedra cortantes… lava, que son más firmes que cuchillos. Tanto la parte superior como la inferior se encontraba llena de este material.
“ Tendremos que ir con cuidado, esto corta bastante. Pasaré yo primero con la cuerda, luego me pasan las mochilas y pasan ustedes detrás ”. - Jeyson como guía era una persona de admirar. – “ Pónganse las rodilleras, eso ayudará mientras se arrastran ”.
Pero, al intentar entrar, la luz del frontal rebota contra algo. Sólo aprecian un reflejo rojo que, al pasar el haz de luz, queda como los ojos de un animal sanguinario mirándolos.
“ ¡ Mierda ! - gritó May al percatarse - ya estaba loca con los insectos, arañas y demás bichos ciegos que habitan por aquí, para que ahora un animal de mayores dimensiones esté ahí delante ”.
A pesar del grito, los ojos seguían iluminados con la linterna de Jeyson.
“ Coño, que no se mueve, ¿ qué coño es ? ” – Insistía May, bastante asustada.
“ Tranquila, si no se mueve no es nada vivo ”. - El Ratón trataba de calmarla – “ Con tus gritos ya se habría abierto, por muy bestia que sea el animal… bien, hay que seguir ”.
Jeyson entró sin dudar en ningún momento. Tuvo que agacharse, llegó incluso a arrastrase. Los filos de lava rajaban sus prendas: algún corte llegó a su piel. Al otro lado, una gran cavidad como había predicho El Ratón.
“ ¿ Ehhh ? ¿ Me escuchan ?... Vengan pa´ca´, esto parece interesante” . - Les gritó por el túnel volcánico que acababa de pasar.
Pasaron las mochilas. Una vez atadas, Jeyson las arrastró sin apenas dificultad.
El siguiente en pasar fue Yeray. Éste, a pesar de su cuerpo robusto (más bien tirando a gordito que a musculoso), tenía iniciativa y el valor suficiente para entrar. Después de ajustarse el casco y encender su luz, va introduciendo poco y lentamente su cuerpo.
“ Si él pasa, nosotros no tendríamos problema ”. - Comenta socarronamente May. Una sonrisa se dibuja en el rostro de Lucas mientras ve el trasero de Cárdenas entrar y encogerse en el pequeño hueco en que se metía.
“ No quisiera quedarme aquí, a medio camino, porque este hombre se quede estancado… ” - May seguía insistiendo en la idea.
“ Tranquila, Cárdenas sabe lo que se hace; él ya ha estado por aquí ”. - Comenta Lucas en tono burlón, mientras se recoge el pelo para ponerse mejor el casco.
“ Te toca, May, ve con cuidado. Agacha la cabeza y siempre los brazos por delante; no los pongas en los laterales ni atrás, no podrías moverte ”.
“ ¡ Joder !, me lo pones fácil ”. - Replicó con cara de no querer hacer las cosas.
Refunfuñando se fue introduciendo poco a poco. Cuando terminaba de entrar, Lucas no pudo reprimirse y le dio un pequeño azote en la nalga para animarla… en eso que ella da un respingo y golpea con el casco el techo de la cueva.
“ ¡ Idiota ! ”. - Grito May. – “ Me vengaré de ésta ”.
Cuando Lucas (el último en pasar) llega al otro lado, observa atónito a sus compañeros: todos miraban desconcertados un objeto en el suelo. Lucas trató de desenterrarlo con una pequeña navaja suiza.
Se arrodilla junto a El Ratón. El objeto era rojizo. Dos puntas que sobresalen: una sin filo, con una pequeña esfera en la parte superior, muy pulida; la otra parecía la punta de un puñal de origen arábigo.
“ ¿ Qué es eso, de qué se trata ? ”. - Preguntaba May nada más acercarse hasta el objeto.
“ Parece una figura, al menos una parte de ella. Tiene un revestimiento esmaltado de color rojo, pero no la podemos sacar” . - Lucas respondía sin dejar de desenterrar la aquella pieza.
“ Es extraño… esta figura aquí enterrada, tal y como está…” - Jeyson explicaba – “ Éste es un sitio relativamente concurrido. Este paso es de los primeros en ser abierto por los espeleólogos. Es extraño que nadie antes se percatara y que esté enterrada de la forma en que está, tan fuerte, como si llevara siglos aquí… pero, eso es imposible... ”
Todos se quedaron en silencio mientras sacaban poco a poco extractos de tierra que iban dejando ver una pequeña figura. Tras los dos filos, una pequeña corona y la cabeza de lo que empezaba a vislumbrase como una imagen de alguna virgen.
Llevaban más de 15 minutos contemplando aquella figura que habían desenterrado. Era una virgen con un niño en brazos, pero diferente a las habituales. La virgen tenía un cetro con una esfera y el niño otro con una media luna cortante. La virgen estaba sobre un pedestal redondo y otra esfera en la base. En ella había un relieve en forma de signo del Rayo Verde. Toda la figura estaba revestida de una fina capa de porcelana color burdeos, con unos pequeños descascarillados que dejaban ver el interior: era canelo, color de la arcilla o barro cocido.
“ No salgo de mi asombro ”. – Murmuraba Cárdenas. – “ Es increíble que nos topemos con esta figura. Tiene unos 20 centímetros, más o menos. Y ese relieve me hace pensar que es donde encajaba en algún sitio, pero no me cuadra ese esmaltado ”.
“ Creo que quien mejor puede informarnos de esto es nuestro amigo el Profesor Cuesta, algo sabrá del tema ” . - Terminó por decir May en un tono que denotaba nerviosismo. – “ Lo mejor es que recojamos y salgamos de aquí, no me siento cómoda en este sitio ”.
Un ruido, seguido de un gran resplandor, hace temblar el recinto. Todo se mueve. Yeray Cárdenas recibe un golpe en el casco que lo deja aturdido, Lucas y Jeyson caen abatidos por el desprendimiento.
El grito ahogado de May fue lo último que se escuchó antes que las luces de los frontales dejaran de alumbrar.
“ ¿ Jeyson ?, ¿ Jeyson ?... ¿ Cárdenas ?... ¿ May ?, ¿ me escucha alguno… ? – El silencio fue la respuesta. Un ahogado suspiro, una tos a falta de oxígeno… Lucas seguía intentando comunicarse con sus colegas: “ ¿ Cárdenas ?, ¿ es usted ?, ¿ está bien ? ”.
“ Sí, sí, estoy bien ” . - Contestaba a media voz el policía. – “ Espere que busco mi frontal ”.
Pasaron apenas unos segundos. La luz tenue del frontal de Cárdenas va alumbrando el espacio de la sala. todo era un caos. Las paredes habían cambiado de forma, el techo todavía era más grande… el suelo… En el suelo todo eran escombros y rocas. Entre ellas la figura de Lucas con la cara ensangrentada por un golpe en la frente.
Con el casco en la mano, que a duras penas lograba ponerse, enciende la lámpara; pero su luz es muy débil, parecía que la carga se estuviera agotando. Logra poner la botella de recambio que lleva en su arnés, esto ayuda alumbrar e iluminar más aún la tortuosa sala que se había convertido en una escombrera de piedras y picón.
En el suelo, bajo una piedra sobre el brazo y el hombro izquierdos, yace el cuerpo de Jeyson. Los dos hombres que están en pie se aproximan rápidamente hasta el cuerpo del compañero caído. Por suerte aún respira, pero estaba totalmente inconsciente.
“ Ayúdame con esta piedra, Lucas ”. - Le inquirió el policía.
Ayudaron a El Ratón a incorporarse y lo apoyaron en una pared. Una vez sentado, Cárdenas trata de ver la gravedad de las heridas. El joven, aún semi-inconsciente, no se explica lo ocurrido.
Lucas busca entre los escombros el cuerpo de May. Pero no aparece por ningún lado. No se estaba enterrado entre el picón, no se escuchaba nada. En el sitio donde se encontraba antes de la explosión sólo quedaba una pared de piedra pómez y picón.
“ ¿ May… May ?… ¿ estás ahí ? ... Contesta, May… No la veo, Cárdenas, no la veo… ” - Los gritos de Lucas parecían no tener respuesta.
“ ¡ Cállate, coño !, deja de gritar a ver si escuchamos algo, déjala responder…”
Tras un momento de silencio, un murmullo pareció salir de la pared donde antes se encontraba May. Había quedado en el otro lado de la sala, una pared se había levantado entre ellos y May.
“ May, ¿me escuchas?… ¿estás bien? ”. - Lucas y Cárdenas quitaban las piedras que separaban un lado y otro de la sala, consiguiendo abrir un pequeño hueco. De pronto la luz del casco de May empieza a verse.
“ ¿ Estás bien ? ”. - Pregunta Cárdenas.
“ Sí, ayúdenme a salir de aquí ”.
Lucas la agarra por el brazo y logra sacarla del agujero donde estaba. En un momento la pared del otro lado cae sobre el sitio donde se encontraba May. Unos segundos más y la chica no lo hubiera contado.
Creado por vakaguare | 0 comentarios | 09/05/06 14:10
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