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Epoca del Segundo Templo (III) (4 a.C. a 70 d.C.) en HISTORIA Y RELIGION

Epoca del Segundo Templo (III) (4 a.C. a 70 d.C.)

01.1 HISTORIA JUDIA.

01.11d Epoca del Segundo Templo (III) (4 a.C. a 70 d.C.)


Herodes el Grande dividió su reino entre tres de sus hijos. Arquelao y Herodes Antipas, que había tenido con su esposa samaritana Malthake y Filipo, hijo de la jerosolimitana Cleopatra, pero esta decisión debía ser aprobada por Roma. Arquelao y Herodes Antipas, viajaron a Roma para solicitar al emperador la ratificación, pero Augusto no tomo una decisión inmediatamente y decidió consultar con sus asesores lo mas conveniente para Palestina, dejando así patente quien mandaba era Roma. Por su parte, el Sanhedrin envió una numerosa delegación para solicitar a Augusto que restableciera el poder religioso del Templo y que Roma ejerciese directamente el poder político, como ya habían pedido en otras ocasiones.

Finalmente Augusto decidió no hacer mas que unos pequeños cambios en el reparto y concedió a Arquelao los territorios de Judea, Samaria e Idumea, los mas ricos, que gobernaría con el titulo de etnarca, en vez del de rey que le había concedido su padre. Herodes Antipas, con el titulo de tetrarca, gobernaría Galilea y Perea, y a Filipo, también con el titulo de etnarca, le correspondió Gualanitide, Iturea, Traconitide y Auranitide, y los tres quedaban bajo la autoridad del gobernador de Siria. Finalmente, algunas ciudades obtenían la consideración de polis y Salome recibe las ciudades de Azoto, Fàselis y Jamnia.

La situación en Jerusalem era muy tensa, y la subida al trono de Arquelao no hizo mas que empeorarla. Estando Arquelo aun en Roma, durante la fiesta judía de Pentecostes, estallo una sublevación en Jerusalem. La muerte por orden de Herodes el Grande, de Judas y Matatias, por haber retirado el símbolo imperial del Templo, había provocado una fuerte reacción entre los fariseos, que pedían castigo para los responsables. El gobernador de Siria, Quintilio Vara, envió una legión que sofoco la sublevación con muchas victimas. A partir de entonces, una guarnición romana estaría instalada frente al Templo.

En muchas regiones surgieron revueltas lideradas por jefes que pretendían la dignidad mesiánica e intentaban librar al pueblo judío del yugo romano. Simón en Perea, Atronges en Judea ó Judas en Galilea, son algunos de ellos. Todas estas rebeliones, que fueron cruelmente sofocadas, también suponían un peligro para la población civil que era victima de sus propios libertadores. Saqueos, atentados, represión, etc., eran actos frecuentes de muchos de estos grupos, que en ocasiones acababan convirtiéndose en simples bandoleros.

Filipo, que durante su reinado tuvo fama de justo y pacifico, se encontró con los territorios menos conflictivos, por la escasa presencia de población judía, lo que le permitió gobernar con cierta tranquilidad hasta su muerte en el año 33/34 d.C. Tras la muerte de Tiberio en el año 37 d.C., el nuevo emperador Caligula, entrego estos territorios a su amigo Agripa, conocido también como Herodes Agripa, hermano de Herodias.

Herodes Antipas, amigo personal de Tiberio, levanto en su honor la ciudad de Tiberiades, a orillas del lago Genezareth, pero los judíos se negaron a ocuparla porque se había construido sobre un antiguo cementerio. Aunque se mostró respetuoso con las leyes de Israel, como árabe idumeo jamás estuvo dispuesto a someterse a ellas. Se caso con una hija de Aretas IV, rey de los árabes nabateos de Petra, por razones políticas. En el año 28 viajo a Roma donde se encontró con una hija de Aristobulo llamada Herodias y que se había casado con un tal Herodes Felippo, que no tenia nada que ver con su hermano. Ambos decidieron separarse de sus respectivos cónyuges y contrajeron un matrimonio que fue considerado como escandaloso por los judíos y que también provoco un enfrentamiento armado con Aretas IV, del que Herodes Antipas salio perdedor y tuvo que pedir el apoyo del entonces procurador romano de Judea, Poncio Pilato.

Flavio Josefo nos cuenta el episodio de la muerte de Juan el Bautista, ordenada por Herodes Antipas:

Algunos judíos creyeron que el ejercito de Herodes había perecido por la ira de Dios, sufriendo el condigno castigo por haber muerto a Juan, llamado el Bautista. Herodes lo hizo matar, a pesar de ser un hombre justo que predicaba la practica de la virtud incitando a vivir con justicia mutua y con piedad de Dios, para así poder recibir el bautismo. Era con esta condición como Dios consideraba agradable el bautismo; no se servían de él no para hacerse perdonar ciertas faltas, sino para purificar el cuerpo, con tal que previamente el alma hubiera sido purificada por la rectitud. Hombres de todos lados se habían reunido con él, pues se entusiasmaban al oírlo hablar. Sin embargo, Herodes temeroso de que su gran autoridad indujera a los súbditos a rebelarse, pues el pueblo parecía estar dispuesto a seguir sus consejos, considero mas seguro, antes de que surgiera alguna novedad, quitarlo de en medio; de lo contrario, quizá tendría que arrepentirse mas tarde, si se produjera alguna conjuración. Así, por estas sospechas de Herodes, fue encarcelado y enviado a la fortaleza de Maqueronte, de la que hemos hablado antes, y allí fue muerto. Los judíos creían que en venganza de su muerte fue derrotado el ejercito de Herodes, queriendo Dios castigarlo.(Ant.XVII,v,3).


Con la muerte de su amigo Tiberio el año 37 d.C., la influencia de Herodes Antipas en Roma se debilita. En el año 40 d.C., Herodes Antipas y Herodias fueron desterrados por Caligula a algún lugar de las Galias y sus territorios pasaron a manos de Herodes Agripa que ya controlaba los antiguos territorios de Filipo.

Arquelao había heredado la mitad del reino de su padre y también la mas rica; recibía unas rentas de 600 talentos al año, mas que sus otros dos hermanos juntos. Gobernó hasta el año 6 d.C. haciéndose famoso por sus injusticias. Como árabe idumeo e igual que su hermano Herodes Antipas, no tenia ninguna preocupación por la Torah y al contrario que su padre no se preocupaba en disimularlo. Convirtió el puesto de Sumo Sacerdote en un mero funcionario al que nombraba o destituía a su gusto. Así destituyo a Joazar y después a Eleazar, que eran de la familia de Aarón, y los sustituyo por Jesús, hijo de Sie, sin preocuparse de la legitimidad que le reclamaban los judíos. Finalmente, el Sanhedrin consiguió que Augusto lo destituyera y lo deportara a Vindobona (actual Vienne), en las Galias, donde murió al poco tiempo.

Fravio Josefo nos cuenta los motivos de su destitución:

En el año décimo del gobierno de Arquelao, los principales de los judíos y de los samaritanos, no pudieron soportar mas su crueldad y su tiranía, y lo acusaron ante el Cesar, especialmente porque creían que procedía contra las ordenes del Cesar, que le había mandado tratarlos con moderación.

El Cesar, una vez que hubo oído la acusación, hizo que se presentara el encargado en Roma de los asuntos de Arquelao, que tambien se llamaba Arquelao, a quien dijo sin dignarse siquiera escribirle a aquél:
-Embarcate inmediatamente y tráemelo sin demora.

Tomo el primer navío que pudo y se trasladó a Judea, donde encontró a Arquelao banqueteando con sus amigos. Después de exponerle las ordenes del Cesar, lo insto a que viajara cuanto antes. Una vez en Roma, después de oír su causa ante los que lo acusaban, el Cesar lo envió desterrado a Vindovona, ciudad de la Galia, y le confisco sus bienes.

(Ant. XVII, xiii,2)

Tras la destitución de Arquelao en el año 6 d.C., el emperador Tiberio decidió hacer caso a las peticiones que tantas veces habían hecho los judíos, y respetando el sumo sacerdocio y el Sanhedrin, nombro a un procurador. A partir de este momento, los territorios de Judea, Samaria e Idumea pasan a convertirse en una "provicia procuratoriana", gobernada por un funcionario romano.

Caponio, que goberno del 6 al 9 d.C. fue el primer procurador romano y estableció la capital en Cesarea Maritima, donde residía habitualmente, acudiendo a Jerusalem únicamente cuando era necesario. Nada mas tomar posesión del cargo, recibió del gobernador de Siria P. Sulpicio Quirino, del que dependía, la orden de llevar a cabo un censo de los bienes de los judíos. Ahora si se trataba de un censo con fines recaudatorios, lo que provoco una gran inquietud entre los judíos. Aunque en un principio se opusieron al censo, parece ser que el Sumo Sacerdote Joazar consiguió convencerlos para que lo aceptaran. No obstante, este pudo haber sido también el motivo de la sublevación en Galilea de Judas de Gamala. Tomó el arsenal de la capital galilea, Séforis, provocando una durísima represión que causo muchas victimas. Judas fue capturado y ajusticiado, pero el movimiento zelote le sobrevivió.

Flavio Josefo recoge en sus obras dos versiones que no son totalmente coincidentes. Aunque seguramente exagera e incorpora a esta época sucesos posteriores, parece dejar claro que la situación en Palestina no era precisamente tranquila. Nos lo cuenta así:

Reducido el territorio de Arquelao a provincia, fue enviado como gobernador el caballero romano Coponio, que recibió del Cesar plenos poderes, inclusive el de pena capital. Bajo su gobierno, el galileo llamado Judas incitaba a los habitantes del país a la rebelión, acusándolos de cobardes si pagaban el impuesto a los romanos y si reconocían amos mortales al lado de Dios.(BJ II,117)


Judas, un gaulanita de la ciudad de Gamala, apoyado por el fariseo Sadoc, se levantó a la rebelión diciendo que el censo implicaba la esclavitud, e incitando al pueblo a la rebelión. Si tenían éxito, decía, habrían asegurado la felicidad que poseían. Si fracasaban en su intento, detentarían fama y honor por la nobleza de sus propósitos. Decía que Dios colaboraría con su empresa si ellos, entusiasmados por la grandeza de la causa, permanecían firmes en su propósito sin retroceder ni siquiera ante la muerte. La gente oía de muy buen grado lo que ellos decían; así la arriesgada empresa hizo rápidos progresos. No hubo mal que no causarán esos hombres y que no influyera en la nación mas de lo que se puede decir. Guerras de violencia incontrolable, desaparición de amigos que hubieran podido aligerar las penas, ataques de bandoleros, asesinatos de notables. Todo esto con el pretexto del bien común; en realidad, por interés personal. (Ant XVIII,i,I).


En esta misma época, los samaritanos protagonizan un atentado contra el Templo de Jerusalem que no hace mas que recrudecer el odio que ambos pueblos se profesaban mutuamente. Flavio Josefo lo cuenta así:

Durante la fiesta de los Azimos, que denominamos Pascua, los sacerdotes acostumbraban a abrir las puertas del Templo después de medianoche. En esta ocasión habiendo sido abiertas, y algunos samaritanos que se habían introducido clandestinamente en la ciudad, esparcieron huesos humanos por todo el Templo y los pórticos. Desde entonces se prohibió a todos los samaritanos la entrada en el Templo, lo cual no se acostumbraba hacer anteriormente; además, fue mas severa la vigilancia. (Ant XVIII,ii,2)

Este acto, supuso que todo el lugar debiera ser sometido a un ritual de purificación, pues para los judíos los restos humanos son impuros y contaminan lo que entra en contacto con ellos.

A Caponio le sucedieron Marco Ambibulo (9 al 12), Antonio Rufo (12 al 15) y Valerio Grato (15 al 26), que se distinguió por sus continuas intervenciones en el nombramiento del Sumo Sacerdote. En esta misma época, Herodes Antipas construyo la ciudad de Tiberiades, que los judíos se negaron a ocupar al estar construida sobre el solar de un antiguo cementerio. Para los judíos, el tener contacto con una tumba o sus restos suponía una contaminación, cuyo ritual de purificación duraba siete días.

Destituyó a Anán (Anas) del pontificado y puso en su lugar a Ismael, hijo de Fah. Poco después lo destituyó y nombró a Eleazar, hijo del pontífice Anán. Un año después, habiéndolo privado igualmente de sus funciones, entregó el pontificado a Simón, hijo de Camit. Este, no había ejercido sus funciones ni un año, cuando lo sustituyo José, a quien llamaban también Caifás (18-36). (Ant XVIII,ii,2)


En el año 26 d.C. es nombrado procurador Poncio Pilato (26 al 36), quien tampoco se ganó el aprecio de los judíos. Hombre cruel y despiadado, tenía la cualidad de irritar a los judíos y parecía disfrutar haciéndolo. Durante su mandato, además de la crucifixión de Jesús de Nazareth, se produjeron varios sucesos que causaron multitud de victimas. Agripa dice de él que era inflexible, arbitrario, despiadado y de una crueldad salvaje e incesante.

A poco de llegar, llevo a Jerusalem los estandartes de las tropas romanas y la imagen del Cesar. Para los judíos, que hubiera imágenes en Jerusalem era idolatría y la provocación de Pilato termino con una revuelta. Flavio Josefo también cuenta otro episodio que dio lugar a protestas por parte de los judíos.

Pilato construyó un acueducto para Jerusalem con dineros sagrados, llevando las aguas desde una distancia de doscientos estadios. A los judíos no les agrado esto. Millares de gentes se reunieron y gritaban a grandes voces que desistiera del proyecto, algunos llegaron a injuriarlo con palabras soeces, como sucede con las multitudes. El había enviado un gran numero de soldados vestidos a la manera judía, con garrotes bajo las túnicas y los había diseminado entre la muchedumbre. Luego ordeno a los judíos retirarse. Como los judíos persistían en injuriarlo dio la señal convenida. Los soldados acometieron con mas violencia de la ordenada por Pilato, golpeando indiscriminadamente. Los judíos no mostraron cobardía, a pesar de haber sido sorprendidos sin armas por los soldados que los habían atacado premeditadamente. Murieron muchos judíos, otros se retiraron heridos. Así termino la sedición. (Ant XVIII, 60-62)


En el año 35 d.C. un nuevo cabecilla zelote organizó un levantamiento en Samaria, pretendiendo reinstaurar el reino de Israel en el monte Guerizim. Poncio Pilato reprimió este levantamiento con tal crueldad que provoco una protesta de los samaritanos al gobernador de Siria, Vitelio, que depuso a Pilato y lo envió a Roma para dar cuentas al emperador Tiberio. El emperador muere el 16 de Marzo del año 37 d.C., antes de que llegue Pilato y no se vuelve a tener mas noticias de él, aunque algunas fuentes citan que fue enviado al sur de las Galias y otras que se suicidó. A Pilato lo suceden Marcelo (36-37) y Marullo (37-41), que pasaron desapercibidos para la historia.

En esta época, el procurador romano gobernaba desde Cesarea Maritima, la capital, un territorio dividido en tres provincias; Judea, Samaria e Idumea. Además de las funciones administrativas, el procurador se reservaba las causas criminales, sobre las que el Sanhedrin no tenia ninguna jurisdicción. Sus competencias estaban centradas en la autoridad religiosa que se extendía también a los judíos de la Diáspora, aunque también intervenía en muchas cuestiones que hoy consideraríamos puramente civiles. Por otra parte, los romanos, por carecer de medios suficientes, permitían a las autoridades locales ejercer la justicia, si bien las sentencias de muerte debían ser confirmadas por el procurador.

En el año 38 d.C., Herodes Agripa, nombrado rey por el emperador Caligula de los territorios que fueran de Filipo, llegó a Alejandria para hacerse cargo de su reino. Sobre el año 40 d.C. se anexiona los territorios de Herodes Antipas, tras ser este deportado al sur de la Galia. Después de la muerte de Caligula, el nuevo emperador Claudio, decide restablecer el que fuera reino de Herodes el Grande y suprime la procuraduría de Judea, con lo que estos territorios pasan a estar bajo la autoridad de Herodes Agripa. El reino de Israel vuelve nuevamente a estar unificado bajo un Asmoneo, nieto de Herodes el Grande y Mariamme, pero en la practica, un romano.

Agripa intentó presentarse ante los judíos como el gran pacificador y unificador de Israel. Se mostró dispuesto a cumplir, al menos externamente, con la Ley y buscó la colaboración de los fariseos. En el año 42/43 d.C. tomo las primeras medidas contra los cristianos ejecutando a Jacobo, el hijo del Zebedeo, discípulo de Jesús, conocido en la tradición cristiana como Santiago. Agripa fallece al año 44 d.C., lo que causa al emperador Claudio un grave problema pues su heredero Agripa II es menor de edad, por lo que decide restaurar la procuraduría bajo dependencia del Legado de Siria. Nombra procurador a Cuspio Fado (44-46) al que sustituye Tiberio Alejandro (46-48) y en el año 48 d.C. es nombrado Ventidio Cumano.

Cuando en el año 50 d.C., Agripa II alcanza la mayoría de edad, las cosas siguen prácticamente igual. A Agripa II se le reconoce una cierta jefatura sobre la etnia judía, pero el territorio se encuentra bajo la autoridad imperial. En Antioquia, los discípulos de Jesús comienzan a ser llamados cristianos.

La nación judía dominaba ahora un amplio territorio de Oriente Próximo. Jerusalem era ya la mayor ciudad y centro de la vida intelectual y Galilea contaba ya con mayoría judía. Aislada en medio de este amplio territorio, se encuentra Samaria, cuyos habitantes se mantienen unidos en torno a su santuario del monte Guerizim.

Multitud de peregrinos acudian a Jerusalem para celebrar las grandes festividades. Famosos y sabios doctores de la Ley impartían sus enseñanzas en las sinagogas y el Templo. De estos judíos de la Diáspora se recaudaban importantes diezmos para el Templo y muchos de los jóvenes pasaban temporadas en Jerusalem recibiendo las enseñanzas de las Escrituras. Hablaban griego, eran difusores de la cultura griega y también el reflejo de los beneficios que la pax romana tenía para el comercio entre los judíos de la Diáspora. Pero en Palestina, era distinto, los frecuentes disturbios causaban importantes daños en la agricultura y la ganadería, que eran las bases de su economía.

La fuerza y pujanza del judaísmo radicaba ya en la Diáspora, gracias al rápido desarrollo del comercio que favorecía también el proselitismo. Además de en Babilonia, única comunidad que no estaba bajo dominio romano, había ya judíos en todo el valle del Nilo, Siria, Asia Menor, Chipre, Creta, Delos, Melos, Grecia, Roma y España. Algunas fuentes también señalan la presencia judía desde principios del siglo I, e incluso antes, en el sur de la Galia, en los territorios que después se conocieron como Septimania y La Provence, así como en algunas zonas del norte de Europa a orillas del Rihn. Continuaban conservando el status de Religio Licita que les otorgara Julio Cesar, por el que estaban exentos de las obligaciones religiosas hacia al emperador, aunque estaban sujetos al resto de leyes romanas.

Aunque algunos judíos abandonaban la fe para integrarse en la vida laica, se les caracterizaba por su monoteísmo riguroso. Al desaparecer el profetismo que hablaba en nombre de Dios, se propagaron las creencias en los ángeles y otros intermediarios entre Dios y los hombres, así como el pensamiento apocalíptico de que tendría lugar una gran batalla entre el Bien y el Mal. La observancia de la Torah era la clave que daba sentido a sus vidas. Aunque podía haber discusiones sobre su sentido e interpretación, su texto era inmodificable. Junto a la Torah estaba la Halakhah o tradición oral, referida a la mejor forma de cumplir con los preceptos de la Ley y que llegaría a convertirse en la doctrina practica. Su lectura se enseñaba a los niños desde pequeños.

La institución de la sinagoga es el resultado del cambio. En ella se enseña a orar, a establecer y tener vida en común así como una predisposición personal al sacrificio. Las esperanzas de la restauración nacional están ahora mas ligadas a una visión universal, ya que todas las naciones de la tierra están destinadas a volver su vista hacia Jerusalem. Las esperanzas se centran ahora en el esperado Mesías que unos veces se presenta como Rey de Israel y otras como Salvador de todas las naciones. El cristianismo nació en este ambiente y la Diáspora fue la que favoreció su rápido desarrollo. El proselitismo judío se vio favorecido por la paulatina desintegración del paganismo, y el monoteísmo judío era bien acogido gracias a su fundamento intelectual, aunque despertó odios hacia los judíos que comenzaron a ser considerados enemigos del genero humano, y un peligro para la existencia del Imperio. El crecimiento del cristianismo atraía hacia los judíos las persecuciones, pues los romanos no distinguían muy bien entre uno y otro.

En Palestina cada vez eran mas frecuentes las revoluciones y protestas promovidas por los zelotes. La brutalidad con que eran reprimidas, causaba cada vez mas bajas entre los judíos que a su vez se mostraban mas inclinados por las revueltas. Flabio Josefo, que fue testigo de estos hechos, cita los esfuerzos que saduceos y fariseos hacían para evitar estos enfrentamientos, que estaban seguros que llevarían a un fatal desenlace. Para complicar el clima de inestabilidad, Agripa II con el apoyo de Sumo Sacerdote Hannah, inicia la persecución de los cristianos que afectaría de manera especial a los de la Diáspora.

Esta es la epoca en que Saulo de Tarso (San Pablo) es hecho prisionero. Poncio Festo (61-62), sucesor de Felix como procurador, le envía a Roma donde no tardo en morir, lo mismo que Simón (Pedro). La inesperada muerte de Poncio Festo y consiguiente ausencia de procurador es aprovechada por el Sumo Sacerdote Hannah para juzgar por blasfemo y condenar a la lapidación a Jacobo (Santiago), el hermano de Jesús, y a otros dirigentes cristianos, entre ellos Esteban. Cuando llego el nuevo procurador Albino (62-94), depuso inmediatamente al Sumo Sacerdote y nombró a Joshua bar Damneo.

Todas estas persecuciones tienen como consecuencia la definitiva ruptura entre judaísmo y cristianismo. Los judíos niegan a los cristianos el estatus de Religio Licita y en contrapartida los cristianos se niegan a participar en las insurrecciones.

El malestar había arraigado muy profundamente en el corazón de los judíos. La opresión a la que estaban sometidos por parte de los romanos, que tenían un control estricto sobre el Templo y presionaban con abrumadores impuestos, fortalecieron aun mas el pensamiento ya existente de que el fin de los tiempos estaba próximo y que la batalla entre el Bien y el Mal era inminente. Dios daría a los pocos, desde la Verdad, la victoria sobre los muchos, como recodaba la Biblia. Si Israel era la obra de Yahweh, Roma no podía ser otra cosa que la de Satán y lo irremediable sucedió. En el año 56 d.C., tiene lugar la gran insurrección.

Con la participación de Joshua ben Damneo, el anterior Sumo Sacerdote Annanias, recupera su influencia y se ofrece como intermediario en el conflicto, consiguiendo convencer al procurador Albino para negociar una tregua con los zelotes, y el intercambio de prisioneros y secuestrados.

Albino, al saber que iba a ser relevado de su cargo, decide vender la libertad de los presos que no había ejecutado, dejando, según Flavio Josefo, las cárceles vacías. Antes ya había cobrado la respetable cantidad de ocho talentos por conceder a los judíos de Cesaria Maritima los mismo derechos que tenían los primeros colonos no judíos, y además reclamo diecisiete talentos de oro, del tesoro del Templo, para el nuevo emperador Nerón. Los sacerdotes se opusieron y estallo un motín que los soldados no consiguieron sofocar. Los rebeldes se apoderaron del Templo y comenzaron a fortificarlo. Tanto los saduceos como otros sectores mas moderados, a cuyo frente estaba Ananias, convencieron a Benerice, hermana de Antipas II, para que lograra que su hermano y el procónsul de Siria, Cestio Galo, acudieran a Jerusalem para pactar un acuerdo, pero el procurador de Siria se negó a asistir, y envió en su lugar a un tribuno llamado Napolitano. Durante las negociaciones, llego la noticia de que los zelotes se habían apoderado de la fortaleza de Masada.

Los sectores moderados ofrecieron a los rebeldes que no se nombraría a Nerón en el sacrificio diario del Templo, y éstos exigieron a su vez que Agripa II enviase protestas a Roma, a lo que este no se atrevió. Los intentos por conseguir un acuerdo fracasaron y los amotinados dominan las calles de Jerusalem, dando un sentido a la protesta mas político por la liberación nacional, que religioso. Poco después, los zelotes se apoderan de la Torre Antonia matando a su guarnición, incendian los palacios de Benerice y Agripa II y asesinan a Ananias. El Sumo sacerdote ordena suprimir el sacrificio en nombre del emperador que se hacia en el templo, lo que constituye una declaración de desobediencia a Roma. En este momento, los cristianos deciden abandonar el país y Agripa II con sus soldados, abandona el palacio gracias a un salvoconducto que le ofrecen los amotinados.

En Antioquia, el procurador Cestio Galo decide enviar a la XII Legion Romana, que junto a sus cohortes y la guardia personal de Agripa II suma una fuerza de 30.000 hombres, con la que intenta tomar Jerusalem por sorpresa pero sin éxito. En la retirada, las guerrillas le causan importantes pérdidas.

Israel parecía estar abandonado a su suerte. Los fariseos se oponen a la insurrección, pues temen que pueda causar la desaparición del pueblo judío. Al mantenerse apartados posibilitaron la supervivencia del judaísmo.

En el verano del año 66 d.C., cuando la rebelión ya estaba consolidada, dos sectores de difícil conciliación se disputaban el poder. De una parte los zelotas, responsables del clima de violencia que había propiciado la rebelión y protagonistas iniciales de la misma, estaban dirigidos por Simón bar Ghiora y Johannan bar Levi, mas conocido como Juan de Giskala. Los moderados estaban liderados por Jospeh bar Gorion y el antiguo Sumo Sacerdote Hanna, el mismo que ordenara la persecución de los cristianos. Finalmente, los extremistas impusieron su criterio y Hanna y otros dirigentes moderados fueron ejecutados y el movimiento siguió su trayectoria extremista apartándose cada vez mas de los sectores religiosos.

Nerón al ver que los judíos de la Diáspora no secundaban la rebelión, decidió someter por la fuerza a Palestina y encargo la misión a su mejor general. Vespasiano, que contó con una fuerza de 60.000 hombres, procuro en todo momento obrar con cautela, sabedor que la mayoría de los judíos eran partidarios de la paz.

Vespasiano comenzó en el año 68 d.C. a conquistar las fortalezas judías una por una. La primera fue Jutapata, donde se entrego el Gobernador de Galilea, el fariseo Josepf bar Matatias, que luego seria su historiador con el nombre de Flavio Josefo. A continuación cayeron las fortalezas de Tanque, Gamala, Tabor, Giskala y también el enclave esenio de Qumran que fue convertido en un campamento para las tropas, con lo que toda Galilea y el resto de los territorios quedaron sometidos. La muerte de Nerón en el año 69 d.C. obligo a Vespasiano a suspender la campaña para acudir a Roma. Una vez solventado el enfrentamiento entre los sucesores de Nerón y nombrado nuevo emperador, envió a su hijo Tito para continuarla.

Tito tenia como aliada a Benerize, a la que había prometido convertir en su esposa a cambio de su colaboración, pero en esta ocasión Roma no pudo reducir el levantamiento por lo que Tito decidió poner sitio a Jerusalem.

Johannan ben Zakkai, que era un gran maestro del fariseismo, decidió abandonar Jerusalem con sus libros y consiguió que Tito le permitiera instalarse en Yabné y continuar con sus enseñanzas. Esta decisión del Rabban (nuestro maestro) como era conocido, tuvo una gran importancia, ya que permitió que el judaísmo, una vez perdido el Templo, continuara en las sinagogas.

Cito a continuación dos de las principales enseñanzas de Rabban, que nos dan una idea del rumbo que tomará el judaísmo en el futuro.

Dios prefiere la misericordia a los sacrificios.

La continuidad del judaísmo depende de la fidelidad a la Tradición de los padres y del amor a la Torah y no de una tierra o de un templo.


En la Pascua del año 70 d.C., Jerusalem estaba totalmente sitiada por las tropas de Tito Flavio. Uno de los campamentos fue instalado frente al Templo, en el monte de los Olivos. El 17 de Pánemos, que corresponde aproximadamente con el mes de Julio, Juan de Giskala hizo entrar a sus zelotas en el Santo del Templo, por lo que el culto tuvo que ser interrumpido. Los dirigentes zelotas estuvieron dispuestos a llegar hasta donde fuera necesario para defender la fortificación. Según cuenta Flavio Josefo, en aquellos momentos Jerusalem estaba dominada por un grupo de extremistas nacionalistas, dispuestos a ejecutar a quien se mostrase moderado, y dotados de un gran valor, estaban dispuestos a resistir a toda costa. Esto hacia pensar que el desenlace final podia ser un holocausto y esto no era conveniente para Roma.

El judaísmo no se circunscribía solamente a Palestina, sino que estaba extendido por todo el Mediterráneo y algunas de sus comunidades eran importantes y con influencia. Una destrucción de la ciudad y del Templo podía dar lugar a un enfrentamiento entre el Imperio y estas comunidades, de inciertas consecuencias, así que Tito intentó conseguir la rendición causando los menores daños materiales posibles.

El noveno día del mes de Loos (5 de agosto), los soldados romanos incendiaron las puertas del lado norte del Templo y el fuego se contagio rápidamente a los pórticos. Los soldados pasaron toda la noche intentando apagar el fuego para dejar la zona libre al asalto que se realizaría al día siguiente. Tito reunió a sus oficiales para darles la orden estricta de que el Templo representaba la cabeza y el corazón del judaísmo y que debía ser preservado a toda costa. Flavio Josefo estaba presente en esta reunión, y aunque la tradición judía insiste en señalar que la destrucción del Templo se debió a una orden directa de Tito, lo cierto es que no debió ser asi.

Al amanecer, los zelotas hicieron una salida desesperada para ganar tiempo. Tito acudió a la batalla y como era su costumbre, estuvo luchando junto a sus hombres en primera línea hasta que obligaron a los zelotas a replegarse al interior del Templo.

Tito se retiro a la Torre Antonia para descansar mientras la batalla continuaba. Un soldado lanzo una antorcha encendida por una ventana al interior del Santo del Templo, que comenzó a arder. Tito reaparece gritando ordenes para que se apague el fuego pero ya era demasiado tarde, las llamas se extendieron rápidamente y Tito no puede mas que contemplar como el Templo de Jerusalem se derrumba. Apenas si se pudieron salvar algunos pocos objetos sagrados, el Menorah, candelabro de siete brazos, la mesa de oro y algunos instrumentos musicales que fueron llevados al campamento.

Tito regresó a Roma y encargó a Sexto Lucilio Basso que pacificase la zona. En el año 71 d.C., Sexto toma las fortalezas de Herodion y Masqueronte y extermina a los fugitivos que se habían refugiado en los bosques de Jardes. Tras su muerte, Sexto es sustituido por Flavio Silva en el año 73 d.C., que debía enfrentarse a la conquista de la fortaleza de Masada, ultimo bastión judío. Esta fortaleza se encuentra en la cumbre de un montículo de unos 400 metros de altura, lo que impedía que los legionarios pudieran llegar hasta las murallas. Flavio Silva construyo entonces una gigantesca rampa para hacer llegar sus maquinas de asalto que no tardan en abrir una brecha en las murallas. El asalto se pospone para el día siguiente y aquella misma noche los judíos de Masada deciden el suicidio colectivo antes que caer en manos romanas. Cuando los romanos entran en la fortaleza a la mañana siguiente, únicamente encuentran con vida a una anciana, a la prima del jefe zelota de la fortaleza Eleazar ben Yair, y a cinco niños.

Roma decreta la anexión directa de todo el territorio. Para los cristianos se había cumplido la profecía de Jesús y la antigua Alianza había caducado. Ahora la Diáspora tenia el protagonismo de la existencia judía. Hasta 1948, los judíos serán una nación sin tierra y un pueblo disperso por el mundo, pero la Torah seguirá aglutinándolos en una única fe.

Hasta la destrucción del Templo en el año 70 d.C., los judíos concebían la religión ligada a la autonomía política. La Torah era un conjunto de normas de vida, que necesitaban de una autoridad que obligara a cumplirla y orientase en el modo de hacerlo.

La herencia farisea y las enseñanzas de sus grandes maestros, Irán conformando un nuevo judaísmo organizado en torno a la sinagoga, en la que aparecen los primeros rabbis, maestros y estudiosos de la Torah, que irán conformando el Talmud (enseñanza) que se ira escribiendo a lo largo de los siglos II y III d.C. en Jerusalem y Babilonia. Los saduceos, sin Templo y sin sacerdotes, se extinguirán.




FUENTES:
- Luis Suarez. Los Judios. 2003-Editorial Ariel,S.A. Barcelona.
- Flavio Josefo. Antigüedades Judias, Guerras Judias.
- Jose Luis Sicre. El Cuadrante, Vol.II - 1997 Edit. Verbo Divino, Estella (Navarra9)

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Creado por akisiya | 0 comentarios | 25/12/06 00:42

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