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SECTAS JUDIAS - Esenios en HISTORIA Y RELIGION

SECTAS JUDIAS - Esenios

Actualizado 17-01-2007 01.3 SECTAS JUDIAS.

01.31 Los Esenios.

En el seno del judaísmo de la época del Segundo Templo, existieron varias sectas político-religiosas, con ideologías a veces totalmente opuestas. Fariseos, Saduceos, y Esenios, a los que al final de esta época se unieron los Jadeo-cristianos, se disputaban la hegemonía ideológica , dando lugar a una serie de corrientes de pensamiento que conformaron el panorama judaico de la época.

Aunque durante este periodo la oposición de los judíos a las culturas extranjeras fue bastante generalizada, no se pudieron mantener al margen de la influencia helenística, cuya lengua llego a tener una gran importancia en algunos ambientes judíos. En la Mishnah, el código judío, se hace referencia a los “ edim ibrim “ como los judíos cuya lengua principal era el arameo, y a los “ edim yevanim “ como aquellos cuya lengua era el griego. Recordar también los manuscritos de textos legales, escritos en griego, encontrados en Wadi Murabba’at y Nahal Hever, y la presencia de miles términos de origen griego en el Talmud. A todo esto se debe añadir la traducción del Antiguo Testamento al griego, conocido como Biblia de los LXX o Septuaginta. En el año 132 d.C., en la época de la sublevación de Bar Kojba, los judíos utilizaban el hebreo, arameo y griego indistintamente.

La mayor parte de la población judía de la época era religiosa, pero vivían su religión de un modo practico, y parece poco probable que mayoritariamente se identificaran con alguna de estas sectas. El historiador judío Flavio Josefo dice, en una de sus obras, que el fariseísmo era seguido por miles de personas. Ante esta afirmación hay que tener en cuenta que él mismo era fariseo, e interesado en hacer ver a los romanos, que sus pretensiones eran las mas proclives a Roma y que contaban con un amplio apoyo popular, por lo que su afirmación puede tener un sentido mas interesado que histórico.

La mayoria respetaban las normas sobre el Sabbath y la pureza ritual, aunque no muy estrictamente, circuncidaban a los niños, acudian al Templo, sobre todo en las fiestas rituales y creian en el culto de los sacrificios como la via para la expiación de los pecados. Tambien estaba muy extendida la esperanza de su liberación de la mano de un mesias enviado por Yahweh.

De entre todas las sectas, los Fariseos y los Jadeo-cristianos fueron los que aceptaron la nueva corriente cultural, y los dos únicos movimientos que perduraron después de la destrucción del Templo. La abundancia de dirigentes laicos entre los Fariseos, les permitió sustituir teológicamente el antiguo sistema de expiación de los sacrificios en el Templo, por otro completamente nuevo que daría lugar al actual judaísmo rabinico.

Por el contrario, Saduceos y Esenios propugnaban la correcta ejecución de los ritos del templo, así como la pureza y legitimidad de la línea sacerdotal, defendiendo su autoridad como únicos dirigentes espirituales del pueblo, extinguiéndose ambos grupos junto con el Templo. Algunos investigadores ven en la actual comunidad de los karaitas, la herencia esenia.

Debieron existir comunidades esenias en varias ciudades de Palestina, incluida Jerusalem, pero casi no se conocen datos concretos sobre ellos. Casi toda la informacion de que se dispone, se refiere al grupo que se exilio en Qumran. Se distinguieron por su radicalidad en el estricto cumplimiento e interpretación literal de la Torah, su oposición a los dirigentes religiosos, así como por su insistencia en que la jefatura religiosa debía recaer en un Sumo Sacerdote de la familia de Sadoc . Hasta tal punto repudiaban la cultura judía helenizada, que un grupo de ellos decidió separarse de la comunidad y refugiarse en el desierto, para llevar allí una vida ascética de pureza.

Si bien en el Documento de Damasco se habla del momento de la fundación de la secta, de la que después se separaría el grupo que ocupo el enclave de Qumran, hay dos hipótesis sobre su origen. Una de ellas señala su nacimiento en Judá, mientras que la otra apunta a un origen babilónico. En cualquier caso, su aparición en la vida publica judía se produce poco antes la revolución macabea, en torno al año 172 a.C. Auque esta comunidad no debía contar con muchos miembros, si parece haber estado presente en varias ciudades de Judá , principalmente en Jerusalem.

Se trataba de una comunidad muy estructurada, según se deduce de la segunda parte del CD que contiene las leyes de la secta. Se dividían en Sacerdotes, Levitas, Israelitas y prosélitos. Se aprecia también la particular interpretación que los miembros de la secta daban a la Torah en aspectos como la estricta observancia del Sabbath, la monogamia estricta sin divorcio y rigurosas reglas de pureza. Aunque en las comunidades esenias que vivian en las aldeas y ciudades existian matrimonios, los miembros del grupo de Qumran solamente admitian hombres, y de los diferentes escritos que los mencionan se deduce que eran claramente misoginos. Tambien era costumbre suya, adoptar niños que trataban como a verdaderos hijos, y los instruian en sus creencias. Seguían un calendario distinto al resto de Judá, con doce meses de treinta días cada uno, mas cuatro días intercalares.

La corrupción sacerdotal, la muerte del Onias III y la abolición del judaísmo por parte de rey seleucida Antioco IV Epifanes, habrían sido los principales argumentos por los que los esenios vieron en la revolución macabea la posibilidad de que sus esperanzas de restauración se vieran cumplidas. Sin embargo, la instauración de la dinastía asmonea en el sumo sacerdocio de Jerusalem, con Jonatan Macabeo, debió acabar con estas esperanzas.

En una fecha que no es fácil de determinar, pero que no seria anterior al año 150 a.C., un grupo de la secta, dirigido por el ellos llamaron " Moreh Tzedek " (Maestro de Justicia), decidió exiliarse en el enclave de Qumran, en el desierto cerca del Mar Muerto. Este grupo, mas estricto un su ideología religiosa, nos lego una importante colección de manuscritos que nos ayudan a conocerlos mucho mejor.

Según el Documento de Damasco, los que decidieron seguir al Maestro de Justicia, son los que caminan por “ la senda de su corazón “, mientras que de los que decidieron quedarse, se dice que son “ los que buscan el camino fácil “. Parece que estas dos alusiones hacen referencia a los propios miembros de la secta, mientras que otras como “ los que alzan el muro “ y “ los que quitan lo limites “, dirigidos por “ el mentiroso “, van dirigidas a sus oponentes religiosos, los fariseos.

Del “mentiroso “ se dice que profano el Templo y que persiguió al Maestro de Justicia hasta el desierto, atacándole durante la fiesta del Día de la Expiación. Los miembro de la secta celebraban esta fiesta en un día distinto al resto de Judá, debido a que los esenios seguían un calendario diferente del resto de sus compatriotas. Según se relata en los manuscritos, este hecho permitió al “ mentiroso “ atacar al Maestro de Justicia en un día en que este no podría defenderse sin violar la pureza ritual. El Pesher Habacuc recoge un comentario en el que se desea que sus enemigos reciban un justo castigo a manos de los kittim (los romanos).

Esta tesis, que se basa en un origen palestino de la secta, es la mas extendida y aceptada entre los expertos, no obstante existe una segunda hipótesis que apunta hacia un origen mas antiguo, que se remonta al año 586 a.C., cuando los judíos fueron deportados a Babilonia, y se apoya en el texto del Documento de Damasco.

Los judíos deportados a Babilonia percibieron el destierro como un castigo divino, y en arrepentimiento de sus pecados se comprometieron a observar estrictamente la Torah. El CD-Documento de Damasco contiene un resumen histórico que termina con el exilio en Babilonia (CD 2,18 – 3,12) y como, con los que sobrevivieron, Yahweh estableció su Nueva Alianza con Israel, revelándoles las cosas escondidas en las que había errado todo el pueblo (CD 3,13-14). Sin duda en estos pasajes se están refiriendo a ellos mismos, pues se consideraban como el verdadero Israel. En CD 6,19 y 19,33-34 se hace referencia a esta Nueva Alianza como la “ Nueva Alianza en el país de Damasco “, donde Damasco seria el nombre simbólico de Babilonia. Además, mucha de la legislación que recoge el CD se refiere a normas para regular las relaciones con los gentiles, por lo que parece ir dirigida a una comunidad que vivía en un entorno no judío.

La subida al poder en el año 41 a.C. de Herodes el Grande como tretarca de Galilea, un rey que les era favorable, hizo renacer entre los esenios de Qumran sus esperanzas de restauración, y decidieron reintegrase en la comunidad judía. Además les eximio de prestar el juramento de lealtad al que estaban obligados todos los judíos. Este trato de favor hacia los esenios venia de una relación muy anterior. Durante la infancia de Herodes, un judío esenio llamado Menahem, le predijo que seria rey de los judíos. Cuando el presagio se cumplió, le mando llamar y le propuso ser su consejero de gobierno, pero Menahem declino el ofrecimiento al no querer involucrarse en cuestiones políticas, pero le predijo que gobernaría durante varias décadas. Pero estas esperanzas no duraron mucho tiempo. Tras la muerte de Herodes el Grande, los esenios vieron como lo extranjeros controlaban su tierra y el culto del Templo estaba corrompido, por lo que pensaron que el fin de los tiempos estaba ya cercano y decidieron esperar este momento apartados de la corrupción en su refugio de Qumran.

No existen muchos mas datos sobre el destino de los esenios. En el año 68 a.C. sufrieron el ataque de los romanos, que convirtieron el lugar en un campamento militar. Es posible, que pese a su carácter pacifista, decidieran tomar parte en lo que para ellos seria, sin duda, la ultima gran batalla antes del fin apocalíptico, y que algunos de ellos terminaran sus días junto a sus compatriotas, en la fortaleza de Masada. En una campaña arqueológica llevada a cabo en esta fortaleza, se descubrió un pergamino que contiene un fragmente del “ Canto del Sexto Sacrificio del Sabbath en el Día Noveno del Segundo Mes “, un documento del que se encontraron varias copias con el mismo texto en la cueva 4, lo que viene demostrar su origen esenio.

En la época del Segundo Templo la idea de un mesías formaba ya parte del pensamiento religioso judío, y tampoco falto entre los esenios, aunque con algunas diferencias. En sus manuscritos se observan contradicciones al respecto, lo que hace pensar que esta creencia mesiánica sufrió algún tipo de evolución a lo largo del tiempo.

En el manuscrito 1QS-Regla de la Comunidad, se menciona la llegada de dos mesías, el primero de la casa de Aarón, de carácter sacerdotal y preeminencia sobre el segundo, de carácter regio. También CD-Documento de Damasco hace mención a estos dos mesías en una parte del texto, mientras que en otra se refiere a uno solo de Aarón e Israel. También en los Himnos aparece un solo mesías, en este caso de origen davídico. Aunque pueda parecer nueva, esta idea de los dos mesías, ya aparecía recogida en el “ Testamento de los XII Patriarcas “ y en el “Libro de los Jubileos”.

La idea que los esenios tenían de la naturaleza divina del mesías y de su muerte expiatoria y posterior resurrección, tiene un gran paralelismo con la que después desarrollara el cristianismo. Así en 4Q246 podemos leer la siguiente cita:

”… será grande sobre la tierra [Oh, rey, todos ha]ran [la paz] y todos [lo] servirán. [Será llamado el Hijo d]el [g]ran [Dios] y por su nombre será aclamado Hijo de Dios y lo llamaran Hijo del Altísimo.”


Otro paralelismos con el cristianismo lo encontramos en la idea del Espíritu Santo, que recibían en el momento de su incorporación a la comunidad, por lo que debían mantenerse puros en todo momento. Según sus propios textos, el Espíritu Santo purifica a los justos permitiéndoles el conocimiento de Dios, y a los perfectos les otorga la sabiduría de los hijos del cielo, que seria el caso del Maestro de Justicia.

Los esenios también tenían sus propias ideas sobro los ángeles y los demonios. En los manuscritos se encuentran descripciones de Yahweh, como la que sigue, refiriéndose a la autoridad que tenia sobre los ángeles.

4QH 10,8 “ Príncipe de los Dioses, Rey de los Gloriosos, el Señor de todo Espíritu”


Nótese que la expresión “Dioses”, en plural, se encuentra también en textos bíblicos, como por ejemplo en Génesis 1, donde el termino “Elohim” es empleado para referirse a Dios.

En 1QM 10,9-11 se les menciona como héroes del cielo y se les considera sus protectores, guía de sus miembros y se da a entender que estaban presentes en la comunidad y que incluso que se les podía ver y escuchar. Algunos de estos ángeles, habrían perdido la condición divina a causa de haber mantenido relaciones sexuales con las mujeres de los hombres, y fueron sometidos a cadenas y prisión. ( En Génesis 6, encontramos un relato similar, aunque en este caso no se refiere a los demonios). El nombre de Belial, que aparece repetidamente en los manuscritos, se le aplica a Satanas. Se trata del ángel de la tinieblas creado por Yahweh, con su cohorte de seguidores y que es la causa de los males de la comunidad. Esta idea sobre los demonios estaba tan arraigada entre los esenios, que incluso disponían de salmos para practicar exorcismos, recogidos en 11Q11.

Poseían tambien una ideología apocalíptica fuertemente arraigada. El Juicio Final traería consigo el fin del mal, y se pondrá de manifiesto la justicia de Yahweh. Resucitaran los justos, que ayudaron a Yahweh en el exterminio de los malvados. Estos justos no son otros que ellos mismos, pues nadie que no perteneciese a la secta podía salvarse. Por tanto, ellos eran los elegidos por Yahweh para llevar a cabo el exterminio final. Creían en la resurrección y en la inmortalidad del alma, en una vida de felicidad sin fin, permaneciendo en presencia de Yahweh eternamente. Para ellos, en el mundo que vendría después del Juicio Final, solamente habría sitio para quienes compartían su ideología. Para el resto, no queda muy claro si les esperaba el fuego eterno, o el exterminio total.

No solo conocemos datos de los esenios por sus propios documentos, sino que también otras fuentes, como los escritos de Flavio Josefo, Plinio el Viejo, y Filon de Alejandria los mencionan y permiten contrastar la información.

Plinio el Viejo, Historia Natural II,5,15,73 (V,17,4)Sobre la orilla occidental del Mar Muerto, pero alejado de las exhalaciones nocivas de la costa, vive el pueblo solitario de los esenios, mas notable que todos los demás pueblos del mundo entero, porque no tienen mujeres y han renunciado a todo deseo sexual, no usan dinero y tienen las palmeras como única compañía. Día tras día, llegan multitudes de refugiados, y son tantos los que acuden cansados de la vida como los que, empujados hasta allí por fluctuaciones de la fortuna, adoptan sus costumbres. Asi durante miles de años, vive eternamente una raza en la que no nace nadie. – tan fecundo es para ellos el arrepentimiento que muchos sienten de su vida pasada -.

Situada debajo de estos, se encontraba en otro tiempo la ciudad de Engadi, la segunda después de Jerusalem por la fertilidad de sus tierras y sus bosques de palmeras, pero reducida actualmente como Jerusalem a un montón de cenizas. Desde alli se llega a Masada, fortaleza sobre una roca, que tampoco dista mucho del lago Asfaltitis.


Evidentemente Plinio exagera en alguno puntos, y omite que se trata de una secta religiosa, pero esta claro que se esta refiriendo a un grupo asceta y célibe tal y como ellos mismo se definen, y la localización geográfica del enclave también coincide. Una incongruencia aparente en el relato, es que Plinio se refiere a ellos como si fuera en el momento presente y su Historia Natural data del año 77 d.C., pero es sabido que en sus textos Plinio acostumbra a hacer los relatos de este modo.

Flabio Josefo también da cuenta de ellos y corrobora lo que ya sabíamos de la secta por 1QS-Regla de la Comunidad.

Flavio Josefo, Antigüedades Judías, XVIII,i,5 Los esenios consideran que todo debe dejarse en las manos de Yahweh. Enseñan que las almas son inmortales y estiman que se debe luchar para obtener los frutos de la justicia. Envían ofrendas al Templo, pero no hacen sacrificios pues practican otros medios de purificación. Por este motivo se alejan del recinto sagrado, para hacer aparte sus sacrificios. Por otra parte, son hombres muy virtuosos y se entregan por completo a la agricultura. Hay que admirarlos, por encima de todos los que practican la virtud, por su apego a la justicia, que no la practicaron nunca los griegos ni los bárbaros, y que no es una novedad entre ellos, sino cosa antigua. Los bienes entre ellos son comunes, de tal manera que los ricos no disfrutan de sus propiedades más que los que no poseen nada. Hay más de cuatro mil hombres que viven así. No se casan ni tienen esclavos pues creen que lo último es inicuo, y lo primero conduce a la discordia; viven en común y se ayudan mutuamente. Eligen a hombres justos encargados de recibir los réditos y los productos de la tierra y seleccionan sacerdotes para la preparación de la comida y de la bebida.


Mucho mas extenso es este otro texto de Las Guerras Judias.

Flavio Josefo. Guerras Judías II, sec. 120-161 Los esenios, que gozan fama de ejercitarse en la santidad, son judíos de raza, pero ligados por el afecto mutuo mas que los otros. Rechazan los placeres como un mal, mientras consideran una virtud la templanza y el no ceder a las pasiones; no estiman el matrimonio, pero adoptan a los hijos de otros mientras son todavía moldeables y dóciles, los tratan como si fueran sus padres y los educan de acuerdo con sus costumbres. De hecho, no condenan por principio el matrimonio y la propagación de la raza, sino que se guardan de la lascivia de las mujeres y están convencidos de que ninguna de ellas se mantenga fiel a un solo hombre.

Desprecian las riquezas y es admirable en ellos la comunidad de bienes; es imposible encontrar entre ellos a uno que se distinga de los demás por su fortuna. Su Ley exige que toda persona que se adhiera a la secta se desprenda de sus bienes en beneficio de la comunidad de manera que en ninguna de ellos se advierte ni una pobreza degradante ni una riqueza insolente. Poniendo en común los bienes personales, todos tienen, como hermanos, un solo patrimonio.

Consideran el aceite como una impureza, y si alguno se pringa con él involuntariamente se lava el cuerpo; de hecho, consideran elemento de belleza tener la piel seca y vestir siempre de blanco.

Eligen responsables para atender a los intereses de la comunidad y los oficios especiales de cada responsable son determinados por el conjunto de los miembros.

No ocupan una sola ciudad, sino que se asientan por grandes grupos en cada ciudad. Cuando uno de la secta llega de fuera, ponen a su disposición todos los recursos de la comunidad, como si fueran suyos; entran en las casas de personas que no han visto nunca como si fuesen sus mejores amigos. Consiguientemente, no llevan nada con ellos cuando viajan, excepto armas como protección contra los bandidos. En cada ciudad hay uno de la secta especialmente dedicado a atender a los extranjeros, que les proporciona vestidos y todo lo necesario.

Entre ellos no compran ni venden nada, sino que cada uno cede lo suyo al que lo necesita, llevándose a cambio lo que le hace falta; incluso puede coger lo que quiera sin ofrecer nada a cambio.

Son especialmente piadosos con la divinidad. Antes de que salga el sol no hablan de temas profanos, sino que le dirigen ciertas oraciones aprendidas de sus antepasados como animándolo a salir. Después de esto cada cual es enviado por el superintendente al oficio que sabe y después de haber trabajado duramente hasta la hora quinta se reúnen de nuevo en un solo lugar y ceñidos de trajes de lino se lavan el cuerpo con agua fría; después de esta purificación van juntos a un edificio particular en el que no puede entrar ningún extraño; y ya purificados, entran en el refectorio como en un recinto sagrado. Se sientan en silencio; el panadero pone delante, por orden, los panes, y el cocinero pone delante de cada uno un solo plato con una sola comida. El sacerdote introduce la comida con una oración y nadie puede probar nada antes de la oración; cuando han terminado de comer, añade una nueva oración de modo que, tanto al principio como al final, veneran a Yahweh como quien suministra lo necesario para la vida. Luego, se quitan la ropa, como vestidos sagrados, y vuelven al trabajo hasta la tarde. Cuando retornan a casa, cenan de la misma manera en compañía de los huéspedes, si hay alguno de paso entre ellos. En la casa no se oyen gritos ni tumultos; para hablar se ceden la palabra unos a otros, por orden. A los de fuera, el silencio de los de dentro les parece como si ocultasen la celebración de un misterio espantoso, pero se debe a su continua sobriedad y a la costumbre de limitar la comida y la bebida a las exigencias de la naturaleza.

En cuanto a las otras cosas, no hacen nada sin mandarlo el superintendente; pero hay dos cosas que quedan a su arbitrio; la asistencia y la compasión. De hecho, esta permitido prestar ayuda según el parecer de cada uno a los que son dignos, cuando se encuentran en necesidad y proporcionar alimento a los menesterosos; pero no es licito hacer donativos a la familia sin permiso del director. Contienen la ira, refrenan las pasiones, son modelos de fidelidad y promotores de la paz. Cualquiera de sus palabras tiene mas fuerza, que un juramento; pero se abstienen de jurar, considerándolo peor que el perjurio, pues dicen que quien solo es creído cuando invoca a Yahweh ya esta condenado.

Conceden especial importancia a los escritos de los antepasados, escogiendo especialmente los que se refieren al provecho del alma y del cuerpo; por ello, con vistas a curar las enfermedades, investigan las raíces medicinales y las propiedades de las piedras.

Ni siquiera a los que desean ardientemente entrar en la secta se les concede el ingreso inmediatamente. Al candidato le imponen por un año la misma norma de vida de la corporación, aunque permanece fuera de ella, entregándole un hacha pequeña, el cinturón mencionado mas arriba y un vestido blanco. Después de haber dado durante este tiempo prueba de moderación, se adentra en la norma de vida y le permiten participar de unas formas mas puras de agua sagrada, pero todavía no lo admiten en las asambleas de la comunidad. Después de demostrar esta circunstancia, su carácter es sometido a prueba otros dos años, y solo entonces, si se le considera digno, es admitido en la comunidad.

Sin embargo, antes de que pueda tocar el alimento común, presta terribles juramentos; en primer lugar, de ser piadoso con la divinidad; luego, de observar justicia con los hombres y de no hacer daño a nadie ni por propio querer ni por orden de otro; de odiar siempre a los injustos; de mantener siempre fidelidad a todos, especialmente a los investidos de poder, porque la autoridad de mandar no se posa sobre uno sin que Yahweh lo quiera; de no volverse insolente en el poder, si llega a tener el mando, ni de distinguirse pomposamente de los súbditos por el vestido o por otro ornato especial; de amar siempre la verdad y de confundir a los mentirosos; de guardar las manos del hurto y el alma de la ganancia impía; de no tener nada escondido a los de la secta, ni de revelar nada de ellos a los extraños aunque sea torturado hasta la muerte. Además de esto, presta juramento de no trasmitir a alguno de la secta los estatutos de forma distinta a como los ha recibido, de guardarse del bandidaje y de tener guardados igualmente tanto los libros de la secta como los nombres de los ángeles. Con estos juramentos se aseguran la fidelidad de los que entran.

Los que son cogidos en fallos graves son expulsados de la corporación y el expulsado termina frecuentemente sus días con una muerte miserable. De hecho, atado por los juramentos y por las costumbres, no puede participar ni siquiera en el alimento de los otros profanos; alimentándose entonces de hierbas y consumiéndose su cuerpo por el hambre. Por esto, movidos de compasión, recibieron de nuevo a muchos expulsados que estaban a punto de expirar, considerando suficiente castigo por su fallo una pena que los había llevado casi hasta la muerte.

En las cuestiones judiciales son atentísimos y justos; juzgan reuniéndose no menos de cien personas, pero su sentencia es irrevocable. Tienen en gran veneración, después de Yahweh , el nombre del legislador, y si alguno habla mal de él es castigado con la muerte. Juzgan decoroso obedecer a los ancianos y a la mayoría; así, en una reunión de diez, uno no habla si nueve no quieren. Se guardan también de escupir en medio de los otros o a la derecha; se guardan también de trabajar en el séptimo día , y eso mas rigurosamente que todos los judíos; en efecto, no solo se preparan los alimentos un día antes para no encender fuero ese día, sino que ni siguiera se atreven a mover un utensilio ni a ir a la letrina. En los otros días cavan un boquete de un pie de profundidad con la azada y cubriéndose en torno con el manto para no ofender a los rayos de Yahweh, se sientan sobre él; luego tapan el boquete con la tierra excavada. Hacen esto eligiendo los lugares mas solitarios; aunque esta expulsión de las inmundicias corporales sea natural, tienen por norma lavarse después de ello como si hubiesen quedado contaminados.

Se dividen en cuatro clases, según el tiempo transcurrido bajo disciplina, y los mas recientes son tan inferiores a los mas ancianos que, si estos son tocados por aquellos, se lavan como si hubiesen entrado en contacto con un extraño. Son también longevos, tanto que la mayoría de ellos pase los cien años a causa de la sencillez de su forma de vida y de la regularidad. Desprecian los peligros; superan los dolores con la reflexión; estiman la muerte, cuando llega, con honradez. Como mejor que una inmortalidad. Por lo demás, su animo fue sometido a todo genero de pruebas por la guerra contra los romanos, en la cual, estirados y retorcidos, quemados y fracturados, hechos pasar por todo instrumento de tortura, para que blasfemasen del legislador o comiesen algo ilícito, no toleraron someterse a ninguna de estas dos ordenes, ni adular a los torturadores o llorar; sonriendo entre los espasmos y tratando irónicamente a quines los torturaban entregaban serenamente el espíritu como personas que estaban a punto de recibirlo de nuevo.

En realidad, es muy firme entre ellos la opinión de que los cuerpos son corruptibles y su materia no es permanente mientras que las almas inmortales permanecen siempre; además, las almas, venidas del éter mas sutil, permanecen encerradas en los cuerpos como dentro de cárceles atraídas por un cierto encanto natural; pero cuando son devueltas arriba, libres de las ataduras de la carne, como liberadas de una larga esclavitud, entonces gozan y se remontan a las regiones meteóricas. Sostienen – con la misma opinión que los griegos – que a las buenas esta reservada una morada mas allá del océano y un lugar que no es molestado por lluvias, nieves, ni ardores, sino que lo refresca la brisa que sopla siempre dulce del océano; en cambio, a las malvadas les asignan una caverna oscura y tempestuosa repleta de incesantes suplicios. Con esto, en primer lugar afirman que las almas son eternas; y además de esto, atraen a los hombres a la virtud y los retraen del vicio. De hecho, los buenos se vuelven mejores durante la vida con la esperanza de un premio también después de la muerte y los excesos de los malvados son refrenados con el miedo, ya que, aunque quedan ocultos en vida, esperan ser sometidos después de la muerte a un castigo sin fin. Estas son las ideas teológicas de los esenios con respecto al alma, que constituyen en alimento irresistible para los que han gustado una vez su sabiduría.

Hay también entre ellos quienes afirman prever el futuro, ejercitándose desde niños en libros sagrados, en purificaciones de distinto genero y en sentencias de profetas; y raras veces yerran en sus predicciones. Existe también otro grupo de esenios que, por forma de vida, por costumbre y por legislación se acomodan a los otros, pero difieren de ellos por la opinión con respecto al matrimonio. Juzgan, en efecto, que quines no se casan amputan la parte principal de la vida, es decir, su transmisión y que si – peor aun – todos pensasen de ese modo, la raza acabaría bien pronto. Por ello, someten a las esposas a la experiencia de un trienio, y después de que han superado una triple purgación como prueba de que pueden dar a luz, las toman. Con las embarazadas no tienen relaciones, demostrando que para ellos el matrimonio no es un placer sino una necesidad para tener hijos. Las mujeres se bañan con un vestido encima, igual que los hombres con un cinturón. Tales son las costumbres de este grupo.


En este relato, Flavio Josefo se refiere principalmente al grupo de esenios que se exilio en Qumran, y solamente en algunas ocasiones a los miembros de la secta que vivían en las ciudades y cuyas normas de conducta eran menos exigentes. Aunque comete algunos errores y contradicciones, su información se puede considerar fidedigna, pues en general lo que nos cuenta coincide con lo que se deduce de los manuscritos de Qumran. Además hay que tener en cuenta que como judío fariseo, y persona instruida, debía conocer perfectamente la situación política y social de su país, así como las creencias y costumbres de los demás grupos religiosos de su tiempo. En el año 68 d.C. y con su nombre judío, Josepf bar Matatias, era gobernador de Galilea, y fue quien entrego a Vespasiano la fortaleza de Jutapata sin oponerle resistencia. A partir de ese momento, se convirtió en su historiador y adopto el nombre romano por el que se le conoce actualmente.

Filón de Alejandría también nos ha dejado un extenso relato que coincide y complementa, con algunas matizaciones, el de Flavio Josefo.

Filón de Alejandría. Quod omnis probus sit liber,75-91 Tampoco es estéril en virtud Siria Palestina. En este país vive una parte importante de la nación muy populosa de los judíos. Algunos de ellos, en número de cuatro mil, son designados allí con el nombre de esenios. Su nombre, según pienso, es una variante aunque inexacta, del termino griego “osiotes” (Santidad), porque se entregan especialmente a servir a Dios, no mediante el sacrifico de animales, sino mediante la decisión de santificar sus mentes.

Digamos en primer lugar que estos hombres viven en una especie de aldea, huyendo de las ciudades por causa de los crímenes habituales en los que allí viven; en efecto, saben muy bien que lo mismo que un aire corrompido es causa de epidemias, la promiscuidad inflinge a las almas enfermedades incurables. Entre los esenios, unos trabajan la tierra, otros practican diversos oficios que contribuyen a la paz, haciéndose útiles a si mismos y al prójimo. No acumulan plata y oro, ni adquieren grandes fincas con el deseo de sacar beneficio de ellas, sino que solo buscan la necesario para la vida.

Aunque entre todos los hombres son casi los únicos que viven sin bienes ni posesiones por libre decisión, no por mala suerte, ellos se consideran extraordinariamente ricos, pues consideran que la frugalidad unida a la alegría es, como lo es de hecho, la mayor riqueza. Seria inútil buscar entre ellos un fabricante de flechas, jabalinas, espadas, yelmos, corazas, escudos, armas, maquina militares o cualquier otro instrumento de guerra, ni de objetos pacíficos que podrían ser usados para causar daño. No tienen la menor idea del comercio a grande o pequeña escala, ni de navegación porque rechazan todo lo podría excitar en ellos la codicia.

Entre ellos no existen esclavos, todos son libres y se ayudan mutuamente. No solo condenan a los amos como injustos porque perjudican la igualdad, sino también como impíos porque violan la ley natural que ha engendrado y alimentado a todos los hombres del mismo modo, como una madre, haciendo de ellos verdaderos hermanos, no de nombre, sino en realidad. Este parentesco fue herido por la astuta codicia, que le infringió golpes mortales instalando la enemistad en el puesto de la afinidad, el odio en el puesto del amor.

En cuanto a la filosofía, la lógica se la dejan a los amantes de jugar con las palabras, ya que es inútil para adquirir la virtud; la física se la dejan a los visionarios charlatanes, ya que supera la capacidad de la naturaleza humana, a excepción de lo que enseña sobre la esencia divina y sobre la naturaleza del universo, en cambio, estudian con gran interés la ética, sirviéndose constantemente de las leyes de sus antepasados, que el alma humana no habría podido concebir sin divina inspiración. Se instruyen en estas leyes en todo tiempo, pero especialmente en el séptimo día. De hecho, el séptimo día es considerado sagrado, y en él se abstienen de todas las ocupaciones para unirse en lugares sagrados que llaman sinagogas. Allí, colocados en filas según la edad, los jóvenes por debajo de los ancianos, se sientan decorosamente con los oídos atentos.

Uno de ellos coge los libros y lee en voz alta, mientras otro, entre los mas instruidos, se hace adelante y explica lo que no se entiende. La mayor parte de su enseñanza se basa en el método mediante símbolos según una antigua costumbre.

Se forman en la piedad, la santidad, la justicia, las virtudes domesticas y cívicas, en la ciencia de lo que es realmente bueno, malo e indiferente, en la elección de lo que hay que hacer y en la burla de lo contrario, tomando como triple regla y criterio el amor a Dios, el amor a la virtud y el amor a los hombres. Del amor de Dios ofrecen numerosísimos ejemplos; la pureza constante e incesante durante toda la vida, el rechazo de los juramentos, el rechazo de la mentira, el pensamiento de que la divinidad es causa de todo lo que esta bien y no es causa de ningún mal. Ilustran el amor a la virtud con el desprecio de las riquezas, de la gloria, del placer, con el dominio de si mismos, la paciencia, y además con la frugalidad, la sencillez, el humor fácil, la modestia, el respeto a la Ley, el equilibrio del carácter y todas las virtudes análogas. Y el amor a los hombres lo demuestran con la benevolencia, la igualdad, y la vida comunitaria; esta es superior a todo elogio y merece un breve comentario.

Ante todo, ninguna casa es propiedad particular, cualquier casa es de todos; porque, a parte de que viven juntos en cofradías, su morada esta bien abierta a los visitantes que vienen de fuera animados por el mismo ideal. Además, no hay mas que una bolsa común para todos, y los gastos son comunes; son comunes los vestidos y comunes los alimentos; en efecto, han adoptado el uso de la comida en común. Seria inútil buscar un sitio donde se practique mejor este uso del mismo techo, del mismo género de vida y de la misma mesa. Lo cual es lógico, porque todo lo que reciben como salario por su trabajo diario no lo guardan para ellos, sino que lo ponen en común, para que este a disposición de cuantos desean hacer uso de ello. No se desentienden de los enfermos por el hecho de que no puedan producir nada. De hecho disponen de todo lo necesario para curarlos gracias a los fondos comunes, y no temen realizar grandes gastos. Los ancianos gozan de respeto y de cuidados como padres asistidos en su vejez por auténticos hijos con extrema generosidad ayudándoles con innumerables manos y rodeándolos de atenciones y cuidados.

Todos ellos son atletas que produce esta filosofía, que ignora las sutilezas de la elocuencia griega, pero que pone como ejercicios gimnásticos el cumplimiento de acciones encomiables gracias a las cuales se logra una absoluta libertad y he aquí una prueba de ello.

En diversas ocasiones se alzaron sobre este país numerosos soberanos, de diversos caracteres y tendencias. Unos rivalizaban en crueldad con las bestias mas feroces (…). Otros hablaban serenamente ocultando tras dulces palabras un alma llena de odio (…) pero ninguno de ellos, ni siguiera los mas crueles, los mas astutos y los mas falsos, consiguió acusar a la sociedad llamada de los esenios, o de los santos. Al contrario, todos estuvieron convencidos de la virtud de estos hombres y los trataron como personas independientes y libres por naturaleza, que celebran sus comidas en común y con una vida comunitaria superior a todo elogio, clara prueba de una existencia perfecta y de una vida sumamente feliz.



Filon no diferencia aquí entre los esenios de las ciudades y los de Qumran, pero lo que nos cuenta coincide básicamente o las demás fuentes. En “Apología de los Hebreos”, vuelve ha mencionar a los esenios, aunque en esta ocasión comete una equivocación. Dice, que en la comunidad esenia, en este caso se refiere a Qumran, no hay niños ni adolescentes. Sin embargo hoy sabemos que tenían por costumbre adoptar niños para instruirlos en sus creencias desde la infancia. Aunque se trata de un texto perdido, Eusebio de Cesarea rescata un fragmento de esta obra en uno de sus escritos.

Eusebio de Cesarea ”… entre los esenios no hay niños, ni adolescentes ni jóvenes, porque el carácter de esta edad es inconsistente e inclinado a las novedades a causa de su falta de madurez. Hay por el contrario hombres maduros, cercanos ya a la vejez, no dominados ya por los cambios del cuerpo ni arrastrados por las pasiones, mas bien en plena posesión de la verdadera y única libertad.


No existen datos concretos de cuando se fundo el movimiento esenio, existiendo entre los investigadores diferentes hipótesis, tanto del momento de fundación de la secta como de su origen.

Parece probable que la ideología esenia comenzara a desarrollarse durante el destierro en Babilonia, debido a la certeza que tenían los deportados de que se trataba de un castigo de Yahweh, por los pecados del pueblo. Al regreso de Babilonia, y al encontrarse con que los que se habían quedado en Palestina, no seguían la tradición de la estricta de la Torah, se apartaron de esta población de “am ha-aretz” haciéndose mas escrupulosos en la aplicación de la Ley , la pureza ritual, y la raza. La reforma religiosa llevada a cabo por Esdras en el año 458 a.C. ( Hay que tener en cuenta que las existencia historia de Esdras, es cuestionable) estaría en la línea de sus aspiraciones, pero su posterior degradación y la helenización de la sociedad judía, les llevo a formar comunidades cerradas en las que conservar sus creencias y mantenerse puros.

Los únicos datos con cierto fundamento de que disponemos, son los aportados por las investigaciones paleográficas de los manuscritas y las arqueológicas llevadas a cabo en las ruinas de Qumran. Las primeras sitúan la redacción de los manuscritos propiamente sectarios, entre los años 250 a.C. y 150 a.C. Como es de suponer que fueran redactados a partir de tradiciones orales mas antiguas, es muy probable que el movimiento esenio naciera con anterioridad a estas fechas, coincidiendo con el fracaso de la reforma religiosa de Esdras.

Por su parte, los arqueólogos no han podido llegar a datar los restos mas antiguos de las construcciones de Qumran, pero sitúan la primera reconstrucción entre los años 140 a.C. y 100 a.C., que seria la que llevo a cabo el grupo mas fanático, que decidió separarse del resto de la comunidad esenia, y que coincide con el periodo en que los Macabeos ocuparon el sacerdocio del Templo. Primero Jonatan (162 a.C – 142 a.C.) y después Simón (143 a.C – 134 a.C.)

A la vista de toda esta información, se puede decir que la secta esenia estaba compuesta por judíos muy piadosos, que seguían estrictamente la Torah, creían que el único sacerdocio legitimo era el de la estirpe sadoquita y se oponían a la helenización, a las autoridades del Templo, que consideraban ilegitimas y a la “halakat” , o tradición oral de determinadas interpretaciones de la Torah, que apoyaban los fariseos. Aunque en algunos aspectos coincidan con los saduceos, tanto su teología como su forma de vida, eran totalmente opuestas.

Vivian en ciudades y aldeas en grupos comunales evitando el contacto con el resto de la población. En un momento de la historia, un grupo de ellos, formado exclusivamente por hombres y dirigido por un sacerdote sadoquita al que llamaron Maestro de Justicia, con una filosofía religiosa mucho mas estricta que el resto, decidió retirarse al desierto aislándose de la sociedad, para llevar una vida ascética y pura, en espera del fin de los tiempos que creían ya muy próximo, momento en el que, como verdadero y único Israel, serian designados por Yahweh para derrotar al mal.




FUENTES:
-Hershel Shanks, responsable de edicion de los textos de la cueva 4 de Qumran.
-Cesar Vidal Manzanares, escritor.
-Jose Luis Sicre. El Cuadrante. 1997-Editorial Vervo Divino, Estella (Navarra).

Enlaces: SECTAS JUDIAS - Los Esenios
Creado por akisiya | 0 comentarios | 11/01/07 01:58

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