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La cosa fue en el Tambito, allá por el 900, por Victor Di Santo en Carlos Gardel - El Oriental

La cosa fue en el Tambito, allá por el 900, por Victor Di Santo

“Cielito” Traverso” y su vinculación con Amanda Escayola, constituyen un argumento convincente a la hora de determinar los lazos del “Zorzal Criollo” con Tacuarembó. Víctor Di Santo es un investigador especializado en la vida de los payadores, que dedicó más de 30 años de su vida a bucear en los expedientes policiales,
en el afán de rescatar episodios que, por diferentes razones, forman parte de la memoria de los pueblos aún siendo la antítesis del bronce de los héroes.
Así fue como llegó a conocer detalles de personajes que sin haberse dedicado al arte payadoril estuvieron ligados a ellos o a un cantor de la talla de Carlos Gardel. Di Santo los honra con la palabra del recuerdo, que también es historia.



De un artículo aparecido en la revista Club de Tango, Nº 11

LA COSA FUE EN “EL TAMBITO” ALLA POR EL 900
por Víctor Di Santo

Vamos a referirnos a un episodio de trágicas consecuencias que dejó como saldo la muerte de un hombre y a pesar de las nueve décadas transcurridas, sigue vigente en la memoria de un pueblo, un poco por la repercusión periodística que tuvo y otro porque marcó para siempre el clásico enfrentamiento entre las patotas de “niños bien” y el compadraje del arrabal.

En la madrugada del domingo 22 de diciembre de 1901, entre la una y las dos. Se encontraron varias personas bebiendo y escuchando música en la glorieta del “Kiosco del Parque de Tres de Febrero”, ubicado entre las avenidas Sarmiento y Vieytes, cuyo arrendatario era en ese momento D. Aquiles Giardini.

Los concurrentes, seis en total eran: José Traverso (a) “Cielito”, argentino, de 27 años, comerciante, domiciliado en Laprida 501. Rafael Donantini (a) “Mosquito”, argentino, de 24 años. José Bendito (a) “El Tano Sangregorio”, italiano, de 26 años, soltero, domiciliado en Junín 622. Alfonso Rendano (a) “Moreira Falsificado”, italiano, de 24 años, sin ocupación. Y las mujeres: Amanda Cabral, concubina de Traverso y Rosalía Brenen o Cordamián (a) “La Ñata Rosalía”, oriental de 30 años, soltera, prostituta, domiciliada en Artes 535, compañera de Rendano.

Los músicos eran: Roque Rinaldi (violinista), Eusebio Aspiazu (a) “El Ciego”, (guitarrista), Vicente Peche (Flautista) y el menor Francisco Aspiazu.

A la hora indicada llegaron al referido Kiosco, Juan Carlos Argerich, argentino, de 22 años, soltero, en compañía de los jóvenes Raúl Chenaut y Eduardo N. Dufy, quienes luego de ocupar una mesa pidieron de beber.

Pasado un rato, Argerich, que estaba algo alegre, se acercó a los músicos y les pidió que tocasen el tango “La Tirana”, del que era autor el violinista Gerardo Vázquez, contestándoles éstos que no lo tenían en su repertorio, pero que en su reemplazo tocarían “Reina de Saba”, de Rosendo Mendizábal, que era tan bueno como aquél.

Molesto Argerich por lo que consideraba un desaire, comenzó a insultar a los músicos y les arrojó un vaso, respondiendo éstos de igual forma, produciéndose por este motivo un incidente disuelto de inmediato por la intervención del dueño del negocio y uno de los mozos.

Pasado el tumulto, Chenaut, compañero de Argerich, observó como uno de los músicos se acercó a la mesa donde estaban Traverso y sus acompañantes y les pidió armas, razón por la cual sugirió a sus amigos la conveniencia de retirarse del lugar, pero al pasar junto a la mesa de referencia, Argerich les gritó – “El que sea hombre que me siga” – produciéndose allí un desorden generalizado y recibiendo Argerich una puñalada en el vientre que le dio por tierra.

Traverso, Rendano, Bendito y las dos mujeres, se dieron a la fuga en un carruaje. Donantini ayudó a subir a un coche de plaza a Argerich, haciéndolo conducir al Hospital del Norte, donde quedó internado en grave estado, falleciendo el viernes 27 de diciembre en horas de la madrugada. Traverso y los demás se dirigieron al domicilio de “La Ñata Rosalía” donde se pusieron de acuerdo en que lo debían declarar a la policía.

Intervino la 17ª y el Juez de turno Dr. Luis F. Navarro con las declaraciones de los músicos, que fueron los primeros en quedar detenidos, el mozo del kiosco y el cochero que condujo a Traverso a la ciudad, detuvo a todos los implicados y esclareció el hecho en pocos días.

José Bendito, sabiendo que era buscado por la policía se presentó espontáneamente el martes 24 a las autoridades de la comisaría 7ª. De allí fue enviado a la 17ª donde fue reconocido como participante en la trifulca por los testigos Chenaut y Dufy.

Por las declaraciones de Bendito fue detenida el mismo día la “Ñata Rosalía” por personal de la comisaría 17ª y ambos remitidos al Departamento Central a disposición del Dr. Navarro.

Rendano y Donantini fueron detenidos el miércoles 25 y Traverso fue capturado en su domicilio el viernes 27 en horas de la noche por el comisario de investigaciones D. Carlos J. Costa quien lo trasladó al despacho del juez donde se declaró autor del homicidio.

Los cuatro involucrados en el hecho tenían antecedentes policiales por distintos delitos:
José Traverso sufrió una condena por homicidio. Seis años de reclusión en la penitenciaría nacional, fue beneficiado por indulto presidencial el 25 de mayo de 1898.

El 21 de mayo de 1901, fue detenido por desorden en la comisaría 11ª y recobró su libertad tras pagar la multa correspondiente.
José Bendito tenía dos entradas anteriores por lesiones graves, una el cinco de diciembre de 1900 y la otra el 8 de junio de 1901.

Rafael Donantini cumplió una condena por el homicidio de Humberto Volpi (a) “Toscanito”, hecho ocurrido en la mañana del miércoles 6 de junio de 1894, en la calle Corrientes entre Esmeralda y Suipacha, ocasionándole la muerte de una puñalada en el corazón.
La riña fue motivada por cuestiones de juego. Fue beneficiado por indulto presidencial el 25 de mayo de 1896.

Alfonso Rendano tenía cuatro entradas por hurto, el 8 de julio de 1892, el 15 de marzo de 1893, el 25 de mayo de 1895 y el 26 de junio del mismo año.

Por lo leído, a excepción de Rendano que estaba registrado como L.C. , los demás eran de acción, con homicidios y lesiones en su haber, acostumbrados a esta clase de entreveros y hombres de la noche.

Traverso nombró defensor al Dr. Rivarola y creemos que también asumió la defensa de los otros acusados.
El juez de instrucción Dr. Luis F. Navarro, quien tomó intervención al producirse el hecho, debió hacer entrega de la causa y antes de tener finalizado el sumario, al juzgado del Dr. Félix C. Constanzó por razón de la feria judicial.
Vuelta la casa al juzgado de origen, el juez Navarro es recusado el jueves 6 de febrero de l902 por haber existido, según imputación de la defensa, amistad entre el juez y la víctima.
El juez Navarro entregó el expediente al juez que lo seguía en turno el Dr. Servando Gallegos, haciendo saber por nota no haber existido la causal invocada, pues conoció a Argerich la vez que lo interrogó en el hospital del norte.
El jueves 21 de abril de 1902, recusa al juez Gallegos y éste pasa la causa al juez Dr. Rodríguez Bustamante, quien en fecha no registrada, la traslada a su vez al juez del crimen Dr. Tomás de Veiga. Dicta sentencia definitiva el jueves 5 de febrero de 1903, condenando a Traverso como autor principal del homicidio a quince años de presidio, a Donantini por complicidad en primer grado, a cinco años de presidio y Bendito y Rendano por complicidad en segundo grado, cuatro años de presidio más las acciones determinadas por la ley.
La defensa apela la sentencia y el viernes 17 de abril de 1903 el fiscal de cámara Dr. Lisandro Segovia, revé la causa y pide las siguientes penas: para Traverso trece años de presidio, para Donantini cuatro u medio y para Bendito y Rendano, tres y medio.
Desconocemos la resolución de la cámara, pero a través de posteriores andanzas de algunos protagonistas, sospechamos como terminó todo aquel chicaneo judicial.

Siempre se comentó que Traverso fue indultado gracias a las vinculaciones políticas del Dr. Benito Villanueva, caudillo conservador y protector del hermano mayor de “Cielito”, Constancio Traverso personaje respetado en la zona del abasto y hombre de acción en los clubes políticos del citado caudillo.
Parecería ser que la libertad tenía ciertos condicionamientos y uno de ellos era la salida del país, radicándose en el departamento de Tacuarembó, República Oriental del Uruguay, y para ser más exactos en la localidad de Tambores, donde se instaló con una casa de juego.

Todo esto, según la tradición oral, sucedió en 1904 y pensamos que no está del todo reñido con la verdad.

Donantini, uno de los implicados y condenado como cómplice en primer grado a cinco años de presidio, es buscado con pedido de captura por la policía de la capital en la orden del día martes 25 de octubre de 1904 y cuyo parte transcribimos; “El jefe de policía ordena: - la captura de Rafael Donantini (a) “Mosquito”, argentino, como de 27 años, blanco, regular, grueso, pelo negro, ojos azules, de 1,75 mts. de estatura, vestía traje de saco azul marino con pintitas blancas, sombrero pamela negro y frecuenta el teatro “Apolo”. Acusado de lesiones a Dña. Adelina Dalín según sumario elevado por el comisario de la sección 9ª”.-

Imaginamos por lo expuesto que no cumplió la condena impuesta, pues a la fecha del pedido de captura se habían cumplido dos años y diez meses de ocurridos los hechos relatados, siendo la pena solicitada por la fiscalía de cuatro años y medio.
Por su parte, Bendito luego de recobrar la libertad, es condenado por otro hecho de sangre y recluido en la penitenciaría nacional con el nº 325 beneficiándose con el indulto presidencial el 25 de mayo de 1906.
Esto nos hace suponer que Traverso, bien apadrinado como estaba, luego de cumplir un par de años, consiguió la conmutación de su pena por destierro.

De Argerich hemos hallado una diligencia policial del lunes 5 de marzo de 1900 donde cuenta que a las dos de la madrugada de ese día, hallándose el acusado en los jardines del “Politeama” en compañía de varios amigos y en momentos en que pasaba un joven acompañado de una máscara, le arrojó un vaso en la cabeza causándole una herida cortante. Denunciado por un testigo ocular fue detenido por el subcomisario Juan M. Picabea y conducido a la comisaría 5ª donde fue remitido al departamento central acusado de lesiones.
Suponemos que la costumbre de arrojar vasos era una inveterada manía de Argerich, pues el origen de la reyerta que terminó con su muerte, fue por la misma causa.

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En La revista Club de tango Nº 18 encontramos una ampliación de la información sobre los Traverso bajo el título “dónde estarán,,,Traverso, el Cordobés y el Noy…”


JOSÉ TRAVERSO (a) “Cielito”, autor de la muerte de Juan Carlos Argerich, hecho ocurrido en la madrugada del 22 de diciembre de 1901 en el kiosco de Avda. Sarmiento y Vieytes (hoy Adolfo Berro) propiedad de Aquiles Giardini (ver nuestro trabajo “La cosa fue en el “Tambito” allá por el 900”, publicada en Club de Tango nº 11 página 18/21).
La responsabilidad de “Cielito” en el homicidio de Argerich, como las circunstancias que rodearon al mismo y sus derivaciones posteriores, fueron expuestas en la nota citada, por lo cual prescindiremos de su reiteración.
Los Traverso fueron ocho hermanos, hijos de Agustín Traverso y María Stagno, quien falleció el 31de marzo de 1906. Los varones fueron: Constancio, casado con Adela Gente; José “Cielito”, Luis “Yiyo” y Félix “Felicín” y las mujeres Luisa casada con Luis Landoni, Florinda casada con José Leoni, Benedicta, casada con Alfredo Baré y Palmira casada con Alejandro Gianoni.

CONSTANCIO: el mayor, fue hombre de confianza del doctor Benito Villanueva y tuvo comité al lado del Mercado de Abasto, Anchorena 666, domicilio donde fueron velados sus restos el 31 de agosto de 1917, sobreviviéndole sus hijos María Elena, Alberto, Luisa, Raúl, Nelly y Jorge.
Falleció frisando los 50 años de edad.

JOSÉ: A quien le perdemos todo rastro luego del episodio del “Kioskito”, fue indultado en fecha que desconocemos (¿1904/1905?) radicándose en el departamento de Tacuarembó, República Oriental del Uruguay.
Al fallecer su madre, marzo de 1906, participa del mismo como ausente, por lo que suponemos que se hallaba en el exilio, estando presente en el sepelio de su hermano Constancio, indicio que se encontraba en Buenos Aires en setiembre de 1917.

LUIS o LUIS ALBERTO “Yiyo”, amigo y protector de Carlos Gardel, quien quedó a cargo del Café O’Rondeman cuando su padre se alejó del mismo (sospechamos que viajó a Italia), sito en Laprida 524 (luego Aguero), donde halló la muerte el 22 de julio de 1923.

FÉLIX “Felicín”: El menor de los varones y al parecer de “pocas pulgas” por lo que vamos a relatar. El lunes 1º de junio de 1903, se presentó en horas de madrugada al agente de facción en la esquina de Callao y Soler, el sujeto Domingo Escopeta en completo estado de ebriedad, manifestándole que noches anteriores fue arrojado del café de Laprida y Humahuaca, luego de haber tomado unas copas, por el hijo del dueño de apodo “Felicín” y herido por este en el brazo izquierdo con una navaja.
Requerida su presencia en la comisaría 11ª, negó la imputación, quedando en libertad por falta de mérito
El lunes 15 de agosto de 1904 es remitido por la seccional 5ª en averiguación a la Comisaría de Investigaciones de donde informan que no registra antecedentes. En la filiación declara tener 18 años.
El domingo 5 de mayo de 1907, alrededor de las 9 de la noche, comete un homicidio en la persona de Francisco Gattadi, quien de testigo ocasional de un altercado entre otras personas, resultó la víctima fatal.
A la hora indicada, en el interior del café de Agustín Traverso, penetró el joven Luis Bosco pidiendo un café a uno de los dependientes; como tardara en ser atendido le hizo el reclamo al mozo Héctor Barranquelle, con quien por tal motivo tuvo un cambio de palabras, dando éste fin a la cuestión aplicándole una bofetada en la cara.
Bosco, en lugar de responder la ofensa, se dirigió a su domicilio poniendo al tanto de lo ocurrido a su hermano Francisco, persona bien reputada en la zona y mayorista del Mercado Proveedor, quien se apersonó al citado café para aclarar lo sucedido.
Al entrar encontró sentado alrededor de una mesa al mecánico Francisco Gattadi y acercando una silla compartió la misma, al tiempo que llamaba a Félix Traverso para que le explicara qué había pasado con su hermano. Félix contestó que no había pasado más que un cambio de palabras y señalando a Gattadi, agregó: “Si éste quiere puede decir la verdad de lo ocurrido” El mecánico sin inmutarse respondió que el mozo Barranquelle le dio una bofetada a Luis; por toda respuesta, Traverso tomó una azucarera y se la arrojó con fuerza a Gattadi, quien replicó la agresión tirándole la taza de café que tenía en la mano, la que fue a estrellarse en la frente de su atacante.
Se produjo el tumulto consiguiente y en medio el desorden se escuchó un grito de Gattadi quien huyó despavorido hacia la calle, ni bien traspuso el umbral cayó sobre la vereda en medio de un gran charco de sangre. La muerte fue instantánea, pues la herida producida por un arma blanca le había atravesado el pulmón. Tras cometido el hecho, Traverso fugó sin poder ser detenido por la policía, presentándose en forma espontánea ante el juzgado de instrucción del Doctor Frías, el viernes 10, declarando en la indagatoria que no tuvo participación en el homicidio, desconociendo a su vez quien fuera el autor. Quedó detenido e incomunicado en la alcaidía del Departamento de Policía y a disposición del juez interviniente, ignorando nosotros las derivaciones del caso. A partir de allí nunca más hallamos su nombre. Como dato diremos que en el sepelio de “Yiyo”, participaron del mismo las cuatro hermanas mujeres, por lo que es de suponer que tanto “Cielito” como “Felicín” habían fallecido.
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Creado por martina | 0 comentarios | 16/01/06 18:22

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