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01- Azalea y Amapolas rojas en TF delirios
01- Azalea y Amapolas rojas
Aún recuerdo ese día en que te conocí, mi mejor amigo tenía una nueva novia, no se cansaba de decirme como lo volvía de loco, como le encantaba su mirada y quería presentármela, era una de las danzarinas como tu, bailaba árabe como tu…
-Ian apresúrate que van a comenzar – Dina mi hermana me apuró, nos sentamos en una mesa, el escenario estaba en el centro del salón, salón que pertenecía a la mansión de mi querido amigo Alex, cuyo cumpleaños se festejaba, la fiesta era impresionante, tanto como él y su currículo, era uno de los solteros mas codiciados, rico exitoso y apuesto, quien sería esa afortunada que lo había atrapado, me mataba la curiosidad, y al ver como mi hermanita se mordía las uñas me di cuenta de que a ella también, baje su mano y la tranquilicé con una sonrisa; desde pequeña había estado enamorada de Alex, pero era uno de esos amores platónicos, o eso creía yo, solo tenía 18 años y Alex 24 como yo, bueno 25 esa noche, la diferencia de edades no la detenía en sus sueños amorosos, pero quizás una novia si, y su tristeza se le notaba en los grises ojos, que ahora atentos miraban el escenario que empezaba a iluminarse, quizás no era solo un amor platónico. Un señor de edad media subió al escenario donde agradeció y felicito a su hijo por su cumpleaños. Alex sentado en la mesa principal con sus familiares, con una sonrisa reluciente, agradeció y dio un discurso que no recuerdo con exactitud, luego de felicitaciones y de falsas alabanzas que las personas interesadas en su fortuna le daban, se sirvió la cena, Dina intentaba comer como toda una dama, pero no lo lograba con facilidad, y se notaba que no estaba cómoda, tan acostumbrada a sus tenis deportivos y sus sudadera de atletismo, verla en un vestido era mas gracioso que otra cosa, o quizás yo la veía así por ser mi pequeña hermanita- Que tanto me miras – se quejó mientras tragaba un bocado – La miré divertido señalándole la comisura del labio, entonces se dio cuenta de que tenía restos de comida y rápidamente disimulando la vergüenza se limpió, sentí una mano en mi hombro y me di vuelta para ver una brillante sonrisa
-Alex! Amigo felicidades!- exclame mientras le daba un fuerte apretón de manos, Dina hizo lo mismo sin poder ocultar el sonrojo que ya era común en ella.
-¿Como la están pasando? ¿Aburrido verdad? – nos guiñó un ojo pícaro- no se preocupen ya empieza el show- lo llamaron y trató de disimular su molestia – Me tiene cansado – nos dijo mientras se acomodaba la corbata- estos burócratas son intolerables- Me reí con él. Volvieron a llamarlo- uff, bueno nos vemos en una rato si logro escaparme, luego les presento a mi novia- Dina miro para otro lado disimulada, Alex se fue, yo, no supe si hice bien en no decirle nada a mi hermana, pero nunca fui bueno con las palabras, así que tomé una de las Azaleas y una Amapola roja que decoraban la mesa y se la di, ella entendió perfectamente, el lenguaje de las flores era nuestro secreto desde niños, nuestra madre había crecido en una florería y nos había enseñado.
-Alegría de vivir y consuelo- dijo ella sonriéndome parecía que iba a decir algo pero la música que empezó a sonar en ese momento aplacó su voz, era música árabe, me acomodé en mi asiento y vi una sombra que empezaba a moverse fina y delicada, desde el primer momento me cautivaste, las luces empezaron a iluminarte, pero no las necesitabas, brillabas por ti misma, entre velos y miradas bailabas. Ho que hermosa imagen, no podría olvidar aquel momento, otras bailarinas aparecieron, peor ninguna bailaba como tu, tan libre, tan sensual, de pronto, me miraste, esos ojos dorados me hicieron sentir un escalofrío, me hechizaste, me cautivaste, perdí la noción del tiempo al verte. Al terminar hubo otras presentaciones pero, depuse de tu actuación lo demás era insignificante. Tenía que pedirle a mi amigo que te presentase ante mi, yo, que no creía en el amor a primera vista había caído rendido ante una mirada. Tu mirada. La noche siguió su trayecto yo deambulé por el salón hasta llegar donde mi amigo se encontraba, me miró y sonrió.
-Ian! Donde te habías metido? Mira te presento a mi novia – Se corrió cuidadosamente dejándome ver a la chica que se encontraba junto a él.
Aún recuerdo ese día en que te conocí, mi mejor amigo tenía una nueva novia, no se cansaba de decirme como lo volvía de loco, como le encantaba su mirada y quería presentármela, era una de las danzarinas como tu, bailaba árabe como tu, bailaba tan bien como tu... Porque, eras tu. Mi hechicera. Mi Noemí.
Creado por wandys | 0 comentarios | 07/11/07 11:33
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